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Obispo Enrique Angelelli - Cantata a los Santos Latinoamericanos




Enrique Angelelli, obispo y mártir 
1976 - 4 de agosto - 2016



OBISPO ENRIQUE ANGELELLI
(chaya)


Con un oído en el pueblo
y otro en el Evangelio
derrama sangre de mártir
pa.. darle al pobre el consuelo.

Padre Obispo Angelelli
profeta y pastor bueno
la chaya grita tu pascua
y el viento trae un lamento.

Mientras la noche se acerca
y tu sangre cae en silencio
mientras la noche se acerca
La Rioja llora en silencio

En nuestra América pobre
ha de sonar por los cerros
tu fraternal profecía
de padre y pastor bueno.

A dónde andará tu pueblo
yo se que está junto al fuego,
del calor que vos prendiste
con sangre que grita al cielo.


Pbro. Jorge Leiva

aquí puede escucharse 

Temas de constructores


Para el día de hoy (01/12/11):
Evangelio según San Mateo 7, 21.24-27

(Es tan obvio y evidente que suele pasarse por alto: toda casa debe construirse concienzudamente desde los cimientos. Porque cuando se antepone la buena vista, el confort, las comodidades y ciertos lujos a los fundamentos, las eventualidades de derrumbes se vuelven más que posibles.
Y cuando suceden los derrumbes, invariablemente son vidas las que se pierden.

Esto es válido para una nación, para la Iglesia pero, muy especialmente, en cada existencia.
Se construyen universos frágiles con miríadas de palabras vacuas, y la consecuencia serán vidas perdidas; las verdaderas catástrofes no suceden solamente en ocasiones de terremotos o en el espanto de las guerras, sino cuando los corazones quedan sepultados y librados a su suerte.

En estas épocas tan complicadas, de falta o ausencia de trabajo es natural buscar más de un empleo, para cubrir las necesidades básicas de los hijos.
Quizás estemos pasando por una situación similar: tal vez a nuestro oficio de pescadores hemos de añadirle la tarea imprescindible de constructores, obreros humildes que posiblemente no levanten palacios majestuosos ni monumentos imponentes, pero que desde la sencillez y la confianza del Carpintero vamos edificando este pequeño hogar que llamamos existencia.

La multiplicidad de pequeños hogares firmes y cálidos hacen posible que nadie quede sin abrigo y sin techo.
Porque la solidaridad comienza en la solidez)

Paz y Bien



Monseñor Angelelli, un mártir prohibido


padre obispo Enrique Angelelli - +4 de agosto de 1976

Cada vez que recordamos a quien ha muerto como Jesús
y por Jesús y los hermanos, la memoria se nos vuelve oración
y el Espíritu nos enciende el rescoldo del alma
para recordarnos que nadie se vá del todo y que la vida prevalece.
Hoy es dia de memoria y oración,
aniversario de la Pascua de nuestro hermano
el Padre Obispo Enrique Angelelli.
Pastor nuestro, Pelado querido, los violentos no tienen destino
a pesar de tanto dolor y de tanta sangre derramada que clama al cielo.
Sólo los capaces de amar hasta las últimas consecuencias
vivirán para siempre, y vos lo sabías bien:
se trata ante todo y por sobre todo, de ser mujeres y hombres buenos.

Vá un hermoso poema del Padre Obispo
Dom Pedro Casaldáliga como memorial y agradecimiento al Dios de la Vida
Paz y Bien
Ricardo


Monseñor Angelelli, un mártir prohibido

Caíste en el camino, desabrochando el Llano,

con los brazos abiertos en asumida cruz.

(Mientras agosto calcinaba el odio, chapado en las

guerreras.

Mientras la Iglesia echaba sus cerrojos prudentes,

negándose a la Muerte y a la Resurrección.

Mientras sobre la Pampa quebraban sus relinchos los

mil potros domados, hijos del viento indómito,

y el gaucho Martín Fierro

lloraba

de vergüenza...

Patria de San Martín, libertadora un día,

triste llama celeste, ¡tu bandera arriada!).



Caíste en el camino, santiguando la marcha. Enrique,
pastor bueno.

