Elegía a los rechazos

Para el día de hoy (03/08/12):
Evangelio según San Mateo 13, 54-58

(Ése tiene una tonada algo extraña. Aquella tiene una piel oscura.
Ellos son extranjeros, son marginales, son demasiado jóvenes, son muy viejos, son pobres, son iletrados, no tienen formación -los conocemos bien- son vecinos, son parte de nuestros barrios, de nuestras cotidianeidades, de nuestro día a día desde hace mucho tiempo.

Por todo eso, no esperamos nada nuevo de ellos. Tampoco nada bueno, ya suponemos lo que serán ellos y los que son como ellos.
Hasta se nos trasluce en el lenguaje, y la frontera está trazada: nosotros por un lado, ellos por el otro.

Las cosas de Dios vendrán sólo del culto, de la Palabra y de sus representantes oficiales. Nunca de ellos, es imposible.

Estos rechazos son los mismos que sufrió Jesús de Nazareth. El hijo de María, el carpintero, de parientes conocidos, de tonada campesina -un artesano- al que vieron crecer, trabajar, jugar con sus hijos. Ahora se arrogaba hablar en nombre del Altísimo, y esa ruptura de la rutina confortable los escandalizaba.
Por eso mismo, allí prácticamente no hubo milagros, porque los milagros acontecen en el asombroso tiempo de la Gracia, urdimbre santa de Dios y el hombre, de amor y fé.

Quizás debamos orientar nuestras súplicas para que Él nos sane la capacidad de oír y escuchar a los profetas de barrio, a las abuelas plenas de sabiduría, a los abuelos mensajeros de paz, a los pobres en donde resplandece el rostro de Aquél que está entre nosotros)

Paz y Bien


Nuestras redes


Para el día de hoy (02/08/12):
Evangelio según San Mateo 13, 47-53

(Los primeros compañeros de Jesús eran pescadores galileos. Seguramente, a ellos estas enseñanzas le calaban más hondo que a muchos de nosotros, pero también no podían dejar de asombrarse.

Es que en esas redes del Reino que Jesús de Nazareth propone entramos todos, sin excepciones y sin distinguir entre buenos y malos, justos e injustos, santos y pecadores.

La red del Reino tiene la preponderancia del aquí y ahora, y recoge todo tipo de peces; la clave es que no es la pesca de anzuelo en donde se quiere quitar a los peces de su hábitat natural, sino principalmente y ante todo de mantener a los peces con vida.
No son redes de captura, son redes de vida.

En este destino de pescadores que tenemos, en esta barca a menudo frágil que llamamos Iglesia, no podemos ni debemos acelerar los tiempos. Eso no nos corresponde.
Nuestra misión -estas redes que laten- es una misión humildemente escandalosa. Se trata de que en las amplias redes de la Gracia entren todos, que nadie quede a la deriva, que nadie sea expulsado por el motivo que fuere.
Porque el final es de Dios.

A nosotros nos toca beber el agua viva de esta convocatoria tan asombrosa y magnífica, tan plena de esperanza, confianza y tolerancia, redes tejidas por el amor de ese Dios que no cesará jamás de salirnos al encuentro)

Paz y Bien

Dimensión de encuentro y alegría


Para el día de hoy (01/08/12):
Evangelio según San Mateo 13, 44-46

(Cuando Jesús enseña, y especialmente desde las parábolas, no se detiene en cosas: antes bien, el acento y el énfasis están colocados en sucesos, en aconteceres muy personales.
A menudo se trata de una irrupción sorpresiva, como en el caso del labrador. Otras veces es el fruto de un largo esfuerzo de búsqueda constante, como en el caso del mercader de perlas.

En ambos predomina el asombro por el hallazgo y la alegría antes que por la posesión de ese tesoro hallado oculto, de esa perla increíble añorada. Es la felicidad que surge del mismo encuentro.

La lluvia fresca y recreadora de la Gracia vá más allá de nuestros esfuerzos. Es la vida nueva, asombrosa, insospechada que se brinda incondicional, que no se puede producir ni adquirir.

En cierto modo, es la relación entre el enamoramiento y el amor.
Uno, es el deslumbramiento que transforma la vida. El otro, es la coherencia diaria, el trabajo por despojarse de todo lo estéril para que el otro sea pleno y así juntos ser felices.

El Reino está allí, y se nos asoma a cada paso. Con todo y a pesar de todo, hay un encuentro y una alegría definitivas a la espera de nuestros ojos de asombro)

Paz y Bien

Señor de la paciencia

Para el día de hoy (31/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 36-43

(La enseñanza del Maestro se realiza en la casa, quizás porque lo que es verdaderamente importante se decide al calor del hogar, en familia, allí donde los afectos están cercanos. Esa es la imagen mejor de aquello que entendemos por Iglesia.

