
Para el día de hoy (17/07/10):
Evangelio según San Mateo 12, 14-21
(Jesús se estaba volviendo molesto y peligroso; tal era la amenaza que proyectaba sobre fariseos y herodianos -porque para los poderosos, el amor es una amenaza- que éstos tramaban la forma de eliminarlo.
A pesar de todo, Jesús no los enfrenta, ni se resiste a esa violenta hostilidad en ciernes. Antes bien, al enterarse de lo que se preparaba en contra de Él, se retira del lugar y continúa firme y sin desmayos su misión.
Son dos cauces del río de agua viva los que se abren: uno, Jesús se retira porque aún no es el momento de su Pasión, ni el más peligroso de sus enemigos podrá tocar uno solo de sus cabellos si Él no lo permite. Su Pasión será fruto de su aceptación total y libre, decisión de lo profundo de su Corazón Sagrado antes que resultado del accionar del enemigo.
El otro cauce de este río es signo, señal: ni la más seria amenaza, ni la nube más ominosa puede acallar la voz del profeta. Nada ni nadie puede detener la fuerza de la Buena Noticia.
Cuando hay violencia, el Señor se vá: quedan atrás los poderosos en sus oscuras maquinaciones, y lo sigue el pueblo que confía desde su corazón en Él.
La misión de Jesús -que es la nuestra- es misión de Misericordia: esas gentes humildes y sencillas que lo siguen no quedan abandonadas a su suerte, su ventura queda signada en que todos son curados desde esa compasión que vibra en cada fibra de su ser y es expresión del Dios de la Vida, Él mismo viviendo entre nosotros.
Sin embargo, algo puede parecer fuera de lugar: con la misma energía con que cura a todo doliente, manda que no se le descubra... Es necesario que las gentes -todos y cada uno de nosotros- descubran que no bastan los milagros para ver claramente al Salvador: ante todo, está la escucha silente y atenta de la Palabra, los signos son señales que conducen a Él desde la misma Palabra de Vida y Palabra Viva.
Su misión -que es la nuestra- es misión de Misericordia que se expresa y hace eficaz desde la mansedumbre y la humildad.
No levanta su voz, pues nada ha de imponerse por la fuerza ni por el que grita más, ni por "ganar" discusiones o debates... Ante que torcer esquemas racionales e ideológicos, está el converger hacia otro horizonte del corazón -eso que llamamos conversión-.
No busca enemigos por doquier: aunque sabe que los hay, y algunos de ellos son harto peligrosos, tiene por prioridad el socorro y el consuelo del caído.
Primum non nocere, dice el apotegma médico, primero no hacer daño; hay muchas hijas e hijos de Dios convalecientes de muchas dolencias físicas y de graves daños del alma, a los que hay que tratar con suavidad y delicadeza.
Y aún cuando parece que todo está perdido, Él no afloja: aunque haya una pequeña luz, pequeñísima mecha humeante, mínimo signo de vida presente en el que late aún la posibilidad de ser mejor, de vivir libre y pleno.
Sólo desde Su mirada.
Su misión es la nuestra: debemos pensarnos y mirarnos cada día como discípulos y como familia -Iglesia- y aceptar que a veces queremos imponer religión antes que buscar con el Maestro la conversión y el perdón. Nos gusta demasiado la ostentación y las demostraciones de poder. Tenemos encendido el detector de enemigos. Apagamos a menudo a pisotones las pequeñas llamas de vida que de modo ténue aún flamean en el corazón de aquellos que clasificamos como réprobos o perdidos.
Quizás -sólo quizás- debamos dejar atrás toda ansia de poder e imposición y volver a mirar con Su mirada, hablar con sus Palabras mansas y reconstruirnos desde su Corazón Sagrado humildes: somos discípulos y servidores: nada más... ni nada menos)
Paz y Bien
Desde la humildad y la mansedumbre
María, Madre y hermana
Nuestra Señora del Carmen
Para el día de hoy (16/07/10):
Evangelio según San Mateo 12, 46-50
(María, Madre de Jesús y Madre nuestra.
La sabemos presente y nos reconocemos entre sus manos orantes.
Madre de Jesús, hermano y Señor nuestro y su primer y mejor discípula.
Ella tiene las primacías de quien ha escuchado la Palabra y la ha hecho vida: Ella, como nadie, hace la voluntad de Dios.
Por eso es Madre y hermana al mismo tiempo: Madre por donación increíble de su Hijo agonizante en la cruz.
Hermana, porque todo el que vive la Palabra, el que hace la Voluntad del Padre, es Madre, hermano, hermana de Jesús.
Los lazos familiares se extienden al infinito desde el corazón que se entrega.
Somos tierra que anda; podemos ser tierra fértil en donde florezca y crezca la semilla del Reino, Dios con nosotros.
Ella, Tierra sin Mal, camina a nuestro lado.
¡Salve, Madre de Dios!
¡Salve, María del Monte Carmelo!
¡Salve, María, Madre y hermana nuestra!)
Paz y Bien
Del andar ligeros
Para el día de hoy (15/07/10):
Evangelio según San Mateo 11, 28-30
(El yugo es un instrumento curvo de madera pesada con el que se uncen los bueyes o las mulas; el objeto primero es doblegar las cabezas de los animales y asegurarse a la fuerza su docilidad, obligándolos a recorrer huellas predeterminadas.
Los doctores y escribas de Israel utilizaban esta figura literaria para adoctrinar al pueblo acerca de la Ley: ella debía ser el yugo que doblegara la cerviz más dura y obligara a los descarriados a ir por el camino recto.
Buenas intenciones, buenísimas intenciones. Lástima que con tantas buenas intenciones se ha pavimentado más de una autopista infernal.
El yugo que habían impuesto sobre el pueblo era insoportable de tan pesado, intolerable de tan gravoso.
Esto no no es extraño ni ajeno. Con sólo un pequeño abrir el corazón podemos ver los yugos que agobian a tantos hermanos, unciones intolerables e imposibles de sobrellevar.
Pero el Maestro, desde los sucesos de la vida diaria y desde lo que conocemos, nos invita a descubrir un nuevo significado, el de la Palabra, el que trae la alegría de la Buena Noticia.
Su yugo no es carga ni sumisión, no es causa de opresión ni de docilidad impuesta... Toda sumisión que no nazca del amor es productora en serie de una larga fila de esclavos.
Esclavos de almas presas, esclavos del dinero, esclavos de códigos y cánones, esclavos de egos y soberbias, esclavos, esclavos, nunca libres...
