De camellos e imposibles

Para el día de hoy (17/08/10):
Evangelio según San Mateo 19, 23-30

(El proverbio del camello y el ojo de la aguja era el proverbio usual para señalar algo que tuviera un caracter imposible humanamente hablando.
Desde el saber popular, desde un dicho conocido, el Maestro enseña.
Y enseña la imposibilidad de un rico de acceder al Reino: esta imposibilidad no es solamente futura, no se refiere de una entrada futura al cielo, sino que especialmente remite al tiempo presente, es decir, ingresar y pertenecer a la comunidad convocada, iluminada y sostenida por Jesús.

El Maestro lo había dicho claramente: no se puede servir a Dios y al dinero.
No hay demasiadas vueltas, se trata de la adoración al único Dios o de la idolatría del dinero.

Ese ídolo es un falso dios cruel y voraz, al que se le rinde culto mediante sacrificios humanos... En los altares del dinero y las riquezas se ofrece como sacrificio la vida del prójimo, las existencias de muchos.

Los discípulos habían visto la tristeza del joven rico -observante fiel de los mandamientos- y ahora, ven la imposibilidad de entrar al Reino que tienen los ricos; de allí su pregunta horrorizada -¿Quién se podrá salvar?-

Desde esa perspectiva, la respuesta es única: nadie puede salvarse.

Porque la Salvación es ante todo don, regalo, Gracia.
Precede por Misericordia a todo mérito, no es producto ni consecuencia de buenas acciones.

Y es bueno dejarlo todo por seguir el camino de Salvación ofrecido por Jesús: la familia se agranda pues no queda circunscripta a los lazos sanguíneos, los bienes no esclavizan. Es más, nos hacemos verdaderamente propietarios cuando... los damos solidariamente, sin condiciones.
Las riquezas ya no son camellos de pesada carga, pues el horizonte es luminoso: ya no somos prisioneros, hemos sido liberados para disfrutar del mayor bien, que es un tesoro encontrado y descubierto como un regalo infinito: la vida eterna que comienza a vivirse en el aquí y el ahora, con Él y con los hermanos.

La Resurrección de Jesús ha desterrado para siempre a los imposibles de la existencia humana)

Paz y Bien



5 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

se me esfumó el comentario que te había hecho, veré si puedo venir a la tarde
Sor.cecilia

Maria del Rayo dijo...

Para mí, sencillamente Jesús es Señor de lo imposible. Besos

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Bueno ya he vuelto. No hemos cambiado desde que jesús empló la comparación de la aguja y el camello. Seguimos igual de egoístas y calculadores y los ricos siguen esperando para entar a la bodas del cordero. Hemos de cambiar la forma de evangelización de lo contrario tendremos muchos camellos inutiles , en fin, yo sigo apostando por evangelizar desde la calle.
Con ternura
Sor.cecilia

rgr dijo...

Querida Sor Cecilia, coincido plenamente; es más, no sé si hay demasiadas alternativas.
Pueden variar las herramientas -como por ejemplo internet- pero siempre la Evangelización implica presencia, implica estar junto al hermano...más aún, hacerse prójimo!
Un abrazo fraterno en ese Dios que se nos descubre en cada esquina
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

¡Cierto es, María! Ya no hay fronteras, Él ha resucitado. Nos queda a nosotros, sus mínimos discípulos, asumir esa Gracia y esa confianza de que el "no se puede" no ha de tener lugar.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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