Fragmentos de vida evangélica


Creer de corazón y de palabra.

Creer con la cabeza y con las manos.

Negar que el dolor

tenga la última palabra.


Arriesgarme a pensar

que no estamos definitivamente solos.

Saltar al vacío

en vida, de por vida,

y afrontar cada jornada

como si Tú estuvieras.


Avanzar a través de la duda.

Atesorar, sin mérito ni garantía,

alguna certidumbre frágil.


Sonreír en la hora sombría

con la risa más lúcida

que imaginarme pueda.


Porque el Amor habla a su modo,

bendiciendo a los malditos,

acariciando intocables

y desclavando de las cruces

a los bienaventurados.


José María R. Olaizola, SJ

2 comentarios:

tarihiatzi dijo...

¡Excelente! "Creer de corazón y de palabra..." muchas gracias. Paz y Bien

rgr dijo...

Me alegra mucho encontrar ecos comunes, Tarihiatzi!
Paz y Bien
Ricardo

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