La Buena Noticia de que Dios es Padre y nos ama como una Madre revelada en Jesús, nuestro hermano y Señor, es una Noticia de alegría y liberación.
Él intercambia con ternura y gratuidad -¡Gracia!- su carga con la nuestra. Él lleva en sus hombros nuestros dolores y opresiones, toda carga que portemos sin importar su tamaño, y nos arropa con su yugo, esa unción que nos hace andar ligeros, con paso firme, peregrinos que a pesar de sus miserias no se detienen.
La invitación está allí, al alcance de todos; y esa invitación plena de bondad y generosidad ha de ser para nosotros también un compromiso... El de aliviar muchas espaldas doblegadas de tantos hermanos pequeños y olvidados, tirados a un lado del camino que aún no han podido ponerse en pié, que no pueden levantar cabeza y mirar de frente y con plenitud al sol.
Andar ligeros para mayor Gloria de Dios y para la liberación del hermano cautivo: semillas inclaudicables de la vida nueva, el Reino aquí y ahora)
Paz y Bien
Rodolfo Ricciardelli, 2 años
Ayer, 13 de julio, se cumplieron dos años de la partida hacia la casa del Padre, del padre Rodolfo Ricciardelli, presbítero de la Arquidiócesis de Buenos Aires, párroco de María Madre del Pueblo.
¿Se puede decir algo más que supere la mera nota necrológica o el recordatorio formal?
Claro que sí. Sin lugar a dudas.
Porque, amigas y amigos, hermanas y hermanos, nadie se vá del todo.
Y quien ha amado hasta el fin y se ha hecho pan para los pobres, un Cristo caminante, incansable compañero entre nosotros, se vá para quedarse más plenamente.
Hay que escaparle como a la peste a la apología y a la declamación. Máxime, si se tratan de tejer unas torpes y mínimas líneas de quien viviendo a pleno la Buena Noticia, junto al Maestro se hizo presencia y esperanza para los más pobres, para los excluídos, para los que sobran.
¿Acaso hay palabras suficientes que reflejen a quien ha entregado sin dudar su vida para que otros vivan?. Creo que nó.
Un 13 de julio de 2008 partió hacia la Casa Grande del Dios de la Vida mi amigo, hermano y compañero el padre Rodolfo Ricciardelli. Y no nos permitimos olvidarlo, porque él sigue presente y vivo, intercediendo por sus hermanos abandonados.
Berakhah de los pequeños y sencillos
Para el día de hoy (14/07/10):
Evangelio según San Mateo 11, 25-27
(Berakhah, en la tradición religiosa del pueblo de Israel, es una breve bendición y alabanza que se eleva a Dios, en la misma línea de los profetas y salmistas.
Más esta bendición que eleva Jesús es fuera de lo común.
Al Dios del Universo lo llama Padre, el Señor del Cielo y la Tierra: Él se identifica plenamente con Dios y Dios plenamente con Él, de tal modo que Jesús es Dios y Dios es Jesús.
Esa es la gran Revelación, es decir, quitar los velos a lo que estaba oculto a los ojos humanos.
Y vá más allá: agradece a su Padre por haber revelado este misterio especialmente a los pequeños, a las almas sencillas...
En cambio, esta Infinita noticia -única para la humanidad- sigue permaneciendo inaccesible para algunas miradas.
Pues el Dios de la Vida que se nos revela en Jesús, se manifiesta con particular y especial ternura a los pequeños, a los que el mundo no tiene en cuenta ni considera, a los que están libres de toda rigidez intelectual y cordial y son capaces de ver los signos vivos de la presencia de Dios en el Maestro.
Quizás haya que volver a pensarse como niños, recuperar nuestra capacidad de asombro y alegría espontánea, volver a saborear la felicidad que nos traen los regalos, lo dado por amor sin condiciones... en especial, como María, redescubrirnos pequeños y, no obstante, destinatarios del mensaje de Salvación que cambia de una vez y para siempre la historia de la humanidad)
Paz y Bien
El dogma de la indiferencia
Para el día de hoy (13/07/10):
Evangelio según San Mateo 11, 20-24
(Jesús pasó haciendo el bien.
Muchas ciudades y pueblos fueron testigos de su Palabra de amor y esperanza y de los enfermos sanados, los espíritus liberados, los excluidos redimidos y reintegrados a la comunidad.
Pasó haciendo el bien, y regaló una multiplicidad de signos -milagros- que reflejaban el amor incondicional de Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro.
Aún así, fué mejor recibido en las comarcas habitualmente defenestradas por se paganas o consideradas herejes, mientras que en los pueblos y ciudades de Israel -pueblo elegido y bendito- la Buena Noticia fué recibida con indiferencia y rechazada.
Nada de esto nos es ajeno.
En innumerables ocasiones el Maestro ha pasado por nuestras vidas, por nuestras comunidades, por nuestras ciudades, por nuestras naciones; hemos sido testigos privilegiados de su presencia, de su ternura, de lo que ha hecho por todos y cada uno de nosotros.
Es dable preguntarse cual ha sido nuestra respuesta y nuestra reacción a su paso.
Pues tampoco nos es ajeno que a veces nos volvemos cómodos, desoladamente conformistas y aferrados a dogmas que nos inventamos para nuestra conveniencia. Esas estructuras cerradas y aparentemente inamovibles nos vuelven tan indiferentes que nada nos parece nuevo ni bueno.
Parecería que nos basta con algunas imágenes prediseñadas que tenemos de Dios y de la vida en Dios... y es precisamente todo lo contrario.
Porque el Reino implica que la Buena Noticia es novedad diaria, siempre es Buena y siempre es Nueva, y eso trae consecuencias en nuestra relación con Dios y, por lo tanto, con los hermanos.
Quiera el Espíritu sacudir y derribar estos anaqueles de indiferencia que tanto daño hacen, que no nos dejan ver el paso de Jesús en nuestras vidas y por consiguiente, nos volvemos ciegos de reconocerlo en el rostro del hermano)
Paz y Bien
Los pequeños ladrillos del Reino
Para el día de hoy (12/07/10):
Evangelio según San Mateo 10, 34-11, 1
(Sucede algo extraño: el Reino que predica este Rabbí galileo trasunta irracionalidad, paradojas y situaciones impensadas.
Ese tal Jesús se muestra como motivo de disenso y contradicción: su Palabra es una espada muy afilada. Esa Palabra -cuando es vivida- se vuelve motivo de enfrentamiento y discusión.
