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Inagotable


Para el día de hoy (26/05/12):

Evangelio según San Juan 21, 20-25

(No alcanzaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían detallando todas las cosas que Jesús hizo.

Es una afirmación rotunda, que en primer lugar refiere a todas las cosas que el Maestro realizó durante su ministerio. Son tantas y expresan la abundancia de la Gracia, que es imposible -aún para hombres inspirados como los Evangelistas- relatarlas una por una. Además, ellos han tenido por misión transmitir la Palabra de Salvación, y no tanto presentar una colección de hechos maravillosos.

Pero hay más.
Seguramente es imposible plasmar en libros todo lo que el Maestro ha hecho por los suyos a través de la historia, y lo que sigue realizando a diario, en cada una de nuestras existencias.

¿Acaso seremos capaces de darnos cuenta?

Nuestros agradecimientos nos parecerán insuficientes frente a la magnitud inagotable de la Gracia y la bondad del paso redentor de Dios en nuestras vidas.

Y al igual que Pedro, debemos reorientar la mirada para volver a descubrir esa Pascua perpetua que es la historia y que aún no terminamos de descubrir, el amor infinito que Él tiene con cada uno de nosotros y con toda la humanidad, sin límites ni excepciones.
En todos ha dejado sus huella, por todos Él pasa)

Paz y Bien


Requisitos para testigos

Para el día de hoy (25/05/12):

Evangelio según San Juan 21, 15-19

(Todo sucede luego de comer; las mesas de Jesús son decisivas, sorprendentes y fundamentales. Él ha resucitado, y tal como mucho lo desean, podría haberse encaramado a escenas celestiales en donde quede claramente distinguida su alteridad, en donde se defina su origen divino.
En cambio, Él prefiere sentarse a comer con los suyos, y por eso en su mesa se resuelve la vida.

Entonces Jesús se dirige a Pedro, porque sabe que su amigo no la está pasando nada bien. El duro pescador galileo todavía estaba preso de viejos esquemas y preconceptos, aún se aferraba a su nacionalismo judío que añoraba a un Mesías victorioso proveniente de la realeza, tolerando las crueles normas de pureza que se imponían y un gravoso manojo de preceptos a cumplir a rajatabla. Aún no se atrevía a la dinámica del amor que le proponía y encarnaba su Maestro.

La Pasión de Jesús era un dolor intolerable, aún cuando el resucitado estaba allí: Pedro estaba confundido y apesadumbrado por la aparente derrota de la cruz, por ese Cristo tan pobre y tan humano que se deja matar en la cruz imperial.
Y como si no bastara, su alma se doblaba más porque revestido de miedo, lo había negado abiertamente en esa noche de calabozo y desprecio, más rápido que un gallo del amanecer.

Jesús lo sabe, como sabe qué cosas se entrelazan en cada corazón, como sabe qué es lo que nos somete y nos impide ser libres y plenos. Y no es Alguien que deje a sus amigos librados a la suerte de sus dolores.

Las tres preguntas acerca del querer se le hacen duras, puro reproche. Porque Jesús lo ha perdonado infinitamente, pero Pedro aún no se perdona a sí mismo, y por ello mismo se entristece.
Sin embargo, Jesús vuelve a pasar por su vida sanando su alma y volviendo a enseñarle los requisitos para ser reconocido como de los suyos: amar y servir. De lo contrario, Pedro -como pastor de esa comunidad creciente- no encontrará más que súbditos y no hermanos, tal y como el Maestro propone.

Hoy Jesús de Nazareth nos vuelve a invitar a comer, nos mira fijo a los ojos y nos repite insistente esa pregunta de amores, que encierra una afirmación: -Ahora vos también-.)

Paz y Bien





Comunidad a través del tiempo

Para el día de hoy (24/05/12):

Evangelio según San Juan 17, 20-26

(El deseo y sueño primordial del Maestro, el que seamos uno para que el mundo crea, parece una utopía agradable pero de imposible cumplimiento. Somos muy distintos, diversos, cada uno con sus particularidades, con su cultura, con sus orígenes, con sus miserias a cuestas.
Sin embargo, esta común unión es posible y sortea inclusive las barreras aparentemente insalvables de tiempo y espacio. Porque todo es posible para Aquél que ha vencido a la muerte.

Se trata de la comunidad de los creyentes, que atraviesa toda la historia: pertenecemos a una comunidad junto a los que nos precedieron, junto a tantos de los que sólo conocemos alguna que otra historia, junto a millones que no hemos conocidos.