Y es menester que en esta casa le volvamos a hacer un lugar, para que se siente entre nosotros. Que se sienta a gusto, en hogar propio, y que vuelva a encendernos una comprensión que se nos ha confundido y nos reencamine ciertas atribuciones que nos tomamos, y que en verdad no nos pertenecen.

Porque su Padre es un Dios de fé absoluta puesta en nosotros, Abbá que confía en todos y cada una de sus hijas e hijos con amorosa tenacidad, infinitamente más creyente en nuestros destinos y existencias a contrario de nuestra fé a menudo vacilante, escasa y mezquina.

Dios cree en nosotros.

Por eso, a pesar de tanta cizaña que nos crece en medio de este trigo en promesa que somos, espera confiado el pan soñado que podemos llegar a ser en su corazón misericordioso.
No arranca las hierbas malas que dejamos nos broten, ni tampoco quiere que hagamos lo mismo.

Por eso los fervores en quitar de en medio lo que es ajeno, distinto o que creemos nocivo poco o nada tienen que ver con el Reino que, con todo y a pesar de todo, sigue creciendo silencioso y humilde.)

Paz y Bien



La fé del sembrador, la confianza de la mujer que amasa

Para el día de hoy (30/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 31-35

(La Palabra tiene una profundidad y una luz infinitas, y en esa luz se nos abren muchas vertientes de agua fresca en las que a menudo, por aferrarnos a la literalidad o a la sóla interpretación de otros, nos las perdemos de vista.

Hay más, siempre hay más, es el tiempo de la Gracia y la Misericordia.

Hoy podemos descubrir también que el Reino es fruto de Dios y el hombre.
Hay sembradores que salen a sembrar sin vacilaciones, hay mujeres que añaden una pequeña porción de levadura a una enormidad de harina, ambos con acciones que suelen pasar inadvertidas de tan pequeñas y humildes, pero que rebosan confianza en lo que tienen entre sus manos.

Es que la fuerza imparable del Reino se expresa en pequeños gestos, con escasos recursos y sin espectacularidad, pero aún así han de transformar la faz de la tierra, comenzando por este mismo instante.

El fruto destino es totalmente desproporcionado con la causa inicial.
Y es precisamente esa asombrosa ilógica en donde se expresa el misterio insondable del amor de Dios que nos revela Jesús de Nazareth, porque se viene creciendo un árbol frondoso con ramas para tantos pequeños pájaros a la deriva, la casa inmensa de puertas abiertas para todos -sin excepción- que llamamos Iglesia, el pan santo de la vida que se parte, comparte, reparte, alcanza para todos y aún quedará para los que vayan llegando, y que se amasa por manos humildes y confiadas desde el silencio y en nuestra cotidianeidad)

Paz y Bien

Tiempo de pan especial

Para el día de hoy (29/07/12):
Evangelio según San Juan 6, 1-5

(La Palabra siempre nos brinda señales para que podamos orientar la mirada hacia el sol invicto de la vida plena, signos ciertos de que otro mundo y otra vida es posible, y que precisamente es el sueño amoroso de Dios para todas sus hijas e hijos, un sueño expresado en las enseñanzas, acciones, gestos -en la vida misma- de Jesús de Nazareth.

La Pascua estaba cercana, nos dice el Evangelista, y es que nuestra liberación y nuestra plenitud están muy cerca, vienen creciéndonos en las honduras de nuestros corazones con humildad asombrosa y con fuerza inusitada, imparable.

Hay una situación concreta de necesidad, miles de hombres, mujeres y niños hambrientos sin acceso al sustento básico. Ello no escapa a la mirada profunda del Maestro, nunca está lejano del su corazón misericordioso las necesidades de los otros.
La respuesta de los discípulos es lógica, institucional, razonable. La respuesta es mucho dinero o bien, despedir a la gente y que se arreglen como puedan, no asumiendo como propio el hambre del otro. Es más que razonable.

Pero es año de Gracia y Misericordia, tiempo de la ilógica magnífica del Reino. Un muchacho, ajeno al círculo primordial de los amigos de Jesús, arrima confiado su magro almuerzo: cinco panes de cebada y dos pequeños pescados, comida de campesinos, pan de los pobres de muy baja calidad. Y acontece el milagro, no tanto por los panes y peces multiplicados, sino por la solidaridad de ese muchacho que se atreve a no comer y compartir lo poco que tiene.
Es Dios reescribiendo junto al hombre la historia, es Dios transformando la pequeñez y fragilidad humanas en abundancia y plenitud.