Este hombre ha venido a decirnos en pleno rostro que para ser dignos de Él ¿hay que romper lazos familiares? ¿Hay que renunciar a la propia vida?
En esa lógica podemos quedar atrapados si no miramos con su mirada.
Porque si la Palabra es filosa y cortante, quizás sea preciso suplicar que nos pegue un buen tajo...
De tal modo que no amemos sólo a los que estamos ligados por vínculos familiares y sanguíneos, sino que podamos amar más allá de lo evidente y cotidiano, es decir, hacernos prójimo/próximo del otro, amar al otro como si fuera mi padre o mi madre... especialmente si el otro es mi enemigo que busca hacerme daño, que se empeña en mi destrucción.
Magnífica locura que a ojos mundanos se hace tragedia; sin embargo, renunciar a la propia vida para que el otro viva, significa que la vida se expande, se acrecienta, se vuelve grata por el desinterés de la donación.
Más aún: no se nos pide volvernos como Él, sino antes bien que Jesús se identifica con nosotros.
Suele suceder que nos volvemos faraónicos hacedores y ampulosos proyectistas de acciones que podemos hacer por Dios, por la Iglesia, por los necesitados... y quizás olvidamos que el primer paso le pertenece, que Él quiere lavarnos los pies, que Él se identifica con nosotros.
En la lógica irracional y eterna de la Misericordia, el Reino crece y se edifica fuerte con ladrillos pequeños. Cuanto más pequeños son los ladrillos, más se acrecienta ese hogar con habitaciones para todos, en donde todos son únicos, sagrados e irrepetibles.
El Reino comienza con pequeños ladrillos, tan pequeños como un simple vaso de agua que se ofrece para calmar la sed.
Para la vida diaria: el Reino florece en los pequeños gestos de respeto, cortesía, tolerancia, buen humor)
Paz y Bien
El buen samaritano: aproximarse a lo humano
Para el día de hoy (11/07/10):
Evangelio según San Lucas 10, 25-37
(Prójimo encuentra su raíz en el latín proximus, es decir, refiere a lo inmediato, a lo que nos es cercano, al alcance de la mano. El prójimo, visto de esta manera, queda definido por su cercanía respecto de cada uno de nosotros.
Pero Jesús transforma todo eso, y lo resignifica, le dá un nuevo sentido.
El prójimo ya no será una cuestión del otro, sino que ahora se trata ante todo de salir en búsqueda del otro.
Prójimo/próximo, en el nuevo tiempo del Reino, implicará hacerse efectiva y afectiva presencia.
Prójimo/próximo significa no pasar de largo frente al caído a la vera del camino, al que ha sido víctima de la violencia, al sometido por la injusticia, al que agoniza en la miseria.
No se trata de beneficencia: se trata quizás de comenzar a descubrir lo sagrado en la vida del otro, sea cual fuere su origen y condición; más aún, desterrar mis intereses y hacer mío el sufrimiento del otro.
De tan sencillo se nos puede escapar como arena entre los dedos: no se nos pide ser observantes de los mandamientos, escrupulosos en el culto, mejores cristianos, sino directamente ser más humanos.
Dá un rodeo y pasa de largo el religioso, dá otro rodeo y pasa de largo el erudito... sólo se detiene el que ha tenido un corazón capaz de compartir el dolor ajeno -com pathos- el que por sobre todo, respira compasión.
El que es capaz de llevar el aceite del consuelo, el vino de la esperanza y la alegría, la montura de la solidaridad, las monedas para la posada de la hospitalidad y que no cierra la puerta al reencuentro.
Quizás -sólo quizás- nos hemos vuelto demasiado religiosos o, tal vez, demasiado eruditos y damos demasiados rodeos.
Sin embargo, el Dios de la Vida se ha hecho uno de nosotros, habitó entre nosotros, mora en nosotros, se ha acercado a nosotros. Y así también es el sendero al que se nos invita.
-Ustedes también- dice el Maestro. Salir de nosotros mismos y aproximarnos al caído, ser cada día un poco más humanos es el horizonte de vida nueva y liberación.
No tenemos la exclusividad, claro está: hay muchos otros que, aún sin saber o creer en Dios, son magníficos samaritanos, héroes escondidos del Reino que vá creciendo en silencio aquí y ahora.
Una gran caravana de mujeres y hombres peregrinos de misericordia, cordiales y compasivos... ese debería ser el color y el cariz primordial de esta familia que llamamos Iglesia)
Paz y Bien
A plena luz del día

Para el día de hoy (10/07/10):
Evangelio según San Mateo 10, 24-33
(Por tres veces el Maestro insiste e invita a no tener miedo.
Él nos conoce bien: el miedo paraliza, el miedo socava, el miedo nos hace refugiarnos en seguridades falsas y vanas. El miedo es suicida y es totalmente opuesto al dinamismo y coraje del Reino.
No debemos engañarnos: seguir los pasos de Jesús no nos exime de peligros y conflictos.
Por el contrario, es menester preocuparse cuando la fé se viva con tranquilidad, es decir, cuando se declame cierta actitud religiosa que conduzca a una vida exenta de riesgos.
Cuando esta familia que somos y que llamamos Iglesia no sufre algún tipo de persecución y no es hostigada o injuriada -en todos y cada uno de sus hijos- hay algo que está muy mal...
Si a Jesús lo clasificaron como diabólico, blasfemo, subversivo...¿qué menos puede esperarse de sus amigos?
La Palabra es Palabra de Vida y Palabra Viva, tiene fuerza propia, nada ni nadie puede detenerla. No se trata de enfrentamientos ni de identificar adversarios, sino de que no hay nada que esconder.
Felices los puros de corazón, Él nos enseñaba.
En esa felicidad, la vida se nos descubre sagrada. Toda vida -aún la de los Pilatos, los Herodes, los Judas- es única e irrepetible.
El mundo que conocemos y que tiene tanto de tenebroso, de espanto y de egoísmo, no es enemigo.
Las sombras se disipan cuando la luz sencillamente se hace presente.
Allí en lo profundo, donde suceden verdaderamente las cosas -en nuestro corazón- vá creciendo en silencio, humilde pero imparable la semilla del Reino.
Allí, se gesta el alba. Y desde allí, es posible un nuevo día para este mundo de sombras, en donde se arroja a tantos a oquedades de miseria y a otros tantos se los oculta cerrando los ojos.
Por tres veces se insta e invita a no tener miedo.
Será porque Dios es un Padre que ama a sus hijas e hijos como una Madre.
Será porque Dios se ha hecho uno de nosotros, Jesús nuestro hermano y Señor.
Será porque Dios habita en nosotros, el Espíritu que renueva la faz de la tierra.
Será entonces que la Providencia es precisamente eso...en Dios está nuestra suerte y nuestro destino)
Paz y Bien
Descubrimiento de la Patria - Leopoldo Marechal
1816 - 9 de Julio: Día de la Independencia Patria - 2010Descubrimiento de la Patria
---- I ----
Dije yo en la ciudad de la Yegua Tordilla:
“La Patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Los apisonadores de adoquines
me clavaron sus ojos de ultramar;
y luego devoraron su pan y su cebolla
y en seguida volvieron al ritmo del pisón.
---- II ----
¿Con que derecho definía yo a la Patria,
bajo un cielo en pañales
y un sol que todavía no ha entrado en la leyenda?
Los apisonadores de adoquines
escupieron la palma de sus manos:
en sus ojos de allende se borraba una costa
y en sus pies forasteros ya moría una danza.
“Ellos vienen del mar y no escuchan”, me dije.
“Llegan como el otoño, repletos de semilla,
vestidos de hoja muerta.”
Yo venía del sur en caballos e idilios:
“La Patria es un dolor que aun no sabe su nombre”.
---- III ----
Una lanza española y un cordaje francés
riman este poema de mi sangre.
Yo ambién soy un hj del otoño
Que llegó del oriente sobre la tez del agua.
¿Qué harían en el sur y en su empresa de toros
un cordaaje perdido y una lanza en destierro?
Con la virtud erecta de la lanza
yo aprendí a gobernar los rebaños furiosos;
con el desvelo puro del cordaje
yo descubrí la Patria y su inocencia.
---- IV ----
La Patria era una niña de voz y pies desnudos.
Yo la vi talonear los caballos frisones
en tiempo de labranza,
o dirigir los carros graciosos del estío,
con las piernas al sol y el idioma en el aire.
(Los hombres de mi estirpe no la vieron:
sus ojos de aaritmética buscaban
el tamaño y el peso de la fruta.)
---- V ----
La Patria era un retozo de niñez
en el Sur aventado, en la llanura
tamborileante de ganaderías.
Yo la vi junto al fuego de las hierras:
estampaba su risa en los novillos;
o junto al universo de los esquiladores,
cosechando el vellón en las ovejas
y la copla en las dulces guitarras de septiembre.
(No la vieron los hombres de mi clan:
sus ojos verticales se perdían
en las cotizaciones del Mercado de Lanas)
---- VI ----
Yo vi la Paria en el amanecer
que abrían los reseros con la llave
mugiente de las tropas.
La vi en el mediodía tostado como un pan,
entre los domadores que soltaban y ataban
el nudo de la furia en sus potrillos.
La vi junto a los pozos del agua o del amor,
¡niña y trazando el orbe de sus juegos!
Y la vi en el regazo de las noches australes,
dormida y con los pechos no brotados aún.
---- VII ----
Por eso desbordé yo mi copa de tierra
y un cachorro del viento pareció mi lenguaje.
Por eso no he logrado todavía
sacarme de los hombros este collar de frutas,
ni poner en olvido aquel piafante
cinturón de caballos
ni esta delicia en armas que recogí en Maipú.
---- VIII ----
Guardosos de semilla, vestidos de hoja muerta,
los hombres de mi clan ignoraron la Patria.
Con el temblor sin sueño del cordaje
la descubrí yo solo allá en Maipú.
Y, de pronto, en el mismo corazón de mi júbilo,
sentí yo la piedad que se alarmaba
y el miedo que nacía.
“La Patria es un temor que ha despertado”,
me dije yo en el Sur y en su empesa de toros.
“Niña, y pintando el orbe de su infancia,
en su mano derecha reposa la del ángel
y en su izquierda la mano tentadora del viento.”
---- XI ----
Tal fue la enunciación, el derecho y la pena
que traje a la Ciudad de la Yegua Tordilla.
Y así les hablé yo a los inventores
de la ciudad plantada junto al río
y a sus ensimismados arquitectos
o a sus frutales hombres de negocio.
“La Patria es un dolor en elumbral,
un pimpollo terrible y un miedo que nos busca:
no dormirán los ojos que la miresn,
no dormirán ya ell sueño de los bueyes”.
(Los apisonadores de adoquines
masticaban su pan y su cebolla.)
---- X ----
Y así les hablé yo a los albañiles:
“La Patria es un peligro que florece:
niña y tentada por su hermoso viento,
necesario es vestirla con metales de guerra
y calzarla de acero para el baile
del laurel y la muerte”.
(Los albañiles, desde sus andamios
hacían descender caautelosas plomadas.)
---- XI ----
Y dije todavía en la Ciudad,
bajo el caliente sol de los herreros:
“No sólo hay que forjar el riñón de la Patria,
sus costillas de barro, su frente de hormigón:
es urgente poblar su costado de Arriba,
soplarle en la nariz el ciclón de los dioses
la Patria debe ser una provincia
de la tierra y el cielo”.
---- XII ----
Me clavaron sus ojos en ausencia
los amontonadores de ladrillos.
Los abismados hombres de negocio
Medían en pulgadas la madera del norte.
Nadie oyó mis palabras, y era justo:
Yo venía del Sur en caballos y églogas.
---- XIII ----
Y descubrí en mi alma: “Todavía no es tiempo:
No es el año ni el siglo ni la edad.
La niñez de la Patria jugará todavía
mas allá de tu muerte y la de todos
los herreros que truenan junto al río.”
---- XIV ----
La Patria no ha de ser para nosotros
una madre de pechos reventones;
ni tampoco una hermana paralela en el tiempo
de la flor y la fruta;
ni siquiera una novia que nos pide la sangre
de un clavel o una herida.
---- XV ----
Yo la vi talonear los caballos australes,
niña y pintando el orbe de sus juegos.
La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito.
---- XVI ----
Por eso, nunca más
hablaré de la Patria.
Leopoldo Marechal.
poeta argentino
María Itatí
Nuestra Señora de ItatíPara el día de hoy (09/07/10):
Evangelio según San Lucas 1, 39-47
Llena de Dios corre sin demoras al encuentro de Isabel, que a pesar de su avanzada edad, esperaba un hijo.
Vá con presteza pues lleva la mejor de las noticias dentro de sí misma, y sus pies descalzos se apuran, pues también la urge el servicio, la moviliza el amor, hay una necesidad que no admite demora alguna.
Es un tiempo nuevo, y Ella es Madre de Dios y de todo abrazo.
Ella se mantendrá en pié al pié de la Cruz de Jesús y nadie puede separarla de un hijo que sufre.
Hizo y hace la única pedagogía de la Gracia: la de la presencia.
Desde hace varios siglos ha caminado por estos rumbos al sur del continente.
En Luján, tenazmente se ha quedado, estrella que ilumina nuestras noches.
En Itatí, allí en la hoy provincia de Corrientes, acuna a sus hijos más pequeños, protege a los caminantes, besa las frentes afiebradas de dolor y violencia, nos tiene entre sus pequeñas manos orantes.
Che sy' de mis hermanos guaraníes, mamá de nuestro pueblo, ¡neike, neike!, siempre cercana, consuelo del poriahú, abrazo y esperanza de los pobres.
Ella con nosotros, signo cierto de ese Hijo que ha muerto y resucitado para nuestra liberación, María Itatí, punta de piedra, inquebrantable corazón de ternura plena.
¡Salve, Madre de Dios, Tupasy!
Te cantamos junto con el padre Julián Zini:
MARÍA ITATÍ
Recitado:
Heridos de ansiedad, buscando compasión
venimos a tu altar en peregrinación
llegamos, y en tu paz descansa el corazón
te hablamos, y al rezar
la voz se hace canción..
Te coronaron con las estrellas
Tuya es la luna, Madre del sol,
de ojitos negros y tez morena,
Correntinita, Madre de Dios.
Azul el manto, como tu río,
blanca mantilla de ñanduty,
Reina y Señora por cuatro siglos,
Sos pura y limpia, María Itatí.
Carita de nogal, manitos de timbó,
Che sy´de los avá del viejo yaguarón,
Vos sos tierra sin mal,
Y estás llena de Dios.
Mirá nuestra orfandad;
Curá nuestro dolor;
Mostranos a Jesús;
Danos tu bendición.
Como los indios en otros tiempos,
Necesitamos saber que estás
Curando el alma de nuestro pueblo,
Que se desangra en su identidad.
En tu silencio y entre tus manos,
Caben las penas del poriahú,
Vivimos todos crucificados,
Quedate cerca de nuestra cruz.
Carita de nogal, manitos de timbó,
Che sy´de los abá del viejo yaguarón,
Vos sos tierra sin mal,
Y estás llena de Dios.
Mirá nuestra orfandad;
Curá nuestro dolor;
Mostranos a Jesús;
Danos tu bendición.
Julián Zini - Mario Bofill
aquí puede escucharse:
Mensajeros de ternura y liberación
Para el día de hoy (08/07/10):
Evangelio según San Mateo 10, 7-15
(El anuncio de la Buena Noticia está unido de manera raigal a signos y hechos concretos.
La proclamación del Reino de Dios -Dios entre nosotros- es eficaz, al igual que la Palabra: produce lo que se anuncia. Sin gestos y acciones para bien del hermano, la proclamación queda en pura declamación, en el anuncio abstracto de una noticia más, vacua y sin trascendencia.
El Maestro lo ha enseñado toda su vida y así nos invita a todos y cada uno de nosotros: somos mensajeros de la ternura que brota del Sagrado Corazón de Jesús y que se hace explícita en el socorro de los enfermos de toda dolencia, en traer a la vereda de la vida a aquellos que están sumidos en las sombras de la muerte, en la limpieza de tanta lepra de exclusión y miseria, en la expulsión de los demonios del egoísmo.
Esta ternura infinita es hermana de la liberación, pues ambas nacen de la Gracia: la gratuidad de la vida que se entrega generosa y solidariamente sin pedir nada a cambio. Ese amor que es mucho más que un sentimiento pasajero.
Y Jesús nos conoce, sabe bien que se anida en el corazón, conoce nuestras luces y nuestras sombras, por eso no vamos librados a nuestra suerte y dependientes de nuestras fuerzas.
En Él está nuestra suerte, en Él está todo lo necesario.
Por eso, el camino para superar esa declamación -en la que tristemente caemos a menudo- pasa por discernir y descubrir que lo esencial se nos vuelva en abundancia por la Providencia de Dios, Padre y Madre de Misericordia: no hay que preocuparse por alforja ni oro, por equipamientos ni dinero.
Llevamos un mensaje de paz y debemos -a pesar de todo- confiar en el otro, en el prójimo cercano y lejano.
Hagamos un alto: entre las recomendaciones del Maestro resalta la de buscar albergue en hogares de personas de paz: eso tiene implicaciones fundamentales en ese tiempo y especialmente en el nuestro.
A menudo, hablamos "de" los pobres, "de" los excluídos, "de" la misión... y ello implica que estamos en problemas, serios problemas.
Sólo se prolonga y aumenta la tarea de salvación de Jesús cuando, con Él, edificamos la comunidad y construimos el Reino desde el lugar del pobre, con los excluídos y nuestra vida entera se vuelve misión.
Queda en nuestras almas decidir si somos expectadores, participantes tibios o activos y comprometidos mensajeros de ternura y liberación.
Él habla por nosotros, Él obra desde nosotros.
Dios con nosotros, nada más hace falta)
Paz y Bien
Llamado y envío, anuncio y realización

Para el día de hoy (07/07/10):
Evangelio según San Mateo 10, 1-7
(Las primacías, la iniciativa corre siempre por cuenta de Dios.
Así, Jesús ante todo llama a unos hombres determinados; ese llamado es lo que conocemos por vocación.
La vocación no es abstracta ni genérica: llama a mujeres y hombres concretos, con sus luces y sombras, con su fidelidad y sus quebrantos, con todo lo que son y por todo lo que pueden ser.
La Palabra para el día de hoy es bien clara al respecto: son doce hombres los llamados, cada uno tiene un nombre que lo identifica y define su caracter. Unos, con reminiscencias de antiguos profetas; otro, con un origen helénico; otro, con oficio de recaudador de impuestos; otro que lo traicionaría... Hay que detenerse aquí, y recordar insistentemente, cada mañana al despertar: somos llamados todos y cada uno de nosotros por nuestros nombres, en nuestra identidad, desde aquello que nos define.
El llamado es personal y tiene un destino comunitario, más no individual.
Por eso el mandato del -¡Vayan!- es el signo cierto de que es el Maestro el que, desde el discípulo, edifica la comunidad... No nosotros, Él.
