De cuando los últimos se hacen primeros

Para el día de hoy (25/05/10):
Evangelio según San Marcos 10, 28-31

(La lógica del Reino es maravillosamente inversa a la propugnada por la ética mundana del poder, de la apariencia y del dinero.

Es tiempo de Gracia y Misericordia, y la Buena Noticia de sabernos amados por Dios compromete la existencia.

Ese compromiso, fruto primero de la transformación a la Vida nueva del Reino, es la entrega desinteresada de la propia vida, el ser capaces de dejar todo para seguir sus pasos, el dar/se sin condiciones... Amar como Jesús ama.

Y sucede el milagro: así como desde el compartir cinco panes y dos peces el Maestro hace que la donación se multiplique y alcance sobradamente el alimento para todos lo que están y para los que vendrán, así también sucede con los discípulos y seguidores.

Dejan casa, familia y bienes y los ponen como ofrenda a los pies del Maestro.
El despojo de todo lo propio y la entrega por el bien común hacen que por intermedio de Jesús suceda nuevamente y en todo tiempo el milagro.

Pues esa familia que se deja se convierte en una gran familia tan amplia y que integran tantos: la comunidad.
Hace que los bienes que se ceden para el bien del otro transformen por puro amor estructuras que generan miseria en cadenas de solidaridad y generosidad para que nada le falte a nadie, según su necesidad.

La Providencia Divina se expresa y manifiesta cabalmente cuando los seguidores de Jesús salen en busca del hermano necesitado.

Pero no es cuestión de eficiencia, ni de conveniencias; el amor para el poder es una amenaza harto peligrosa, pues el egoísmo reacciona con violencia y persecuciones.

Pues los que se han conformado con el dinero, la apariencia y los poderes de este mundo y creen tener todo, no han llegado a la vida. Los que se creían privilegiados y primeros en realidad son últimos.

Pero los que nada pueden esperar de este mundo, y que sólo depositan su esperanza en Dios... es la puerta que se abre, los primeros pasos de la liberación y la vida plena.

¡Felices los pobres, los olvidados, los excluídos, los sobrantes, los últimos... de ellos es el Reino de los Cielos!)

Paz y Bien




2 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Efectivamente tiene mucha razón en su comentario, tengo muchas veces el corazón encogido cuando los que nos llamamos crietianos hablamos defendiendo a los "Sobrantes" pero a la hora de la verdad, les damos la espalda. Es un sí, pero lejos. Hablo de lo que he vivido y vivo. El Espíritu Santo tine que derramar mucha gracia para que nos pongamos en los últimos puestos o mejor aún, que nos pongan los demás en el último lugar.
Con ternura.
Sor.Cecilia

rgr dijo...

Querida Sor Cecilia, hay otro detalle no menor, y se nos revela en el lenguaje: hablamos de los pobres y con ello, tomamos distancia.
Quizás seríamos más verdaderos si hablaramos y obráramos desde el lugar del pobre.
Me uno a su súplica para que el Espíritu con su fuego nos coloque en el lugar que nos corresponde, mejor aún en los últimos puestos.
Un afectuoso saludo y mi oración.
Paz y Bien
Ricardo

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