Todo es nuevo, todo debe ser nuevo

Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 2,18-22

(No hay nada nuevo luego de Cristo, nos enseña San Pablo.
El Espíritu del Señor renueva siempre a todos y a todas las cosas, aún cuando nosotros nos empeñamos en creer que inventamos "nuevas" cosas en esta Iglesia que amamos.
Y no hay vida en la Gracia mientras no haya cambio en los viejos odres del alma.

Porque la conversión es también eso: renovar nuestro templo interior para que el Señor haga morada en él.)


Paz y Bien

Credo de la Resurrección

CREDO DE LA RESURRECCION

En la trama formidable

de toda la historia humana
la Vida abrió una ventana
que jamás se cerrará;
por ella transita ya
la humanidad en caravana...

Creo Señor en la vida,
creo que vale la pena apostar.
Creo en las manos abiertas,
la cárcel desierta, el trabajo y el pan.

Yo creo en toda palabra,
Que no esconda la verdad
Toda señal, todo abrazo,
Que apriete los lazos de fraternidad

CREO EN UN DIOS COTIDIANO
QUE LLENA LAS PLAZAS DE SOL
QUE HABLA CON LOS JUBILADOS
Y PAGA AL CONTADO LO QUE PROMETIÓ.

Creo en el tiempo del hombre,
Cuando pelea al dolor.
En el que rompe mordazas
Construye su casa
Comparte el calor.

Creo que vale la pena
Fundir espadas y hacer
Miles de rejas de arados
Y en surcos callados
Hundir otra vez.

CREO EN EL DIOS DE LOS RITMOS
DE CUERDAS Y VIENTOS
DE QUENA Y CANTOR
DIOS BUSCADO POR GUITARRAS
Y CADENCIAS QUE AMARRAN LA VIDA Y EL SOL.

Creo en una tierra nueva
Bajo esta misma ciudad
Crece en silencio y madura
Por la cerradura se puede espiar.

Creo que bajo los puentes
corre agua de manantial
riega el esfuerzo del hombre
y enhebra sus días con la eternidad...

CREO EN UN DIOS COMPAÑERO
QUE PARTE CONMIGO SU PAN
LLORA CONMIGO EN EL LLANTO
Y CANTA EN EL CANTO CUANDO HAY QUE CANTAR.

Creo que el tiempo nos lleva,
A tu retorno final
Cuando se alce tu voz fuerte
Que manda a la muerte su presa soltar.

CRISTO SEÑOR DE LA HISTORIA
CREO EN LA RESURRECCIÓN
CLAVE DE TODO DESTINO
DERRAMA TU VINO SOBRE ESTA NACIÓN.

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.

Alejandro Mayol - La Fuente

Paz y Bien

Aquí puede escucharse: 

Como dar y darse


COMO DAR Y DARSE
1. Darse es cumplir justicia. Darse es ofrecerse a sí mismo y todo lo que tienes. Darse es orientar todas tus capacidades de acción hacia el Señor. Darse es dilatar su corazón y dirigir firmemente su voluntad hacia el que los guarda. Darse es amar para siempre y de manera tan completa como se es capaz.

2. Cuando uno se ha dado, todo aparece simple. Se ha encontrado la libertad y se experimenta toda la verdad de la palabra de San Agustín: Ama y haz lo que quieras.

3. Antes que toda práctica, todo método, que todo ejercicio, se impone un ofrecimiento generoso y universal de todo nuestro ser, de nuestro haber y poseer...
4. En este ofrecimiento pleno, acto del espíritu y de la voluntad, que nos lleva en la fe y en el amor al contacto con Dios, reside el secreto de todo progreso.

5. Darme sin contar, sin trampear, en plenitud, a Dios y a mis hermanos. Y Dios me tomará bajo su protección. El me tomará y pasaré indemne en medio de innumerables dificultades. Él me conducirá a su trabajo. Él se encargará de pulirme, de perfeccionarme y me pondrá en contacto con los que lo buscan y a los cuales Él mismo anima.

6. Cuando Él lo tiene a uno, no lo suelta fácilmente.

7. Mi actitud ante Dios no es la de desaparecer, sino la de ofrecerse con plenitud para una colaboración total.

8. ¿Dónde está el valor? ¿en arder y renunciar, o en arder y dejarse quemar? ¿En querer guardar lo que me agrada, o darlo generosamente a otro?. Recórranse todas las tentaciones y se verá que el verdadero valor, la hombría, está en sobreponerse...

9. Cada vez que me doy así, recortando de mi haber, sacrificando de lo mío, olvidándome, yo adquiero más valor, un ser más pleno, me enriquezco con lo mejor que embellece al mundo. Yo lo completo y oriento hacia su destino más bello, su maximun de valor, su plenitud de ser.

10. Dar es uno de los goces más completos que Dios nos ha deparado. Dar, dar siempre, hasta que se nos caigan los brazos de cansancio.

11. El criterio de la eficacia, el rendimiento, la utilidad funda, los juicios de valor. No se comprende el acto gratuito, desinteresado, del que nada hay que esperar económicamente. Mucho menos se entiende el valor del sacrificio, el profundo sentido del fracaso, como la Redención fue un fracaso humano. La explicación es simple: en este siglo industrial todo se pesa, todo se cuenta, todo se mide.

12. Los males del espíritu ... se curan saliendo de sí, para ir a los demás.

13. A todos los que sufren quisiera invitarlos a hacer una experiencia de la que nunca se arrepentirán: que olviden sus dolores y que piensen en los ajenos.

14. Debieras caer de rodillas ante el Padre y decirle: Gracias, Padre mío, porque puedo dar.

15. Necesito de ti... No te obligo, pero necesito de ti para realizar mis planes de amor. Si tú no vienes una obra quedará sin hacerse, que tú, sólo tú, puedes realizar. Nadie puede tomar esta obra, porque cada uno tiene su parte de bien que realizar.

16. Los únicos que tienen tiempo son los ocupados, así que fuera excusa de falta de tiempo!

17. ...En manos de Cristo mi acción puede tener alcance divino.... Mi acción, y deseos pueden tener alcance divino y puedo cambiar la faz de la tierra.... Puedo mucho si estoy en Cristo, si coopero con Cristo...

18. No multipliquemos las órdenes, sino que mostremos ideales que valgan bien una vida. En nuestro propio tiempo no son los generosos los que faltan, sino conocimiento interno de una causa que valga la pena para sacrificar una vida.