Desde la vocación de discípulos, somos enviados a una misión precisa: anunciar que el Reino de Dios está cerca, muy cerca, tan cerca que se vuelve imperceptible a ojos mezquinos. Vá creciendo aquí y ahora en los corazones, alegría esperanza, justicia y liberación.
Pero no es una declamación pura: el anuncio está inquebrantablemente unido a la realización de la Buena Noticia en nuestros días, y nuestro ambiente: en nuestras manos está el increíble poder de expulsar los demonios del egoísmo, de sanar tantos corazones heridos, alma yertas por la exclusión y el olvido, hermanos tirados a la vera del camino.
Un anuncio de una Noticia Buena y Nueva para un mundo acostumbrado a la desgracia contínua y habitual)
Paz y Bien
Obreros de la compasión

Para el día de hoy (06/07/10):
Evangelio según San Mateo 9, 32-38
(Por todas la ciudades y aldeas iban sus pasos, enseñando en las sinagogas, anunciando la Buena Noticia, curando toda dolencia y enfermedad.
Nada pedía a cambio, no se fijaba en currículum o antecedentes: ante todo, el socorro al necesitado desde la ternura.
Nada sucede por casualidad... En todo está la mano bondadosa de Dios Padre y Madre de Misericordia.
Tal es lo que se nos revela en el Evangelio para el día de hoy: la misión de los discípulos es una misión de Misericordia, es decir, de poner el corazón en la miseria del otro.
No se trata de eficiencia ni de éxitos: es ante todos unirse al Dios de la Vida a través de la oración, suplicando que suscite nuevos obreros para unos campos tan extensos.
Compasión tiene su origen en com-pathos, cuya literalidad primaria es compartir el sufrimiento, asumir como propio el dolor del otro... Ése es el trabajo esencial de estos obreros que somos por vocación.
Obreros compasivos que continúan la tarea del Maestro, devolviendo la voz propia a todos los que han enmudecido, sumergidos en la miseria y el dolor, y que hacen presente aquí y ahora el Reino del Dueño de la mies sin tener que pedir permiso, desde nuestra fragilidad y con nuestras luces y sombras.
La tarea es inmensa, a menudo ímproba más no imposible.
Vamos por Él, vamos con Él.)
Paz y Bien
Quédate con nosotros - una canción-
espléndida cantante de Chile, Romina González Romanini.
Somos Latinoamérica, un continente con identidad propia, que quiere caminar
y construir su destino desde la solidaridad y la fraternidad,
buscando su liberación desde la esperanza y la alegría con Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo
Quédate en los pueblos que gritando piden
tu perdón y en hogares donde no se vive
la unión...
Quédate con nosotros, Señor.
Quédate con los jóvenes que tanto esperan,
siembra hoy el respeto por las vidas nuevas.
Ayúdanos a sentir, la belleza de creer en Ti.
Te suplicamos...
Quédate con nosotros, Señor,
tu Espíritu envíanos,
quédate con nosotros, Señor,
fortalece la fe y los lazos de amor
en nuestra América que hoy se alegra con esta misión.
Quédate en las sociedades sin justicia,
tu calor sanará en enfermos las heridas
y el dolor...
Quédate con nosotros, Señor.
Quédate en los corazones de los hombres,
dales luz y esperanza también a los pobres.
Envíanos a enseñar tu Palabra y tu inmensa Verdad.
Te suplicamos...
Quédate con nosotros, Señor,
tu Espíritu envíanos,
quédate con nosotros, Señor,
fortalece la fe y los lazos de amor
en nuestra América que hoy se alegra con esta misión.
Quédate en el continente americano,
tu bondad nos congregará como hermanos,
y María caminará con nosotros, por Ti hasta el final.
Te suplicamos...
Quédate con nosotros, Señor,
tu Espíritu envíanos,
quédate con nosotros, Señor,
fortalece la fe y los lazos de amor
en nuestra América que hoy se alegra con esta misión.
Romina González Romanini
aquí puede escucharse:
Purificados desde la Misericordia
Para el día de hoy (05/07/10):
Evangelio según San Mateo 9, 18-26
(Jesús nada pide, no se detiene en interrogatorios, no impone condicionales cuando existe una necesidad. Más aún, cuando a causa de ideas equivocadas -y a menudo perversas- la necesidad desemboca en la exclusión.
Un jefe de sinagoga -posible adversario acérrimo- le suplica por su hija que ha muerto: en la tormenta de su dolor, confía en el poder de Jesús, sabe que si Él la toca, su hija vivirá.
Desde su mirada, el enemigo no lo es tal: es un papá agobiado de dolor que, no obstante, tiene fé.
Una mujer con pérdida de sangre durante doce años; sin voz por ser mujer, denigrada por la esterilidad causada por su enfermedad y excluida por ser considerada impura.
Sin embargo, sortea las barreras que le han impuesto y desdeña el que dirán: cree en su interior que con sólo tocar la túnica del Maestro se sanará. Ella tiene la fé que a veces podemos entrever en nuestra gente más sencilla, esa fé que confía desde el corazón y le basta con acercarse a Jesús: su sola presencia es causa de su salud y su bien.
Es un tiempo nuevo.
Es el tiempo de Dios-con-nosotros.
La muerte no será frontera insuperable; por la fé del padre y por la ternura de Jesús, la muerte ya no decide. La niña no está muerta, sólo duerme.
La sangre no será sinónimo de dolor; por el contrario, a pesar de todo dolor, de toda brutalidad, ese Rabbí hará que la sangre sea flujo continuo de vida.
Tiempos fértiles de Dios y el hombre.
El que sería considerado impuro absoluto por tocar a una mujer impura y por tocar un cadáver, resignifica toda la existencia humana desde la Misericordia.
Tiempo de Dios y el hombre, no hay magia ni cosas automáticas: suceden los milagros porque brota como un torrente la ternura de Dios para todos por igual, eso que llamamos Misericordia, y el hombre responde con fé.
Hay que tocar al Maestro y dejarse purificar de todos los resabios de sangre derramada y de muerte que nos ocupan espacios que le pertenecen solo a Él.)
Paz y Bien
Una pacífica urgencia
Para el día de hoy (04/07/10):
Evangelio según San Lucas 12, 1-12.17-20
(Son setenta enviados: no se menciona sus nombres, no se indica su origen, no pertenecen al núcleo de los Doce, ni siquiera se nos indica que fueran discípulos que caminaban con Jesús.
Jesús no envía expertos comunicadores, exégetas expertos, sabios doctores en las Escrituras o hábiles y entrenados predicadores.