Precediendo tu Paso, Chamical destacaba sus diáconos
pascuales,
también sobre el camino.
(«Hay que seguir nomás»,
por el camino
de Emaús, en la tarde.
Por «la tierra preñada de vida» prohibida.
Con el pueblo que anda, noche adentro, callado,
detrás del alba nueva...).



«Con un oído puesto al Evangelio
y el otro al Pueblo», fiel entre los fíeles,
caminabas llanero, en catequesis viva.
Empapadas tus páginas de rocío y sudor y padrenuestros.
Leídas, letra a letra, por los ojos del pueblo acompañado.
«Pelado» como un cerro, claro como un arroyo, libre
como Jesús
Quemados en el fuego del servicio todos los oropeles.
Pelado como el pueblo de los pobres.
Como el cardón
hirsuto de silencio y escucha,
rebelde de esperanza
sin otras concesiones
que la raíz primera
y los desnudos brazos:
¡fibra y vigía de la Patria Grande!



«Sólo se es poeta cuando se muere»

(el ave deshoja en el ocaso toda su antología).

Sólo se es profeta cuando se muere, hermano.
La «chaya» que te canta
—«trenzado» de las voces de tu pueblo—
no callará jamás tu profecía, Enrique.

Los cerros de Anillaco y de Calmayo
repetirán tu confinado nombre
a toque de campanas, entre el viento y la estrella.
Cada niño que nazca en La Rioja
sentirá, con el agua del bautismo,
el tacto luminoso de tu sangre apostólica.

Tu cruz, la cruz de Cristo, la piedra consagrada de tu

pueblo,

no cederá a las bombas sacrilegas del odio.

Las ruedas que cortaron tus pies agonizantes

levantaban tu vuelo, para siempre,

sobre el llano del corazón de América...



Tú vives, nos precedes, tu sangre nos convoca.

La Rioja, argentina, la Patria Grande entera

necesitan sentirte presente en la calzada.

Queremos rescatar, con tu memoria, Enrique,

la memoria de Pascua, camuflada de ritos reticentes.

Queremos desnudar, a pleno testimonio, al aire del

Domingo

la tumba que sellaron el Templo y el Pretorio.

Queremos que la Iglesia del miedo recupere la voz y

la andadura

—vestida con la estola de tu sangre, vestida

con los ríos de sangre y de sollozos

y ausencias

de tantos hijos suyos...—.

Para «desenterrarle la luz» que esconde, omisa.



Que «los del Puerto» nunca más ahoguen

la voz de la Quebrada, verdad de tierra adentro.

Que no se diga más que «en Buenos Aires

(casi) todo es mentira».

Que no se niegue a ser latinoamericano Buenos Aires:

hijo que debe ser de tierra adentro, ese lobo de mar

cosmopolita.

(Los buenos aires, fuertes, de la sierra,

más que los buenos aires, ambiguos, de la mar...).

Que las Madres fecundas de la Plaza de Mayo

—alaridos de América en dolores de parto—

consigan dar a luz

el Hombre Nuevo,

el nuevo Pueblo Libre,

¡la gran Patria amerindia, negra, criolla, ella!

Adolfo tallará la paz de la justicia

con el cincel de su sonrisa larga,

con todos los cinceles anónimos del pueblo.

Y haremos, aquel día, el grande Tinkunaco,

rebosando cantares el corazón de América.

Toda la Mama Tierra se encontrará con Dios y con el

hombre

en el Niño «vestido con la carne del pueblo»;

¡el único Alcalde que reconoceremos!

¡el único Alcalde que reconoceremos!

¡el único Alcalde que reconoceremos!

(Es bueno que lo sepan

los señores del Norte,

los virreyes de turno,

los lacayos del juego).

Entre tanto, Enrique, pastor de tierras adentro,

testigo interceptado,

«hay que seguir andando nomás», por el camino de

Emaús, en la tarde.

Con el pueblo que anda, noche adentro, obstinado,

detrás del alba nueva;

Presente a nuestros ojos el Desaparecido

(los desaparecidos);

abierta la posada del Encuentro, quizás en la penumbra;

cantando en nuestras bocas el vino de la Sangre,

nutriendo nuestras vidas el pan de la Promesa.

(«Hay que seguir nomás» por el reguero de tanta

sangre, Enrique...).

Dom Pedro Casaldáliga, cmf
Obispo Emérito de Sao Félix de Araguaia, Brasil

Seamos constructores de esperanza y paz...


"... seamos constructores de esperanza y de paz.

No importa si algunos no entienden o no quieren entender.
Queremos construir con el evangelio de Cristo.
No necesitamos recurrir a otra cosa
ni renunciamos a la de este Señor por otras doctrinas
que no tengan en él su fundamento.

Si viviésemos en serio el evangelio no sufriríamos lo que estamos sufriendo hoy. El Cristo, el evangelio, la Iglesia de los padres apostólicos, son los mismos de nuestra Iglesia diocesana y de la Iglesia contemporánea. Los fundamentos y las razones por los cuales sufrieron los mártires del Imperio romano son los mismos por los cuales muchos sufren hoy el martirio físico y moral.

En el fondo, está en juego el egoísmo contra el amor y la justicia. La hora que vivimos nos exige tomar mayor conciencia de nuestra responsabilidad como cristianos. Hoy se nos prueba como en los primeros siglos; se prueba a todo hombre que busca ser recto, limpio de corazón, servidor de sus hermanos.

El discípulo no puede ser mayor que su maestro, nos lo dice el mismo Cristo. Debemos cargar la cruz, no sólo materialmente, sino la cruz que exige ser consecuentes con su evangelio. Hemos de conocerlo bien; hemos de penetrarlo bien; tenemos que vivirlo en santidad y justicia de vida. Los injustos, los que odian, los que desprecian a cualquier hombre, los que hacen un ídolo del placer desenfrenado, del dinero y del poder indebido, aunque se confiesen cristianos, no lo son; o peor, son renegados de su fe.

Porque el cristianismo se edifica sobre un hombre recto, aunque sea débil; para eso nos da el Señor la fortaleza de la vida divina. Hermanos, aunque tengamos que sufrir muchas de estas situaciones no perdamos la paz interior, la esperanza, el coraje ni el gusto por la vida, como don de Dios..."

R.P.Enrique Angellelli

Obispo y Mártir

Homilía en la Misa radial del 29 de febrero de 1976

Padre Obispo Enrique Angelelli - a 34 años de su siembra

Debería ser un día de duelo y tristeza, con algo de rencor por la impunidad vigente hasta el día de hoy.
Pero no es así.
Un 4 de agosto de 1976, las aves negras del odio tomaron por asalto la vida de un hombre santo, el padre Obispo Enrique Angelelli.
Como su Maestro, él también era un buen pastor, siempre dispuesto a dar la vida por sus ovejas.

Hoy lo recordamos con la serena alegría de saber que uno de los nuestros está vivo para siempre en los brazos del Dios de la Vida, y continúa protegiendo a su pueblo, especialmente a los necesitados, los pobres, los niños, los trabajadores, los excluidos, un oído escuchando la voz de Dios que clama en su pueblo y el otro puesto en la Palabra de Vida y Palabra Viva.

Es día de siembra y oración; no podemos dejar paso a lo lúgubre y a lo luctuoso cuando todo está teñido con el mismo amor de Jesús.

Lo recordamos, y recordamos también a Fr.Carlos de Dios Murias ofm, al padre Gabriel Longueville y a nuestro hermano Wenceslao Pedernera.

Con ellos, hermano obispo, querido Pelado, se mantiene viva tu luz que es la luz del Evangelio en medio de tantas sombras, y sin pensarlo demasiado, tenemos la certeza de que no hay mayor amor que dar la vida para que otros vivan.

Ruega con nosotros, ruega por nosotros.

Paz y Bien

Ricardo

Signos de la vida

...Sepan que no se construye una nueva sociedad,
con la molicie,
la superficialidad,
el aburguesamiento de la vida,
la desorientación como sistema de vida.
Ustedes son el signo de la vida,
del camino,
del futuro,
de las cosas permanentes que hay que llevar
y de las cosas caducas que hay que dejar.
No vendan nunca el grito de rebeldía
por un plato de lentejas, ni por complicaciones anónimas...

