Argumentos, argumentos y más argumentos

Para el día de hoy (19/11/11):
Evangelio según San Lucas 20, 27-40


(Parecería que el Evangelio para el día de hoy nos trae una otra polémica más entre los poderosos y el Maestro.
Sin embargo, es importante detenerse un momento en quienes protagonizan está discusión casuística y dialéctica: los saduceos -tseduqqim-, en tiempos de Jesús, eran un grupo que se agrupaba en torno a la casta de sumos sacerdotes del Templo -Caifás era uno de ellos- y ocupaban las posiciones sociales más altas, fundamentándose en sus riquezas y en el poder conseguido por sus excelentes relaciones con el ocupante imperial romano.
De aquí surgen necesariamente dos cuestiones: por un lado, no les interesa una retribución en una vida postrera pues ya disfrutan con fruición en la vida actual, nadando en las aguas del poder y del dinero. Por otro lado, era imposible que se entendieran y toleraran a Jesús de Nazareth: ese poder y ese dinero planteaban un abismo casi insalvable, y es dable suponer que pasarían manadas de camellos por otros tantos ojos de agujas antes de que un saduceo traspusiera las puertas del Reino.

La discusión gira en torno de la llamada Ley de Levirato -Dt 25, 5-10-, institución religiosa que garantizaba la pureza de la raza y la pervivencia del clan.
Más allá de todas razones, no les interesaba arribar al puerto seguro de la verdad: ya habían tomado partido de antemano, por lo cual el argumento de la ley de levirato se nos hace tan absurdo. Claramente, la intención es el desprecio y el desmedro de las enseñanzas del Maestro.

Podríamos aquí intentar hilar varias cuestiones fundamentales en torno a la Resurrección...pero es probable que, en las limitaciones de la razón, sólo añadamos más argumentos de manera indefinida, con un carácter decididamente estéril.

Lo valioso, lo que perdura y decide es la existencia es lo que Jesús nos revela: que Dios es Dios de Vivos, que la muerte no tiene lugar, que la Resurrección es don, gracia y misterio, mucho más que premio adquirido, y que a pesar de biologías y razones humanas, nosotros nunca moriremos.)

Paz y Bien

2 comentarios:

E. Baregó dijo...

gracias por su diario compartir. Iluminador lo que nos transmite hoy.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Un abrazo grande, querido hermano, y un Adviento fructífero y santo, en la paz del Niño que nos está llegando
Paz y Bien
Ricardo

Publicar un comentario

ir arriba