Una lámpara que no debe ocultarse

Para el día de hoy (28/01/10)
Evangelio según San Marcos 4, 21-25

(En los lugares en que no hay energía eléctrica, a nadie se le ocurriría -en plena noche- encender una lámpara y esconderla en una caja o encendida, ponerla bajo la cama.
Lo obvio: esa lámpara encendida ha de colocarse sobre la mesa para que ilumine a la familia, al hogar.

Así es la Palabra.
El Maestro nos enseña: -Yo soy la luz del mundo-.
Su lámpara -Él mismo, Palabra encarnada- no debe estar oculta, sino que debe estar bien a la vista para que la luz beneficie a todos.

Porque cuando resplandece la luz, se disipa toda tiniebla.

Por supuesto, hay apropiadores de lámparas, a los que les conviene mantenerla oculta, escondida, encubierta, accesible para unos pocos, en la soberbia de la manipulación de la Palabra de Dios convertida en algo de carácter esotérico...

Pero la luz ha de iluminar a toda la humanidad.

Y es luz -y somos luz- cuando nos abstenemos de la mera declamación y con el Maestro, proclamamos la alegría del Reino con palabras y acciones que revelan la vida nueva y plena, la luz de Su Palabra.

Cuando con fé y amor, y con la mirada de Jesús, hacemos vida la Palabra, ahí sí: la lámpara dejará de estar escondida y por fin estará sobre la mesa, iluminando a todos.)

Paz y Bien

2 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Ser la luz del mundo, es un vivir en la gracia de Dios que te hace estar radiante incluso ante las contrariedades de la vida. La Palabra de Dios penetrada en el alma, hace un fuego que te hace arder y dar a conocer de quién te has enamorado, pero si en lugar de ser luz eres una tiniebla y has puesto en tu vida «La queja»ya puedes olvidarte de ver la luz, la obstinación hace que estés ciego hasta para ver una cerilla encendida.
Gracias por su comentario , me agrada.
Un abrazo en Xto.
Sor.Cecilia Codina Masachs O.p

rgr dijo...

Gracias a usted, mi estimada sor Cecilia, por sus palabras; quizás sólo desde el desprendimiento y la renuncia a sí mismo uno se vuelva transparente para ser como el Bautista: -que yo disminuya y que Él crezca-.
Un abrazo fraterno en Cristo y María, y gracias y bendiciones del Dios de la Vida para usted y su comunidad.
Paz y Bien
Ricardo

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