Es tiempo de pan especial, tiempo de Dios y el hombre, tiempo de solidaridad y fraternidad en donde el respeto comienza por volcarse hacia el hermano necesitado, el culto verdadero que es el socorro y la misericordia, tiempo de hermanas y hermanos sentados a comer sentándose juntos, agradeciendo la vida que se prodiga y se comparte.

Claro está que existe la tentación de quedarse en la superficie, y aferrarse a la apariencia del milagro; por ello muchos allí mismo querían proclamarlo Rey.

Pero el Maestro vuelve a recordarnos que es servidor de todos, un esclavo, vida hecha pan para todos.

Hacernos pan para el hermano, ésa es la Eucaristía pendiente)

Paz y Bien

Y a pesar de todo, crece


Para el día de hoy (28/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 24-30

(La cizaña que solemos descubrir nos ahoga los brotes nuevos. Es que su savia es violenta y conduce al desaliento y a la resignación.
Peor aún es cuando, en espacios de lucidez infrecuente, nos sabemos albergues vivos de esas hiedras venenosas. Nos hallamos partidos, divididos, contradictorios, amigos de la traición y la enfermedad.

Aún así, en estas ínfimas y quebradizas vasijas de barro que somos llevamos un tesoro, la mejor de las semillas. De tan humilde, nadie dá nada por ella, la imaginan perecedera fácil, sometida a las veleidades de esa cizaña que parece omnímoda y que suele acaparar los primeros planos.

Pero esa humilde y mínima semilla crece y crece, y nada ni nadie puede detenerla.
Porque el Dios del universo es un Padre que nos ama y una Madre florecida en paciencia infinita. Siempre nos espera.
A pesar de saber bien qué cosas se tejen en cada corazón, cuanto de buenos y malos hay en todos, ante todo y por sobre todo es un Dios que sólo vé y sueña con hijas e hijos.

No podemos desanimarnos, ni con la cizaña ajena que nos agobia ni con la hierba mala propia que nos confunde.

A pesar de todo, el Reino crece y la vida ha de prevalecer porque no hay más imposibles, y el no se puede no es definitivo-
Cristo ha resucitado, y todos viviremos por siempre)

Paz y Bien

La buena tierra


Para el día de hoy (27/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 18-23

(Respecto de sembrados y cosechas, la lógica indicaría que ante todo es decisiva la pericia y sagacidad del sembrador y la calidad de la semilla que se esparce; posteriormente, claro está, el tipo de tierra que recibirá esa simiente.

Pero estamos en el tiempo de la Gracia, en la maravillosa ilógica del Reino. Y lo que decidirá todo serán las bondades de la tierra.
Y somos tierra que palpita y camina.

Por ello el sembrador tiene por misión la siembra continua y confiada. Quizás no importe tanto el donde sino más bien el sembrado tenaz e incansable.

La semilla es humilde, pequeña y sencilla; sin embargo lleva en sí la fuerza imparable de la vida.

Y la buena tierra se identifica por la nobleza de los frutos producidos.
A menudo oímos pero no escuchamos, nos cubre de cizaña el miedo y las preocupaciones, el egoísmo nos rechaza raíces firmes.

Aún así, hay gentes que nos encienden de esperanza. Mujeres y hombres fértiles de solidaridad y compasión, vides santas de fraternidad, canastas plenas de frutos de justicia y liberación.
La Palabra sigue germinando y creciendo, y no podemos resignarnos a que nada cambie)

Paz y Bien

Desde dentro y desde lo cotidiano

Para el día de hoy (26/07/12):
Evangelio según San Mateo 13, 10-17

(Jesús enseñaba las verdades del Reino de Abbá su Padre de una manera distinta y novedosa, que asombraba a todo aquel que lo escuchaba.

Los doctores y fariseos no ocultaban su furia: ese galileo iletrado de tonada campesina se atrevía a hablar al pueblo de cosas de Dios por fuera de su propia autoridad.
Los discípulos querían entender el porqué de ese modo de enseñanza tan especial, en parábolas.
Las gentes se alegraban: aún cuando a menudo no comprendían, Él les hablaba en un idioma que -por fin- les era propio. Dialogaba con los más humildes desde la cotidianeidad en una profundidad en la que todos podían sumergirse.

Sin embargo y con todo, la comprensión a menudo se vuelve difícil.
La enseñanza de Jesús vá más allá de la razón, por eso la clave de toda parábola está en el co-razón. Allí está escondido y palpitante nuestro origen primero, eso que dice que todos somos imagen del Dios de la Vida.