Todos estamos contenidos en el corazón inmenso de Jesús, y los que vayan llegando también tienen su lugar.
Es mucho más que la adhesión a la doctrina cristiana, la pertenencia a una confesión o la subordinación a estructuras jerárquicas. Se trata de permanecer junto a Alguien antes que asimilar algo.

Esta comunidad que florece a través de la historia tiene por frutos primeros la mansedumbre, la compasión, la justicia y la misericordia. Es la comunidad que expresa el amor de Dios, su misma esencia, y que refiere al amor infinito que late entre Jesús y Abba Padre.

Es la comunidad que vá creciéndose en humanidad, es la comunidad más plenamente humana, tan profundamente humana como su Dios puede serlo.
Esta comunidad es deseo del maestro pero también es don y misterio, origen en la Gracia.
Es la comunidad a través del tiempo que llamamos Iglesia)

Paz y Bien



Consagrados en la verdad



Para el día de hoy (23/05/12):

Evangelio según San Juan 17, 11b-19



(Desde el más fuerte al más pequeño, desde los de mayor relevancia a los más insignificantes, todos somos frágiles y quebradizos. Todos somos pasibles de perecer, todos estamos sometidos al paso inexorable del tiempo, todos sabemos que la muerte nos espera en un tiempo tangible y real.


Pero aún con estas certezas difíciles de rebatir, hay más -siempre hay más- porque la Resurrección de Jesús de Nazareth es el fin del no se puede y el ocaso del jamás.


En esa otra certeza inmensa, maravillosa y sorprendente, todos -buenos y malos, grandes y pequeños- somos parte de los sueños y las ansias del Dios de la Vida que Jesús nos revela, un Dios afanoso e incansable en buscar la plenitud para todas sus hijas e hijos.

Y para ese Dios y para Jesús, la plenitud tiene un definido color de alegría.


Frente a nuestros desconsuelos, a pesar de la soledad y los fracasos, de la desidia, del acoso de un mundo muchas veces cruel, no estamos solos. Hay Alguien que nos cuida y nos sostiene, aún cuando nos hayamos vuelto incapaces de percibirlo.


Él levanta a los que vamos cayendo y nos congrega alrededor de su mesa, porque sabe que solos nada podemos y que el individualismo es la trampa primordial del egoísmo que tanto daño provoca, que asola corazones y existencias.


Él nos congrega alrededor de esa mesa grande con sitio para todos, mesa que llamamos familia y llamamos Iglesia, y es ante todo fruto del amor de Dios más que producto de nuestras inquietudes y esfuerzos.


Existimos porque entre sus manos vivimos, y en una bondad inconmensurable fuimos consagrados en la verdad para ser libres, para vivir en paz, para rezumar justicia, para florecer en Misericordia)


Paz y Bien


Desde tu profundidad

Para el día de hoy (22/05/12):
Evangelio según San Juan 17, 1-11

(Hay momentos en los que es imprescindible despojarse de esas ansiedades de comprensión racional que naturalmente nos asaltan. Ésa es la manera de que la Palabra de Vida que es Palabra Viva nos hable y podamos escucharla desde las honduras del corazón, en nuestras profundidades.

Siempre estamos volviendo al Sembrador: cuanto más cuidada sea la semilla y la tierra en donde germine, mejor será la cosecha. Y todos nosotros somos tierra caminante.

Cuando alguien que amamos se vá, nos quedan soldadas al alma las últimas palabras que nos ha dicho, que ha sido lo que nos dijo antes de partir.
En el Evangelio para el día de hoy nos encontramos con las palabras de un hombre que está a punto de morir, un hombre decidido en ser fiel hasta el final, un hombre que se preocupa por los suyos, por sus amigos, por los que ama a pesar de que en su horizonte inmediato sólo pueda atisbarse horror, desprecio y soledad.

Ese hombre, Jesús de Nazareth, glorifica a Dios -un Dios que nos revela como Padre- actuando y correspondiendo a su misma esencia, es decir, amando hasta las últimas consecuencias.
Y suplica que los suyos también sean signo cierto de la gloria de Dios; por ello quizás no glorificamos tanto a Dios en templos inmensos sino más bien en cada mujer y en cada hombre en los que podemos atisbar la eternidad de Dios en la imagen y en la semejanza de todos, sin excepción.

