El buen samaritano: aproximarse a lo humano

Para el día de hoy (11/07/10):
Evangelio según San Lucas 10, 25-37

(Prójimo encuentra su raíz en el latín proximus, es decir, refiere a lo inmediato, a lo que nos es cercano, al alcance de la mano. El prójimo, visto de esta manera, queda definido por su cercanía respecto de cada uno de nosotros.

Pero Jesús transforma todo eso, y lo resignifica, le un nuevo sentido.
El prójimo ya no será una cuestión del otro, sino que ahora se trata ante todo de salir en búsqueda del otro.
Prójimo/próximo, en el nuevo tiempo del Reino, implicará hacerse efectiva y afectiva presencia.
Prójimo/próximo significa no pasar de largo frente al caído a la vera del camino, al que ha sido víctima de la violencia, al sometido por la injusticia, al que agoniza en la miseria.
No se trata de beneficencia: se trata quizás de comenzar a descubrir lo sagrado en la vida del otro, sea cual fuere su origen y condición; más aún, desterrar mis intereses y hacer mío el sufrimiento del otro.

De tan sencillo se nos puede escapar como arena entre los dedos: no se nos pide ser observantes de los mandamientos, escrupulosos en el culto, mejores cristianos, sino directamente ser más humanos.

un rodeo y pasa de largo el religioso, otro rodeo y pasa de largo el erudito... sólo se detiene el que ha tenido un corazón capaz de compartir el dolor ajeno -com pathos- el que por sobre todo, respira compasión.
El que es capaz de llevar el aceite del consuelo, el vino de la esperanza y la alegría, la montura de la solidaridad, las monedas para la posada de la hospitalidad y que no cierra la puerta al reencuentro.

Quizás -sólo quizás- nos hemos vuelto demasiado religiosos o, tal vez, demasiado eruditos y damos demasiados rodeos.
Sin embargo, el Dios de la Vida se ha hecho uno de nosotros, habitó entre nosotros, mora en nosotros, se ha acercado a nosotros. Y así también es el sendero al que se nos invita.

-Ustedes también- dice el Maestro. Salir de nosotros mismos y aproximarnos al caído, ser cada día un poco más humanos es el horizonte de vida nueva y liberación.
No tenemos la exclusividad, claro está: hay muchos otros que, aún sin saber o creer en Dios, son magníficos samaritanos, héroes escondidos del Reino que creciendo en silencio aquí y ahora.

Una gran caravana de mujeres y hombres peregrinos de misericordia, cordiales y compasivos... ese debería ser el color y el cariz primordial de esta familia que llamamos Iglesia)

Paz y Bien



2 comentarios:

su chico dijo...

La de hombres y mujeres con un poco de aceite y vino y un par de monedas que nos hacen falta...
Las monedas las tengo...¿quién me prestará un poco de aceite y vino?
En el Amigo, paz y bien, aceite y vino
Al + Mc

rgr dijo...

Hermano, yo también ando en esa búsqueda, y sé que hay, hay muchos silenciosos y ocultos.
Personalmente, creo que soy el portero del posadero, apenas... y eso a veces.
Pero el aceite y el vino son de Él. No van a faltar.
Un abrazo
Paz y Bien y aceite y vino para vos y los tuyos también
Ricardo

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