19. Dios conoce el corazón del hombre y le ha puesto hambre de generosidad.

20. Más allá de las obligaciones, el campo inmenso de la generosidad, en que hacemos, no lo que tenemos que hacer, sino lo que queremos hacer...

21. La generosidad es la manera de escapar a las garras de la ley, porque con generosidad esas garras se convierten en manos muy queridas. Para que la ley sea menos pesada no hay que quitarle algo, sino agregarle algo.

22. La gente que regatea con los mandamientos los hace pesados... En cambio hay muchos que encima de todos sus mandamientos han colocado sobre sus hombros toda su generosidad. El generoso, que hace más que lo obligado, quita a la obligación su carácter áspero.

23. Y hoy en el mundo hay sólo dos clases de hombres: Los que se quejan siempre y los que no se quejan nunca. Y... los que no se quejan nunca son los que, por encima de los mandamientos, llevan toda la carga de la generosidad y hacen mucho más que el deber.

24. ¡El que da con prontitud da dos veces! Es el gran secreto del fervor: la prisa y el entusiasmo por hacer el bien.

25. Trabajar en equipo: el resultado enorme que podríamos sacar si nos ayudáramos en nuestros trabajos. Si hiciéramos obra de equipo... todos a la disposición de los demás.

26. El espíritu de equipo significa, en los que lo practican, un inmenso renunciamiento... pasar a hacer la obra común, que no va a ser la mía, en la que yo no figuro sino como rueda en el engranaje común... ¡Caramba que significa renunciamiento!

27. (El espíritu de equipo) significa mortificación para acomodarme a los demás, esa terrible mortificación interior de soportar caracteres lentos, egocéntricos, susceptibles, quisquillosos... y que no se suba jamás la leche, guardar la calma, sonreír cuando uno patearía...

28. Significa el cultivo de honestas amistades, un franquearse, un dar y recibir... Aprender a tratar a mis hermanos, no sólo ocasionalmente, sino en forma más estable. Una amistad... es absolutamente necesaria. No rechazar a nadie, bondadoso con todos, pero natural para ahondar aquellas relaciones que Dios pone en su camino.

29. Este espíritu de equipo es la señal de las obras llamadas a perseverar. Lo que es sólo mío, morirá conmigo y allí quedará.

30. Entrega, entrega entera y total en manos de Cristo para que Él se sirva de nosotros.

31. No sólo hay que darse, sino darse con la sonrisa, hacer la vida de los que nos rodean sabrosa y agradable.

32. Cada uno tiene posibilidad de hacer algo, cada uno siguiendo su carácter: unos alegres, otros artistas, otros tranquilos y pacíficos, otros simpáticos... Cada uno cultivando su naturaleza. La gracia supone la naturaleza.

33. Un renacimiento del idealismo es lo que más falta nos hace. Idealismo que significa desinterés, generosidad, sacrificio, amor, pero más ajeno que propio, deseo de dar más que de recibir.

San Alberto Hurtado, SJ

Paz y Bien

No son sólo palabras


Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 1, 35-42

(La Evangelización no es sólo palabras, anuncios, teorías, discursos.
Es ante todo testimonio de la vida que se renueva por la presencia del Espíritu del Resucitado.
Es vida que ha cambiado y se manifiesta y se comunica a los demás...

- Vengan y lo verán-
Seguimos tus pasos. Queremos ir a tu morada. Sos el Salvador, el Cordero de Dios que lleva en sus hombros todo el peso de nuestros pecados)

Paz y Bien

El pobre es Cristo


El pobre es Cristo,
Cristo desnudo,
Cristo con hambre,
Cristo sucio,
Cristo enfermo,
Cristo abandonado.
¿Podemos quedar indiferentes?
¿Podemos quedar tranquilos?

San Alberto Hurtado, SJ

Paz y Bien

El llamamiento de Leví es el de todos


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 2, 13-17


(No viniste a buscar lo supuestamente perfecto, lo que es presentable, lo que no desagrada.

A los despreciados por todos los llamaste para que te siguieran y los invitaste a tu mesa.
Permitinos seguirte, permitinos convertirnos a la Gracia, permitinos sentarnos a Tu Mesa.
Amén)

Paz y Bien

Rodolfo Ricciardelli





Quizás corresponda comenzar con formalidad

El 13 de julio de 2008 falleció el padre Rodolfo Ricciardelli, párroco de Santa María Madre del Pueblo, presbítero de la Arquidiócesis de Buenos Aires, Argentina, vicaría Flores.Pero ¿sabés? Rodolfo, no alcanza ni para comenzar.

Si, ya sé, no te gusta que se hable así de vos. Lo lamento, hay que hacer honor a la verdad.

Y entonces, sin la menor sombra de dudas, diría también:

La Iglesia ha perdido a un sacerdote magnífico.

Esta casa que llamamos patria, ha perdido a uno de sus mejores hijos.

Los pobres, un padre y un defensor inclaudicable.

Y nosotros, un amigo y un hermano y tenemos el alma vestida de tristeza.

Igualmente, no hay palabras suficientes, Richard, Rodo.

(No sé si alguien tendrá las palabras exactas... Porque ¿como se cuenta el amor, ese que dá la vida por los demás, ese que hace que a los más pobres no les falte el pan, ese que a los ignorados y a los despreciados de este mundo los pone de pié y los dignifica, ese que desde cierto silencio y sin estridencias ni publicidades anuncia la Buena Noticia de Jesús, esa confianza que reza pidiendo al Padre ¡Que venga a nosotros tu Reino y su Justicia! y trabaja incansablemente cooperando con ese Cristo que constantemente nos anda buscando...)

Vos sabías muy pero muy bien que el Padre Dios no quiere que nadie, ni uno de sus hijos se pierda.
Y que hacemos llorar a María por los sufrimientos de los niños y de todos los demás.
La Madre llora por sus hijos ignorados y olvidados, omitidos hasta en las crueles y estériles estadísticas.

Yo sé bien que abandonaste todo por seguir los pasos de Jesús desde el lugar del pobre.
Es claro.
(Aunque no está mal, es fácil hacer obras de caridad cuando uno tiene la certeza que abandona el barro contaminado y la miseria y vuelve a un lecho limpio, a comida caliente, a una ducha, a una familia que lo contiene y cuida.)
Es tan claro que hasta abandonaste la salud por todos tus hijos.