Desde nuestras profundidades, glorificamos a Dios amando y siendo fieles a la Palabra de bondad, de justicia y de Misericordia en el culto primero del socorro al hermano caído, al prójimo crucificado)

Paz y Bien

Declamar y proclamar

Para el día de hoy (21/05/12):
Evangelio según San Juan 16, 29-33

(Ellos estaban más que satisfechos. A pesar de que el Maestro les estaba hablando desde el fondo de su alma con tono de partida, anunciándoles su Pasión y su partida, tenían una actitud peligrosa: se sentían satisfechos.

Declaman saber todo acerca de Dios y de Jesús, porque han escuchado algunas cosas que les agradan y convienen, y por eso mismo dejan de lado el profundo significado de la cruz, mareados por esa euforia de la exclusividad que todo lo puede, que se cree por sobre los demás.

Pero el Maestro conoce como nadie los corazones, y sabe que todos ellos se dispersarán sin vacilar frente a la noche oscura de la Pasión, abandonándolo con la misma rapidez con la que afirman conocerlo.

Pero Jesús, aún en la cima del espanto, nunca estará solo. El Padre y Él están identificados tan plenamente que quien vé a uno vé al otro.

Por eso mismo, su Palabra siempre es presente. Con estas certezas vanas a cuesta, fruto de la conformidad y a menudo del miedo, es imperioso volver a creer desde las entrañas y no tanto desde la razón.
Porque creemos en Alguien más que en algo.

Entonces sí podremos abandonar esas declamaciones estériles, y proclamar el Reino desde el silencio, con cada gesto, en cada palpitar de un corazón hambriento de paz y justicia.

No hay lugar para el temor, no estamos solos)

Paz y Bien

La soberanía del amor

Para el día de hoy (19/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 23b-28

(La gran revelación que Jesús de Nazareth realiza a través de todos los tiempos y para toda la humanidad, es que Dios es un Padre amoroso que se desvive por sus hijas e hijos.

Contra todo razonamiento y más allá de cualquier especulación debidamente fundada, Él habla de un Todopoderoso lejano a imposiciones, a fuerza a la que nada puede oponerse, a realeza que ejerce sus derechos.
El Dios de Jesús de Nazareth es infinitamente poderoso y todo lo puede porque ama. Su soberanía absoluta y universal surge de su misma esencia, el amor.

Por ello mismo Jesús prefiere no llamarlo Dios y decirle Padre, y en esa cercanía comprendemos -quizás sin palabras- la intensa profundidad del arco iris eterno de la Encarnación, la Pasión, la Resurrección y la Ascensión que desembocan como un río vital en Pentecostés.

Así, hijas e hijos se dirigen a Dios como Padre, y no es sólo un rótulo más; hablamos con Dios con una cercanía muy difícil de describir, y allí se enraiza y acrecienta nuestra confianza.
Lo sabemos y lo entendemos como una necesidad vital: siempre se quiere estar cerca de quien se ama, y hablar, y escuchar. Esa proximidad supera toda distancia mesurable, y más aún: la oración, antes que plegaria a un Desconocido, es respuesta al Espíritu que nos susurra ese afecto entrañable en nuestros corazones.

Lo que nos identifica, nuestra carta de ciudadanía del Reino es ese amor que se nos ha concedido sin condiciones; en tiempos de la Gracia, suplicamos y pedimos en el Nombre de Jesús que ese Reino sea y acontezca aquí y ahora entre nosotros, sabedores de que ese Padre ansía plenitud, desborda justicia, sueña liberación y alegría para todos)

Paz y Bien

De partos y amaneceres

Para el día de hoy (18/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 20-23


(Son tantos los agobiados, tantos los que agonizan en soledad, tantos los que languidecen en silencio, tantos sin más horizonte que la injusticia que los somete, la miseria que los ofende, ese desempleo inhumano, esa exclusión cruel.

¿Qué hacer, qué decir frente al dolor del otro asumido como propio, en qué creer cuando en nuestras existencias sólo parece presentarse la noche?

Quizás la respuesta no esté tanto en el qué tanto como en el quien.
Se trata de Jesús de Nazareth que nos inaugura y nos florece el Reino aquí y ahora entre nosotros.

Es mucho más que buscar a un Cristo milagrero, un Mesías solucionador de los problemas en que solemos sumergirnos.
Es el desafío de un amanecer distinto, de una vida plena plena, de una alegría que no se nos apague.

