Migajas de piedad, corazón de madre, pan de Misericordia


Para el día de hoy (04/08/10):
Evangelio según San Mateo 15, 21-28

(Ella tenía la pesada carga de ser mujer, de ser extranjera, de ser idólatra y, por ser cananea, de ser impura. Parecía que no era bastante que su pequeña hija sufriera.
Pero ella confía en ese Rabbí galileo; confía con todo su corazón y más allá de todo sentido común. Es una mujer que tiene fé y que además, es madre.

Al amar como madre, hace suyo el sufrimiento de su hija: por ello, suplicará a Jesús que se apiade de ella, y no tanto de su hija.
Su súplica nace de sus entrañas y se expresa a los gritos.

Suplica unas migajas de compasión... con eso le basta. Su fé supera todo preconcepto, toda barrera, toda exclusión, todo oído cerrado, todo corazón ciego.
Su fé conmueve al Maestro.

Esa súplica de madre que implora humildemente unas pocas migas de piedad, tendrán por respuesta de Jesús el pan abundante e inagotable de la Misericordia.
Y sucede el milagro.

La paz y el bien no quedan acotados al origen, los milagros suceden cuando hay corazones capaces de amar y tener fé.

Así nos sucede a nosotros, habituales forasteros en su huella a causa de esos demonios que llamamos pecado; suplicamos un poco de piedad... Y Él vuelca sobre nosotros canastas y canastas de Misericordia.

Frente a la súplica humilde y confiada de piedad, la respuesta es Pan Vivo e inagotable.

Seguramente Jesús se conmovió con esa mujer cananea: lo conmovió su fé y en ella vió a la tenacidad del amor de María y al modo como ama su Padre: con entrañas de Madre.)

Paz y Bien


2 comentarios:

Edit dijo...

Tu meditación de hoy, abrió mi corazón a un llamado especial de piedad por mi y por todos.
Gracias por conmover mi espiritu y llevarlo a la oración.
Dios te bendiga.

rgr dijo...

¿Sabés una cosa, Edit? Después de año y medio de hacer este blog, más de 800 entradas y 1500 comentarios aproximadamente, sigue siendo una Gracia increíble y un verdadero milagro encontrar palabras como las tuyas; porque lo verdaderamente importante de este mínimo esfuerzo, de estas pequeñísimas redes de pescador, es encontrar ecos en los hermanos y -mejor todavía- que florezca la oración.
Es un regalo difícil de explicar que le dá un sentido pleno a todo esto.
Un abrazo grande en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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