Las parábolas nos impulsan a volvernos alma adentro, en la certeza que allí nos encontraremos con ese Dios infinitamente paciente, que ansía nuestra felicidad, que nos quiere a todos hijas e hijos.
Porque la Salvación se prodiga a todos, sin excepción, y hay que animarse a la alegría)

Paz y Bien


Siempre es posible hacerse Cristo

Santiago, Apóstol

Para el día de hoy (25/07/12):

Evangelio según San Mateo 20, 20-28

(Santiago y su hermano Juan son conocidos como boanerges, es decir, hijos del trueno, bravos de carácter y fundamentalistas a la hora de la fé.
Sin embargo, quien es capaz de pasiones fuertes -aunque erróneas- es capaz también de amores encendidos, y de llegar a amar en extremo como el mismo Maestro.

En la Palabra para el día de hoy se explicita que ambos zebedeos y su madre aún no habían sido capaces de abandonar esa religiosidad fundada en normas estrictas y una espiritualidad del éxito y la gloria. No encaja en su horizonte un Mesías sufriente y servidor, por ello la madre cree con certeza que sus hijos tienen derecho a posiciones privilegiadas y cercanas a ese Mesúas que imaginan viene a gobernar a Israel y a derrotar a sus enemigos, y desde esa postura aventuran posiciones y acciones que están muy lejos de cumplir.

Porque el Reino inaugurado por Jesús de Nazareth es un Reino extraño, una corte de enfermos, réprobos y excluidos, un ejército de pescadores, campesinos y publicanos empeñados en desalojar a la muerte y al dolor, un Reino en donde se entiende al poder solamente como servicio generoso y desinteresado.

Con todas sus contras, con todas estas trabas, Santiago fue capaz de transformar esos fuegos que lo encendían y volverse otro Cristo en el maravilloso camino de anunciar la mejor de las noticias. Porque siempre se puede cambiar, nada es definitivo, ni siquiera la misma muerte.

La Resurrección del Señor marca el fin de los imposibles)

Paz y Bien

Ampliando el horizonte

Para el día de hoy (24/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 46-50

(Los parientes de Jesús se habían trasladado unos cuarenta kilómetros, desde Nazareth a Cafarnaúm, con el fin de poner en su lugar al pariente díscolo que tantas cosas extrañas hacía y otras tantas cosas raras decía.

Es menester ubicarse en el contexto histórico y social de la Palestina del siglo I: la familia nucleada alrededor del clan -tribu- era la garantía de la pervivencia comunitaria, especialmente en un Israel sometido desde hacía siglos al dominio extranjero. Desde el clan se protegía lo poco que se tenía y, especialmente, se ponía aresguardo la identidad y la religiosidad judías. La ruptura de las tradiciones tribales suponía un riesgo que debía subsanarse con rapidez, además de las angustias lógicas provocadas: el clan era un reducto conservador y seguro que no podía vulnerarse.

Precisamente y en principio, la imagen de que los hermanos y la madre de Jesús están allí es la presencia de su clan que lo reclama. Es la oveja negra de la familia, el pariente fuera de sí, el loco que no cumple en nada lo que se espera de Él y que, para colmo de males, se enfrenta sin vacilaciones a los que detentan la autoridad en las cosas de Dios.
Por todo eso, quieren verlo y buscan llevarlo de regreso a la seguridad nazarena. Les pertenece sólo a ellos y a nadie más.

Con todo, también la Palabra nos brinda un cauce simbólico porque hay más, siempre hay más: no hay una mención expresa a los nombres de la madre y los hermanos de Jesús, como sucede en otros pasajes evangélicos, quizás refiriendo a que su origen -la madre- y sus hermanos -Israel- han decidido quedarse fuera de donde la Buena Noticia viene aconteciendo.

Jesús de Nazareth amplía el horizonte más allá de los vínculos familiares, religiosos, raciales y culturales. Su familia es pueblo nuevo conformado por mujeres y hombres capaces de conocer y vivir en Dios, es decir, mujeres y hombres capaces de amar, de florecer en compasión y servicio, de crecer en misericordia y solidaridad sin condiciones.

Hay un llamado de atención para nuestras pequeñísimas existencias: Él no nos pertenece, ni es propiedad exclusiva de este nuevo Israel-familia que llamamos Iglesia.

