Pascua de la resurrección del Señor
Para el día de hoy (16/04/17):
Evangelio según San Juan 20, 1-9
Jesús está en nuestras vidas todos los días, a cada momento, aún cuando podamos olvidarnos de Él. Paz Y Bien


Dicen que cumplimos 200 años, y no es del todo cierto.
Dicen que hemos venido de los barcos, pero ya estábamos siglos antes aquí.
-en muchos rostros, en pieles luminosamente oscuras y cabellos negros se asoma una estirpe original y terraria que ha sido cruelmente castigada, pero que nunca se ha rendido-
Nos dijeron tantas veces que hay que mirar con devoción y respeto a hombres de bronce, altos próceres encaramados en pedestales erigidos con ladrillos de ideologías e ilusiones...
Sin embargo, sin mucho esfuerzo pero poniendo corazón y cuero, uno vá descubriendo promujeres y prohombres, cimientos de esta casa que por ser tales, están ocultos y anónimos bajo la superficie y aún así, sostienen todo lo visible, toda la arquitectura de esta Casa común que somos.
-porque aunque nos duela y nos encienda de rabia, en esta historia común que nos constituye también hemos sido apóstoles del egoísmo y la mezquindad, pródigos apologistas del capital y el mercado, cultores del genocidio en nombre de un cristo inventado, hábiles despreciadores del distinto y del ajeno, artistas implacables de la soberbia, poetas pedantes, gestores de miserias, hambreadores de niños, negadores de abuelos y almácigo pertinaz de tantos dolores-
Sólo cuando miramos y vemos la totalidad de la historia que fuimos -con luces y sombras, con miserias y tesoros, con cruz y resurrección- lograremos quizás descubrir lo que somos y porqué somos, y es tarea inevitable para parir lo que podamos ser.
Por eso, siendo descaradamente parcial y subjetivo -cosa de amores- vuelvo a los cimientos.
La Casa se sostiene por la solidez de sus cimientos y no tanto por la belleza visible de sus paredes y el confort de sus habitaciones.
Y nuestros cimientos son amplios, resistentes y firmes, y los han nutrido paso a paso muchos que no han buscado famas ni honras. Se trata de amar la vida, se trata del silencio y si bien anónimos, cada uno de ellos tienen nombre y apellido, rostro y voz aún cuando se los ha querido acallar con sesudas y falaces justificaciones.
Patria de todos, Matria de claro rostro joven.
No ha de ser sólo un día; siempre ha de ser tiempo de andar renaciendo y agradeciendo.
Sabemos que la fiesta no es completa: tenemos un dolor al sur.
Aún así, a pesar de todo y con todo, somos una esperanza que camina.
Desde el dolor y el sacrificio, desde este orgullo que desecha la declamación y quiere, en silencio, proclamar que es tiempo de amores, y porque sólo se es paisano cuando se lleva el país adentro, con María de Luján digamos:
Muy Feliz Día para todos y especialmente, para todos los hermanos de la Patria Grande, destino común de estos pueblos que laten al sur del Río Bravo.
Paz y Bien
Ricardo
Mañana, martes 25 de mayo, estaremos de festejo por estas latitudes.
Porque lo más valioso está allí, evidente al corazón y escondido a ojos mezquinos.
Esta canción -Himno del Xº Congreso Eucarístico Nacional del año 2004- refleja la misión a la que muchos nos sentimos llamados por pertenecer a esta comunidad que llamamos Iglesia, Iglesia por la que sufrimos, Iglesia a la que amamos, Iglesia por la que vivimos, Iglesia que no sabe otra manera de ser fiel a su Maestro que no sea saliendo sin demoras ni excusas en la búsqueda del hermano en peligro, del hermano necesitado, del hermano sumergido, Iglesia que se sabe pecadora y limitada pero también capaz de milagros pues no está sola.
En este tiempo de celebrar 200 años de esta Casa Común -la Patria- sigue estando vigente, como son vigentes todas las cosas que nacen del Espíritu y reflejan el amor; es nuestra plegaria para una Patria sin excluídos ni sobrantes, en donde todos sean reconocidos en su identidad plena de mujeres y hombres amados por Dios sin límites y sin desmayos.
Jesús camina con nosotros.
Paz y Bien
Ricardo
Dentro de pocos días, el 25 de mayo, vamos a celebrar por estas latitudes
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