Mostrando las entradas con la etiqueta Semana Santa 2009. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Semana Santa 2009. Mostrar todas las entradas

Pascua de Resurrección: cielos nuevos y tierra, Palabra y Pan compartidos


Para el día de hoy (12/04/09):
Evangelio según San Lucas, 24, 13-35
(Ese primer día de la semana es el primer día de la Creación re-creada.
Como el primer día del relato del Génesis, obró Dios y todo ha sido muy bueno: por una pura cuestión de Amor infinito, Dios ha recreado todo, cielos y tierra, que había entregado al hombre y que este sumergió en tinieblas.
Tinieblas tan profundas que pretendieron apagar la Luz de su Hijo.
Pero Dios jamás descansa, ni siquiera el séptimo día, por el bien y la vida de todos sus hijos, nosotros mismos...

El relato de Emaús es un gran don de silencio y misterio, y una gran enseñanza para la vida de cada uno de nosotros.

No hay fuegos artificiales, no hay anuncios exaltados, no hay una euforia que marea.

En la Historia de la humanidad se ha tendido un puente, hay un antes y un después que tienen un caracter definitivo, pero se descubre con sencillez, se dá a conocer en un silencio profundo.

Se nos enseña el relato de los dos discípulos: su historia es la nuestra.

No andamos por lo general en el centro de todo -Jerusalem- pero por más que se nos vista el alma de tristeza, nunca estamos demasiado lejos.

Jesús el Resucitado, hermano y Señor nuestro, se acerca y camina con nosotros, contigo y conmigo.

Lo reconocemos en la Palabra.
Lo descubrimos en el Pan que se comparte.

Y no habrá quietud que nos ate: habrá que ir a avisarle a otros que lo hemos descubierto.

Amiga, amigo, hermana, hermano mío, que el Dios de la Vida encienda tu corazón en este día glorioso, que en tu vida nada sea igual.

¡Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo!)

Paz y Bien

Ya nada será igual... La Vida vence a la muerte


Para el día de hoy (11/04/09):
Evangelio según San Marcos, 16, 1-8
(Jesús ha muerto.

Su cuerpo destrozado quedará tres días enteros en esa sepultura.

Carne muerta, Dios anonadado.

En esa vacío de muerte, campea la muerte que es también soledad.
Hay muerte.
No hay movimiento, no se puede sentir más, no hay más palabras de amor.

Él se entregó voluntariamente a esa muerte para evitar el morir de todos nosotros.
Ha pagado con creces nuestro rescate.

Pero -¡locura absoluta!- es un muerto que no se queda quieto.

Ha llegado a lus justos de toda la historia de la Humanidad.

Y llega a nuestra soledad, a nuestra quietud total, a nuestra insensibilidad, a nuestro silencio, a nuestros cuerpos helados.

Y los levanta.

Y corre la pesadísima piedra de nuestra soledad que nos parece teñida del color de lo absoluto.

La muerte no tendrá la última palabra.
No señores.
Su Palabra de Amor infinito llega a nuestra muerte actual.

En este tejido asombroso que llamamos historia, en donde la lógica indica que todo está rodeado de un muro infranqueable llamado muerte, Él, la Vida, ha abierto una puerta de una vez y para siempre.

Habrá que dar el paso, como ha dado el paso el Pueblo Elegido al cruzar el mar que lo separaba de la liberación.
Habrá que dar el paso, desde la muerte a la Vida.

Nada será igual, ahora todo cobrará sentido.
La Vida se expande incontenible.

Que el Espíritu del Resucitado nos quite el miedo, nos haga salir corriendo como esas mujeres.
Hay que apurarse a avisar a los hermanos que volvió la Vida, que es posible la alegría, que llevamos inscrito en lo profundo un destino cierto de plenitud.

Muy Feliz Pascua de Resurrección para todos.)

Paz y Bien



Mujer sin casa


La costumbre las utiliza como sinónimos.
Es claro que no es así.

Una casa no es necesariamente un hogar.

_______________________________

Ella ha sido una anónima niña judía, una mínima campesina.
Una nadie.
Menos que nada por ser mujer.

_______________________________

Ella en su pequeñez, conmovió y enamoró al Altísimo.
Pobre entre pobres, todo lo ha tenido en Dios.
¡Llema de Gracia! es saludada por el Mensajero y así la saludarán de generación en generación.

