Nuestra Señora de ItatíPara el día de hoy (09/07/10):
Evangelio según San Lucas 1, 39-47
Llena de Dios corre sin demoras al encuentro de Isabel, que a pesar de su avanzada edad, esperaba un hijo.
Vá con presteza pues lleva la mejor de las noticias dentro de sí misma, y sus pies descalzos se apuran, pues también la urge el servicio, la moviliza el amor, hay una necesidad que no admite demora alguna.
Es un tiempo nuevo, y Ella es Madre de Dios y de todo abrazo.
Ella se mantendrá en pié al pié de la Cruz de Jesús y nadie puede separarla de un hijo que sufre.
Hizo y hace la única pedagogía de la Gracia: la de la presencia.
Desde hace varios siglos ha caminado por estos rumbos al sur del continente.
En Luján, tenazmente se ha quedado, estrella que ilumina nuestras noches.
En Itatí, allí en la hoy provincia de Corrientes, acuna a sus hijos más pequeños, protege a los caminantes, besa las frentes afiebradas de dolor y violencia, nos tiene entre sus pequeñas manos orantes.
Che sy' de mis hermanos guaraníes, mamá de nuestro pueblo, ¡neike, neike!, siempre cercana, consuelo del poriahú, abrazo y esperanza de los pobres.
Ella con nosotros, signo cierto de ese Hijo que ha muerto y resucitado para nuestra liberación, María Itatí, punta de piedra, inquebrantable corazón de ternura plena.
¡Salve, Madre de Dios, Tupasy!
Te cantamos junto con el padre Julián Zini:
MARÍA ITATÍ
Recitado:
Heridos de ansiedad, buscando compasión
venimos a tu altar en peregrinación
llegamos, y en tu paz descansa el corazón
te hablamos, y al rezar
la voz se hace canción..
Te coronaron con las estrellas
Tuya es la luna, Madre del sol,
de ojitos negros y tez morena,
Correntinita, Madre de Dios.
Azul el manto, como tu río,
blanca mantilla de ñanduty,
Reina y Señora por cuatro siglos,
Sos pura y limpia, María Itatí.
Carita de nogal, manitos de timbó,
Che sy´de los avá del viejo yaguarón,
Vos sos tierra sin mal,
Y estás llena de Dios.
Mirá nuestra orfandad;
Curá nuestro dolor;
Mostranos a Jesús;
Danos tu bendición.
Como los indios en otros tiempos,
Necesitamos saber que estás
Curando el alma de nuestro pueblo,
Que se desangra en su identidad.
En tu silencio y entre tus manos,
Caben las penas del poriahú,
Vivimos todos crucificados,
Quedate cerca de nuestra cruz.
Carita de nogal, manitos de timbó,
Che sy´de los abá del viejo yaguarón,
Vos sos tierra sin mal,
Y estás llena de Dios.
Mirá nuestra orfandad;
Curá nuestro dolor;
Mostranos a Jesús;
Danos tu bendición.
Julián Zini - Mario Bofill
aquí puede escucharse:








