La palabra empeñada



Para el día de hoy (15/06/13):  
Evangelio según San Mateo 5, 33-37



(En el Evangelio para el día de hoy, el Maestro interpreta de una manera muy distinta a la de sus contemporáneos -y de los nuestros también- del mandato de no jurar en falso, y su lectura siempre vá allá de la letra, a partir del Espíritu que inspira ese precepto.

Es menester que nosotros también comencemos a acercarnos a esta Palabra Viva con ojos proféticos y desde esa infinita voluntad de Dios de que la vida se inscriba, siembre y germine desde cada corazón antes que desde piedras lajas talladas con diez mandamientos. Todo ello supera por lejos lo procesal, lo jurídico, y no se trata de que ello sea repudiable, sino que el Reino está lejos, muy lejos de cualquier legalismo.

¿Qué significa jurar por? Implica poner en juego a algo o alguien que es mayor que uno mismo, y en muchos casos se presupone que el quebrantar lo prometido o no decir la verdad implica un castigo o sufrimiento a quien se pone como diana apuntada en el juramento. Ello no escapaba de lo religioso, llegando a nuestra época el jurar por Dios, por los Evangelios, por lo que fuere.

Pero Jesús de Nazareth lo enseñó con una claridad meridiana, y es que la verdad nos hace libres.

Por ello, tal vez -sólo tal vez- sea necesario retirarnos por un momento al desierto de la sinceridad y la humildad. Porque el trasfondo de todo esto es la minimización de lo que se dice, del valor de los propios dichos, del compromiso perdido de la palabra que se empeña.

Porque somos nuestras palabras, las que decimos y las que callamos, y también -en este tiempo tan informatizado- somos las palabras que escribimos.

En el maravilloso vértigo de la verdad, en cada palabra nos jugamos la vida.

Por eso la afirmación de Jesús de Nazareth de acotarnos a un sí o a un nó: se trata de honradez y transparencia, de ser reconocidos a través de la veracidad y la fidelidad en lo dicho.

La palabra empeñada es el verdadero tesoro perdido de estos tiempos)

Paz y Bien

Nada menos que la perfección



Para el día de hoy (14/06/13):  
Evangelio según San Mateo 5, 27-32


(Mucho se ha escrito, debatido, dicho e impuesto a partir de esta lectura del Evangelio para el día de hoy: es que el Maestro hace una reinterpretación del mandamiento de no cometer adulterio y con ello, resignifica también el sentido pleno del matrimonio.

Como hemos leído los días pasados, para Jesús de Nazareth la Ley -las Escrituras- deben ser leídas con espíritu profético, es decir, en la misma sintonía y con el mismo Espíritu con que han sido inspiradas. De cualquier otro modo, sólo resta atenerse a la pura letra, o sea, al cumplimiento de normas y preceptos sin trascendencia ni significado.

Por ello, lo importante no es solamente abstenerse de cometer de facto adulterio, sino desterrar del corazón todo lo que nos enturbia y nos aleja de quien amamos. Vá mucho más allá de una mera prohibición sexual, y expande la fidelidad marital a una lealtad que se desenvuelve en la cotidianeidad, en buenas y malas, el amor que se edifica en común con todo y a pesar de todo.
El matrimonio perdura y se crece en eternidad si ambos cónyuges -como su mismo nombre lo señala- se conjugan en la mirada, en los gestos, en las acciones, en los cuerpos y en los sentimientos para que la vida se expanda. Se trata de tener por horizonte la perfección, nunca menos, y aunque se haga tan distante e inaccesible, no podemos dejar de navegar juntos hacia allí, ser perfectos como el Padre es perfecto desde ese amor que es su misma esencia, y que nuestra humanidad reconstruida en común se amplifique y florezca en los hijos.

También el Maestro hace otra aseveración que no podemos pasar por alto: en los tiempos de su ministerio, sólo al hombre le era permitido dar carta de divorcio a la mujer. Aún así, Él afirma no tanto los derechos comunes al repudio, sino la igualdad de amadas hijas e hijos a Dios y entre nosotros hermanos, más allá de cualquier situación, y es por ello que podemos afirmar que toda exclusión o limitación acotada al género, en cualquier sentido, poco tiene que ver con la Gracia y la Buena Noticia.

Dios es rico y desborda asombrosamente misericordia, amor incondicional.
Como comunidad de fé, esta familia que llamamos Iglesia, nos hemos afirmado demasiado en lo jurídico y legalista antes que en la caridad que nos sostiene, y solemos limitar y excluir a aquellos que han fallado en su matrimonio.

Pero la mesa del Señor se distingue por ser inmensa, por no rechazar a nadie, por invitar a todos.

Nada menos que la perfección, nada menos que la compasión, nada menos que el amor)

Paz y Bien

La justicia de los fariseos



Para el día de hoy (13/06/13):  
Evangelio según San Mateo 5, 20-26


(Seamos sinceros: sean cualesquiera los motivos que lo impliquen, los fariseos han tenido a través de los tiempos una espantosa fama que los precede, asociando su rótulo a los enemigos de Cristo. Si a eso añadimos cierto antisemitismo que sigue vigente, la combinación no puede ser más escabrosa.

Motivos para el prejuicio hay: muchas de las reconvenciones del Maestro se dirigen especialmente a ellos. Sin embargo, quizás el modo más acertado de reflexión es el de pensar que Jesús de Nazareth critica esas modalidades religiosas. La Salvación es don que se ofrece generosamente a todos, y notorios fariseos han integrado la comunidad cristiana: aquí no podemos dejar de mencionar a Saulo de Tarsus, San Pablo, de formación farisea y discípulo del rabbí Gamaliel.

Es que los fariseos eran una rama del judaísmo de aquella época profundamente religiosa y piadosa. En ellos no estaba ausente la oración diaria y constante, ni tampoco la asistencia estricta al culto en el Templo, como el estudio puntilloso de la Torah. Y sin lugar a dudas, su seguimiento estricto de la Ley de Moisés obedecía a una recta conciencia y a un recto proceder subjetivos.

Sus problemas estribaban en varios factores: por un lado, su literalidad en la interpretación de las Escrituras -causa habitual de cualquier fundamentalismo-, que ignora el Espíritu que las ha inspirado. Por otro lado, no había manera de que aceptaran la Buena Noticia y la Gracia; para ellos las bondades divinas eran el premio a una vida plena de ortodoxia, observancia estricta de los preceptos y actos de piedad. Esto también era causa de durísimas condiciones opresivas y asfixias legalistas, pues salían rápidas las condenas para los infractores de lo preceptuado -que era prácticamente imposible de cumplir-. Así entonces conformaban una élite de unos pocos autorreferenciados como puros y el resto, abandonado a su suerte.

Es claro que ese legalismo en la fé -en cualquier religión- no está acotado al siglo I en Palestina, sino que tiene cierto carácter perenne y llega hasta nuestros días.

En síntesis: defendían hasta el absurdo todo lo que ellos hacían por Dios como único modo de bendición e identificación de los justos.

