El extraño sembrador y la buena tierra

Para el día de hoy (21/07/10):
Evangelio según San Mateo 13, 1-9

(Sin lugar a dudas, se trata de un Sembrador particularmente extraño: confía más en la fuerza de la pequeña semilla antes que en el terreno en donde ésta ha de caer.

Es tenaz, y tiene una certeza que no puede explicarse racionalmente: sabe que muchas semillas pueden caer en terrenos poco adecuados para la siembra. Sin embargo, no se detiene y continúa con la siembra.

Todo lo suyo está condensado en una semilla, tan extraña como Él: parece tan pequeña y frágil, y no obstante ello, lleva en sí una fuerza imparable y un destino cierto de fruto abundante.

Como discípulos y seguidores de Jesús, también tenemos misión de siembra.
Podrá presentarse terreno rocoso, algunas aves se comerán nuestras semillas, habrá parcelas aparentemente estériles e inadecuadas para recibirlas.
Pero se trata, como en el caso del Sembrador, de la calidad de la semilla.

La siembra es Gracia, y la semilla se esparce generosamente por doquier, aún en terrenos-corazones que a simple vista presentan la tarea como ardua e inútil. Es generosidad sin medidas del Sembrador.

Nos queda volvernos tierra buena en donde germine y crezca fuerte la semilla, y los frutos serán incalculables, magníficamente desproporcionados como ese agua convertida en vino en una boda, como los cinco panes que alimentan a una multitud y llenan además doce canastas...

Jesús, Maestro y Sembrador, tomaba escenas de la vida diaria de su pueblo -compuesto especialmente de campesinos y artesanos- y desde esas experiencias cotidianas enseñaba las cosas del Reino presente ya entre el pueblo. Y las gentes lo escuchaban con agrado, y buscaban el sentido de las parábolas que les regalaba.

En ese sino de volvernos tierra fértil, está también el volver a imaginar como sembramos... Si hablamos de las cosas del Reino a partir de lo que la gente vive a diario, con sencillez y sin demasiadas vueltas.
Pero, ante todo, anunciar desde la propia vida aquello que se quiere transmitir.)

Paz y Bien

6 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Ricardo:
Ya he vuelto de mis cortas vacaciones y sigoo cansada,no obstante mi lema siempre ha sido«En todas partes y en toda ocasión,voy a sembrar», porque muchas veces he recogido frutos en corazones de piedra y donde pensaba recogerlos por ser mejor tierra, allí ha sido estéril mi esfuerzo, pero no por ello he dejado de sembrar en el mismo lugar, porque al final alguno se rinde y cae ante la gracia. Yo soy un buen ejemplo de ello.
Con ternura
sor.cecilia

Maria del Rayo dijo...

¡Hola Ricardo!
Esta Palabra de Dios me hizo pensar en si soy buena tierra para hacer germinar lo que Dios deposito en mí. He reflexionado mucho en ello hoy.
Besos

E. Baregó dijo...

Hermano ricardo, disculpela tardanza en mi respuesta, solo le quiero decir que sí al cometido que me pedía. Blogueros con el papa, Claro que sí.

Bendiciones

rgr dijo...

Querida sor Cecilia, siempre es una gracia y una alegría el reencuentro.
Es muy cierto lo que usted dice, y he tenido alguna ocasión de vivirlo: los frutos abundantes del Reino dependen de las bondades de la semilla, que tienen la fuerza escondida e inagotable de la Gracia.
Es esa Gracia que nos reconstruye, mi agradecimiento por su cálido y valioso testimonio.
Un abrazo en Cristo y María para usted y sus hermanas.
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

María, yo también vivo preguntándome lo mismo que vos; tal vez sea necesario preguntarse también la confianza que le depositamos a esa semilla increíble.
Un abrazo
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Un alegrón, padre Enrique, ya he visto que se ha sumado y ha dejado su testimonio.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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