Por el contrario, le pertenecemos si permanecemos fieles a la mejor de las noticias)

Paz y Bien

Signos de conversión

Para el día de hoy (23/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 38-42

(Él había calmado tempestades, expulsado demonios, purificado leprosos, sanando todo tipo de dolencias y aliviando pesares. Aún así, no les bastaba a aquellos que lo cuestionaban. Querían que Jesús les realizara un signo o milagro acorde a sus expectativas y parámetros y más, quieren una señal que ellos mismos puedan verificar con sus esquemas y molduras, y así decidir la legitimidad y el origen de lo que el Maestro realizaba.

La respuesta del Señor es demoledora: sólo obtendrán la señal de Jonás, es decir, Él mismo quedará al abrigo de la tierra durante tres días y resucitará, desalojando lo definitivo de la muerte.

Ellos no comprenden y no quieren comprender ni aceptar a quien el signo apunta y refiere.
Siempre se trata de Alguien antes que de algo, aún cuando sea un hecho asombroso, tan asombroso que hasta parezca mágico.

Las señales de los discípulos -Cristos mismos en misión de paz y compasión- será la misma: brindarán por todas partes señales de conversión al Reino de la vida plena, portadores de la magnífica noticia de que lo eterno acontece en la cotidianeidad de nuestras vidas, y no tendrán reparos en afirmar a los cuatro vientos que el verdadero milagro es la vida bendita por el amor entrañable de Dios)

Paz y Bien

Los ojos del nazareno

Para el día de hoy (22/07/12):
Evangelio según San Marcos 6, 30-34


(La Palabra para el día de hoy nos remite a dos situaciones entrelazadas en las que Jesús de Nazareth revela una mirada profunda, compasiva y atenta a las necesidades de los demás.

Los Doce regresaban de cumplir con el mandato que les había conferido: habían dado un salto infinito desde el discípulo-oyente pasivo al apóstol, mensajero proactivo portador de la mejor de las Noticias. Ellos mismos se han convertido en maestros de sus hermanos, y no es tarea fácil.
La magnitud de la tarea, las mieles del poder, la tentación del éxito y el desgaste psicofísico seguro hacen mella en sus humanidades galileas, y la reivindicación del agotamiento teñida de sinsentido es síntoma de enfermedad.

Jesús de Nazareth lo sabe; sus ojos profundos están siempre atentos a las necesidades primordiales de todos, y por ello quiere llevarlos a un sitio retirado, para enriquecerse de silencio, para alimentarse en calma, para pensar juntos sobre lo actuado y sobre lo pendiente.

Pero el Maestro no tiene descanso. Una multitud adivina hacia donde se dirige con los suyos, y lo sigue por todos los medios posibles.
Es una masa informe de gentes a la deriva, heridos de angustia, hambreados de pan y de respuestas, que intuye que algo -al menos- pueden encontrar en ese rabbí extraño de tonada parecida a la de ellos mismos.

Y Él vuelve a ver y mirar desde sus ojos únicos; dicen que los ojos son las ventanas del alma, y en Jesús de Nazareth uno se asoma al infinito de Dios mismo. No importa el cansancio, ni que hay que alimentarse, ni la necesidad de momentos y sitios despejados de bulla, hay muchos ambulantes que no saben hacia donde ir, pequeños peces navegando hacia cualquier lado, ovejas en peligro porque no hay un pastor que las cuide.

Desde sus mismas entrañas de misericordia, abandona cualquier necesidad personal y se pone a enseñarles con paciencia y dedicación, el tiempo que haga falta. Es una multitud hambrienta del pan diario y enflaquecida por ese mismo sistema cruel que la rechaza y le niega el alimento en su mesa, su dignidad intrasferible, su nobleza filial de Abbá.

El nazareno tiene los mismos ojos que María de Nazareth, siempre atenta y solícita a la fiesta que quieren concluir, a la vida que se consume, al vino ausente. Y aunque aún nos falte un enorme andar, tenemos pendiente un cambio de mirada hacia el necesitado, hacia el perdido, hacia el hambriento.
La misión de la Iglesia -la nuestra- quizás comience por conmoverse frente al dolor y, desde allí, actuar sin descanso)

Paz y Bien


La salvación, desde el silencio

Para el día de hoy (21/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 14-21

(A menudo solemos despreciar a los fariseos y dirigentes religiosos de los tiempos del ministerio del Señor; pero, a veces, este desprecio nos lleva a minusvalorarlos.
Es que estos hombres eran muy inteligentes, y expertos en sus conocimientos religiosos, lo que los favorecía enormemente a la hora de adecuar sus doctrina a sus necesidades. Así volcarán todos esos saberes a su propio favor para fundamentar la eliminación lisa y llana de ese rabbí galileo revoltoso, subversivo y blasfemo.