Como María, se trata de que la Palabra nos crezca y nos nazca; como en un parto, los dolores pasan al olvido porque hay una vida nueva en ciernes.

Por ello, no podemos callarnos ni ocultar esta Palabra que tanto bien puede hacer a aquellos que sólo saben de malas noticias.
Está en nuestras manos que se disipen las tinieblas, que se destierre el agobio, que renazca la esperanza. Es cotidiano, a cada instante, en cada gesto.

La muerte no tiene la última palabra y el dolor no es definitivo, otra vida y otro mundo son posibles desde este preciso momento)

Paz y Bien

Canción de esperanza compartida

Para el día de hoy (17/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 16-20


(La tristeza y el dolor son determinantes y definitorios; cuando ensombrecen alguna vida, pareciera que todo es oscuro, que no hay más que sombras y oscuridad con carácter permanente, que estos dolores que nos agobian nunca desaparecerán. Y tampoco está lejos el olvido, pues en tiempos así no recordamos todo lo bueno, todo lo luminoso y feliz que nos haya sucedido.

Es muy humano acotarse a un sentimiento de sufrimiento y de cruz, de no hay más que esto que somos y nos pasa, de futuro demolido por la resignación.
Es muy humano y tan humano que Jesús de Nazareth lo asume como propio, quizás porque Él es el más humano de todos nosotros, Dios que se hace historia, eternidad que se entreteje en el tiempo, infinitud que nos crece en esta pequeñez.

Jesús está vivo, y se renueva esa certeza de su presencia porque su alma inmensa, su Espíritu está entre nosotros sosteniéndonos e impulsándonos, jamás solos, nunca abandonados.
Él vuelve a hacerse presente en la mesa y el pan compartido, en cada gesto de bondad, en cada vida ofrendada por el otro, en cada sueño renovado, en cada acto de justicia y liberación.

Es el Reino que acontece en la comunidad, es la esperanza que se renueva como uvas nuevas de la vid -promesa del mejor vino- porque Cristo ha resucitado y vive entre nosotros, en este aquí y en este ahora.

Tal vez por ello tengamos pendiente una deuda de atrevimiento, un déficit de coraje: animarnos con todo su coraje a la esperanza, con todo y a pesar de todo, rebelándonos mansamente contra tantas señales de muerte.
Todos tenemos un destino de vivir para siempre)

Paz y Bien

Hacia la verdad plena

Para el día de hoy (16/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 12-15

(No es fácil enfrentar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con las consecuencias que ello implique.

Porque la verdad en plenitud puede sacar a la luz cosas que no nos gustaría para nada ver, asumir nuestras limitaciones y miserias, atrevernos a ser libres en plenitud. Y para el mundo, esa libertad puede ser una amenaza peligrosa.

El Maestro lo sabe, y conoce como nadie nuestros corazones y nuestra humana condición de caminantes, por ello para nosotros y desde la Buena Noticia la verdad no es una reliquia de nuestro pasado, ni un trofeo a conquistar a puro esfuerzo. La verdad es proceso, es urdimbre que se entreteje a lo largo de toda la existencia y encontrará buen puerto en el reencuentro final, verdad plena e incoercible.

No estuvimos, estamos ni estaremos solos: el Espíritu de Jesús de Nazareth nos conduce, vá al timón de nuestras pequeñas barcas edificando el Reino en el aquí y el ahora, desde esa comunidad que es recinto amplio de justicia, de fraternidad, de misericordia, de compasión.

Desde este presente que tan a menudo nos duele y nos derrota la esperanza, vamos encendidos hacia la verdad plena de la vida para siempre)

Paz y Bien

Advocatus

Para el día de hoy (15/05/12):

Evangelio según San Juan 16, 5-11

(El Maestro enseña a sus discípulos -a los Doce y a los de todos los tiempos- que la fidelidad tiene sus costos y consecuencias, y que vivir en plenitud la Buena Noticia puede tener resultado de cruz.

La cruz puede ser la persecución, la condena al ostracismo, la soledad, la difamación y el martirio. Para los poderosos podrá ser un muerto más, pero desde la mirada del Dios de la Vida es el amor mayor que no puede borrarse ni desaparecerse.

Y frente a un mundo obcecado en la injusticia, profuso en miseria e inhumanidad, a menudo nos queda el escape a la tristeza y al desaliento.
Pero hemos de mantenernos firmes, pues no vamos solos, librados a nuestra suerte.