Pero la justicia del Reino es bien distinta, totalmente opuesta: se trata, antes de lo que nosotros seamos capaces de hacer por Dios, de todo lo que Él hace por nosotros, confiriéndonos bondadosamente una nueva identidad que nos hace quebrar el cascarón de cualquier egoísmo, y es precisamente el ser sus hijas y sus hijos, hermanos entre nosotros.

Así adquieren un significado trascendente y profundo los mandamientos, no tanto como simples prohibiciones grabadas en piedra, sino como sendero nuevo tallado en los corazones. 
La justicia comenzará entonces por ajustar la voluntad propia a la voluntad de Dios, que es en todos los aspectos de la existencia la vida, vida plena, vida abundante que se comparte y se ofrece incondicionalmente.

La Salvación no se gana.
La Salvación es regalo infinito que Dios nos ofrece a través de su Hijo Jesús, nuestro hermano y Señor)

Paz y Bien



Significados por la Palabra


Para el día de hoy (12/06/13):  
Evangelio según San Mateo 5, 17-19



(No hay insistencia que sea suficiente: la literalidad es madre de todos los fundamentalismos.
Así entonces una lectura literal del Evangelio para el día de hoy nos puede sumergir en confusiones y sinsentidos: contrariamente a todas las deliberadas trasgresiones que Jesús realiza durante su ministerio, a pesar de sus francas rebeldías contra ciertas tradiciones, ahora viene a reivindicar al extremo esa Ley y esos Profetas de los que parece renegar.

Él había tocado sin vacilar a leprosos y a muertos, se había sentado a la mesa con prostitutas y publicanos, abrazaba a los enfermos, se dejaba tocar por mujeres de moralidad cuestionable, se enfrentaba abiertamente con los doctos defensores de esas doctrinas. Todo ello, en apariencia, se contradice con su afirmación reivindicatoria y cuasi dogmática.

A menudo, por embarcarnos en las naves inciertas de la razonabilidad exacerbada se nos pierde de vista el horizonte de lo evidente. Y es que el Maestro pone en un pié de igualdad tanto a la Ley de Moisés como a los Profetas, y el signo de que la Ley debe ser interpretada proféticamente, es decir, leerse desde y por el mismo Espíritu que la ha inspirado.

La Salvación que Jesús de Nazareth nos trae es un largo y paciente camino tejido en la historia de la humanidad por el Dios de la Vida, y que encuentra su esplendor en la Encarnación, Dios con nosotros.
Sólo desde Jesús puede ser comprendida esta pedagogía de Dios, sólo desde Él se entiende a la Salvación como don y misterio, y no al modo de los escribas y fariseos como premio obtenido por la estricta observancia de preceptos y mandamientos.

Aquí se atraviesa de manera arrolladora cualquier precaución piadosa y las limitaciones que solemos imponer en las prácticas religiosas. Es el tiempo asombroso de la Gracia, del amor incondicional e ilimitado de un Dios que es Padre y es Madre y es Hermano, un Hermano que vive, muere y resucita por nosotros, Jesús el Cristo de Dios.

Desde esa afirmación del Maestro, toda nuestra existencia puede ser interpretada también de manera profética y descubrirnos significados por esa Palabra de Vida que está Viva y se nos crece corazón adentro)

Paz y Bien

Del hacerse Evangelio




Para el día de hoy (11/06/13):  
Evangelio según San Mateo 10, 7-13


(Mucho más que discursos y declamaciones. Se trata de proclamar la Buena Noticia, el Reino de Dios está aquí y ahora entre nosotros.

Esa proclamación no abunda en palabras grandilocuentes, sino que se reviste y expresa con gestos y acciones concretas, señales ciertas de inclusión, de convite a mesa inmensa, de propuesta de familia grande, luchando por la salud integral, desterrando el espíritu maligno del egoísmo, quitando toda llaga de exclusión, purificando la mirada para que la luz se transparente, liberando la vida de todo signo de muerte, porque la voluntad de Dios es que la humanidad y, especialmente los más pobres. vivan y vivan en plenitud.

A nada ni a nadie hay que atarse, pues un camino que se recorre andando ligeros, libres de cualquier lastre inútil.

Es una tarea de locos, salto al vacío sin redes, confiando que esa asombrosa Providencia que se expresa en la solidaridad, en el milagro del compartir, en la hospitalidad que se respira. Para vivir plenos es menester con-vivir.

Todo puede edificarse a través de las mujeres y hombres de buena voluntad de todos los pueblos, razas, culturas y religiones que se atrevan a la paz.

Muchos de ellos, aún en estos tiempos en que hay cataratas de información, jamás accederán a las Escrituras. El único Evangelio que conocerán será el que lean en cada instante de nuestras existencias.

Se trata de hacer de esta vida que se nos ha prestado y concedido una Buena Noticia inquebrantable)

Paz y Bien


Bienaventuranzas, proyecto eterno de felicidad


Para el día de hoy (10/06/13):  
Evangelio según San Mateo 4, 25- 5, 12


(El Evangelista Mateo menciona que acudían a escuchar al Maestro gentes desde Galilea, de la Decápolis, de Jerusalem, de Judea y de la Transjordania. Es toda una geografía de la Salvación que no se acota simplemente a los mapas, sino que responde a una geografía teológica, es decir, espiritual: hablamos de judíos ortodoxos de Judea, de los poderosos de Jerusalem, de los marginales galileos, de los gentiles de la Decápolis y Transjordania: la enseñanza es universal, y bien podríamos decir sin dudarlo que hoy acuden gentes a escuchar a Jesús de Nazareth desde Europa, desde América Latina y el África, desde América del Norte, Asia y Oceanía, de todos los pueblos de la tierra.

Es que la Buena Noticia no se acota a un pueblo ni tampoco a un grupo religioso. El proyecto del Reino -sueño inquebrantable de Dios- es felicidad y plenitud para todos los pueblos, desde las grandes ciudades a las pequeñísimas aldeas perdidas, desde la periferia a la metrópolis. Es un proyecto que florece en humanidad, ansias de Dios de volvernos cada día más humanos, tan humanos como el más humano de todos, Jesús de Nazareth.
Sin embargo esta universalidad no es impuesta, no es molde que se aplica a la fuerza a una masa informe de pueblos y culturas. No todos las aceptan, muchos irán contra toda idea de humanización, otros tantos renegarán esta urdimbre de lo eterno en lo cotidiano.

Las Bienaventuranzas expresan el amor de Dios todos los días de nuestras existencias, mujeres y hombres que se descubren hijas e hijos y por lo tanto hermanos, más allá de toda lógica mezquina.

Esa felicidad, en esta magnífica contradicción a la que nos invita el Maestro, vendrá desde los pobres, desde los que lloran, desde los que edifican la paz, desde los que respiran misericordia, desde los de corazón limpio, desde los hambrientos insaciables de justicia, desde los que hacen de su vida diaria un sol de mansedumbre y paciencia, desde todos aquellos que se atreven a soportar lo que sea con tal de que sus hermanos -los hermanos del Señor- salgan al nuevo sol de la fraternidad que se nos ofrece desde la Encarnación.

Este proyecto no es abstracto, sino bien real y concreto, y la mesa está servida, allí esperándonos para compartir la existencia)

Paz y Bien

Naím


Para el día de hoy (09/06/13):  
Evangelio según San Lucas 7, 11-17


(Un cortejo fúnebre, en cualquier momento de la historia, no es un suceso agradable, y frente a ello son varias las posibles actitudes a adoptar.
Se puede pasar de largo, el luto es gravoso, lastima, hace mal, pura cosa de muertos. 
Se puede acrecentar el dolor, incrementar los crespones negros, magnificar el llanto.
Se puede también razonar acerca de la muerte, de sus causas y consecuencias.

A la puerta de Naím se acercaba el Maestro y también la doliente caravana camino a una tumba a inaugurar. Esas gentes portan en sus hombros un ataúd; es uno el cadáver, son dos los muertos.

A uno de ellos lo ha sorprendido la muerte en su juventud apenas florecida. Es una vida cercenada sin razón, un árbol que no dará frutos, proyectos que no sucederán, esperanzas truncas. 
A la otra, la han aniquilado el dolor y la injusticia. No hay nada más contrario a toda existencia cumplida que sepultar a un hijo. Pero esa mujer socialmente ya estaba condenada apenas y a penas a la supervivencia. Es mujer, y depende en todo del varón, y el varón que la define e identifica -su esposo- se ha muerto, librándola a la suerte incierta de la viudez y el desamparo. Y ahora, quien podría justificar y sostener su identidad -su hijo- también ha caído en las sombras de la muerte. Ella es una muerta en vida, y se ha muerto tres veces, muerta por mujer, muerta por viuda, muerta por quedarse sola sin el hijo.

Pero pasa Jesús de Nazareth, y es el paso salvador de Dios por la vida, la Pascua que restituye, restaura y asombra.
Él podría haber adoptado cualquiera de las actitudes usuales. Pero el Señor no es usual ni se somete a nuestras razones más convenientes.

Cristo se detiene. El dolor de los demás no le resbala, el sufrimiento lo mueve y conmueve, y es mucho más que una beneficencia del querer dormir con la conciencia aquietada. Son entrañas de misericordia y es rebeldía santa frente a los imposibles sobre los que solemos pontificar.

En Naím varios milagros suceden.

Él toca el ataúd, y es una magnífica insolencia frente a los tabúes de exclusión establecidos; quien tocara a un cadáver o algo relacionado directamente con ella, se convertía en un impuro, en un indigno, y por tanto debía separarse de la vida social y comunitaria. 
Él restituye dos vidas: la del muchacho pronto a ser sepultado, y la de esa mujer, con esas muertes que no dejarán de aplastarla.

Frente a todos los signos de muerte, frente a la muerte misma, cuando el dolor y el sufrimiento se hacen presente, no podemos seguir pasando de largo.

En estas nadas que somos, llevamos la cierta esperanza de que cuando Dios se hace presente, la vida crece y la muerte retrocede y se disipa, y es una noticia maravillosa.)

Paz y Bien

El corazón de María de Nazareth



El Inmaculado Corazón de María

Para el día de hoy (08/06/13):  
Evangelio según San Lucas 2, 41-51

(José y María de Nazareth iban todos los años a Jerusalem a la fiesta de la Pascua. Mucho más allá de lo ritual, hay entre nosotros gente así de fiel, como la familia nazarena, gente que siempre está en movimiento, que no detiene su marcha jamás, gente que es signo y presencia humilde de liberación, gente que nos celebra la vida a diario, gente que de continuo nos dice que a pesar de tantas cruces hay mucha resurrección por celebrar, inagotables y mansos como el pan que se comparte, gente que no puede ni quiere cortarse sola, que comprende a la existencia solamente junto a los otros, porque somos peregrinos, y en caravana todo desierto se pasa y todo peligro se achica.

María de Nazareth es de esas gentes, tan sencillamente imprescindibles.
Madre toda ella, completamente discípula y servidora, hermana inquebrantable que vive y se desvive por los hijos que se le extravían, Madre, mater, madera de cruz, el mayor de los amores, madera que se hace servicio en las manos callosas y cálidas del Carpintero.

El Hijo lo dijo bien: felices los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.
Y María de Nazareth tiene un corazón de esos, tan límpido y transparente que toda ella es una canción al Dios magnífico que ama entrañablemente a los pobres y a los pequeños, un Dios inclinado abiertamente hacia los oprimidos, un Dios que sin disimulo se pone del lado de los cautivos, el mismo Dios que toma su pequeñez -su nada- y la transforma en infinito, en flores, en pan, en presencia perpetua de felicidad, todos frutos de la Gracia.

María de Nazareth no retrocede frente a lo que excede su razón. Todo puede crecerse en las honduras de su corazón, todo tiene un tiempo germinal, de crecimiento, tiempo frutal.

María es el ejemplo definitivo de todo lo que Dios puede hacer por nosotros, y no tanto de las barbaridades que hacemos en su nombre.

María Madre, fiel discípula, permanente compañera de todos los hijos que hizo propios al pié de esa cruz de dolores, María de la Palabra y la paciencia.

En Ella descubrimos la presencia del Hijo que se ocupa de las cosas de su Padre, la plenitud de todos nosotros. Porque donde está la Madre, seguro está el Hijo.

Por ese corazón inmaculado habitado por la Gracia, María es el rostro de un Dios que es Papá, que es Mamá, que es Hermano, que es familia)

Paz y Bien



Sagrado Corazón de Jesús, celebración de la ternura de Dios



El Sagrado Corazón de Jesús

Para el día de hoy (07/06/13):  
Evangelio según San Lucas 15, 3-7


(En términos de razones mundanas, estamos frente a una desproporción exorbitante, insensata, desquiciante. Es una actitud que al menos puede calificarse como locura o como romántica estupidez. A nadie se le ocurriría salir en busca de una única oveja que se ha extraviado dejando atrás a las otras noventa y nueve, poniéndolas en riesgos innecesarios.

Es dable suponer que la responsabilidad del extravío es propia de esa oveja, quizás por torpezas en el andar, quizás por buscar mejores pastos, por no soportar demasiado al resto del rebaño, por suponer que se basta por sí misma. Tal vez por intentar ejercer ciertas libertad imaginaria que sólo la conduce a la soledad.

Aunque también puede deberse a que en ciertos rebaños haya pastores desaprensivos, inmunes a las necesidades de las ovejas, distraídos y descuidados de cualquier otra cosa que no sean sus propios egos.

En cualquier caso, hay una oveja extraviada y en peligro de soledad y abandono.

El pastor de la parábola que nos brinda Jesús de Nazareth es el símbolo exacto de Dios. 
Él conoce bien a sus ovejas, que es baqueano fiel en cualquier terreno, sabe las huellas precisas de cada una de ellas, un pastor que escucha con suma atención los llantos de los que se han perdido pero que también sabe interpretar al silencio y a la oscuridad. Nada lo detiene. Y cuando encuentra a la oveja extraviada, no hay reprensión, castigos ni condiciones. Sólo el amor inclaudicable de ponérsela al hombro para que regrese al redil, para que retorne a la vida.

Lo que cuenta es el encuentro, Dios de todos los regresos.

En el corazón sagrado de Jesús de Nazareth descubrimos ese amor desproporcionado, asombroso e incondicional de ese pastor que se atreve a enfrentar cualquier imposible con tal de que acontezca el reencuentro con quien se ha perdido, el Buen Pastor que se desvive por las ovejas con una generosidad tan infinita que es capaz de morirse para que ellas vivan, para que ninguna se le pierda.

En el Sagrado Corazón del Señor se nos revela la ternura infinita de un Dios que no condena, un Padre misericordioso que ansía el regreso de los hijos perdidos, una Madre que es capaz de poner toda la casa patas arriba por la dracma perdida, un hermano santo que insolenta toda violencia desde una cruz -como un delincuente- para que no haya más crucificados, para que nadie más habite en las sombras de muerte y en las tinieblas de la soledad)

Paz y Bien


Tallado en los corazones


Para el día de hoy (06/06/13):  
Evangelio según San Marcos 12, 28-34


(Los escribas, como doctores de la Ley mosaica, eran enconados detractores de las enseñanzas del Maestro; su enemistad era, además de manifiesta, muy peligrosa, pues daban un carácter intelectual y dogmático a ciertos odios acendrados esgrimidos por saduceos, herodianos y otros fariseos. De este modo, los escribas darían, a la hora del juicio del Sanedrín, fundamentos teológicos y legales para condenar a muerte a Jesús por blasfemia.

A pesar de todo, lo que nos plantea el Evangelio para el día de hoy es muy provocador, porque nos revela que nadie es propietario absoluto de la verdad ni posee el monopolio del amor de Dios. Especialmente los discípulos y seguidores de Jesús de Nazareth.

Este escriba sitúa correctamente las prioridades que el Maestro encarna en todo su ministerio, es decir, que ante todo está el amor a Dios y el amor al prójimo. Nada está por delante de ésto, nada es tan primordial.
El amor es la identificación crucial de todas las mujeres y los hombres que ansían desde sus entrañas que venga aquí y ahora el Reino de Dios entre nosotros.

Lo aseverado por el escriba merece la admirada aprobación por parte de Jesús de Nazareth, y desoye cualquier llamado a exclusividades por parte de tantos. Es dable suponer algo más también: el escriba habla con verdad, pero a la vez es un buscador sincero de esa verdad que intenta profesar.
El elogio de Jesús también se dirige hacia esa sinceridad. Porque todo el que busca, encuentra, y el Dios Abba de Jesús de Nazareth es un Dios que no sólo se deja encontrar, sino que sale al encuentro de la humanidad.

Aún así, este escriba veraz está cerca del Reino, pero no pertenece a él. Le falta realizar un éxodo liberador.

Moisés trajo de la montaña santa los mandamientos grabados en piedra, para que nadie de esos peregrinos del desierto ni de sus descendientes hubieran de olvidarlo.
Pero ahora estamos en tiempo de la Gracia, y la Salvación -antes que premio y conquista- es don y misterio.

Los mandamientos que se condensan y expresan en un único amor, como es único el Dios de la Vida, ahora se tallan en los corazones de aquellos que pertenecen al Reino de Dios.

Somos tierra que anda, sólo un puñado de tierra fértil que debe ser moldeada por el Espíritu de Dios)

Paz y Bien

El error saduceo



Para el día de hoy (05/06/13):  
Evangelio según San Marcos 12, 18-27

(Los saduceos -tsedduqim- eran un grupo político y religioso de notable influencia en la nación judía durante los tiempos del ministerio de Jesús. Considerados descendientes de Sadoq, Sumo Sacerdote en los tiempos del rey Salomón, constituían una élite aristocrática que, a través de la historia, brindó numerosos sumos sacerdotes a la religión de Israel, a la vez de ser un importante sector de terratenientes y comerciantes, erigiéndose también de este modo como la nobleza laica.

Si bien sus orígenes podían rastrearse a la época de las guerras de liberación nacional conducidas por los Macabeos y a la subsiguiente restauración de la soberanía con reyes judíos, a través de los siglos y al ganar un notable poder económico, fueron adaptando su teología a su conveniencia.

-esto es una constante que puede advertirse en todas las culturas en toda la historia y hasta nuestros días, y es la de erigir sistemas religiosos convenientes a grupos determinados-

Por ello mismo los saduceos eran eminentemente conservadores, especialmente de su status quo. Se aferraban a los cinco libros de la Torah -el Pentateuco- en un modo dogmático y exclusivo; no está mal aferrarse a cosas inalterables, pero su problema pasaba por otro lado. Su problema era el de una religiosidad adaptada a sus necesidades y la denegatoria a recibir cualquier novedad, lo que se traduce como una fé decididamente inmanente, que resuelve toda cuestión referida a su prosperidad. En sus almas -obesas de dinero y poder- no hay posibilidad para nada distinto, ni mucho menos para ese Dios que Jesús les presenta, un Dios que por su bondad entrañable brinda salvación a todos, y entreteje su eternidad con nuestra escasa temporalidad para que podamos tener un horizonte de infinitud.

Los saduceos no sólo negaban la resurrección, sino que renegaban de cualquier dios al que no pudieran manipular, y por ello trastabillan ante la Gracia con argumentos absurdos.

Porque Dios es Padre y Madre de toda la humanidad, Dios de la vida aquí y ahora y después también)

Paz y Bien


Las cosas del César y las de Dios



Para el día de hoy (04/06/13):  
Evangelio según San Marcos 12, 13-17


(A través de mucho tiempo se han planteado diversas aseveraciones partiendo de la reflexión de este Evangelio, y es la licitud, por parte de los cristianos, del pago de los impuestos, del cumplimiento de sus obligaciones civiles. Ello no está mal, claro está, pero quizás se trate de una lectura parcial, convenientemente adecuada a circunstancias históricas, en donde se deja de lado la postura de Jesús de Nazareth respecto del dinero y del poder.

En los tiempos del ministerio del Maestro, la Palestina ocupada por Roma desde el año 63 A.C. -Judea, Galilea, Transjordania y varios territorios más- debían pagar al Imperio dos tipos de tributos. Por un lado los impuestos directos, y entre ellos el llamado tributum soli que estaba referido a las propiedades y el tributum capiti que refería a la fuerza laboral y se fundamentaba en la cantidad de vasallos que habitaban esas tierras; así entonces el censo realizado cerca del nacimiento de Jesús era de capital importancia, pues sus resultados incidirían sobre la recaudación imperial.
También había impuestos indirectos, que se referían a las transacciones comerciales, al uso de lo público, al ejercicio de artes y oficios.

Ninguno de estos datos es menor: allí estaban estacionadas dos legiones que aplastarían mediante la fuerza cualquier levantamiento, pero que también garantizaban -mediante su ominosa presencia- que los impuestos se cobraran con exactitud y regularidad: el no pago del tributo era considerado una subversión imperdonable que se castigaba con la muerte. Es lógico: sin impuestos cobrados en los territorios sometidos, el César no podía sostener de ninguna manera la fuerza militar de las legiones que, a su vez, sustentaban y ampliaban el dominio imperial.

La pregunta que le hacen al Maestro no tienen ningún viso de inocencia: sus interpeladores saben bien que, por un lado, si Jesús asegura que es lícito pagar los tributos será despreciado por ese pobrerío que lo escucha con atención y esperanza, un pobrerío agobiado por esas cargas. Y también saben que si reniega del pago, el pretor romano se encargará de hacer lo que ellos intentan y no se atreven, y es suprimirlo por la fuerza como un delincuente peligroso.

Parece un problema sin solución, pero Jesús hace gala de una astucia campesina que a menudo podemos intuir entre nuestra gente. El simple gesto de pedir un denario tributable es signo de que Él no los posee, ni que los denarios son cosas de Él.
Porque la pregunta es un silogismo tramposo y erróneo: la discusión de fondo es acerca del dinero y del poder.

Las cosas del Cesar son el dinero y las cosas que el dinero puede comprar, la fuerza opresiva, la violencia, la explotación, el poder sin límites que sojuzga personas y tierras, la divinización del que domina, la esclavitud de millones, el culto al dios mercado.

De Dios son las cosas que no se pueden comprar nunca, la solidaridad, la fraternidad, la compasión, el socorro y, por sobre todo, el poder entendido como servicio.

Nos queda saber en nuestras cotidianeidades a quienes rendimos tributo y de qué modo estructuramos el culto)

Paz y Bien




La obstinación de un Dios pobre



Para el día de hoy (03/06/13):  
Evangelio según San Marcos 12, 1-12

(El Dios de Jesús de Nazareth es un pobre absoluto. Nada tiene, nada se ha reservado para sí, todo lo ha dado. Cuando ya nada le restaba, entregó a su propio Hijo en un esfuerzo último de rescatar a los violentos apropiadores de una viña que no les pertenecía, y que Él les había cedido con una abrumadora confianza.

Hasta este momento último y decisivo -escatológico-, ese Dios dilapidó consecuentemente a sus amigos, enviados veraces y pacíficos que trataron de hacer entrar en razones a los díscolos labriegos. A todos y cada uno de ellos lo despreciaron, lo ignoraron, lo violentaron, lo asesinaron, en soberbia lucha por imponer poderes escasos.

Este Dios tiene un amor tan obstinado por su viña que describirlo como locura no es suficiente. A cualquier persona que actúe de ese modo, o la repudiamos por generosidad torpe o la encerramos por sus desvaríos.
Este Dios ama hasta mucho más allá de los humanos parámetros de la cordura, y solamente desde allí es posible adentrarse en el Reino que proclama e inaugura Jesús de Nazareth, un hombre humilde y pobre hijo de un Dios absolutamente pobre.

Cristo se identifica hasta lo indecible con los pobres porque, de alguna manera, son muy parecidos a Él, Dios compañero en nuestros arrabales.

La ausencia del Dueño de la viña no es abandono, sino más bien confianza ilimitada en nuestras posibilidades y compromisos.
La ausencia del Dueño implica que hay trabajo para todos, para que la tierra florezca, para que haya vino del mejor.

El Dueño tiene depositada en nosotros una fé inconmensurable)

Paz y Bien

Corpus, el pan de mi hermano, el pan de todos



Corpus Christi, el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo


Para el día de hoy (02/06/13):  
Evangelio según San Lucas 9, 11b-17


(Cuando celebramos Corpus Christi, celebramos el don del amor absoluto y definitivo, la vida entregándose como sustento del cuerpo y del alma, el preocuparse y ocuparse al mismo tiempo de las necesidades de los demás, el descubrir sagrada la vida del hermano, el encontrar santo el esfuerzo por el pan cotidiano de aquellos que no lo tienen.

De modo inexplicable, lo que será el centro de la vida cristiana y la comunidad se celebra en un sitio despoblado, lejos del fasto y los rigores del Templo. El pan se multiplica en un ambiente sospechosamente secular, y los ritos son, cuando menos, extraños.

Es que por la Encarnación cada mujer y cada hombre -más allá de cualquier mérito- es templo vivo y latiente del Dios de la Vida.

Es que el culto verdadero es la compasión.

El Cristo de nuestra Salvación se ofrece Él mismo como pan vivo, pan auténtico para saciar todo hambre, el hambre de los cuerpos demolidos por la miseria, el hambre de los corazones vacíos.

Los discípulos, frente a la magnitud desbordada de la multitud que desfallece de hambre, intentan lo razonable: que cada uno busque su solución, despidiendo a esas gentes para que queden librados a su suerte.
Para el Maestro todo es distinto, hasta opuesto: hace suya la necesidad de los otros, de tal modo que el hambre del hermano le duele más que al hambriento. Y ese sufrimiento asumido, hecho existencia, es mandato para todos aquellos que tratamos de seguir sus pasos.

Cuando el hambre que no sea buscado libremente, cuando el hambre es impuesto ha de sernos intolerable, insoportable. El hambre del hermano no debe dejarnos dormir. No hay brazos que puedan reposar ni manos que tengan descanso si un solo hermano desfallece de hambre.

Es mandato divino.

Por ello mismo, el centro de la vida cristiana, la fuente en la cual la Iglesia se nutre es mesa grande, inmensa, en donde todos -sin excepción- puedan ser invitados, convidados a compartir para que acontezca el milagro de la solidaridad, de la vida puesta en común, fiesta de un Dios con perfume a pan y alegría de vino que renueva con maravillas y asombros el milagro del existir)

Paz y Bien

Conflictos de autoridades



Para el día de hoy (01/06/13):  
Evangelio según San Marcos 11, 27-33


(Si nos situamos en el contexto en que sucedía la discusión que nos relata el Evangelio para el día de hoy, nos encontramos con un ambiente enrarecido en la Jerusalem en donde estos hechos suceden.
Es que Jesús había expulsado a los mercaderes del Templo, y eso -a la vez de desconocer la potestad desviada de los sacerdotes- quebrantaba los pingües negocios que muchos realizaban allí. También, aseguraba que ese Templo inmenso e imponente sería derribado, y que el templo de su propia vida sería reconstruido en tres días, anuncio veraz de la Resurrección, y así las vidas de cada mujer y cada hombre -templos vivos- serían más importantes que que cualquier templo de piedra.
Y como si eso no bastara, el poder de escribas, fariseos y sumos sacerdotes era cuestionado en su misma raíz, a menudo con palabras claras y continuamente con hechos y gestos de bondad y compasión.

Es que uno de los conflictos principales estribaba en el concepto de autoridad esgrimido: para aquellos hombres, autoridad implicaba poder, dominio sobre los demás, fuerza que se impone y no se cuestiona.
Para el Maestro, el poder es servicio, vida hecha ofrenda para el bien de los otros, y su autoridad responde a la misma raíz del término: auctoritas, hacer crecer cosas, no imponer, no someter, no dominar, una autoridad que surge no de títulos ni prebendas sino de su total conocimiento cordial del Dios del universo, porque es su Hijo que todo lo conoce, un Dios que es Jesús y un Jesús que es Dios.

Las respuestas de Jesús son inteligentes y plenas de astucia: la bondad y la mansedumbre no están necesariamente asociadas a la ingenuidad, y la inteligencia no excluye a la caridad.

Sin embargo, podemos atrevernos a suponer que aún cuando hechos así no hubieran sucedido, el ministerio de Jesús de Nazareth siempre sería alegría y asombro para los pobres y pequeños y subversión para los poderosos, como les ha pasado y les acontece a todos aquellos que permanecen fieles a la Buena Noticia.

Porque el amor y el servicio son peligrosos)

Paz y Bien

Visitación, la encrucijada de la historia



Visitación de la Virgen María

Para el día de hoy (31/05/13):  
Evangelio según San Lucas 1, 39-56



(Ain Karem, un pueblito escondido en las montañas de Judá. Dos mujeres bien distintas.

Una de ellas entrada en años, más cercana a los ámbitos de la muerte que a la vida que se le crece en ese embarazo milagroso y ansiado por décadas, esposa de un sacerdote del Templo, familia de ortodoxias en la seguridad convencional de la Judá de los observantes.

La otra, casi una niña, campesina de pies descalzos y embarazo sospechoso, esposa de un ignoto carpintero menor de la Galilea marginal, la Galilea de donde los citadinos nada bueno esperan y suelen despreciar con fervores religiosamente fundados.

Esas dos mujeres no pueden ser más distintas, pero es en el encuentro en donde nos enriquecemos y crecemos desde nuestras diferencias.

Desde el silencio, en ese pueblo montañés la vida juega a las escondidas con las sesudas premoniciones de los sabios, y la humanidad se revela grávida de novedad, esquina del tiempo donde ya no habrá regreso a lo viejo, porque es cuestión de amores.
Esta encrucijada de la historia humana la deciden dos mujeres y dos niños, signo cierto de por donde llegan las Buenas Noticias y en manos de quienes están.

Se trata de dos mujeres que no son más que ellas mismas, y que por eso mismo no son tenidas demasiado en cuenta.
Se trata de dos niños que aún no nacen, pero que ya desde el seno de sus madres estremecen los tiempos, maravillosa señal que conflictúa a las almas mezquinas que reniegan de la vida en ciernes, una vida que es mucho más que un cúmulo de células amontonadas.

Durante demasiado tiempo -ya por una religiosidad figurativa, ya por afectos entrañables- a María de Nazareth la hemos encaramado en altares demasiado altos, la revestimos de fastuosos vestidos y joyería sin par. Quizás así la hemos vuelto una caricatura que se nos desdibuja en aras de una fé desencarnada y abstracta.

Pero ella es la muchacha galilea que sigue cantando, sin que nadie pueda silenciarla, su alegría por las maravillas que Dios ha hecho a partir de su mínima existencia, y que por ello se transforma en inmensa, muchacha de sol que le canta a viva voz a ese Dios que la ama con el mismo amor entrañable con que ama a los pequeños, un Dios que se pone escandalosa y abiertamente del lado de los pobres, de los hambrientos, de los oprimidos y cautivos, un Dios que embarra sus pies en la historia para liberar a su pueblo, un Dios que se atreve a derribar a los poderosos de sus tronos, un Dios feliz de exaltar a los humildes, un Dios que paga al contado y sin dilaciones todo lo que promete, un Dios que es Misericordia que sustenta al universo, un Dios que nunca nos abandona, un Dios al que descubrirá en la mirada y las palabras de ese Hijo que le adivinamos en los gestos. Porque el Hijo ya se anticipa en la Madre, y donde está Ella está Él.

Y así quizás la existencia también nos haga un giro magnífico, y el corazón nos salte de pura alegría porque se ha llegado a nuestras casas María de Nazareth con el Hijo en realidad y promesa)

Paz y Bien

Los que no se resignan




Para el día de hoy (30/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 46-52




(Entre nosotros, a la vera de nuestros caminos, hay muchos Bartimeos condenados a aguantar en silencio y sin quejarse su dolor y su condición de marginalidad. Así también esa exclusión suele justificarse con diversos motivos morales, sociológicos, económicos, políticos y hasta religiosos, y seguramente con extensos análisis y profusos razonamientos.

Todo ello en realidad expresa que los ciegos no son los Bartimeos, sino los que pretenden acallar los gritos de los dolientes, de los que han quedado al costado de la vida por el motivo que fuere. Sociedades y sistemas enteros ciegos de cualquier justicia.

Alabado sea Dios por todos esos Bartimeos que no se resignan y que gritan a voz en cuello sus ganas de vivir, aún cuando almas mezquinas intenten severos silencios impuestos. Benditos sean los Bartimeos que a tantos molestan con sus gritos crecientes.

El Dios de la Vida está siempre allí en donde ellos se encuentran, el Dios de Jesús de Nazareth alza su voz con ellos, el Dios Abba desoye las reprensiones de ciertas gentes puntillosas y se pone al servicio de ellos, una comunión asombrosa en la perspectiva de la cruz de Jesús Servidor.

Puede suceder que esos Bartimeos no tengan precisión en sus decires o exactitud en su ortodoxia; así como en el Evangelio de Marcos el Bartimeo de ese entonces clamaba a Cristo como Hijo de David -un título que a Jesús no le gustaba para nada-, esas tonalidades tal vez grises no son óbice para ese Maestro que se acerca y se abre paso a través de los muros estrechos de los que nos creemos pulcros y dicentes permitidos.

Hemos de suplicar el poder ver, con confianza y esperanza, para que cada vez haya menos Bartimeos olvidados a la vera de la existencia)

Paz y Bien


Atreverse al servicio



Para el día de hoy (29/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 32-45


(En el Evangelio para el día de hoy podemos advertir algo muy doloroso, a pesar de haber andado tanto tiempo juntos, los discípulos no compartían ni comprendían el proyecto del Maestro. 

Así entonces se comprenden las ansias de los hijos de Zebedeo: Juan y Santiago -Jacobo- que suponían una llegada triunfal del Mesías a Jerusalem, y la instauración de un Reino temporal a partir del poder político y militar. Ellos querían su parte en el reparto de poder que inferían, se creían con derecho por acompañar a Jesús en todo el tiempo de su ministerio.

Todo ello nada tiene que ver con el Reino de Abba Padre de Jesús, con la Buena Noticia proclamada.
A pesar del intento de los hijos de Zebedeo, Jesús morirá en la cruz como un criminal, y a su derecha y a su izquierda sólo habrá salteadores.

A pesar de ello, el Maestro no les reprende su actitud. Sabe bien que la conversión no suele ser instantánea ni mágica, es proceso y éxodo, y así los invita a beber del cáliz que Él mismo beberá.

Es el cáliz del Servidor, de la diaconía y el rescate.
Porque la liberación acontece cuando mujeres y hombres se animan a servir a sus hermanos desinteresadamente, cuando se atreven al servicio aún cuando ello traiga por consecuencia persecución, dolor y muerte.

Más que cualquier cabeza aplastada, más que el dominio, más que la opresión, el verdadero poder es el servicio)

Paz y Bien


Ciento por uno


Para el día de hoy (28/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 28-31


(Los párrafos inmediatos anteriores a la Palabra para el día de hoy nos hablan de la tristeza de ese joven rico, fiel cumplidor de los mandamientos pero incapaz de dar lo suyo a los pobres, de camellos por el ojo de una aguja, de los imposibles. Por eso la afirmación de Pedro encierra también una pregunta y un cuestionamiento: es que ellos han dejado atrás trabajo, hogar, esposa, hijos, parientes, todo lo que eran y tenían y se han marchado a los caminos en pos del Maestro. Así, Pedro supone que todos esos desprendimientos han de tener su compensación, su recompensa en el reino terrenal que imaginan se vá a instaurar a la brevedad.

No es poco a lo que han renunciado. El error está en el trueque esperado, en la teología mercantil de la obtención del favr divino a cambio de actos piadosos, aún cuando estos actos sean tan extremos como dejar la familia.

Sin embargo, los sacrificios hechos por esos galileos no son desconocidos por Jesús de Nazareth. Nada escapa a su mirada, y les trata de hacer comprender que hay otra realidad más profunda. La Encarnación es la eternidad entretejida en la historia, lo eterno que magnifica lo cotidiano.

Se trata de ampliar el horizonte al infinito.

Así la familia se agrandará porque no quedará limitada por los lazos biológicos, y es el mejor augurio de una familia grande ligada por imperecederos vínculos espirituales, la Iglesia.

Así nadie pasará necesidad, porque la renuncia a los bienes propios en favor de los demás hace que éstos se centupliquen del mismo modo que aquella vez, con los panes y los peces.

Así habrá certeza de repudio y constancia de cruces, cien veces el dolor habitual. Pero todos los que sean relegados por esa fidelidad tenaz y mansa al ostracismo, encabezarán la caravana del Reino.

La vida se hace cien veces fecunda cuando no nos aferramos a ella. Porque no nos pertenece, porque somos sólo un puñado de tierra fértil a la espera de frutos)

Paz y Bien
 

Camellos en marcha



Para el día de hoy (27/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 17-27



(La Encarnación es decisiva, radical, compromiso absoluto de Dios. La Encarnación implica un despojarse Dios totalmente de su divinidad para asumir nuestra condición humana, y ello también implica hacerse un hombre pobre y humilde que rechaza cualquier prebenda, título o prerrogativa. Así entonces es que Jesús de Nazareth no acepta ser reconocido como Maestro bueno por ese joven rico y sincero que se dirige confiado a preguntarle cuestiones raigales para su existencia.

Ese despojarse de todo por parte de Jesús es lo que lo identifica en plenitud como Hijo del Hombre, hijo de la humanidad, hermano de todos -el más humano de todos- y comulgar en la misma raíz de la vida con todos aquellos que apenas sobreviven entre los despojos. 

En la pregunta del joven rico aflora una sinceridad que no es en un todo explícita. Por un lado, confía desde su corazón en el rabbí galileo que pasa caminando por su vida. Por otro, está convencido que hay algo más que el cumplimiento estricto de las normas religiosas de piedad y los mandamientos.
En sus preguntas, podemos adivinar el fuego del Espíritu encendiendo su conciencia.

Porque no basta con ser efectivos cumplidores de lo establecido como sagrado. Debemos preguntarnos por los motivos que sustentan a los mandamientos, por Quien los sustenta y que más no está faltando. Para el Reino es menester la conversión, que es un éxodo de dos vertientes: hacia Dios y hacia el prójimo indisolublemente ambas.

Así las riquezas reflejarán en lo simbólico la carencia de confianza en Dios como dador de vida, y por ello nos aferramos a las cosas, sacralizándolas. Y así también, en aras de un egoísmo de acumulación, sacrificamos en el altar del dinero al hermano, el sacrificio humano más horrorosamente vigente.

Pero no hay que equivocarse: el joven entristecido por no poder dejar atrás lo que lo aferra a su adinerada miseria, lo estratifica y le impide dar ningún paso tras de Jesús, en pos de la felicidad y la vida plenas no es el único, ni es solamente símbolo de los poderosos que se aferran a infernales circuitos del dios mercado y sumergen a millones en la indigencia y el abandono.
Ello es válido, pero en cierto modo también estamos nosotros, incapaces de confianza y vidas nuevas, con todo lo que es preciso dejar atrás para seguir al Maestro.

Con todos esos lastres, nadie podría seguir adelante, en camino a la felicidad de la Salvación.
En cierto modo, en mayor o menor medida, todos somos camellos imposibilitados de acceder al Reino.

Pero la Misericordia de Dios es asombrosa, la Gracia es inconmensurable, y todos somos también camellos que puedan pasar por los ojos de la aguja, ligeros de perdón, libres por el amor de Dios que nos desata, camellos de eternidad en ciernes que hemos de ponernos en marcha tras los pasos de comunión y desprendimiento de Jesús de Nazareth)

Paz y Bien

Santísima Trinidad, misterio e identidad



La Santísima Trinidad

Para el día de hoy (26/05/13):  
Evangelio según San Juan 16, 12-15



(A pesar de los miles y miles de años transcurridos, la humanidad -en las cosas de Dios- sigue siendo un niño balbuceante. Es tal la diferencia abismal entre Creador y creación que no hay salto ontológico posible.
Dios es el totalmente otro, y quizás por ello a través de toda la historia, los pueblos se han autoerigido dioses a su medida, a su imagen y semejanza de sus necesidades y a partir de sus culturas.

Dios es un misterio insondable.

Pero algo más de dos mil años atrás, una pequeña certeza que se iba entretejiendo pacientemente a través de los siglos, destelló para siempre desde una ignota aldea judía una luz que no se apagará jamás, luz creadora de horizontes, el puente infinito que se ha tendido entre Dios y la humanidad en Jesús de Nazareth en la Encarnación.

Ese hombre humilde y pobre vino a contarnos que Dios era Padre y hasta Madre también, un Dios que ama a todas sus hijas e hijos con un amor desbordante e incondicional. 
Él lo sabía mejor que nadie: su identidad entre Abbá y Él era completa, total e irreductible, de tal modo que ni la muerte pudo hacerlo desensillar de esa fidelidad.

Antes que discursos académicos, toda sus acciones revelaban un rostro asombroso de ese Dios que ya no era tan inaccesible. Dios se hacía uno de nosotros, Dios se hacía hombre, Dios se despojaba de su divinidad absoluta para compartir nuestra escasa temporalidad.
Él lo sabía: nuestras palabras jamás alcanzarían.

Pero Dios es Palabra que se hace hombre en Jesús de Nazareth para no permanecer mudos, para encontrar el habla que trasciende.
Un Dios que se expresa, un Dios que ama, un Dios que nos habita.

Dios con nosotros, Dios por nosotros, Dios en nosotros.

Un Dios que es Padre bondadoso, un Dios que es Hijo redentor, un Dios que es Espíritu de vida y verdad.

Dios es misterio inagotable, y así también cada mujer y cada hombre tiene en sí parte de ese misterio, imagen y semejanza, astillas del mismo palo. Por ese misterio nos podemos descubrir en una identidad plena y trascendente, con un destino de identidad concedido por puro amor. Así toda vida, por ello, es sagrada.

Dios se comunica, Dios es comunión, Dios es familia) 

Paz y Bien


25 de Mayo - Canción de amor para mi Patria


Por todo lo que fuimos, por todo lo que somos, por todo lo que podemos ser.
Por nuestros abuelos, por nuestros padres, por los que nos precedieron y por los que vendrán.
Por la pobreza que nos golpea y la corrupción que nos injuria, por la silenciosa honestidad de tantos, por la Patria Grande, por la igualdad, por las mujeres, por los viejos, por los niños, por las esperanzas, por el dolor, por los olvidados, por la herida abierta de Malvinas, por la memoria, por la inseguridad y la violencia,  por los que murieron y viven más que nunca, por los que apenas sobreviven, por pueblos primeros, por los que cuidan la vida con mansa ofrenda y sin estridencias, por el pan compartido, por el trabajo, por los amigos, por los afectos, por Francisco, por los compañeros que jamás se resignan, por esas ganas de celebrar goles de justicia, por la sed de paz y el hambre de fraternidad.

Por los que nunca dejaron de confiar.

Por los que no bajan los brazos ni abdican la esperanza, con todo y a pesar de todo.

Por María de Luján, que vá siempre con nosotros desde mucho antes de imaginarnos nación.

Por todo eso y muchísimo más, muy feliz día de la Patria para todos.

Escribió Alberto Cortez. Cantó la querídisima e inolvidable Mercedes Sosa.

Paz y Bien

Ricardo

CANCIÓN DE AMOR PARA MI PATRIA

Será porque me dueles,
Será porque te quiero,
Será que estoy seguro que puedes
Llenarme de palomas el cielo.
Será porque quisiera que vueles
Que sigue siendo tuyo mi vuelo.

Será que estás en celo
Velando la alborada
O acaso acumulando desvelos
Por dudas largamente acunadas.
Tan solo se levanta del suelo
el que del todo extiende sus alas.


Amada mía,
Querida mía,
¡Ay Patria mía!
De tumbo en tumbo,
Se pierde el rumbo
De la alegría.
¡vamos arriba!
Que no se diga
Que estás llorando,
Que tus heridas
Mal avenidas
Se irán curando.
Defiende tu derecho a la vida
Y juntos seguiremos andando.

Sera que ya no quieres
Sufrir mas desengaños
Que vives levantando paredes
Por miedo a que la luz te haga daño.
Si ya no vienen llenas tus redes,
Tampoco hay mal que dure cien años.


Quizas en apariencias
Te alejas o me alejo,
El caso es que sufrimos de ausencia
Con un dolor ambiguo y parejo.
Amor no significa querencia,
Tambien se puede amar desde lejos.

Amada mía,
Querida mía,
¡Ay Patria mía!
De tumbo en tumbo,
Se pierde el rumbo
De la alegría.
¡vamos arriba!
Que no se diga
Que estás llorando,
Que tus heridas
Mal avenidas
Se irán curando.
Defiende tu derecho a la vida
Y juntos seguiremos andando.

Alberto Cortez

aquí puede escucharse:


 


Desde los que no cuentan


Para el día de hoy (25/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 13-16



(Esos duros y obcecados discípulos estaban enojados, pues traían a la presencia del Maestro a algunos niños para que los tocara, para que los bendijera. Probablemente su enfado respondiera a varias cuestiones: por una parte, social y culturalmente los niños no contaban, no tenían derechos y sólo se advertía su presencia a partir de la entidad delegada por el padre. Ello también se reflejaba en todo el entramado legal de Israel, y de allí surgía que eran menos que un esclavo, pues estos últimos, al menos, significaban un bien económico.

Por otra parte, esos discípulos estaban henchidos de importancia: las cosas del Maestro eran tan valiosas que de ningún modo había que perder el tiempo con cosas infantiles. En la misma mentalidad, esas criaturas nada habían de entender y, sin dudas, representaba una pérdida de tiempo.

Pero es un tiempo distinto y definitivo, de noticias buenas y nuevas. Cada día de nuestra historia debería ser así. El Reino inaugurado por Jesús de Nazareth se edifica desde los pequeños, desde los que no cuentan y no tienen importancia, ni se sienten importantes.

Aquellos que se descubren reales por un Padre que les regala significado e identidad.

Aquellos capaces de encender sus ojos de asombro.

Aquellos agradecidos por todo regalo, comenzando por la vida y la Gracia.

Y sobre todo, ponerse abiertamente del lado de los que no cuentan, en manso desafío a toda injusticia. Decidirse de una buena vez por el amor y la justicia y declararnos desertores de corruptelas y beneficencias que consolidan miserias.

El Reino se edifica desde los pequeños, los preferidos de Dios)

Paz y Bien

Jesús y el divorcio


Para el día de hoy (24/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 1-12



(Desde estas simples líneas no se pretende explicar doctrina ni enseñar o transmitir nada. Sólo se trata de compartir ecos y vivencias que surgen a partir de la Palabra.

Por ello es menester detenerse no sólo en los términos, sino descifrar la intencionalidad escondida. Se acercan a Jesús unos fariseos para ponerlo a prueba...no hay hambre de verdad, sólo afanes de que el Maestro yerre o diga cualquier cosa ajena a la ortodoxia para poder señalarlo, desacreditarlo, condenarlo.

Estos fariseos sostenían la primacía del varón por sobre la mujer, siendo esta última una sin derechos, un sujeto menor siempre dependiente del marido, de sus decisiones, un objeto de dominio -y sus discípulos compartían estos disvalores en todos sus aspectos-. De allí entonces es lógico el tenor de la pregunta: inquieren si le es lícito al hombre divorciarse de su mujer, sin explicitar motivos: la cuestión se dirime por el caprichoso y absoluto derecho del varón, y la mujer nada cuenta.

La postura del Maestro es de total y abierta ruptura frente a ello, y es imprescindible para todos nosotros situarnos bajo el sol de la Gracia, las prerrogativas revolucionarias del amor que expresan el Reino de Dios anunciado. Se trata de la igualdad del varón y de la mujer, igualdad en derechos, igualdad en deberes, unidad en la desigualdad de caracteres, conjugando -de allí cónyuges- a través del amor las diferencias que nos enriquecen. 
Así entonces se abre un nuevo horizonte en donde, en el que antes que los derechos de unos sobre otras, de cualquier declaración negativa y denegativa del otro, se busque la afirmación de la persona a partir del amor edificado en común. 

En tanto que esencia misma de Dios, ese amor común es total y definitivo y así es lo que nos ofrece Jesús de Nazareth. Ese amor conjugado, por su mismo carácter eterno, es definitivo, insustituible e indisoluble.
Toda subordinación impuesta es ajena a la Buena Noticia. Por ello, tal vez, lo que nos hace crecer, lo que nos hace uno con la persona que amamos es la mutua entrega, libre e incondicional. Ello permanece, no se quiebra ni tiene sucedáneos.

Nosotros somos los quebradizos, los que por muchos motivos renegamos de ese proyecto de familia y eternidad. Pero así como intentamos seguir los pasos del Maestro en estas cuestiones santas del matrimonio, desgraciadamente dejamos de lado el principio misericordia que todo sostiene, que sustenta al universo.
Porque solemos segregar como comunidad y como Iglesia a aquellos que han visto rotos sus proyectos comunes, o bien han tenido que acudir al divorcio como solución a situaciones a menudo insostenibles.

En esa sinceridad que a menudo nos escasea, andamos escasos de compasión y misericordia.

Nadie ha de estar excluido de la comunidad cristiana, del pan y la mesa compartidos, de la posibilidad de volver a amar. Es mandato y corazón del Señor)

Paz y Bien


(

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