Es que Jesús de Nazareth se había vuelto demasiado peligroso: el pueblo más sencillo lo escuchaba y seguía, y Él se atrevía a hablar en nombre de Dios y a actuar también en su nombre por fuera de esa estructura que tanto los favorecía.
Podemos suponer que todo iba más allá de un quebranto de la ortodoxia: encontraban amenazados su status, sus prebendas, su autoridad y su poder dominante sobre los otros, y por ello cualquiera que se atribuya la bendición de Dios por fuera de los canales prescriptos por ellos, deberá ser eliminado.

La contraposición no puede ser más extrema: los fariseos que traman encontrar el modo óptimo de suprimirlo, y Él que no se cansa ni descansa haciendo el bien allí en donde se lo necesita, sin preguntar pertenencias, sólo descubriendo los rostros dolientes y sufridos de quienes considera sus hermanos.

Aún sabiendo lo que se prepara en contra de su vida, Él no se detiene ni se esconde. No tiene un ego desbordado que añora la fama, ni es un empecinado buscador de adeptos en misión de afiliación. Es el servidor de todos -sin excepción- y Él pasa haciendo el bien sin estridencias, revelando el rostro bondadoso de un Dios que ama entrañablemente a toda la creación.

Por eso mismo, Jesús de Nazareth no es el portador de una divina balanza de juicios condenatorios. Él dispensa de modo asombroso y abundante salvación, que es liberación y justicia en pos de la felicidad.

Porque juicio y condena nos pertenecen. Nosotros elegimos perdernos, nosotros decidimos rechazarlo, nosotros denegamos la voz de Dios que puede escucharse en los lugares más insospechados)

Paz y Bien

Espigas santas de transgresión

Para el día de hoy (20/07/12):
Evangelio según San Mateo 12, 1-8

(Los problemas graves comienzan cuando se confunden medios y fines o, peor aún, cuando por llegar a fines determinados se avala cualquier tipo de medios.

Así, a través de la historia se antepuso el cumplimiento de ritos, preceptos y normas religiosas y/o sociales para no vulnerar costumbres, status quo, a menudo -casi siempre- para mantener incólume relaciones de poder y dominio en desmedro de lo puramente humano.

El Maestro, al permitir a sus amigos recoger unas espigas de trigo para mitigar el hambre, transgrede el absolutismo del Shabbat. Como tal, se le reprocha esa actitud por parte de las voces oficiales: es una transgresión imperdonable que remite a lo planteado en el párrafo anterior. Se antepone una norma a una necesidad humana primordial.

Y es que es el año de la Gracia y la Misericordia, el tiempo de un Dios que se ha hecho humano, tan humano como uno de nosotros, y revela en todos los gestos, palabras y acciones de Jesús de Nazareth que ansía y sueña con una humanidad plena, total y feliz, a la que lo demás debe subordinarse.

Por ello mismo, quizás debamos plantearnos el ponernos a arrancar tantas espigas que habitualmente se consideran prohibidas, espigas que alivien la exclusión, que terminen con el olvido, que arrinconen el hambre, que alimenten la fraternidad)

Paz y Bien



El otro yugo

Para el día de hoy (19/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 28-30

(En el siglo I de la Palestina de la predicación del Maestro, era usual utilizar el yugo para uncir a los animales de carga, es decir, utilizar ese arreo para que con su peso dichos animales doblegaran la cerviz y obedecieran los diferentes tironeos de rienda que el conductor utilizaba para dirigirlos a un punto determinado, con una velocidad específica y una ruta prefijada. Su peso variaba según se aplicara a bueyes o a mulas, y se utilizaba tanto para la carga como para el arado.

Todo ello no era desconocido para los oyentes habituales de Jesús, que especialmente eran campesinos agotados en las tareas del campo, y en cierto modo, nosotros hemos perdido esa capacidad de anunciar la Buena Noticia a partir de lo que la gente sabe y conoce en su cotidianeidad.

Tampoco desconocían los pobres el sentido figurado del yugo: ellos estaban doblegados por la pobreza, por las enfermedades, por el tributo brutal que les imponían tanto el reyezuelo de turno como el Imperio Romano, y por las inhumanas normas religiosas que la ortodoxia imperante les aplicaba.
Eran gentes agobiadas por la vida, heridos de angustia, resignados y con las esperanzas disipadas, y esa Palabra nueva se les volvía grata, asombrosa, una alegría indescriptible.

No es muy diferente nuestra realidad, sólo ha cambiado el refinamiento de los yugos con que se oprime a tantos, con los que se doblegan tantas vidas.