Si señores, sus hijos.
Pocos como él podían portar con autoridad el bello título de "padre" que otorgamos a nuestros sacerdotes, muchas veces por pura costumbre.


Mucho más se podría contar, y seguramente con palabras decididamente mejores que las presentes.

Rodolfo, te fuiste el 13 de julio pasado y hasta hoy nos tira la tristeza. Y tocaríamos fondo en caída libre si no fuera por Cristo, nuestro Hermano y Señor.

Porque tenemos la certeza de que estás allí donde todos ansiamos alguna vez llegar.
Como vos bien decías: santo es el que vive con Dios.
Así, tal cual.
Vos andás por su Casa.
Y los pobres han ganado un protector incansable.
Y nosotros, a un hermano que lo sabemos siempre abogando por nosotros.

Confiados en la infinita misericordia de un Dios que nos quiere a ultranza, sabemos que vamos a reencontrarnos cuando Él lo disponga.

Por eso, para vos - pero mucho más para nuestros hermanos sumergidos y para nosotros - la bendición de nuestro santo Hermanito de Asís (Nm 6, 24-26):

El Señor te bendiga y te guarde
te muestre su faz y tenga misericordia de ti.
Vuelva su rostro a ti y te dé la paz.
El Señor te bendiga, hermano...

Paz y Bien

Consagración al Corazón Inmaculado de María - Juan Pablo II


1. "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios".

Pronunciando las palabras de esta antífona, con la que la Iglesia de Cristo ora desde hace siglos, nos encontramos hoy ante Ti, Madre en el año jubilar de la nuestra Redención.

Nos encontramos unidos con todos los Pastores de la Iglesia, con un particular vínculo, constituyendo un cuerpo y un colegio, así como por voluntad de Cristo los Apóstoles constituían un cuerpo y un colegio con Pedro.

En el vínculo de tal unidad pronunciamos las palabras del presente Acto, en el que deseamos incluir, una vez más, las esperanzas y las angustias de la Iglesia por el mundo contemporáneo.

Hace cuarenta años, y luego diez años después, Tu siervo, el Papa Pio XII, teniendo ante tus ojos las dolorosas experiencias de la familia humana, ha confiado y consagrado a Tu Corazón Inmaculado todo el mundo y especialmente los pueblos que, por su situación, son objeto particular de Tu amor y de Tu solicitud.

Este mundo de los hombres y de las naciones lo tenemos ante los ojos también hoy; el mundo del segundo milenio que está por terminar, el mundo contemporáneo, nuestro mundo!

La Iglesia, recordando aquellas palabras del Señor : "Id ... y enseñad a todas las naciones... He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"(Mt 28,19-20), ha reavivado, en el Concilio Vaticano II, la conciencia de su misión en este mundo.

Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, que sacuden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, dirigimos directamente a Tu Corazón : abraza, con amor de Madre y de Sierva del Señor, este nuestro mundo humano, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietudes por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De un modo especial te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que de esta entrega y de esta consagración tienen particular necesidad.

"Bajo Tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios! ¡No desprecies nuestras súplicas, que estamos en la prueba!".

2. He aquí, encontrándonos ante Ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que por amor nuestro, tu Hijo ha hecho se sí mismo al Padre : "Por ellos - ha dicho Él - me consagro a Mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la Verdad "(Jo, 17,19). Queremos unirnos a Nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual en su Divino Corazón, tiene la fuerza de obtener el perdón y de procurar la reparación.

La fuerza de esta consagración dura para todos los tiempos y abraza a todos los hombres, los pueblos y las naciones, y supera todo mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de provocar en el corazón del hombre y en su historia y que, de hecho, ha provocado en nuestros tiempos.

Oh ¡Cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo : para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! La obra redentora de Cristo, en efecto, debe ser participada por el mundo por medio de la Iglesia.

Esto manifiesta el presente año de la Redención : el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.

¡Seas bendita ( en este Año Santo), sobre toda criatura Tú, sierva del Señor, que del modo más pleno obedeciste a la divina llamada!.

¡Seas saludada Tú que estás enteramente unida a la consagración redentora de tu Hijo!

¡Madre de la Iglesia! ¡Ilumina al Pueblo de Dios por el camino de la fe, de la esperanza y de la caridad! Ilumina especialmente aquellos pueblos de los que Tú misma espera nuestra consagración y nuestra entrega. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo toda la familia humana del mundo contemporáneo.

3. Confiando a Ti, oh Madre, el mundo, todos los hombres y todos los pueblos, Te confiamos, también la misma consagración del mundo, poniéndola en Tu Corazón Materno.

¡Oh Corazón Inmaculado! ¡Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en el corazón de los hombres de hoy y que en sus efectos inconmensurables ya grava sobre la vida presente y parece cerrar los caminos hacia el futuro!.

Del hambre y de la guerra ¡líbranos!.

De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable, de toda guerra, ¡líbranos!

De los pecados contra la vida del hombre desde sus albores, ¡líbranos!.

Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios ¡líbranos!.

De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional ¡líbranos!.

De la facilidad de despreciar a los mandamientos de Dios, ¡líbranos!.

De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, ¡líbranos! De la pérdida de la conciencia del bien y del mal, ¡líbranos!.

De los pecados contra el Espíritu Santo, ¡líbranos! ¡líbranos!.

¡Acoge, oh Madre de Cristo, este grito cargado con los sufrimientos de todos los hombres! ¡Cargado con el grito de enteras sociedades!.

Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado: el pecado del hombre y el pecado del mundo ', el pecado en todas sus manifestaciones.

¡Que se revele, aún por esta vez, en la historia del mundo el infinito poder salvífico de la Redención: poder del Amor Misericordioso! ¡Que él detenga el mal! ¡Transforme las conciencias! ¡Que en Tu Corazón Inmaculado se manifieste a todos la luz de la Esperanza! Amén.

Siervo de Dios S.S. Juan Pablo II
Paz y Bien

Levantarse y empezar a andar


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 2, 1-12

(Él nos cura, nos libera de todas las cargas que nos detienen y nos impulsa a caminar.
-Nunca vimos nada igual - dijeron los testigos de la curación del paralítico.
Nosotros tampoco.
No hemos querido ver la mano bondadosa de un Dios que se hizo uno de nosotros y para nuestra Salvación, murió en una cruz y resucitó.
Y que poseedor de toda autoridad, de todo poder, nos hace poner de pié desde la ternura)

Paz y Bien

Un Dios todo Misericordia


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 40-45

(Cristo trae la Vida, porque toca, recibe, acepta, no rechaza lo que el mundo considera intocable, lo que el mundo desprecia, lo que el mundo rechaza. La salud del cuerpo trae consigo la salud del alma, y es esta salud la misma que expresamos con nuestra Madre: Causa de Nuestra Alegría, la Gracia. El leproso curado, a pesar del pedido de Jesús, no puede contenerse y cuenta a viva voz y a quien quiera escucharlo esta alegría que lo inunda, esta Gracia que lo desborda. Que así sea nuestra vida misionera también...)
Paz y Bien

Ser santos hoy


Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca sólo al culto de los fieles o quede sólo en la Iglesia,
sino que trascienda y proyecte sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres que más que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la salvación social.

San Luis Orione (Don Orione)



Paz y Bien

Todos te están buscando


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 29-39

(Pudiendo hacerlo de cualquier modo, a la suegra de Pedro le tomaste la mano y la levantaste.
Todo lo tuyo con los demás es absolutamente personal.
La gente se enteraba, y acudían en masa a la puerta de donde estabas a rogarte que los curaras de sus enfermedades, a suplicarte los liberaras de sus cargas.
Ahí también estamos nosotros, entre esa gente.
Pedro te avisó: - Todos te están buscando -
Y nosotros también, por la gracia de Dios)

Paz y Bien

La vida eucarística


Él nos espera para acoger todas nuestras cargas, para consolarnos, para ayudarnos como el más fiel y siempre amigo.
Igualmente Él nos permite vivir su vida, especialmente cuando nos asociamos a la Liturgia y ahí experimentamos su vida, su pasión y muerte, su resurrección y ascensión, y el devenir y crecer de su Iglesia. Entonces seremos elevados de la pequeñez de nuestro ser a la grandeza del reino de Dios; sus asuntos serán nuestros asuntos y cada vez más profundamente estaremos unidos con el Señor y en Él con todos los suyos. Toda soledad desaparece y estamos incontestablemente escondidos en la Tierra del Rey, caminando en su luz.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz OCD (Edith Stein) - Mártir

Paz y Bien

La Gracia y el poder del Maestro


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 21-28

(Sabemos que el maligno trabaja fuerte para que no lleguemos a los brazos de Dios, para no llegar a su Casa, para que le cerremos la puerta a la Gracia, a la Salvación...
Pero se olvida que nada ni nadie prevalece sobre el Maestro.
La expulsión del espíritu malvado del alma del poseído por Jesús nos avisa y anuncia la Salvación que vendrá luego de su Muerte y Resurrección: la victoria sobre la muerte, de la que hará partícipe a toda la humanidad)

Paz y Bien

Cuenta con nosotros y nos invita

Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 14-20

(El camino preparado por Juan - fiel hasta el fin - estaba listo: ya es tiempo maduro para el anuncio de la Buena Noticia, para transformar nuestras vidas, para convertirlas a la Gracia liberándonos del pecado que nos ata a este mundo en el que somos peregrinos. Jesús se acercó a hombres sencillos. Los buscó tal cual eran. No les ordenó encolumnarse detrás de Él, antes bien los invita -Síganme y los haré pescadores de hombres...-.
La respuesta al llamado a la evangelización debe ser total pero también enteramente libre. El Dios de la Vida, el Todopoderoso cuenta con el hombre para anunciar el camino del Reino de Dios que se acaba de abrir en la tierra cerrada...

Hoy se acerca a nosotros tal cual somos, con todo y a pesar de todo lo que somos, y nos dice que lo sigamos, que cuenta con nosotros para el anuncio de la Buena Nueva, nos invita y nos espera. Siempre nos espera.)

Paz y Bien

El Santo en nuestro mundo

Si parece cierto lo que digo — y les ruego a ustedes, los que me oyen, que se penetren de ello y lo examinen— , entonces se hace visible aquí una imagen del Santo que es muy afín al sentir de nuestra época. Pues esta época siente desconfianza respecto a las personalidades extraordinarias y las hazañas desmesuradas; a pesar de la excitación y agitación que hay en todas partes. Más aún, quizá precisamente por todo esto: porque las personas más honradas y auténticas notan qué mortal tontería hay en todo esto. Se me ocurren dos ejemplos que quizá aclararán mejor lo que quiero decir.


Al final de la Primera Guerra Mundial surgió el concepto del "Soldado Desconocido". Antes se había hablado del gran jefe militar, o del realizador de hazañas famosas. Parece que éstos dejan de ser interesantes; en cambio, adquiere importancia el que ama su tierra, el que conoce sus deberes y los realiza, donde está, con silencio y decisión... Otra cosa análoga: desde hace algún tiempo se ve que las tareas científicas, técnicas, sociales y otras muchas, se hacen tan grandes que un solo individuo no puede ya dominarlas. Así, en lugar de la personalidad descollante, aparece el equipo, el grupo de trabajo. Cada cual trabaja en su sitio, pero con la responsabilidad por la causa común. Cada cual sabe que por esa causa puede confiarse a los demás; lo mismo que él, obviamente, está al lado de cada uno de los demás... Ambos fenómenos indican el mismo carácter espiritual, el mismo matiz anímico. Lo extraordinario retrocede; lo individual se vuelve invisible; en cambio, con eso hay en cada cual una sensibilidad viva por la cosa de que se trate, y con ello cada cual adquiere una nueva importancia. Quizá no esté descaminado compararlo —naturalmente, en otro plano— con lo que acabamos de decir sobre la imagen del santo. Éste ya no se caracterizaría por una forma de existencia que se saliera del resto de la vida. Más bien actuaría en lo invisible, haciendo lo que en cada ocasión es justo y adecuado; pero con una pureza de intención que cada vez se une más con el amor de Dios; desprendiéndose más perfectamente del egoísmo y la complacencia en sí mismo, y adquiriendo así una libertad que ya no tiene nada que ver con la originalidad y genialidad, sino que se realiza por completo en el núcleo de la persona.