Tierra sin mal le canta el paí Julián Zini.
La mejor tierra recibirá en su seno la semilla de Dios que germinará y será Jesús, nuestra Salvación y nuestra Vida.
_____________________________________________________

Se arriesgó al oprobio y a la muerte por ese Hijo.
Su parto fue en un refugio de animales; parecía que a ese Hijo los hombres lo rechazarían desde recién nacido...
Y cuando el Hijo dejó el hogar para comenzar su Misión, Ella lo siguió.
Hasta logró que realizara su primer signo en una boda...

_____________________________________________________

EL Hijo ha sido taricionado y abandonado por sus amigos, lohan escupido, torturado, se han mofado de su bondad, lo castigan, lo crucifican.
-¿Habrá un dolor mayor al de una Madre viendo morir a su Hijo entre dolores atroces?-
Sin embargo, Ella está de pié allí

_____________________________________________________

Está de pié junto con otras nadies, nos cuenta la Palabra.
Estaba su hermana, mujer de Cleofás, estaba María, la de Magdala, había otras.

Y sería a dos nadies, dos mujeres, a las que se revelaría primero el misterio de su victoria sobre la muerte...

_____________________________________________________

Ella está transida de dolor viendo a su Hijo yerto de amargura y dolor.

Y ese Hijo, que en trance de morir no debía quedarse solo, sigue dándose a los demás.
Dá a su Madre.

Ella es la Mujer con mayúsculas que ha pisado a la serpiente de la muerte.

Y señalando al discípulo que ha permanecido fiel hasta el fin, le dice:

-¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!

Y al discípulo: -¡Aquí tienes a tu Madre!

-Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya- (Jn 18, 25-27)

_________________________________________________

Esa Mujer sin casa es dada por su Hijo a cada uno de nosotros.

En tu casa, en mi casa, hará un hogar al momento de recibirla como propia.

La gran pregunta es:

¿Qué estamos esperando?

Paz y Bien

Viernes Santo:la soledad del sufrimiento, el rescate dado por muchos


Para el día de hoy (10/04/09):
Evangelio según San Juan, 18, 1-19,42
(El romano se apega rígidamente a sus normas imperiales.

Se debe flagelar al condenado como paso previo a su crucificción, pena que se impone a los convictos por delitos ignominiosos.

Caen las afiladas lonjas de cuero de los látigos, muerden su cuerpo las puntas de metal.

Los verdugos, concienzudos, no descansarán hasta que la tarea esté finalizada de acuerdo a los códigos.

Le incrustan a modo de burla púas afiladas en su cuero cabelludo.

Casi exánime, lo obligan a cargar su propio patíbulo hasta el lugar que se ha designado para su ejecución.

Lo vence el peso de los maderos, lo agobia el dolor de la flagelación, hace estragos la sangre que ya ha perdido.

Pero lo demuele la soledad. Sus amigos más preciados lo han dejado sólo.
Uno lo entregó por unas pocas monedas.
Otro lo negó concienzudamente tres veces.
El resto se esconde temeroso.

-Y hay muchos hermanos que sufren en soledad en los hospitales, en los asilos de ancianos, en los albergues de niños, en el maremágnum de las grandes ciudades en donde es posible morir de soledad aún rodeado por millones-

Pero no se trata de exhaltar el sufrimiento, de regodearse en los dolores, humillaciones y escarnio.

Una locura.
Celebramos la cruz.

Pero la celebramos porque precede a la victoria sobre la muerte.
Pero la celebramos porque es el rescato inconmensurable, total y definitivo que ha pagado Jesús por nuestra liberación.

Porque estamos todos presos de nuestras miserias.
Y nadie debe morir por eso, se ha entregado Él por todos y cada uno de nosotros.
Ha ofrecido sus manos y pies al espanto de los clavos en nuestro lugar.

Se sumergió en la muerte para sacarnos a flote de vida.

A veces lo olvidamos.
A veces preferimos mirar lo más agradable, y darle la espalda a sus dolores, tormentos y humillaciones.
Otras veces, ponemos el acento y resaltamos sólo la cruz, y dejamos de lado las vidas que se recuperan, la humanidad rescatada, la puerta abierta a la Vida que no tendrá final.

Quiera el Altísimo que nos reconozcamos entre los rescatados por su Vida entregada por todos.
Y que también no dejemos solo en su hora de dolor al Señor, vivo y presente en cada uno de los hermanos transidos de dolor y de soledad.
Amén.)