Signo y símbolo de nuestra identidad, allí estamos entre ese grupo de enviados, expectantes a la Palabra del Maestro: digámoslo sin ambages, seguir a Jesús -eso de ser cristiano- tiene necesariamente una impronta misionera.
Es un extraño ejército de mujeres y hombres el que se pone en marcha, con perentoria urgencia.
Están armados hasta los dientes de oración y confianza en la Providencia de Aquel nunca los abandona.
Van convenientemente despojados de todo equipamiento: sin calzado, sin mochila, sin bagajes. Por ello andarán con pies ligeros, sin la carga inútil de las propias seguridades.
El combate es más extraño aún: la misión implica un Shalom eterno hecho presente y tangible.
Presentarán batalla, cara a cara, contra sus propios egos; la paz que portan en el pecho no es ausencia de conflictos, sino mensaje de plenitud.
Esa paz tiene por destinatarios a toda mujer y todo hombre en búsqueda de esa paz que es hija dilecta de la fraternidad y la justicia. La logística estará dada por subordinar las capacidades propias a la edificación de esa paz por todos los medios, a ser conciliadores, a no generar escándalos, a ser generosamente abundantes en la solidaridad.
Allí está la raíz de nuestra catolicidad, de hacedores de puentes -¡pontífices!-: a menudo, los receptores de ese Shalom de Dios, saludo pleno de ternura, se encontrarán en los lugares menos esperados.
Soldados mansos, corderos en medio de lobos, estarán siempre dispuestos a un sólo derramamiento de sangre: el propio.
Es tal la urgencia, que no hay que detenerse en el camino por ningún motivo.
No es cuestión individual, claro que nó: de dos en dos, humildemente y en silencio Jesús va construyendo comunidad.
Allí en donde los mensajeros se hacen uno con los destinatarios del mensaje, cuando comparten sus vidas -hogar, comida, lenguaje, cultura- allí brota fuerte y sana la semilla imparable del Reino, aquí y ahora.
Por allí se asoma eso que llamamos felicidad, alegría plena: no por el éxito -falacia estéril de las almas- sino por saberse querido y amado tal cual uno es por un Dios Padre y Madre de Misericordia.
Allí se renueva la faz de la tierra: el amor nos urge y apremia.
Seguramente, habrá que sacudirse la tierra que se pegue a los pies en donde la Buena Noticia no se reciba, en donde el Reino sea rechazado.
A no engañarse nuevamente con nuestro éxito: se trata de que cuando se rechaza la alegría, la justicia, la liberación -el Reino- sólo queda un horizonte de muerte y una vereda que desemboca en el exterminio.
Vamos enviados por Aquel que no vacila en darse y no cesa de alentarnos y sostenernos.
Desde un estridente silencio profundo, diremos entonces:-Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído- Hch 4,20)
Paz y Bien
Tragedia en México

Transcribo las palabras de una amiga, María del Rayo, acerca del paso del huracán Alex: hasta el momento, los servicios de noticias informan de siete muertos, miles de personas sin luz ni agua, otros tantos que han perdido sus hogares:
Un lugar de mi México, esta espantoso, dos Estados estan en peligro, uno Nuevo León que es donde han pasado la mayoría de los desastres, por Alex, un huracan que se convirtio en tormenta tropical que al llegar a la Sierra Madre, descargo toda su agua, ahora 21 municipios o ciudades están devastadas, yo vivo como a 1100 Km. de distancia de donde ocurrió este desastre, pero hace dos años vivía en la segunda ciudad más grande de México que es Monterrey, en un municipio de la zona conurbada, en San Nicólas de los Garza, pero ahora otros municipios cercanos lo han pérdido todo, el agua se llevo todo, por los ríos que estaban secos y que ahora reconoce el agua sus cauces, esa zona está aislada, no hay comunicación por vía terrestre, se han caído puentes muy grandes, es un desastre. El otro lugar es el Estado de Tamaulipas frontera con USA.
¡Pidámosle a Dios por ellos! En este link hay fotos del desastre, pues Paty, la dueña del blog es de ahí. http://333cosas.blogspot.com/
¡Oremos a Dios para que pronto pase todo, y se recuperen las personas de este desastre.
Besos"
Desde el sur, nos unimos a los hermanos en este momento tan difícil en la oración y en la súplica junto a María de Guadalupe, Tonantzin de México y de todos los pueblos latinoamericanos, sin dejar de estar espectantes para ver lo que podamos hacer... para no quedarnos en la pura declamación y transformar la solidaridad en hechos concretos.
María no abandona a sus hijos, y nosotros no dejaremos librados a su suerte a nuestros hermanos.
Paz y Bien
Ricardo
Tomases
Santo Tomás. Apóstol
Para el día de hoy (03/07/10):
Evangelio según San Juan 20, 24-29
(Una lectura ligera nos puede llevar a pensar al Tomás incrédulo, al que no cree en lo que le dicen los otros, al que sólo es capaz de creer cuando todo pase por el filtro de sus sentidos.
Y siempre hay más, mucho más, mar sin orillas es la Palabra.
Estupenda tozudez la de Tomás, ¡una semana entera manteniéndose en sus trece!... Puede parecer pura soberbia, o fruto del una obstinación estéril, pero ante todo, es preciso ver los signos, mirar hacia dónde se quiere orientar nuestra mirada.
Tomás insiste en ver la señal de los clavos en sus manos, en pasar sus dedos por esos orificios, en tocar la herida del costado de Jesús.
Tiene pasión esa exigencia: Tomás no busca nada espectacular, no insiste por un milagro, no está en búsqueda de lo glorioso: el Jesús al que ama y al que sigue y que -le dicen- ha resucitado no puede ser otro que el mismo Jesús escarnecido, torturado, ejecutado en la cruz, un Mesías humano y cercano.
Sucede que están los discípulos reunidos, y con ellos Tomás.
Y aún con la puerta cerrada, Jesús se aparece en medio de ellos.
Cuando hay una comunidad reunida en su Nombre, indefectiblemente el Señor se hace presente. No hay puerta que lo detenga.
No hay reprimendas, no se inculpa al pretenso incrédulo: es tiempo de Resurrección, por ello, sobreabunda la ternura.
Cuando Jesús se hace presente en la comunidad, sucede su paz. Y allí descubrimos con Tomás que el Resucitado es el Crucificado, el Hijo de María, nuestro hermano y Señor.
