Señor, hazme conocer el camino
Llamados a ser como Jesús
estás en medio de nosotros en el misterio
de tu Pascua.
Haz que te adoremos,
te reconozcamos Señor,
pongamos ante Tí
nuestros temores, pequeñeces, rigideces;
haz que nos dejemos iluminar
por la inmensidad de tu mente,
por la anchura de tu corazón
para que conozcamos al hombre,
ese hombre que somos nosotros,
llamados a ser como tú.
y después conozcamos en cada hombre
a nuestro hermano y hermana,
para poder promoverlo auténticamente
como lo has hecho tú.
Danos, Señor que encontremos en nuestra vida
el camino que nos permita responder
a esta revelación de Dios
que se nos dio en la Pascua
y que se desmenuza en la vida de Jesús
día a día,
a fin de que podamos vivirla a fondo
y ser plenamente nosotros mismos,
como Tú, Padre, lo has querido desde la eternidad
y sigues queriéndolo con amor incansable,
a fin de que seamos nosotros mismo en Cristo Jesús,
contigo, podemos,
en la gracia y en la fuerza del Espíritu Santo,
hasta el fin de los tiempos.
Amén.
R.P. Carlo María Cardenal Martini, S.J.
Ante la Cruz
Cuantas veces, Señor, no hemos sido fieles,no hemos sido realistas frente a las cosas!
Cuantas veces hemos creído poco en la inagotable
fuerza de vida que deriva de la cruz!
Concédenos Señor, que, al contemplarla,
nos sintamos amados por tí,
amados por Dios, hasta el fondo,
tal como somos,
y creamos que por la fuerza de la cruz
existe en nosotros una capacidad nueva
de dedicarnos a los hermanos,
según aquel estilo y aquel modo
que nos enseña y comunica la cruz.
Danos, Señor, descubrir que la cruz
hace nacer de verdad
un hombre nuevo dentro de nosotros,
suscita nuevas formas de vida entre los hombres.
Conviértete en el preludio,
la promesa y la anticipación de aquélla Vida plena
que explotará en el misterio de la Resurrección.
Nos arrodillamos ante la Cruz con María
y pedimos que comprendamos,
como Ella comprendió,
el misterio que transforma el corazón del hombre
y que transforma al mundo.
Jesús cuando seas levantado en tu cruz
atráeme hacia tí.
Amén.
R.P. Carlo María Cardenal Martini, S.J.
La santidad cotidiana

El secreto está en la cotidianeidad
que parece ocultar y trivializar
los actos heroicos de la vida,
pero que en realidad
contiene la clave de la santidad humilde,
tanto en la vida comunitaria
como en la vida familiar o parroquial.
Más allá de las apariencias clamorosas,
donde Dios habita
es en el secreto de la cotidianeidad oculta.
R.P. Carlo María Cardenal Martini, S.J.
La oración, alegría del corazón

La oración es alegría del corazón,
y aprender a orar
significa saborear,
gustar a Dios.
Al principio
aprendemos que la oración
es un deber, pero a medida que oramos,
nos damos cuenta que la oración es una alegría,
algo que nos alegra el corazón
y nos hace vivir de una manera más tranquila,
serena, de una manera más plena,
al estilo de Jesucristo,
en una constante comunicación
con Dios Padre.
La oración es una alegría,
sobre todo al orar con los salmos
porque en ellos recordamos
la alegría con que David oraba a Dios,
la alegría con que Jesucristo alababa a Dios
a través de los Salmos.
Este descubrimiento
de que la oración es alegría,
se nos dá con el tiempo,
y no significa orar con
facilidad y sin esfuerzo.
Alegría quiere decir
profundidad,
hondura del espíritu;
significa saborear a Dios,
penetrar en el corazón de Cristo.
La devoción es la experiencia de esta alegría
de estar en comunicación con Dios,
una pequeña chispa de esta alegría
vale más que todos los tesoros del mundo
y cuando se ha gustado una
sola vez, ya no se borra más en la vida.
R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.
La caridad en nosotros

La caridad en nosotros se dilata
en la medida en que comprendemos
cómo Jesús nos ha amado y nos ama,
cómo Jesús ha amado y trata a los pequeños,
a los pobres,
a los leprosos,
los enfermos,
las personas molestas, lejanas,
los enemigos.
R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.
Ilumina mi vida, Señor
tengo la dicha de estar ante tí
que estás en la Eucaristía,
Tendría ganas de contarte mis méritos,
pero prefiero reconocer ante Tí,
que tengo errores y pecados,
Señor, no soy siempre como querría ser,
no siempre rezo contento,
a menudo me dejo vencer por las distraciones,
Señor, con frecuencia me molesto con mis compañeros,
tengo resentimientos, me irrito,
y expreso mi ira con palabras y gestos,
Señor,
innumerables veces no dejo el primer puesto a los otros,
me pongo yo en el primer lugar,
convencido de que me pertenece,
Señor, ilumina mi vida.
hazme entender quién soy verdaderamente,
entra en mí como luz,
que ilumina, purifica y alienta,
haz que me deje conocer de tí hasta el fondo,
Señor quisiera poderte gritar,
que te acuerdes de mí a la hora de mi muerte,
confío en tí....
Amén
R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.
Misión y Servicio
Señor, enseñanos a orar

Señor,
tú sabes que yo no sé orar.
Enséñanos a orar...
Solo tú, Señor, sabes orar,
Tú oraste en la montaña,
en la noche,
Tú oraste en las llanuras de Palestina,
Tú oraste en el huerto de tu agonía.
Tú oraste en la Cruz.
Tú solo, Señor, eres el maestro de oración,
y tu nos has dado a cada uno de nosotros,
como maestro personal,
al Espíritu Santo, Solo, pues,
con la confianza en tí, Señor,
maestro de oración,
adorador del Padre en Espíritu y
en verdad solamente con la confianza
en el Espíritu que vive en nosotros,
podemos intentar decir algo,
orar,
exhortarnos recíprocamente,
para devolvernos algún don tuyo,
respecto a esta maravillosa realidad.
La oración es la posibilidad
que tenemos de hablar contigo,
Señor Jesús, Salvador nuestro,
por la oración tenemos la posibilidad
de hablar con tu Padre y con el Espíritu,
y de hablar con sencillez y verdad.
Madre nuestra, María, maestra de la oración,
ayúdanos, ilumínanos, guíanos
en este camino que tú también has recorrido
antes que nosotros,
conociendo a Dios Padre y su voluntad.
Amén.
R.P. Carlo María Cardenal Martini S.J.