Viene el Espíritu, el Abogado en su sentido primordial: advocatus, cuya raíz latina proviene de ad auxilium vocatus, es decir, el llamado para auxiliar.

Nunca nos quedaremos mudos, no desfalleceremos, no careceremos de fuerza ni de razones. Siempre tendremos de nuestro lado y en nuestro interior a ese Abogado magnífico, savia de nuestras existencias, para que impere la justicia de Dios que es la Misericordia, fruto primero y mayor de la Gracia)

Paz y Bien


Clave de alegría

Para el día de hoy (14/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-17

(Es usual encontrarnos con cuestiones que son instrumentales -herramientas- convertidas en fines en sí mismas, es decir, la absolutización de cosas que son importantes pero limitadas respecto a lo que es verdaderamente decisivo para toda existencia.

Así era en cierto modo la postura de los fariseos con el cumplimiento taxativo de la ley desechando el Espíritu que la inspiraba y sus consecuencias de exclusión, sus severas e inhumanas normas de pureza, sus criterios elitistas.
Así son también todos los fundamentalismos, y así nos vamos extraviando en marañas de normas, preceptos y códigos de estricta observancia, relegando al olvido lo que verdaderamente cuenta.

Jesús de Nazareth no vino a imponernos un esquema cuidadosamente planificado, ni ortodoxias a respetar ni -aunque nos cueste aceptarlo- regulaciones de identidad y pertenencia religiosa. Todo eso es nuestro.

Él nos ofrece mucho más y nos invita a ser felices.

Es un atrevido que quiere que superemos el conformismo y reneguemos de ciertas satisfacciones menores y pasajeras.

Por ello mismo, la fé será un camino de alegría que permanece más que la adhesión a una confesión, una alegría que se sostiene y brota del amor al prójimo, y la Iglesia una familia grande de gentes que se felizmente se descubren hermanas y hermanos amados por el mismo Padre)

Paz y Bien

La glorificación de Dios

Nuestra Señora de Fátima


Para el día de hoy (13/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-17

(Mucho se ha escrito acerca del amor y sus formas; entre esas modalidades, con cierta rapidez podríamos inferir romanticismo, sexo, lo signado únicamente por lo banalmente afectivo, la superficialidad de ciertos affaires, todo ello teñido de parcialidad y limitación en donde predomina el yo.
Así también, el término no ha escapado de este relativismo que tanto daño nos hace, y suele confundirse el amor con el querer, y decisivamente con el yo quiero, y con con múltiples expresiones de posesión, de pertenencia y exclusión.

Desde esa perspectiva, amar así -querer así- es fuente de sectarismos, de alcances limitados, de élites cerradas; es decir, queremos solamente a los nuestros, a los que son como nosotros, a los que exhiban la misma credencial, especialmente la de identidad religiosa.

A partir de allí, por siglos de andar equivocados, hemos confundido nuestros destinos y esta cuestión tan raigal se nos ha vuelto rutina y un hecho supuesto sobre el que no nos detenemos, y desde el cual realizamos profusas declamaciones y escasas proclamaciones.
Porque seguimos creyendo que glorificamos a Dios cuando se organizan imponentes demostraciones solemnes de culto y piedad, cuando la Iglesia cuenta el número de adherentes, y se nos vuelve vital la gente que se queda o aquellos que emigran a otras confesiones.

Como si desde nuestras nadas, pudiéramos darle algo al Dios del universo y fueran muchas las cosas que estemos obligados a hacer por Él.

Pero la Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, y nos vuelve a liberar la mirada cada día, nos limpia de estas cegueras de comodidad y resignación.

La clave de toda existencia radica en que Dios nos ha amado primero; y el Dios de Jesús de Nazareth es un Dios que ama de un modo escandaloso, desmedido y asombroso. Ama a todos por igual, a buenos y malos, a propios y ajenos.
Abbá Padre de Jesús y Padre Nuestro ha descendido desde la eternidad a nuestros arrabales de barro para que la muerte no prevalezca, para vivir para siempre, para que la alegría jamás finalice y sobreabunde la plenitud.

Por ello el Maestro no nos impone preceptos ni mandamientos codificados, sino más bien nos despierta de todo letargo, y navegamos hacia buenos puertos por el mejor de los mares cuando amamos del mismo modo que Él lo hace, sin reservas ni condiciones, humanidad plena que se hace divina por identificarse con la misma esencia de Dios.