Quizás nuestra misión sea precisamente ésa, anunciar con hechos y palabras que hay otro yugo, el que brota del corazón sagrado de Jesús de Nazareth, un yugo liviano que es compasión, yugo de alegría, yugo de solidaridad, yugo de fraternidad incondicional, yugo de generosidad sin otro interés que el bien del prójimo, el yugo de la alegría y la liberación, del alivio y el descanso)

Paz y Bien





Escondido en los pequeños

Para el día de hoy (18/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 25-27

(La Palabra para el día de hoy es una inmensa exclamación de alegría que comienza con una advertencia para todos y cada uno de nosotros, que solemos gustar de acumular conocimientos -que no está mal- confiando que ese enciclopedismo religioso nos basta para alcanzar los favores divinos. Pero así como la erudición no es sabiduría, el exceso de prudencia, a menudo identificado con justificados conservadurismos, poco tiene que ver con la Buena Noticia.

Probablemente, si nos situamos en el tiempo histórico del ministerio de Jesús de Nazareth, podremos encontrar que esa admonición en principio iba dirigida a los sabios y prudentes de su época, es decir, a la aristocracia religiosa compuesta de escribas, exégetas enjundiosos, sacerdotes y doctores de la Ley, que solían poner barreras infranqueables entre su elite específica y el resto del pueblo, un pueblo que agonizaba en la opresión de crueles leyes de pureza/impureza, un pueblo a menudo despreciado por desconocer la ortodoxia y los preceptos, un pueblo hambriento de verdad y de un Dios al que constantemente le impedían acceder.
Hoy no es nuestra situación demasiado diferente.

Por eso el Maestro, sin excluir a nadie, se dirige principalmente a las gentes más sencillas, a pastores, pescadores y campesinos, y más aún, a aquellos a quienes un sistema puntillosamente organizado dejaba de lado por considerarlos indignos de participar en las cosas de Dios y en la vida misma.
Y estas gentes sencillas, estos pequeños que nada esperan de nadie y tan sólo confían en ese Dios al que pretenden esconderle, ellos son precisamente los que sonríen y disfrutan con la enseñanza de Jesús, además de conocer en sus cuerpos, en sus mentes y en sus almas el amor paternal de Abbá Padre de Jesús, que se manifiesta en las sanaciones rebosantes de ternura y compasión que el Maestro les prodigaba.

Hemos de volver allí, junto a ellos, a los pequeños, a los humildes que Dios ama entrañablemente. Y con el auxilio del Espíritu, volvernos parte de ellos, los que confían en Dios antes que en sí mismos, los que reciben la vida con ojos de niños descubriendo regalos, los que no se resignaron a no asombrarse, los que saben que el Dios de Jesús de Nazareth es un Padre que nos ama y una Madre que nos cuida, los que son como María, Madre de Dios, la que es una canción perpetua que celebra la misericordia y la liberación de nuestro Dios.

La Buena Noticia está escondida en el corazón de los pequeños)

Paz y Bien


No tan cercanos

Para el día de hoy (17/07/12):
Evangelio según San Mateo 11, 20-24

(Cafarnaúm, Corazín y Betsaida eran ciudades conocidas para Jesús de Nazareth, y a la vez, en ellas era bien conocido. Durante tres años Él las recorrió, enseñando la Buena Noticia, sanando dolencias, llevando alivio a los enfermos, sentándose a comer con los excluidos, bendiciendo con inefable ternura a los más pequeños.

Eran ciudades judías en donde la vida transcurría alrededor de la sinagoga, y el tempo era rigurosamente marcado por los fariseos de la ortodoxia y las leyes de pureza. aún así, y a pesar de todo lo que Él había realizado -pasó haciendo el bien diría Pedro tiempo después-, expresaban abiertamente su rechazo, no se convertían a esa vida nueva que el rabbí nazareno les proponía en cada palabra, en cada gesto, en cada sanación, en su misma compañía.

Y de algún modo, nosotros también creemos conocerlo y somos tenaces en renegar de cualquier conversión, Creemos que por pertenencia o conocimiento doctrinal ya está todo decidido, y en el mejor de los casos la Palabra de Jesús de Nazareth se nos vuelve sólo una costumbre que no cala la corteza de nuestra soberbia y no nos llega a las profundidades de nuestro corazón.

Él está siempre, pero nosotros persistimos en eludirlo. No estamos tan cercano, y nuestra garantía no es la pertenencia religiosa o social, sino el ejercicio pleno de la Misericordia y dejarnos conducir confiados por ese Espíritu que sopla en todas partes, hasta en los lugares más insospechados.)

Paz y Bien

Tu gente


Nuestra Señora del Carmen

Para el día de hoy (16/07/12):

Evangelio según San Mateo 12, 46-50

(Son muchos, y a menudo no se ven pero están allí, árboles firmes de entereza, florecientes en humildad y dignidad.

Son los que con todo y a pesar de todo destellan esperanza.
Son los que reniegan de todo egoísmo, los que tenazmente viven para los demás, los buenos samaritanos de cualquier tiempo y lugar que socorren a los caídos, los que siempre tienen una silla más y pan para compartir con aquellos que nadie invita, los que se desviven por los pequeños, los galileos constantes porque serán sospechosos a perpetuidad.

Son los que saben bien que la vida es un regalo y un milagro, y lo hacen saber a los demás, a menudo sin palabras.

Son los que celebran a ese Dios que hace maravillas en sus existencias y en toda la historia humana.

Son los del gesto manso y cordial, los que saben levantarse por más profundo que sea el pozo en el que se sumerjan, los que no se resignan, los que hacen que esta vida tenga sabor y merezca ser vivida, los que irradian luz paciente en medio de tantas opacidades.

Son tus hermanas y hermanos, padres y madres, hijos e hijas, vinculados a Vos por algo mucho más profundo que la biología, tu gente, seres magníficos de los cuales -a veces, porque somos mezquinos- se nos agranda el pecho de santo orgullo.

Son como María, Madre tuya por confiar, por creer, por ser fiel a esos afectos definitivos, el amor de Dios que todo lo sustenta)

Paz y Bien

Lo que no se lleva

Para el día de hoy (15/07/12):
Evangelio según San Marcos 6, 7-13

(Hay situaciones que de tan evidentes y obvias, las solemos pasar por alto: tal es el caso de la Palabra para el día de hoy. Sucede el envío misionero porque antes -y muy especialmente- hay una convocatoria, un llamado, tal vez eso que llamamos vocación.
Por ello a toda misión precede primero el llamado personal de Jesús de Nazareth; de lo contrario, puede inferirse que esa misión es sólo campaña de captura de adhesiones y no tanto misión de liberación, proclamación de la mejor de las noticias, edificación del Reino.

Es menester también no perder de vista la situación crítica en la que se encontraba el Maestro; las autoridades religiosas lo habían tachado de blasfemo y predicador peligroso -heterodoxo demoníaco-, y por ello mismo no tendría ya más espacio en la sinagoga y ello se ratificaba en el rechazo recibido en su querencia, en donde se lo presuponía conocido y, por tanto, sin nada que agregar a lo que inferían sagrado y establecido. Todo implicaba que el rabbí nazareno quedaría relegado al silencio, al ostracismo y que su vida habría de correr severos riesgos. Esas acusaciones no solían caer en saco roto, eran gravísimas.

Aún así, Él no se detiene. No hay amenaza ni peligros que puedan detener sus pasos ni los de los suyos. Así entonces el envío misionero es desafío manso e impulso revolucionario: lo que viene es algo nuevo, tan nuevo y asombroso que renovará la faz de la tierra.

Lo que se asoma en el horizonte es enorme: es hacerse bendición de Dios, presencia liberadora de todo espíritu que oprima, mensajeros de Shalom eterna. Es la tarea del mismo Dios, y se aparece como tan grande que su puesta en marcha se razona compleja, bien planificada y abastecida de recursos.

Nada de eso.
Es algo nuevo en la sintonía de la Gracia maravillosa, y hay una radicalidad distintiva en el previo envío mismo.

No vamos solos: se comienza de dos en dos porque juntos podemos, porque es más difícil caer, porque nos sostenemos con mi hermano, porque aunque el camino sea muy cuesta arriba siempre habrá un compañero bastón, hijas e hijos de Dios -a menudo silenciosos y escondidos- que evitan nuestros derrumbes, Cireneos de nuestras cruces.

Los enviados por Jesús de Nazareth se distinguen no tanto por lo que portan, sino más bien por lo que no llevan.
Ante todo, abandonan cualquier perspectiva de poder y dinero. El Reino no tiene nada que ver con éstos. Pero tampoco llevarán certezas de provisiones, de alimento, de vestimenta y equipamientos, para no olvidar jamás que el Reino se edifica con y desde los más pobres y desposeídos, y que las manos bondadosas de un Dios que es Padre protector y Madre solícita jamás dejarán librados a la suerte a los suyos.

Porque ante todo, la misión es misión de paz, y esa Shalom que trasciende fronteras -territorios, sociedades, religiones- surge del mismo Dios de la vida en aquellas hijas e hijos que se atrevan a la desmesura de creer)

Paz y Bien





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