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Hijo de Rey


Hijo de Rey

Señor,
¿No hay mucho despilfarro en la creación?
Los frutos no compensan
La profusión de las semillas.
Las fuentes desparraman
Cantidades de agua.
El sol expande
Diluvios de luz.

Que tu magnanimidad
Me enseñe la grandeza del alma.

Que tu magnificencia
No me deje ser mezquino.

Que viéndote pródigo,
Las manos siempre abiertas,
Generoso y bueno,
Dé sin cuento,
Sin medida,
Como un hijo de rey,
Como un hijo de Dios.

R.P. Dom Helder Camara 
Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

Avanzar


No, no te detengas.
Comenzar bien es una gracia de Dios.
Continuar por buen camino
y no perder el ritmo…,
es una gracia todavía mayor.
Pero la gracia de las gracias,
está en no desfallecer,
con fuerzas todavía o ya no pudiendo más,
hecho trizas o añicos,
seguir avanzando hasta el fin.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

Dios siente debilidad por el hombre


...Dios siente debilidad por el hombre.
Ama a toda la creación, claro que sí;
pero dentro de ella tiene una mirada especialísima para el hombre.
¡Es formidable este amor entre Dios y el hombre!
Estoy convencido de que, aunque no hubiéramos pecado,
Dios habría encontrado una razón para encarnarse.
Se habría hecho hombre para llevarnos
a participar de su naturaleza divina.

Es realmente maravilloso lo que Dios
ha hecho al crear al hombre.
Es verdad que tenemos mucho en común
con los minerales, con las piedras...
También con los vegetales: los árboles respiran,
se alimentan, crecen...
Y nosotros también.
Y no puede negarse que somos, por así decirlo,
"hermanos" de los animales.
Pero además, a un nivel superior a nosotros,
participamos de la naturaleza de los ángeles
y de la del propio Dios...
¡Qué aventura, qué audacia, reunir en una misma criatura
tantos y tan diferentes caracteres!
Por eso le es tan difícil al hombre conservar el equilibrio:
hay tantos mundos que nos atraen desde dentro mismo de nosotros...
Y es Cristo quien nos proporciona la unidad.
Es Cristo quien unifica todos esos mundos que hay en nosotros.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

En camino hacia Jerusalem

Partir es, ante todo, salir de uno mismo,

romper la coraza del egoísmo

que intenta aprisionarnos en nosotros mismos,

en nuestro propio «yo».


Partir es dejar de dar vueltas alrededor de uno mismo

como si ese fuera el centro del mundo y de la vida.

Partir es no dejarse encerrar en el círculo

de los problemas del pequeño mundo al que pertenecemos,

cualquiera sea su importancia.

La Humanidad es más grande

y es a ella a quien debemos servir.


Partir no es devorar kilómetros,

atravesar mares o alcanzar velocidades supersónicas...

Es, ante todo, abrirse a los otros,

descubrirnos, e ir a su encuentro.

Partir es abrirse a otras ideas,

incluso si se oponen a las nuestras.

Partir es ser un poco Abrahám

y tener el aire de un buen caminante.


R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

El Puente

EL PUENTE

Para librarte de ti mismo,
lanza un puente
más allá del abismo de la soledad
que tu egoísmo ha creado.
Intenta ver mas allá de ti mismo.
Intenta escuchar a algún otro,
y sobre todo
prueba en esforzarte por amar
en vez de amarte a ti solo...
Si quieres ser,
perdona que te lo diga,
tienes que librarte ante todo
del exceso de poseer
que tanto te llena,
de pies a cabeza.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

¡Guía mi mirada, Señor!


Cuando Tú mismo
pongas a prueba mi fe,
y me hagas marchar
por entre la niebla más cerrada,
borrada toda verdad ante mí;
por mucho que mi paso vacile,
haz que mi mirada,
tranquila e iluminada,
sea un testimonio viviente
de que te llevo conmigo,
de que estoy en paz.

Cuando Tú mismo
pongas a prueba mi confianza
permitiendo
que el aire se vaya enrareciendo
y que me embargue la sensación
de que el suelo se está resquebrajando
bajo mis pies;
que mi mirada les recuerde a todos
que no hay nadie
que cuente con la fuerza suficiente
para arrancarme de Tí,
en quien caminamos,
respiramos,
y somos...

Y si un día Tú mismo
permites que el odio me salpique,
y me prepare trampas,
y falsee mis intenciones,
y las desfigure;
que la mirada de tu Hijo
vaya repartiendo
serenidad y amor
a través de mis ojos.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

Ven, Señor


¡Ven, Señor!
No sonrías diciendo
que ya estás en medio de nosotros,
porque aún son millones los que no te conocen.


¿Y de qué sirve conocerte?
¿Para qué tu venida, si para los tuyos la vida pasa como si nada...?


Conviértenos.

Que tu mensaje
se haga carne de nuestra carne,
sangre de nuestra sangre,
razón de ser de nuestra vida.


Que nos arranque
de la tranquilidad de la buena consciencia.
Que sea exigente e incómodo,
porque no es otro el precio
que hemos de pagar
para que venga la paz,
la paz profunda,
la paz diferente,
tu Paz...


R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

¿Hombre, qué has hecho?


Hombre, hermano mío, ¿qué has hecho?
No vuelvas la cabeza.
¿Quién quitará esas estructuras que aplastan a millones de hijos de Dios y que llegan a matar más que las más sangrientas guerras?.
Es media noche en el mundo...
Más ¿cómo olvidar que tú, el Hijo de Dios, en tu encarnación has querido nacer precisamente a media noche?.
¿Cómo olvidar que tanto más bella es la aurora cuanto la noche es más sombría?
¡Cuando Dios ayuda a los niños, hacen temblar a los gigantes!.
Porque el amor es más fuerte que el odio.

R.P. Dom Helder Camara - Obispo Emérito de Olinda y Recife - Brasil

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