Es seguro que cada hombre tiene su tarea en el conjunto de la historia, conducida por Dios en el mundo. Pero hay muchas tareas que aguardan a uno solo, que se ha puesto totalmente a la disposición de Dios. De tales tareas, hay muchas y muy apremiantes. Pensemos, por ejemplo, en el poder que ha alcanzado el hombre actual sobre la Naturaleza, pero sin haber crecido más él mismo; o en el modo como el individuo es absorbido por el Estado y la sociedad. Sin embargo, de eso no podemos seguir hablando ahora; queremos llamar la atención sobre otra cosa decisiva, a saber, la cuestión de la fe.

¿Puede creer hoy todavía un hombre honrado? ¿Y no sólo todavía, sino con plena responsabilidad? ¿Y qué aspecto tiene esa fe? En la Primera Epístola de san Juan se encuentra la frase: «Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe» (5, 4). El mundo ejerce su poder sobre el hombre de mil maneras exteriores, pero también interiormente. Actúa sobre los supuestos previos de su pensamiento; sobre las medidas de su juicio de valores; sobre su sentir respecto a lo que es real y esencial. Por todas partes irrumpe en él y trata de llenarlo por completo. En el caso de que ocurra así, ya no puede seguir creyendo. Por tanto, debe vencer esa fuerza del mundo; su corazón y su espíritu deben liberarse de él; obtener distancia respecto a él.

La tarea siempre ha estado planteada, pero en diversas épocas ha tomado caracteres diversos. Daría lugar a muchas conclusiones observar cómo se presentaba en la Antigüedad, cuando el mundo estaba determinado por el mito; cómo en la Edad Media, cuando hubo que dar forma al caos de la emigración de pueblos; cómo en la Edad Moderna, cuando la gran entrega del hombre concreto a Dios quedó contrapuesta a la liberación del individuo de sus cadenas. En cada ocasión tuvo lugar esa victoria. A partir de una comprensión abierta en el corazón y el espíritu, a partir de la más íntima decisión de la persona, adquirió una nueva forma, la relación entre el hombre dispuesto a la fe, y el mundo.

Es tiempo de que esto vuelva a ocurrir, de que otra vez el mundo sea vencido, para que pueda haber viva fe. No todavía, de tal modo que algunos individuos, que por su manera de ser pertenecieran a épocas superadas, sean capaces de algo que la generalidad de los hombres ya no puede hacer. Tampoco en sentido de que la fe cierre los ojos a la realidad del mundo y lleve una vida artificial en un territorio separado. Pero tampoco en el modo de un paradojismo desesperado que supiera muy bien que no hay caminos hacia Dios de que se pueda responder, pero que se lanzara hacia Dios en decisión irracional. Todo esto son asuntos a extinguir. Es tiempo de que se vuelvan a abrir los ojos para la verdad.

El mundo se cierra cada vez más sin dejar agujeros. Cada vez se cimenta más decididamente el mundo en el sentir de la época como lo uno y lo único; como Naturaleza, dada sin más, y como Cultura, dueña de sí misma. Por eso el hombre debe volver a poner en su mirada el mundo, como por primera vez, partiendo de su origen interior. Debe aprender a leer otra vez sus formas y relaciones. Debe ver — no sólo pensar, no sólo afirmar, sino ver con los ojos— que el mundo no es sólo Naturaleza, sino obra de Dios; no una totalidad saciada en sí misma, sino palabra que habla de lo auténtico; y que el hombre no está encerrado en él, sino que puede salir en libertad. Ciertamente, no como si descubriera de algún modo un agujero en el conjunto, o abriera una ventana en la pared, sino en cuanto que ve que el mundo es el rostro por el cual mira Dios; y a la luz de esa mirada puede el hombre lanzar su mirada hacia la libertad de Dios. Pero en la apertura que así se produce, encontrarán sitio mucho más fácilmente las palabras de Dios y la figura de Cristo.

Lo que debe ocurrir ahí no es nada ruidoso, nada que produzca sensación. Más bien son cosas silenciosas, suaves; pero cosas que lo transforman todo. Sin embargo, sólo pueden suceder en el corazón y en el espíritu de aquel que se ponga a la disposición de Dios.

Esto sería una tarea cuya resolución aguardamos sobre todo del santo, al lado de los demás, que nos enseñe qué aspecto tiene hoy el amor, que es más fuerte que el poder.

A partir de aquí pueden también volver a acontecer milagros. Se dice que ya no los hay. Extraña afirmación, cuando al mismo tiempo, sin embargo, se creen los más curiosos milagros con una beatitud de confianza realmente estremecedora: charlatanería pública, milagrera, en todas las formas imaginables, médica, o social y cultural; o secreta, embustera, escondida en programas políticos y técnicos.

El verdadero sentido del milagro es que el Dios vivo se haga evidente en la realidad de la existencia. Su forma es diversa, cada vez según la época. El milagro que aguardamos consiste en que se disuelva la opresión sorda y pesada del mundo, de la que no parece haber salida, al hacerse capaces nuestros ojos de ver lo que es, y que nuestro corazón se penetre de cómo van las cosas en verdad.

Romano Guardini

Encargo y misión


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 1, 7-11

Hoy la Iglesia celebra el Bautismo del Señor

(El Padre Dios le dice a Jesús "Sos mi hijo Amado, mi predilecto"
Y se nos enseña que el Señor viene a bautizar con el Espíritu Santo. Viene a anunciar el Reino de Dios. Viene a decirnos que Dios nos quiere.
Por el Bautismo somos partícipes de Cristo...
A nosotros también el Padre nos dice que somos sus hijos amados, y nos envía también a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios.
Quiera nuestra Madre como mediadora de todas las gracias, auxiliarnos para cumplir fielmente este encargo y esta misión de un Dios que no quiere que ni uno de sus hijos se pierda. Amén)

Paz y Bien

Rezando con San Cayetano


Dios de todo consuelo,
Padre misericordioso, que vez en lo secreto y conoces nuestras necesidades,
que alimentas a los pájaros del cielo
y vistes a los lirios del campo,
te pedimos, por intercesión de San Cayetano,
que nos ayudes a vivir siempre en tu amor
y en el de nuestros hermanos,
y así nos otorgues la gracia de que no nos falte el pan y el trabajo de cada día.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Conocer nuestro lugar


Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 3, 22-30

(Juan el Bautista sabe bien su lugar y el lugar de Dios...
No quiere apropiarse de nada que no le sea dado por el Altísimo.
Sabiendo que va por delante del Mesías para anunciar su Buena Noticia, se siente colmado de alegría.
Sabe que debe disminuir para que la figura de Cristo crezca. Y será fiel a esta premisa hasta su martirio.