Por eso glorificamos a Dios cuando amamos al hermano, cuando edificamos fraternidad, cuando cuidamos al otro antes que a nosotros mismos, cuando nos descubrimos famélicos de justicia, cuando se destierra el egoísmo, cuando la mesa se vuelve grande y se invita a compartir el pan a aquellos a los que toda razón y prudencia no invitaría, cuando los pobres y los humillados se ponen de pié y construyen su destino.

Esa es nuestra alegría, y ése es el culto verdadero, flores de misericordia, ofrendas de compasión, celebraciones de solidaridad)

Paz y Bien





Con la certeza del mundo

Para el día de hoy (12/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 18-21

(Las connotaciones del término mundano, por lo general, suelen ser negativas y hasta peyorativas.
Así suele llamarse mundano a aquel comportamiento banal e intrascendente, que prioriza conductas intrascendentes, de imagen, de pertenencia a determinadas modas o costumbres pasajeras. A este término suele asociarse también todo lo relacionado con el materialismo y el consumismo que se instauran como ideales desde los medios de comunicación, en donde el hedonismo exalta el culto al yo y al propio cuerpo, la negación del otro y de la dimensión espiritual humana.

En esta mundanidad, la Buena Noticia es ajena por lo opuesta, pues importa el otro antes que el yo, porque cuenta lo que trasciende y permanece, porque el tú se plenifica en el nosotros desde un Dios al que reconocemos Padre cercano.

Sin embargo, hay niveles de mayor profundidad y significación en esto que conocemos por mundo, y es lo relacionado con el poder instituido, un poder que debe ser interpretado más allá de la temporalidad de ciertos gobiernos.
Es el mundo del poder, del egoísmo institucionalizado, de la justificación de los medios en pro de los fines, el mundo de la violencia racionalizada y aceptada, el mundo que rechaza lo distinto, el mundo para unos pocos que excreta como residuos a tantos.

Este es el mundo para el que la Buena Noticia es peligrosa y es un odiable enemigo, porque aunque nos cueste aceptarlo el amor es santamente subversivo y una amenaza a suprimirse.
Este mundo brinda certezas indubitables: así como ha rechazado y odiado a Jesús de Nazareth, lo ha excluido de la vida social, religiosa y comunitaria, lo ha perseguido, insultado, y buscó por todos los medios hasta lograrlo silenciarlo y suprimirlo con brutal eficiencia. Y es un mundo que necesariamente ha de perseguir del mismo modo a sus amigos, a los que siguen sus pasos, a los que creen que otro mundo y otra vida es posible.

Más aún, cuando sus amigos -esto que lamamos Iglesia- no es perseguida, hemos de pensar seriamente en que en algo se está fallando, en que el compromiso es mediocre, en que nos hemos encerrado en los templos por comodidad o temor.

Todo se resuelve y decide en la fidelidad.
En nuestra fidelidad a las enseñanzas del Maestro, en la fidelidad en hacer presente el Reino, y en la fidelidad perenne que ese Dios que nunca nos abandona, un Dios que se ha inclinado para siempre hacia lo humano, un Dios que nunca se resignará)

Paz y Bien

Edificando comunidad y libertad

Para el día de hoy (11/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 12-17

(Él no nos quiso servidores, desconocidos de su corazón ni tampoco interesados solamente en lo propio, en aquellos egoísmos que cercenan toda posibilidad de ser y crecer.

Él nos reconoce como amigos, mucho más que simple conocidos, eternamente más que compañeros y hermanos. Es un corazón en una increíble cercanía cotidiana.

En esa reciprocidad prevalece el desinterés, se desoye cualquier llamado al egoísmo y florece la solidaridad y la generosidad.
Desde allí se edifica la comunidad, una comunidad que no es un grupo que se identifica por las jerarquías y por las relaciones de poder entre las personas que la componen, sino por el mayor grado de entrega y servicio entre los amigos y los hermanos.
Es raíz de iguales, de aquellos que siguen los pasos de Aquél que siendo el Totalmente Otro se ha hecho igual a nosotros, uno más entre nosotros, el más humano de todos nosotros.