Paz y Bien

Barrabás


"...En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición..."(Mc 15, 6-7)
Barrabás estaba preso por homicidio, y probablemente, su delito estaba agravado por la sedición contra el poder romano establecido.

Había elegido el camino de la violencia para liberar al pueblo judío del yugo opresor.
Estaba preso, a la espera de su ejecución.
Y los romanos ejecutaban criminales crucificándolos: estaba normado que a los criminables pasibles de pena de muerte se les azotara con carácter previo. Muchos ni siquieran llegaban a la cruz, morían en la tortura del flagelo.

Seguramente Barrabás conocía qué era lo que le esperaba.

Unos días atrás, las gentes aclamaban con júbilo, con una alegría incontenible la entrada de Jesús en Jerusalem.
Esas mismas gentes, frente al dilema que les plantea el romano imperialista, eligen a Barrabás.
Alguien debe morir, y deciden que sea el manso.
Alguien va a vivir, libre de culpa y cargo, y será el violento.

Porque el derecho romano -el mismo que es raíz de nuestras leyes en la actualidad- es claro: nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
Y Barrabás, convicto y confeso por homicidio, queda libre: sus delitos se borran, nunca han existido, se alimentará la voracidad de la cruz con un inocente.

Y yo, Señor, soy igual a esas gentes.
Siempre estás viniendo, entrando en mi vida y trayendo la alegría que no puede silenciarse.
Sin embargo, si tengo que elegir, elijo el camino de la violencia.
Aunque no alce mi puño o esgrima un arma, decido ser violencia.
Porque soy violento cuando oigo y no escucho.
Porque soy violento cuando miro y no veo.
Porque soy violento cuando, debiendo hacer silencio y escuchar, busco el ruido que aturde.
Porque soy violento cuando me callo, sabiendo que debo hablar.
Porque soy violento cuando encuentro mil excusas para mis miserias, pero no tengo compasión para mis próximos.
Porque soy violento cuando un hermano languidece de miseria a mi lado, y no muevo un dedo en su favor.
Porque soy violento cuando creo que la posibilidad de cambiar es sólo para mí, y no para el otro, cuando condeno de antemano, cuando no soy capaz de perdonar.

Y aún cuando yo elijo esas violencias, vas a morir por mis delitos.
Aún con todo eso, sos capaz de los más terribles sufrimientos con tal de que quede libre de culpa y cargo.

Señor, que pueda morir de una vez por todas a esas violencias, a esas miserias.
Señor, ten piedad.
Amén

Paz y Bien

Jueves Santo: Consumación o consumo


Para el día de hoy (09/04/09):
Evangelio según San Juan, 13, 1-15
(Él nos amó hasta el fin.

Jesús no se deja arrastrar por los terribles sucesos que se van encadenando y que desembocarán en su Pasión y Muerte.
Nada de eso.
Voluntariamente se prepara y prepara a los suyos para su entrega total, sin medida.

Nos enseña la Palabra que el Señor, "...se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla, se la ató a la cintura..."

EL Todopoderoso se hace el último de los servidores y lava los pies de sus amigos... Incluso los pies de quien lo traiciona, de quien lo niega, de quien se esconderá temeroso.

La Pasión se renueva hoy.

Será cuestión de animarnos a quitarnos el manto del egoísmo que nos cubre y nos aísla convenientemente del hermano.

Será cuestión de atarnos a la cintura una toalla, para secar los pies que debemos lavar a los hermanos.

Porque aunque resulte tontamente obvio, para lavar los pies de alguien hay que ponerse de rodillas...

La Eucaristía, milagro de ternura y amor de un Dios que se queda con nosotros presente realmente en el pan y el vino, no debe quedarse en un rito litúrgico vacío de corazón, ni tampoco en un consumir un Cuerpo sagrado.

Quiera el Espíritu de Dios iluminarnos para que la Eucaristía sea verdaderamente para nosotros una consumación de comunión con los hermanos, que se convierta en sacramento de servicio y entrega desinteresada al otro y, especialmente, en darnos sin mirar las torpes etiquetas que solemos poner al hermano, tan hijo de Dios como nosotros, tan heredero del Reino como nosotros.)