¿Somos capaces de conocer nuestro lugar y de sabernos discípulos del Maestro, poniendo siempre toda nuestra vida para que el mundo lo vea a Él y se salve, aunque ello signifique hacernos invisibles...?)

Paz y Bien

De la esperanza

Encomiéndate a Dios de todo corazón,
que muchas veces suele llover sus
misericordias en el tiempo que están
más secas las esperanzas.
Miguel de Cervantes Saavedra

Paz y Bien

Para limpiarnos


Para el día de hoy:
Evangelio según San Lucas, 5, 12-16

(Hay que pedirle a Jesús que nos limpie, que nos cure, que nos quite las llagas del alma... llagas de tolerar ver a hermanos nuestros marginados, leprosos de la sociedad, excluidos de adorar a Dios en libertad...)

Paz y Bien

La negación del Niño de Belén

Dicen que en toda guerra la primer víctima es la verdad.
Puede ser.

Pero yo creo que las primeras víctimas son los niños...

En la fé que nos ha sido dada por la Gracia de un Padre Bondadoso, sostenemos que todo hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

Por lo tanto, todo hombre es nuestro hermano.

Por lo tanto, cuando a un hombre se lo violenta de cualquier modo - en especial por su origen racial, nacional, religioso - se injuria al Dios que lo ha creado.



Por el bautismo compartimos con Cristo la vocación profética que significa anunciar el Reino de Dios y denunciar todo aquello que le es contrario.
Cuando no se oyen denuncias, si las protestas no se anuncian, necesariamente debemos entender que hay un silencio cómplice.

Por eso, Su Santidad Benedicto XVI reclama sin cesar el alto el fuego en Gaza, porque el mundo se calla frente al concierto de la muerte que se entona en Tierra Santa.


Y se utilizan sofismas tales casualties, víctimas inocentes (¿hay otra clase de víctimas???) y todo tipo de espantosos argumentos para justificar el bombardeo de granjas, hospitales, templos y escuelas, donde bajo el imperativo falaz de seguridad y terrorismo, se hiere, mutila y asesina niños...


El Padre nos ama tanto que quiso hacerse uno de nosotros.
No quiso imponer su señorío como los poderosos.
Envió a su propio Hijo.
Nacido en una pequeña aldea, es sólo un Niño frágil en los brazos protectores de su Madre, al que no hay que pedirle permiso para visitarlo. Más aún, como un Niño espera y necesita de todos.
El Dios de la Vida, Señor del Universo,se hace Niño por amor para nuestra salvación y está especialmente presente en cada niño, en todos los niños.

El genocidio por el hambre o por las armas de niños en cualquier lugar, especialmente hoy en Gaza, es una negación expresa, concreta y contundente al Niño de Belén, Niño de Paz, Niño de Amor.

¿Qué nos toca a nosotros?

Orar sin descanso, sabedores que nuestra oración, en especial si es comunitaria, es escuchada y es eficaz: la oración puede procurar la paz por la que desesperamos.


No callarnos nunca frente a todo lo que es contrario a la dignidad humana, porque necesariamente es contrario a la Divina Providencia, es la herodiana violencia que niega la existencia de un Dios que es Amor.


Y por último - y en especial, para aquellos que tenemos hijos - : hacernos madres y padres de todos los niños, respondiendo al llamado de Jesús en el pesebre.


Paz y Bien

Oración para aprender a amar


Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra
persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada
día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Beata Madre Teresa de Calcuta M.C.


Paz y Bien

La misión


Para el día de hoy:
Evangelio según San Lucas, 4, 14-22

(...Se había cumplido la promesa de siglos. El Señor cumplía en sí mismo la profecía de anunciar el año de Gracia, el anuncio de la Buena Noticia a los pobres, la redención de los cautivos, la restitución de la vista a los cegados... Nosotros somos partícipes de y con Cristo por el Bautismo. El anuncio de la Salvación - el año de Gracia - no debe estar nunca desligado del obrar por el hermano que más nos necesita. No somos de aquí, somos peregrinos, estamos de paso, pero el Reino de los Cielos comienza por aquí abajo. Ahí está nuestra misión...)

Paz y Bien

Sal de la tierra


"...comprende que el Reino de Dios comienza ya en este mundo. Para no falsear su testimonio será importante “no tener vergüenza del Evangelio" (Epístola a los romanos, I, 16) que siempre, en alguna de sus dimensiones, será considerado "locura" por el mundo. Se trata de usar de las cosas de este mundo, buscando su transfiguración, pero como “si no se las usara”. Esta tensión entre estar en el mundo luchando por la liberación del hombre en todos los frentes. sin ser del mundo, sin hacer de esta instancia terrena el destino definitivo, es lo que Cristo exige hoy al cristiano, y éste es el desafío que debe asumir sin claudicaciones para ser la sal de la tierra, más allá de su fragilidad e impotencia..."

R.P. Carlos Mugica

Sacerdote y Mártir

Con ánimo y sin miedo


Para el día de hoy:
Evangelio según San Marcos, 6, 45-52

(Arrecian las tormentas en nuestras almas, y creemos que nos hundimos. Pero Él, en seguida nos anima y espanta los vientos del miedo. Solemos ser torpes para entender, pero igual siempre se sube a nuestra barca. ¿Nos daremos cuenta? Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta. Santa Teresa de Ávila)

Paz y Bien

El hombre, proyecto de pueblo




Mezcla de tierra y de cielo,
proyecto de humano y divino...
que en cada hombre se hace rostro
y su historia se hace pueblo.

Es barro que busca la Vida,
es agua que mezcla lo Nuevo,
amor que se hace esperanza
en cada dolor del pueblo.

El pan que en el horno florece...
¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre,
la vida se vive en el pueblo.

Porque el proyecto se hace silencio,
porque la vida se hace rezo,
porque el hombre se hace encuentro
en cada historia de pueblo.

Déjenme que les cuente
lo que me quema por dentro;
el Amor que se hizo carne
con chayas y dolor de pueblo.

¿Saben? Lo aprendí junto al silencio...
Dios es trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro...
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto.

R.P. Enrique Angelelli
Obispo y Mártir

A la Virgen del Camino


A la Virgen del camino:

Señora de la Pascua y de todas las partidas

Señora de la Pascua: Señora de la Cruz y de la Esperanza. Señora del viernes y el domingo, Señora de la noche y la mañana, Señora de todos los caminos, porque eres Señora del Tránsito, de la Pascua.

