El escándalo del Hijo del carpintero

Para el día de hoy (30/07/10):
Evangelio según San Mateo 13, 54-58

(La rutina que se entrelaza en lo cotidiano no implica necesariamente conocimiento profundo del otro. Y suele suceder, en lo interpersonal, el aferrarse a una superficialidad que no se atreve a mirar más allá de lo evidente.

Así le sucedió al Maestro con sus paisanos, gentes que creían conocerlo bien; se había criado allí, lo vieron crecer, conocieron a sus padres y a sus parientes... ¿qué cosas nuevas podrían ver en ese hombre, si ya lo sabían todo?

Llama poderosamente la atención lo que sucede: por un lado, se admiraban de los milagros que realizaba y de la forma en que hablaba... más, sin embargo, pasaban rápidamente a escandalizarse de Él.

En realidad, esa admiración que nos cuenta la Palabra es relativa; desde el vamos, ya tenían a Jesús medido y clasificado; posiblemente era uno más, un hombre común y corriente, el hijo del carpintero José y de María. Un farsante al que unos cuantos locos le atribuían poderes y facultades que no era capaz de realizar.

No fueron más allá de lo que querían ver, no quisieron ir a lo profundo de su persona, allí mismo en donde están las respuestas, en donde resplandece la verdad.

Es un tiempo nuevo, el tiempo signado por la Gracia que es tiempo de Dios y el hombre.
Jesús está allí, para ellos, y ellos lo rechazan de plano por sus prejuicios y preconceptos inconmovibles: por eso el Maestro no hará allí casi ningún milagro.

Tiempo de Dios y el hombre: Dios obra milagros cuando hay mujeres y hombres que se abren a la .

No está demás preguntarnos si a menudo no obramos del mismo modo: por rutina religiosa creemos saber quien es Él... y sin embargo, no lo conocemos.
Cerramos los ojos al milagro de la vida que se renueva día a día, impedimos que suceda la maravilla infinita de la conversión.
Y nos pasa con los cercanos: podemos convivir años con otras personas por vecindad, por trabajo, por lazos familiares y nunca llegar a conocerlos verdaderamente.

Habrá, quizás, que volver a descubrir al Hijo del carpintero y de María, y asombrarse. Y permitir la bondad del Altísimo, que en océanos de ternura nos pide permiso para hacer milagros, que damos desde una vida de .

Nuestro hermano y Señor, Jesús el carpintero)

Paz y Bien



6 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Y es así, tienes mucha razón en esta reflexión, muchos no conocen a Jesús, incluso en aquellos que por su condición de consagrados perteneceria conocerlo, porque hemos descuidado alimentar la fe. Para conocer a dios, no es necesarí saberlo reconocer en la forma de los difraces que yo así llamo, con un pobre, con aquel vecino que me trae problemas, con mi hermana que me hace la vida imposible,con aquel otro que me ama sin medica, con el que me da una sonrisa y un apretón de manos, en toda esta cara y crua de la moneda se halla Dios.El hijo del carpintero, uno más
Con ternura
Sor.cecilia

Daniel Espinoza dijo...

Muy buena tu reflexion del dia de hoy Hermano.
Para muchos hacer oración, cantar al señor, hacer una ofrenda, todos los domingos en misa, muchos pueden acostumbrarse y hacerlo Rutina.

Muchas personas dicen que el que Reza Cantando esta más cerca de Dios, pero esto no siempre es verdad, el rezar cantando no te garantiza estar cerca de Dios, todo depende de como cantes.

Dice San Pablo: Todo lo que hagas hazlo desde el corazón, si haces todo desde el corazón eso te llevara a Dios. Porque Dios nos inspira esos deseos de servirle.

Así debe de ser, cuando oremos, cantemos o demosa alguna ofrenda, hay que hacerlos desde el corazón.

su chico dijo...

Uno más de esos trabajadores sin tierra ni posesiones materiales condenado a ganar su sustento con el sudor de su frente y la labor sus manos
No marginado leproso o ciego o tarado, pero casi. Por eso sin duda estuvo tan cerca y sensible de los sí desspreciados de la clase media y alta de su época y de toda época
Por eso su parábolas hablan de pastores que no eran dueños de su ganado; de labradores arrendatarios; de criados... de nosotros... o ¿ciertamente nosotros somos gente más acomodada?
La fe es necesaria para conocer a Dios pero la razón lo es para conocer al Hombre. Los dos son el Hijo
En el Amigo,
Al + Mc

rgr dijo...

En cada rostro, en cada persona lo podemos descubrir a ese Dios que se nos ha hecho carpintero, tan Dios y tan como nosotros, querida sor Cecilia.
Un afectuoso saludo para usted y su comunidad
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Gracias por tus palabras y tu testimonio, Daniel. En el corazón -muy bien lo expresas- está la raíz y la verdad de toda la existencia, y desde allí mismo con la fuerza del Espíritu se transforma la vida.
Un saludo fraterno en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Hermano, es tan maravillosa la contradicción aparente de este Amigo Eterno, tan cercano y a la vez inconmensurable, que a veces sobran los razonamientos. Quizás -sólo quizás- el primer paso de la fé, que es don, sea el asombro, ese asombro de los niños con los ojos bien abiertos.
Un abrazo
Paz y Bien
Ricardo

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