Más allá de la formalidad

Para el día de hoy (16/08/10):
Evangelio según San Mateo 19, 16-22

(¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo?
Son preguntas frecuentes que bordean la existencia.

Y hay decisiones que se toman en la juventud y que a menudo afectarán la totalidad de la vida.
Desde una escucha atenta, desde un silencio fecundo, podremos descubrirnos en la enseñanza del Maestro: no se trata tanto de un hacer sino más bien y, ante todo, de un encuentro del Bien Supremo...que por Él, sabemos que es Persona y más aún, que es Padre, Abbá.

La salvación se fundamenta en Alguien antes que en algo, en el encuentro antes que en un hacer puntual; en una lógica inversa, toda praxis debería comenzar a partir de ese encuentro.
Y esa salvación no refiere sólo a acontecimientos postreros, a la vida eterna, al más allá, sino que define el más acá; la eternidad se vislumbra y comienza a vivirse en el aquí y ahora, en la relación con el prójimo -cercano y lejano- y en la intensidad o ausencia del amor que tenga esa vivencia cotidiana.

Por ello, los mandamientos han de ser el primer paso; no obstante, con Jesús hemos de dar el paso que supere la formalidad del mero cumplimiento de normas.
Todo cobra sentido, profundidad y fructuosidad desde Él, por Él y con Él.

¿Basta con ello?
No es suficiente. Es tiempo de la Gracia y hay más, siempre hay más.
La perfección implica un moverse saliendo de sí mismo al encuentro del otro, dejando atrás todo lastre, vaciándose de lo inútil y mejor todavía, dar lo propio -darse uno mismo- para aliviar al que pasa necesidad.

La perfección lleva la impronta de la solidaridad y la generosidad, flores primeras del amor.

Hay que atreverse a dar el paso y caminar hacia esa felicidad.
En caso contrario, sólo nos queda la tristeza del joven rico, aferrado a lo perecedero, incapaz de cualquier desprendimiento, harto en su ego, satisfecho en su comodidad.

Quiera el Espíritu volvernos unos permanentes insatisfechos, unos consecuentes hambrientos de su Palabra, unos incansables buscadores de sus tesoros)

Paz y Bien



2 comentarios:

MARISELA dijo...

"Puedo vivir la vida de tres maneras: puedo negarme a hacer lo que se espera de un ser humano completo, íntegro; puedo hacer lo que se espera de mí o puedo hacer lo que se espera de mí y mucho más. El tercer camino es, sin duda, el mejor". Hna Joan Chittister.

rgr dijo...

Excelente esta reflexión que regalas, querida Marisela. Siempre hay que ir a más, tras los pasos de Jesús al encuentro del otro y del Totalmente Otro.
Gracias por tu grata presencia y tus palabras
Paz y Bien
Ricardo

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