Escúchanos. Hoy queremos decirte: “muchas gracias”. Muchas gracias señora por tu Fiat, por tu completa fidelidad de esclava, por tu pobreza y tu silencio. Por tu gozo de tus siete espadas. Por el dolor de todos los caminos, que fueron dando la paz a tantas almas. Por haberte quedado con nosotros más allá del tiempo y la distancia.

Tú conoces el dolor de la partida, porque tu vida fue siempre despedida. Por eso fuiste feliz y fue fecunda tu vida.

Todo fue por haber creído (Lc 1,45). Porque le dijiste al Señor que Sí, en aquel mediodía de los tiempos. Apenas el Señor bajó a tu pobreza, comenzaron tus partidas. “El ángel se alejó” y te fuiste –sin demora a una montaña de Judá– Allí hiciste felices a Isabel, tu prima y al niño que llevaba en sus entrañas. Cumplida su tarea, regresaste sencillamente a tu casa.

Otro día (o una noche) cuando esperabas en tu silencio de Nazareth, te llegó otra orden de partida: a Belén de Judá, la ciudad de David, porque allí en la casa del Pan, había de nacer el Niño. Tu partida costosa fue el preanuncio de la salvación que ya llegaba con la primera Nochebuena de los siglos.

Una noche, inesperadamente, el Angel del Señor habló a su esposo, y “José se levantó, tomo al Niño y a su madre, y se fue a Egipto” (Mt 2,13-14).

Fue la tercera vez que pedían tu partida.

Más tarde, cuando ya te habías acostumbrado a lo provisorio del destierro, otra vez el Angel del Señor habló a José y le dijo: “Levántate, toma al Niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel” (Mt 2,20).

Tu vida estaba señalada por las despedidas.

Otra vez, cuando el Niño era ya grande y tú le habías enseñado a orar, se te quedó misteriosamente en el Templo. Ahora era El que partía.

¿Por qué me buscabais?¿No sabían que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre? Y tú no entendiste el sentido total de la partida.

Después en Caná de Galilea, cuando se manifestó el Señor en el primero de sus signos, por hacer bien a los demás, tu te olvidaste de ti misma y le pediste que adelantara la “hora” de su partida. Y El partió a llevar la Buena Noticia a los pobres, “anunciar a los cautivos la liberación, y a los ciegos la vista, a dar la libertad a los oprimidos” (Lc 4,18).

Mientras tanto, Tú lo acompañabas desde cerca y desde dentro, rumiando en tu corazón la Palabra que El iba diciendo.

Hasta que llegó la tarde de un viernes en Jerusalén. Era la hora de la Pascua y la partida. La noche antes, en el Cenáculo, El celebró la cena de despedida. Era también la cena de la amistad y la presencia, de la comunión y del encuentro.

Amarrados por los hombres a los brazos de la cruz, El se descolgó para subir al Padre, Tú mirabas abajo y desde cerca, serena, fuerte.

El corazón de la cruz era el punto inicial de su partida. Y también de su regreso. “Me voy y volveré a vosotros”. Mezcla extraña de gozo y de tristeza. “También vosotros estás tristes, pero yo os volveré a ver y tendréis una alegría que nadie podrá quitar”(Jn 16,22).

Señora del Silencio y de la Cruz. Señora del Amor y de la Entrega. Señora de la Palabra recibida y de la palabra empeñada. Señora de la paz y de la esperanza. Señora de todos los que parten, porque eres la Señora del camino, de la Pascua.

También nosotros hemos celebrado ahora la Cena de despedida. Hemos comido contigo el Cuerpo del Señor Hemos compartido juntos el pan de la amistad y la unión fraterna. Nos sentimos fuertes y felices. Al mismo tiempo débiles y tristes. Pero nuestra tristeza se convertirá en gozo y nuestro gozo será pleno y nadie nos lo podrá quitar.

Enséñanos, María, la gratitud y el gozo de todas las partidas. Enséñanos a decir siempre que Sí con toda el alma. Entra en la pequeñez de nuestro corazón y pronúncialo tu misma por nosotros.

Sé el camino de los que parten y la serenidad de los que quedan. Acompáñanos siempre mientras vamos peregrinando juntos hacia el Padre.

Enséñanos que esta vida es siempre una partida. Siempre un desprendimiento y una ofrenda, siempre un tránsito y una Pascua. Hasta que llegue el Tránsito definitivo, la Pascua consumada.

Entonces, comprenderemos que para vivir hace falta morir, que para encontrarse plenamente en el Señor hace falta despedirse. Y que es necesario pasar por muchas cosas para poder entrar en la gloria.

Señora de la Pascua: en las dos puntas de nuestro camino, tus dos palabras: fiat y magnificat. Que aprendamos que la vida es siempre “Sí” y un “Muchas Gracias”.

Amén.

Así sea.

Siervo de Dios R.P. Eduardo F. Cardenal Pironio

Un Niño de pan


Para el día de hoy:
Evangelio según San Mateo, 2, 1-12

(Los magos venidos de Oriente no fueron al centro del poder - Jerusalem - sino a la pequeña Belén - Bethlehem, Casa del Pan en arameo -. Los guía una estrella. Saben que está el Salvador prometido no sólo al Pueblo Elegido sino a todos los pueblos de la tierra. Belén es tan pequeña y a la vez tan enorme que no tiene puertas.
El Salvador, el Rey nacido es sólo un Niño frágil en brazos de su Madre. Aún así, los magos lo adoran y veneran como al Rey y Señor que han venido buscando desde hace mucho tiempo. Pero los poderosos lo niegan, y hasta planifican su muerte.
No hay mucho interés por el Niño Dios, y hasta despierta celos y temor...

(...vale preguntarse si el Padre Dios que nos trajo la salvación por medio de su Hijo, ese Hijo que no es más que un niño frágil, no espera también que nos hagamos madres y padres de todos los niños...)

Paz y Bien

No te he negado


Por causa de Tú causa me destrozo
como un navío, viejo de aventura,
pero arbolando ya el joven gozo
de quien corona fiel la singladura.

Fiel, fiel..., es un decir. El tiempo dura
y el puerto todavía es un esbozo
entre las brumas de esta Edad oscura
que anega el mar en sangre y en sollozo.