Sólo así es posible la libertad plena.
En la ilógica maravillosa de la Gracia, la libertad fructifica en su plenitud en la medida de las vidas que se ofrendan para que no haya más esclavos, para que se destierre toda opresión, para que la fraternidad y la amistad sean mar y horizonte de aquellos que nos sabemos elegidos, no por nuestros escasos méritos, sino por la bondad infinita del que nunca nos abandonará)

Paz y Bien

Lo que permanece

Para el día de hoy (10/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 9-11

(En las velocidades ciudadanas, en las imposturas de la rutina, en el devenir cotidiano, en todo ello solemos disiparnos pues nos descentramos y olvidamos lo que verdaderamente cuenta, lo definitorio, lo esencial.

Así sucede que nos identificamos por una pertenencia determinada, por el cumplimiento de preceptos, por la asistencia al culto; todo ello es importante, sin embargo lo que nos sustenta e identifica no es tanto aquello a lo que adherimos sino a quien estamos unidos.
Más aún, lo que nos constituye radica en reconocer y saber que estamos vitalmente ligados a Alguien concreto, presente y real, Jesús de Nazareth, el Crucificado que ha Resucitado.

Es cuestión cordial y personal antes que aseveración racional, es vida que se expande, es existencia que se define por la cercanía, la generosidad, la solidaridad y esa serena alegría que tenazmente persiste con todo y a pesar de todo.

La medida de nuestra fé se expresa en todo lo que hacemos y en cómo lo hacemos.
Lo que permanece para siempre es el amor que Dios nos tiene y que nosotros reproducimos y ampliamos en nuestros hermanos, creando familia)

Paz y Bien

Del hacerse vino

Para el día de hoy (09/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 1-8

(Lo había enseñado desde el comienzo; en aquella boda en Caná de Galilea, cuando la fiesta se dormía y apagaba -como se nos apaga a menudo la vida-, ese agua oculta en tinajas se convirtió en el vino del brindis nuevo, de la alegría, signo de ese sueño infinito del Dios Abbá de Jesús de Nazareth que quiere una celebración perpetua en vida plena para todas sus hijas e hijos.

Y la Madre de Jesús no es ajena a ello, es la que avisa para que no nos detengamos, no nos resignemos, la que le cuenta al Hijo nuestras penas, la que nos dice a diario que es imprescindible y vital hacer lo que Él nos diga.

Pero la Buena Noticia tiene el color de lo que no tiene fin, del desalojo del no se puede, del ir a más porque siempre hay más.
Tenemos una invitación permanente a hacernos vino para los hermanos; a menudo suplicamos que Dios nos bendiga -y está muy bien-, pero el Maestro nos impulsa a hacernos nosotros mismos bendición para el otro.

Es un destino de vino bueno y santo.
Y ese vino procede de las uvas mejores, las mismas que en racimo se ofrendan desde los sarmientos podados con justicia, desde la inmensidad y el amor de la Palabra.
Entonces sí habrá tinajas enormes llenas de ese vino bueno que podemos llegar a ser, porque nos recorre la savia de la eternidad, porque estamos indisolublemente unidos a Aquél que es vid y que es verdad.

Nada hemos de temer, porque nos cuida el mejor de los Viñadores)

Paz y Bien

Relicarios

Para el día de hoy (07/05/12):

Evangelio según San Juan 14, 21-26

(Una gran tentación se esconde en la pregunta que le hace Judas -no el Iscariote- al Maestro, aquella que refiere a la exclusividad, al elitismo, a un Dios accesible sólo para aquellos que exhiban credenciales de pertenencia religiosa. Desde allí, es dable suponer y concluir parámetros de salvación para los adherentes a una confesión específica: sin embargo, esta postura implica demostraciones pietistas y fenomenologías que se quedan en la exterioridad, y que traen como consecuencia un mezquino horizonte de unos pocos salvos y una miríada de condenados.

Jesús de Nazareth no se deja atrapar por las redes de esa lógica espuria; por ello su respuesta se dirige al centro mismo del anuncio de la Buena Noticia y a la identidad primordial de sus amigos y hermanos.
Será entonces de una cuestión raigal de pertenencia el amor -esencia misma de Dios-, y más aún, amar como ama Jesús. Nada más ni nada menos, ni quitas ni agregados.
Previo a toda doctrina, adhesión a dogmas, culto o participación, está la única medida con la cual se evalúa quién pertenece a su familia inmensa, y es la intensidad de como se ama expresada en el servicio y en la solidaridad.

Ello es tan decisivo, que el Dios del Universo, Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro no es un Dios alejado y ajeno a nuestra frágil humanidad, sino un Dios que mora en cada corazón, que habita en cada alma que se mantiene firme y fiel a ese principio fundante de la caridad.