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

Padre Obispo Enrique Angelelli, a 33 años de su martirio

Un 4 de agosto de 1976, el padre Obispo Enrique Angelelli tuvo su Pasión al igual que su Maestro Jesús, hermano y Señor nuestro.

El crimen al día de hoy ha quedado impune, y a menudo se habla poco de este hermano nuestro mártir, pues parece que para los medios vende más lo escandaloso, lo efímero, lo falaz.

Pero nuestro hermano Obispo sigue vivo junto al Padre Bueno, Padre nuestro y Padre de todos y más que nunca, intercediendo y defendiendo los derechos de los hermanos más humildes, de los explotados, de los despreciados, de los ignorados en los que veía el rostro de ese Cristo que tanto amaba.

Desde este mínimo sitio, mi oración y mi recuerdo... Un recuerdo que no remite sólo al ayer, sino que tiene mucho del hoy, como el Maestro, presente y vivo.
Paz y Bien
Ricardo

Al reaccionario


Al reaccionario

¡Amigo! un crepúsculo enrojecido te envuelve
y la noche peregrina tu existencia,
el miedo resquebraja tu esperanza
y la oscuridad se hace sangre en tus venas.

¿Por qué hieres al hermano y calumnias...
por qué manchas, envileces y persigues?
¡Advierte! no eres pasado sino historia,
eres proyecto y siempre mensaje,
pueblo que camina y no desierto,
agua que canta y no estanque.

No te quedes solo, porque envejeces;
escucha la Fuerza de lo que no muere...
es El... de ayer, de hoy y de siempre.

¡Advierte! no eres pasado sino historia,
agua que canta y no estanque.

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

Pechar juntos


Señor, yo te pido esta noche que nos des
a cada uno de nosotros valentía, coraje y decisión.


Porque hay mucho por hacer.
Casas dignas para tantos que son tus hijos,
hay que hacer y buscar fuentes de trabajo
porque no hay pan; hay que buscar no sé cuántas soluciones
para curar las enfermedades,
y hay que solucionar los problemas
de la educación y del descanso.


¡Cuántas cosas te tendría que pedir esta noche!...
Señor, yo te pido por mí mismo
una cosa fundamental:
que me hagas fiel,
que no me canse nunca de pronunciar tu nombre
y caminar con mi pueblo,
ayudándole a que todos pechemos juntos.
Amén.


R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

Anotación


Estoy pelando la leña
para encontrarle el alma al palo...
y así dibujar mi rostro
en el interior de este palo.

Por eso huyo de la ciudad
donde es difícil encontrarle
el alma a este palo.
Aquí en la quebrada
y en el silencio de los cerros,
cuidado por los cardones,
los pájaros y el diálogo del arroyo
descubro que es fácil
tallar mi rostro
en el alma de este algarrobo
y escuchar en él
la voz del silencio de los cerros.
Para cantarle a mis hermanos,
negros o blancos,
pobre, rico, marginado,
que cada palo de algarrobo
se aprende a amar
cantando, llorando,
tallando, silbando,
sirviendo
sin mirar qué leña tiene el palo.

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

Ser hombres de la luz


Ser hombres de la luz
es no evadimos de nuestra realidad
y construir nuestra historia
con los demás.

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

El hombre, proyecto de pueblo




Mezcla de tierra y de cielo,
proyecto de humano y divino...
que en cada hombre se hace rostro
y su historia se hace pueblo.

Es barro que busca la Vida,
es agua que mezcla lo Nuevo,
amor que se hace esperanza
en cada dolor del pueblo.

El pan que en el horno florece...
¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre,
la vida se vive en el pueblo.

Porque el proyecto se hace silencio,
porque la vida se hace rezo,
porque el hombre se hace encuentro
en cada historia de pueblo.

Déjenme que les cuente
lo que me quema por dentro;
el Amor que se hizo carne
con chayas y dolor de pueblo.

¿Saben? Lo aprendí junto al silencio...
Dios es trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro...
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto.

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

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