Siempre esperé Tú paz. No Te he negado,
aunque negué el amor de muchos modos
y zozobré teniéndote a mi lado.

No pagaré mis deudas; no me cobres.
Si no he sabido hallarte siempre en todos,
nunca dejé de amarte en los más pobres.

Dom Pedro Casaldáliga, cmf
Obispo Emérito de Sao Félix de Araguaia, Brasil

Oración del abandono


Padre,
me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que fuere,
por ello te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo
con tal de que se cumpla
tu voluntad en mí
y en todas las criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma,
te la entrego
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.

Beato Charles de Foucauld

el Hermanito de Jesús

Vengan y vean


Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 1, 43-51


(-Sígueme- - Ven y verás - - Van a ver cosas mayores -

No sólo es la vocación de los apóstoles, sino que es también la de cada uno de nosotros. Y Él nos lo garantiza en el - Yo les aseguro...-. Decían que nada bueno podía salir de Nazareth. Puede que esto nos resulte conocido. Nada bueno puede salir de....(aquí se puede poner país, raza, condición social, etc.) ¿Cuántas veces no hemos sido menospreciados por insospechables orígenes? Pero esta Jesús, hermano y Señor nuestro, que nos sostiene. Porque no es tan importante el origen que tengamos como la respuesta que demos con nuestra vida al llamado a seguirlo)

Paz y Bien


Logos


Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 1, 1-5.9-14



(La Palabra era Dios, la Palabra descendió a estos andurriales que llamamos mundo y se hizo uno de nosotros...
Al participar del Misterio de la Vida en Jesús también nos hacemos palabra.

- Y a menudo olvidamos que somos nuestras palabras-


¿Cuantas veces negamos a ese Cristo, Verbo de Dios, ocultando una palabra que hará el bien a quien pueda escucharla, guardándonos la alegría del Resucitado?)

Paz y Bien

Puentes


Escribir sobre la vida de Juan Pablo II no es tarea sencilla - más aún para quien suscribe estas líneas -. Y esto se acrecienta cuando uno es hijo de estas tierras, cuando uno habita por estas latitudes.

En la Navidad de 1978, la decidida intervención de S.S. Juan Pablo II evitó en el último instante lo que sería una fatídica guerra entre dos pueblos hermanos, Chile y Argentina, pueblos que ya sufrían los horrores de dos dictaduras atroces.
Su mediación - indudablemente bajo la guía del Espíritu de Dios - logró preservar el bien social primordial, la paz y con ello, la conservación de miles de vidas.






Este país tiene una deuda de gratitud inmensa para con Juan Pablo II - y no sólo por esta acción de la Divina Providencia por su intermedio, sino por muchas cosas más que cometemos la inexcusable torpeza de olvidar.

Aún así, la intención es la de hacer referencia a otro aspecto de su Ministerio...

Juan Pablo II legitimó, reivindicó y honró uno de los títulos que por derecho le correspondía como Papa: el de Pontífice.

Pontífice: vocablo de raigambre latina que significa, literalmente, "hacedor de puentes".

Él, hombre de Dios, Vicario de Cristo, Sucesor en el trono de Pedro y para muchos de nosotros, un padre, edificó puentes evangélicos de amor y fraternidad para evitar el espanto de la guerra, en donde seguramente Cristo sería nuevamente crucificado.

Él ahora construye puentes entre Dios y los hombres, intercediendo ante el Altísimo por nosotros.

Paz y Bien

(Y así se nos plantea el interrogante: por el bautismo, todos compartimos con Jesús la vocación sacerdotal... Todos estamos llamados a construir puentes edificados con la Buena Noticia que acorten las distancias entre los hermanos y que permitan elevar la mirada al Padre... ¿Cómo estarán nuestros puentes?...)

Testimonio

Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 1, 29 - 34


(Como el Bautista, estamos llamados a ser testigos de Jesús, Aquel que es nuestra liberación desde la mansedumbre, el Dios que se hace nuestro hermano para la salvación. Como Juan, si lo reconocemos en nuestra vida, lo señalamos sin dudar: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo...)

Paz y Bien

Meditación en la villa

SEÑOR, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos que parecen tener ocho años tengan trece;

SEÑOR, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no;

SEÑOR, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas, de las que me puedo ir y ellos no;

SEÑOR, perdóname por encender la luz y olvidándome de que ellos no pueden hacerlo;

SEÑOR, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre;

SEÑOR, perdóname por decirles "no solo de pan vive el hombre" y no luchar con todo para que rescaten su pan;

SEÑOR, quiero quererlos por ellos y no por mi. Ayúdame.

SEÑOR, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos.

SEÑOR, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame.

R.P. Carlos Mugica

Sacerdote y Mártir


Anunciando


Para el día de hoy:
Evangelio según San Juan, 1,19-28


(Juan el Bautista nos recuerda la vocación profética de cada uno de nosotros que llevamos marcada desde el bautismos: es el llamado a anunciar la Buena Noticia de que Dios nos quiere, y también a denunciar a todo lo que se opone a la vida...)

Paz y Bien

Para comenzar el 2009 rezando


Espíritu Santo:

Perfecciona la obra Que Jesús comenzó en mi.
Apura para mi el tiempo
de una vida llena de tu Espíritu.
Mortifica en mí la presunción natural.
Quiero ser sencillo,
lleno de Tu Amor y constantemente generoso.
Que ninguna fuerza humana
me impida hacer honor a mi vocación cristiana.
Que ningún interés, por descuido mío,
Vaya en contra de la justicia.
Que ningún egoísmo reduzca en mí
los espacios infinitos del Amor.
Todo sea grande en mí.
También el culto a la verdad,
y la prontitud en mi deber hasta la muerte.
Que la efusión de tu Espíritu de amor,
venga sobre mí
sobre la Iglesia
y sobre el mundo entero.

Amén.

Beato Angelo Roncalli, S.S. Juan XXIII

En su corazón


Para el día de hoy:
Evangelio según San Lucas, 2, 16 - 21



Hoy, 1º de enero, la Iglesia celebra
la SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS ,
y también la JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ.


(Ella dió su sí y cambió la historia...
Ella conservaba todas las cosas, meditándolas en su alma.

Hoy también nos lleva a todos y a cada uno de nosotros en su corazón.

Porque como el Padre Dios, no quiere que ni uno de nosotros se pierda.

Paz y Bien)

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