La sangre que clama al cielo


Para el día de hoy (14/10/10):
Evangelio según San Lucas 11, 47-54

(Desde Abel hasta nuestros días, la sangre vertida de tantas mujeres y hombres justos se convierte en salmo clamoroso que sube al cielo.

El Maestro es claro: se deberá rendir cuentas al Padre. No se trata de venganza -el Dios de Jesús no es un implacable dios vengador-; se trata ante todo de responder porqué se ha pretendido acallar a quienes sólo pretendían el bien del prójimo, mediante su palabra valiente, a través de su obrar en justicia y misericordia.

Es una lista dolorosamente larga, que comienza en Abel y continúa en nuestro presente, y que tiene por cumbre la Pasión de Jesús.

Cada vez que cae una mujer o un hombre comprometido con el bien, la verdad, la libertad, la dignidad y la justicia -especialmente de los excluidos, amados del Señor- Cristo es nuevamente sometido a los tormentos y a la cruz.

Aún así, estas hermanas y hermanos nuestros son luminarias que nos van guiando en estas oscuridades mundanas tan oprobiosas.

Son testigos de que, a pesar de tanta violencia, dolor y muerte, la Vida prevalece.

Nos queda un sincero examen de conciencia, personal y comunitario como Iglesia: debemos rebuscar, aunque nos duela, si hemos acallado por cualesquiera fuera el motivo, estas voces valientes y vitales que nos dicen que el Reino está aquí, entre nosotros)

Paz y Bien

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