Paz y Bien

En tu casa voy a celebrar la Pascua


Para el día de hoy (08/04/09):
Evangelio según San Mateo, 26, 14-25
(La Palabra de Dios nos dice que Judas tomó la iniciativa de ir a los sumos sacerdotes para entregar al Maestro:
-¿Cuánto me darán si se los entrego?-
Se convino treinta monedas, el precio de un esclavo.
Pero quizás prevalecía en el traidor la idea de entregarlo, más allá de los réditos que pudiera obtener...

Se acercaba la Pascua -Seder Pesaj-, la solemne fiesta de los panes sin levadura, en memoria de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto por el Señor Dios.
Y Jesús, galileo, no tenía casa en Jerusalem (dormía en el Monte de los Olivos).
Y, de un modo misterioso, manda a sus amigos a que vayan a ver a determinada persona -no se nos dice su nombre- para avisar que en su casa iba a celebrar la Pascua con sus discípulos.

El Señor sabía del traidor. El Señor sabía de las negaciones de Pedro. El Señor sabía de los miedos de los discípulos que se esconderían cuando el fuera detenido.
Aún así, nadie fue excluido de la mesa.
Y más todavía: a quien iba a cometer el terrible mal de entregar al Hijo de Dios, es invitado a compartir el pan... Hasta último momento tiene posibilidad de regresar a la luz, hasta último momento no es tratado con reprensión ni con violencia por el Señor.

La Providencia de un Dios todo Misericordia ha tejido a través de los siglos nuestra Salvación.
Y esa Salvación no ha quedado cerrada con un hecho determinado, antes bien, se sigue escribiendo cada día en cada uno de nosotros.
En estos días Jesús viene a celebrar la Pascua en nuestra casa, que no es otra que nuestro corazón... Y nadie se quedará afuera, aún cuando Él sabe que todos tenemos algo de la traición de Judas, lo negamos como Pedro o nos escondemos con temor como los discípulos.

La Pascua se celebra especialmente en el templo primero, nuestro corazón)

Paz y Bien

Ágape de afectos y sentimientos


Para el día de hoy (07/04/09):
Evangelio según San Juan, 13, 21-33.36-38

(La Palabra no puede ser más clara: el ámbito de la Última Cena del Señor es el de un ambiente pleno de afectividad, sentimientos profundos, emociones...
Es un ágape de amigos y hermanos, no de superior e inferiores, es un espacio de igualdad por obra del amor.
Jesús se estremece y conmueve frente a la traición.
Pedro le pregunta a Juan sin ninguna reserva.
El discípulo amado se recuesta sobre el pecho del Señor.
Hasta es tratado con delicadeza el traidor, aún cuando el Señor siente que su alma se parte en mil pedazos de tristeza.
El traidor ha elegido voluntariamente el sendero del enemigo, decididamente y sin dudarlo entró en la oscuridad.
Y sabe que el bueno de Pedro lo va a negar tres veces.
Pero todo ello no quiebra la fraternidad establecida cuando se comparte el pan, Cristo mismo.

Es buen momento para replantearnos acerca de la liturgia diaria, de esa Última Cena que revivimos a diario -o los domingos- en memoria suya.
Para reflexionar si nos hemos atado a la pura exterioridad de disposiciones cultuales solemnes que no expresan el momento de intimidad y fraternidad entre los que se aman.
Porque junto con ese Jesús que en el misterio amoroso de querer quedarse en el pan y el vino compartido, su cuerpo y su sangre, estamos todos y cada uno de nosotros con nuestras luces y sombras.
Porque el pecado es en cierta medida una traición al amor infinito de Dios -basta mirar estos tiempos en los que se traiciona la dignidad humana por epítomes financieros-.
Porque somos también como Pedro, a menudo lo negamos.
Y especialmente, porque todos y cada uno de nosotros, por su infinita bondad, somos el discípulo amado)

Paz y Bien

Ante la Cruz

Cuantas veces, Señor, no hemos sido fieles,
no hemos sido realistas frente a las cosas!
Cuantas veces hemos creído poco en la inagotable
fuerza de vida que deriva de la cruz!

Concédenos Señor, que, al contemplarla,
nos sintamos amados por tí,
amados por Dios, hasta el fondo,
tal como somos,
y creamos que por la fuerza de la cruz
existe en nosotros una capacidad nueva
de dedicarnos a los hermanos,
según aquel estilo y aquel modo
que nos enseña y comunica la cruz.

