Salir a la oscuridad


Martes Santo

Para el día de hoy (30/03/10)
Evangelio según San Juan 13, 21-33.36-38

(Es una cena de amigos; hay un ambiente pleno de emoción y de afectos florecientes.
Hay un ambiente de fraternidad profunda -difícil de describir-; no obstante, hay algo extraño que flota en el ambiente. Los discípulos de Jesús intuyen que no es nada bueno, pero no alcanzan a darse cuenta.

El Señor es presa de una gran tristeza; inmensamente conmovido, les dice claramente a los suyos que uno de ellos lo traicionaría.

Han convivido día y noche durante tres años con el Maestro, y a pesar de ello no todos están cerca de su corazón ni tienen la confianza suficiente para preguntarle.
Hay una asimetría en sus corazones, entre el Maestro que, sabedor de sus debilidades, los ama y confía en ellos y ellos con sus miedos y requiebros.
Por eso Pedro le pide a Juan que averigüe quién sería el traidor.

El Señor sabe mejor que nadie qué se teje en los corazones de cada uno; conoce bien lo que está a punto de cometer Judas.
Aún así, en un gesto de infinita ternura lo convida con un pan untado, signo de cortesía y deferencia reservado para unos pocos.

Pero Judas ya estaba lejos del corazón del Señor; sólo era capaz de mirar desdichas en la Buena Noticia. El rechazo a la vida ya había echado raíces en él.
Por eso Jesús lo conmina a realizar lo que tenía planeado: vender al Dios de la Vida por unas pocas monedas.

En medio de la incomprensión de los discípulos, Judas sale a la noche con la traición y la muerte como su bandera.

El mismo Pedro, con afán amoroso pero equivocado en los medios, pretende... salvar a su Maestro. Le insiste en que morirá por Él, quiere luchar para que se salve su Salvador.

-así nosotros también caemos en esa trampa de nuestra soberbia... proteger y cuidar a quien nos dá la Vida. Sólo Él salva-

Con la misma presteza conque parece estar dispuesto a pelear por Él, Pedro ingresa también en la noche de sus miedos.
Esos miedos lo aterrorizarán al punto de negar sin vacilaciones a su Maestro.

Y los otros discípulos, frente a la acción del Sanedrín, al obrar cruel de los romanos, al espanto de la cruz, se esconderán despavoridos.

Parece que la oscuridad ha ganado demasiado terreno; los hombres le hemos abierto las puertas.

Pero en medio de esos sentimientos esquivos, desde el mismo centro de la miseria y la crueldad humanas, desde las traiciones y los miedos, la oscuridad no prevalecerá.

En esa noche, en esa cerrazón de ojos y almas, el Dios de la Vida viene tejiendo la Salvación que sus hijas e hijos no merecen... De allí su amor y su Gracia.

Por eso la noche, a pesar de lo terrible y espantoso de la cruz, ya no será noche sino madrugada de la Salvación.

Contra la lógica de fines que justifican medios, se vá entramando un sendero de Misericordia que preanuncia el día del final de la última frontera: la de la muerte)

Paz y Bien

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola amigo, cuanto más leo tu blog más me gusta.
Te envío un fraternal abrazo.
Dios te bendiga
♥Alicia

rgr dijo...

Alicia, que Dios te regale su alegría y que vivas estos días tan valiosos a todos nosotros en paz y santidad junto a los tuyos.
Gracias por tu presencia y tus palabras.
Un abrazo fraterno en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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