Por ello mismo, toda especulación válida acerca de derechos humanos -reflexión siempre imprescindible- queda soslayada cuando comprendemos y aceptamos que cada hombre y cada mujer, más que un templo, mucho más que una catedral- se vuelve relicario del Dios de la Vida, templo vivo y latiente de ese Dios que se ha hecho niño, que se ha hecho hombre, que se ha hecho uno de nosotros entre nosotros)

Paz y Bien

Cepa y savia

Para el día de hoy (06/05/12):

Evangelio según San Juan 15, 1-8

(Para los que somos de orígenes citadinos y vivimos en sitios en donde no hayan parras, la enseñanza del Maestro que hoy nos hace presente el Evangelio de Juan puede quedársenos en lo meramente anecdótico, o en una lectura abstracta despojada de sus signos más profundos.

Los sarmientos de la vid están tan intrínsecamente unidos a la cepa, que esa simbiosis es imprescindible para que crezcan, y para que tenga sentido su existencia misma; los sarmientos son los mismos brazos de la cepa, brazos que crecen año a año y que suelen dar algunas yemas. De esas yemas brotarán luego los racimos que tienen destino de vino bueno.

Hay tres tipos de yemas: la principal -que trae consigo la producción añorada por la vendimia-, la anticipada -que a menudo trae frutos pero inservibles para el vino, de muy baja calidad- y la latente, yema que es pura vegetación y no suele traer ningún racimo.
Las tres clases de yemas tienen una constante: cuanto más cerca estén del tronco, es decir, de la cepa/vid, mejores uvas brindan.

Aún así, es menester ir podando los sarmientos para que antes de cada vendimia haya buenas yemas; si no hay poda, difícilmente pueda haber ni yemas ni racimos, y la vid se pierde en puras ramas inútiles y secas de deshecho.
Sin embargo, la nobleza del vino en promesa no surge de modo independiente de esos sarmientos que se renuevan en cada poda, sino más bien de la savia que recorre nutricia la cepa y sus brazos.

La alegoría tiene un significado definitivo: el Dios de Jesús de Nazareth, nuestro Dios, no es un Dios alejado que cada tanto empuña el hacha para cortar aquello que en nosotros no sirve, desde fuera, ajeno y distinto.
El Dios de Jesús de Nazareth nos recorre vital y fructífero por todo nuestro ser, venas y alma, para que esta mínimas ramas que somos florezcan en vino santo.

Por ello vivir la Buena Noticia del Reino no implica adherir a doctrinas, o pertenecer a un grupo religioso; es, decididamente, permanecer unidos indisolublemente a Alguien, Jesús nuestro hermano y Señor, vid verdadera, cepa infinita por la que nos llega la cepa eterna de la plenitud.

Somos sus brazos, su presencia y su permanencia: el sueño y la gloria de Dios es que nos florezcan racimos de justicia, de verdad, de liberación para que brinden los hermanos en la mesa inmensa del Reino)

Paz y Bien

Familiarmente

Para el día de hoy (05/05/12):

Evangelio según San Juan 14, 7-14

(Como un éxodo desde nuestros esquemas fallidos, el Maestro nos dirige los pasos hacia el sendero pleno de la Gracia, una Gracia que es asombrosa, increíble, sorprendente.

En ese exilio propuesto a nuestras mezquindades, son cuatros los hitos que evitan que nos extraviemos: conocer, ver, creer y hacer, y todo ello desde una única perspectiva, la familiar, la de las raíces, la de la identidad más profunda. Así entonces, desaprenderemos de tantas inutilidades abstractas, desandaremos rastros desencarnados y egoístamente solitarios, regresando a ese Dios que ha salido a los caminos en nuestra búsqueda, un Dios que interviene en la historia haciéndose niño, creciéndose hombre, resplandeciendo hermano nuestro en Jesús de Nazareth.

En cada gesto, en cada palabra y en cada silencio de Jesús palpita el Dios del universo, Aquél que es el Creador y la Vida.
Y en ese Cristo rotundamente humano se revela como Padre, y más aún, como Abbá!, cercanísimo a nuestro corazón.

Quiera el Espíritu que nuestros gestos, nuestras palabras y todo lo que hagamos y respiremos también se vuelvan signos ciertos de pertenencia, rasgos familiares que revelen sin ambages a ese Dios que nos acuna y que mora en nosotros)

Paz y Bien

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