Danos, Señor, descubrir que la cruz
hace nacer de verdad
un hombre nuevo dentro de nosotros,
suscita nuevas formas de vida entre los hombres.
Conviértete en el preludio,
la promesa y la anticipación de aquélla Vida plena
que explotará en el misterio de la Resurrección.

Nos arrodillamos ante la Cruz con María
y pedimos que comprendamos,
como Ella comprendió,
el misterio que transforma el corazón del hombre
y que transforma al mundo.

Jesús cuando seas levantado en tu cruz
atráeme hacia tí.

Amén.

R.P. Carlo María Cardenal Martini, S.J.

Derroche de amor


Para el día de hoy (06/04/09):
Evangelio según San Juan, 12, 1-11
(Es fácil criticar lo que no se comparte con los pobres, es claro, ejemplos hay abundantes.
Pero es aún más fácil cuando no se arriesga nada, cuando se exige a los demás y es uno mismo el que no comparte.

No estaría del todo errado pensar que la falacia de Judas es esta: pone el centro en el dinero, y no en el amor por el hermano en trance de necesidad (y esta centralización en el dinero es dolorosamente actual...)

María, la hermana de Lázaro, en este pasaje del Evangelio de Juan no pronuncia una palabra.
Se nos cuenta que gastó una enormidad -300 denarios, el salario de un año de un trabajador- en un costoso perfume de nardo con el cual unge los pies de Jesús. Y le secará los pies con sus cabellos.

Judas se equivoca. María, la hermana de Lázaro, es la imagen del servidor por excelencia -por su silencio y porque se pone a sus pies- no pone límites en el dar.
Por eso parece a simple vista parece un derroche.

Quizás sea necesario pensar acerca de nuestros actos de amor, si tiene límite, si son valuados, si están medidos con ojos humanos... O más bien, si son como los actos del Padre Dios para con nosotros, un darse infinito, un derroche de amor a los otros, silencioso y servicial, que no pide nada a cambio...

Y junto con ello, un llamado a nuestra vocación de bautismo: debo plantearme si estoy llamado a ser como Lázaro.
Al traerlo de nuevo a la vida, Jesús revela una vez más su divinidad, su poder como Señor de la Vida; pero también nos dice que la amistad es cosa del Reino de Dios, Lázaro era su amigo, por Lázaro había llorado abiertamente al enterarse de su muerte.

Y este Lázaro traído de regreso a la Vida se había vuelto peligroso para los poderes establecidos.
Porque a causa de él, muchos creían en Jesús y se alejaban de quienes ya estaban lejos de Dios.

Quiera Dios concedernos la gracia de volvernos peligrosos: que seamos capaces de crear el peligro de que por nosotros, los que andan perdidos crean y vayan a Cristo.
Amén)

Paz y Bien


Domingo de Ramos


Para el día de hoy (05/04/09):
Evangelio según San Marcos, 14, 1-15, 47
(Jesús vá entrando a Jerusalem; es aclamado como Señor, con expresiones de júbilo, palmas y ramas de olivo: ha llegado el Señor.

-Jesús se va adentrando en mi vida... ¿Es motivo de júbilo?-

Las gentes se quitaban los mantos y formaban una gran alfombra, poniéndolos a sus pies.

-Quizás no soy aún capaz de poner a sus pies todo lo que soy, todo lo que porto-

Pero no todo es fiesta; el ingreso a la ciudad santa supone también la Pasión, implica la Cruz.

-Debo preguntarme si estoy listo para aceptar las cruces que se interpongan todos los días por seguir al Maestro-

Las gentes lo aclamaban... Más luego muchos de ellos también exclamarían a voz en cuello -¡Crucifícalo!-

Ahí estamos nosotros, Iglesia peregrina e imperfecta... Anunciamos con júbilo y alegría al Cristo por el que vivimos, pero a menudo aumentamos la crucificción de nuestros hermanos olvidados, de los que más sufren, con nuestro silencio que también es paradojalmente un grito de negación.

A pesar de todo y de todos, no podemos callarnos.
Es tiempo de anunciar con la cruz y el dolor de cada uno la misma alegría que los supera, que es: Dios viene a nosotros.

No olvidar: si uno se calla, lo gritarán fuerte hasta las piedras...)

Paz y Bien

ir arriba