Parches


Para el día de hoy (18/01/10)
Evangelio según San Marcos 2, 18-22

(Los fariseos y los discípulos de Juan ayunaban y tenían una observancia estricta de la Ley : sus prácticas suponían que mediante la penitencia y las privaciones obtendrían el favor divino. Sus prácticas no nos son del todo ajenas: nosotros también caemos en la tentación de pretender atrapar a Dios en nuestras prácticas, de ganar su favor.

Pero nada sera igual, todo es nuevo.
Es el tiempo de la Gracia, es la revelación del Dios Misericordia, que brinda vida y plenitud en abundancia por amor, en pura gratuidad y no por mérito alguno.

Por eso los discípulos de Jesús no ayunan: Él está con ellos, y es tiempo de fiesta, de banquete, de la mesa de la Vida.

Es tiempo nuevo, tiempo del vino nuevo y bueno.
Por ello, ciertas actitudes y prácticas deben transformarse como el Maestro transformó el agua de las tinajas de una boda en vino de alegría y esperanza.

El vestido y el vino nuevos significan que nos hemos enterado por Jesús que Dios es Misericordia sin límites, que Dios es Padre-Madre y es Amor.

Seguir buscando recompensas, justificaciones y privilegios es poner parches de tela vieja en ese vestido nuevo, es guardar el vino nuevo en barriles viejos... En ambos casos se corre peligro de muerte.

La tela se rasga y se rompe, los barriles por el fermento de ese vino explotan.
Y el peligro de muerte no es cuestión de castigo, ni de óbito.

Se trata de morir en vida.

Vistámonos de misericordia y bebamos el vino de la Gracia, para que todo sea nuevo... No tanto porque lo viejo es malo, sino porque el Espíritu del Resucitado renueva todas las cosas.

Vino de consuelo y esperanza para nuestros hermanos agobiados, ropas de compasión para tantos niños ateridos del frío del abandono y el desprecio.)

Paz y Bien


2 comentarios:

ARCENDO dijo...

La Madre sabe, como nadie, lo que hay que hacer:
¡Haced lo que El, os diga!. Hagamosla caso.
SALUDOS.

rgr dijo...

Estimado Arcendo, debo confesar que ha menudo me reconozco harto complicado y lleno de dar vueltas, cuando en realidad el camino de la felicidad, de la vida plena, de la Salvación resplandece por su sencillez.
Nosotros lo volvemos complejos.
¡Allí está el Cordero de Dios! señala el maravilloso Bautista
¡Hagan lo que Él les diga! nos dice María con calor de Madre.
Muchas gracias por estas palabras tuyas.
Un saludo fraterno en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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