Vemos las huellas de su Pasión, tocamos sus llagas y heridas y, a pesar de todo, está vivo. Y con Tomás, sin poder callarnos, exclamamos desde lo profundo de nuestro ser -¡Señor mío y Dios mío!-
Ese Jesús hoy lo descubrimos en nuestras comunidades, en las heridas de los excluidos, en las llagas de los humillados, en los clavos crueles de la miseria.
Allí están los signos de su Pasión hoy, aquí y ahora.
Y por esa Gracia inefable del Espíritu, hay entre nosotros muchos Tomases, tenaces y tozudos en el amor y el compromiso que no se resignan a pesar de lo que le digan en contrario.
Allí el Señor se hace presente, el Crucificado que ha Resucitado y es nuestra vida y nuestra esperanza.)
Paz y Bien
Comunidad, don de Dios, señales de Misericordia
Para el día de hoy (02/07/10):
Evangelio según San Mateo 9, 9-13
(Nuestra comprensión de la realidad a veces está condicionada por la cultura, por la sociedad en que vivimos, por nuestras situaciones experienciales -buenas y malas-, por nuestra psicología.
Por ello es primordial mirar con la mirada de Jesús: desde allí, todo cobra sentido, hasta lo más pequeño se nos vuelve signo, hasta en lo más oscuro nos volvemos capaces de ver que la luz de la vida no puede apagarse, en cada rostro veremos Su Rostro, en cada cosa Su Mano.
El episodio de hoy es relatado también por los otros Evangelios: pero en la Palabra para el día de hoy, el publicano llamado a la conversión y al seguimiento de Jesús no es Leví, sino que es llamado Mateo.
Mateo, desde su etimología, significa "Don de Dios" o "Dado por Dios".
Allí hay un signo sensible, allí hay una señal precisa hacia donde dirigir nuestra mirada.
Leví / Mateo estaba excluido de la sociedad y de la vida religiosa por ser publicano, es decir, por recaudar impuestos para el opresor romano. Seguramente su función daba pié a numerosos abusos y a flagrantes hechos de corrupción... nada que nos sea desconocido actualmente.
Despreciado por sus paisanos, se le tenía en la misma estatura moral que las prostitutas.
Dios siempre, indefectiblemente, es quien toma la iniciativa: las primacías, los primeros pasos siempre son suyos. Por ello Jesús se acerca a la mesa de tributos y le dice -Sígueme-.
En esa sola palabra está la invitación a la conversión, está el perdón, está presente la Misericordia y la ternura, no el dedo acusador, no los dientes apretados de rabia.
La respuesta de Mateo es inmediata: se levanta y lo sigue.
¿Acaso hay otra imagen mejor de la conversión que ese levantarse del fango de miserias y seguir los pasos del Maestro?
Más aún: a continuación, Leví -que ha dejado paso a un hombre nuevo, Mateo- se sienta a la mesa con Jesús y sus amigos.
Todo un destino y toda una invitación a la humanidad entera.
Mateo es Don de Dios para la comunidad que llamamos Iglesia, que lo recibe, lo abraza y le tiene reservado un asiento preferencial en la Cena del Señor: al recibirlo como lo recibe Jesús, sin mirar atrás, amándolo en su presente y con una mirada esperanzada hacia un futuro mejor, la comunidad, la Iglesia se vuelve signo sensible y eficaz de la Misericordia y la Gracia.
Es decir, se vuelve sacramento de Salvación, de Vida Nueva.
Con Jesús, desde su Sagrado Corazón y sus entrañas de Misericordia, debemos mirar y ver con nuevos ojos... Hay demasiados, innumerables hermanas y hermanos preclasificados como réprobos, y muchos otros abandonados a un triste destino de exclusión, sumergidos en la miseria.
Quizás se nos vuelva imperiosa la necesidad de convertirnos, y de ver en el sumergido, en el excluido un Don de Dios en donde resplandece su rostro.
Nadie debe faltar a Su Mesa)
Paz y Bien
Palabra y signo, salud y liberación

Para el día de hoy (01/07/10):
Evangelio según San Mateo 9, 1-8
(Todo tiene sus raíces en el alma, bien y mal, salud y enfermedad.
El Evangelio para el día de hoy nos dá muestras fehacientes de ello: le llevan a Jesús un paralítico.
Este hombre se hallaba sometido a un calvario doble: por un lado, el impedimento de la enfermedad que lo postraba y le impedía vivir en plenitud. Por otro, la consideración que se tenía de que toda enfermedad era consecuencia directa del pecado, más precisamente castigo por los quebrantos morales propios o de los padres.
-A veces, lamentablemente muy a menudo, el sostenimiento de determinadas ideas y preconceptos son causa de postración de muchos-
El Maestro derriba todos esos muros.
Sanación y perdón son las dos facetas de la liberación integral que Él nos trae y nos propone desde su Reino.
Sabe qué se teje en nuestros corazones, y sabe que el mal -eso que llamamos pecado- paraliza y estanca. Por ello, el primer paso es el desatar esos nudos que lentamente nos corroen, y desatarlos será misión prioritaria para sus seguidores.
Cuando Jesús se hace presente -Palabra y signo- no hay mal que perdure, por más fiero que parezca.
Jesús es Dios y Dios es Jesús y sólo Él tiene autoridad, potestad de perdón.
Con inefable ternura expresa la Misericordia divina al hombre enfermo, el que quedará desde ese momento sano: ya no es un alma postrada, ha recuperado su humana vocación de caminante y peregrino.
Es claro que se escucharán las voces conocidas de la crítica y el desprecio; no es un dato menor, el Maestro será tildado de blasfemo -una de las causas de su condena a muerte- por perdonar pecados y por atreverse a no pedir autorización para levantar del suelo al caído.
Son los sabihondos de siempre, eruditos importantes sin corazón.
Sólo el pueblo, la gente más sencilla y humilde lo intuye desde lo profundo de su alma y por ello alaba a ese Dios que ha dado tal poder a ese Jesús y, por ende, a los hombres...
Nos queda preguntarnos si somos capaces de aceptar su Misericordia cuando nos caemos a un costado de este camino que es nuestra existencia.
Y también, si somos capaces de ser mensajeros de ese perdón; misión irrevocable de salud, compromiso indeclinable de liberación en favor de nuestros hermanos postrados, sin necesidad de pedir permiso alguno.
Nuestro Dios, Padre y Madre de Misericordia, en un increíble misterio, nos invita a levantarnos y a construir su Reino desde este hoy enfermo y oprimido, llevando palabras, signos y hechos de salud y libertad)
Paz y Bien
