Desde los insignificantes y los derrotados


Para el día de hoy (26/07/10):
Evangelio según San Mateo 13, 31-35

(La desproporción es contundente: Dios ha elegido -a través de la historia- lo que es insignificante, lo que es minusvalorado, lo que no es tenido en cuenta, lo aparentemente derrotado para que surga su Reino aquí y ahora entre nosotros.

Sin embargo desde allí se construye la Vida plena. Es una maravillosa contradicción que a menudo dejamos de lado.

Serios y racionales ojos mundanos no pueden darse cuenta: pues esa mínima semilla -es tan grande la obviedad- lleva una extraña y potente fuerza vital dentro de sí. Esa semilla debe caer en tierra y romperse, morir a sí misma para que germine el pequeño brote se convierta en el mayor de los arbustos.
Tan grande que pueda dar cobijo a muchos pájaros.
Esa semilla -en apariencia - elige la derrota de la tierra. No busca crecer, importa el árbol que viene después.

Así también la levadura: el fermento implica degradación, cierto símbolo de morirse y disolverse en la harina. Sin embargo, la harina se transforma de simple polvillo blanco en pan para toda la familia.
No tiene otro fin en sí misma excepto que el de hacer levar la masa, toda la masa.

El mundo no es enemigo; -mi Reino no es de este mundo- dice el Maestro, pero no reniega de él.
Otro mundo y otra vida son posibles, si nos reconocemos pequeños, si renegamos de una buena vez de esa espúrea cultura del éxito y la eficiencia.
Descubrirnos insignificantes y aparentemente derrotados será el primer paso.

Con la certeza del campesino, con la confianza de la madre en la cocina, hay una fuerza escondida que se nos ha puesto en nuestras manos y que todo lo transforma.

Jesús, nuestro hermano y Señor, ha sido el ejemplo para todos y cada uno de nosotros.
Un carpintero pobre de un ignoto poblado galileo, que hablaba con la misma sencillez del pueblo, que aparentemente fué vencido por las tramas herodianas, fariseas y romanas.

Aún así, Él esta vivo, ha resucitado. La vida prevalece desde los pequeños.
Habrá que volver a descubrir nuestra justa medida, nuestra estatura exacta y abandonar esas ganas de éxito, esas ansias de poder, esas seguridades de triunfo.

Es una extraña victoria la de Jesús, en la que no hay vencidos, no hay caídos en combate.
Es el regalo de la donación de la Vida, por tragedia que se nos aparezca.

Todo comienza en los pequeños granos de mostaza que, a veces, se asoman en una sonrisa, en una simple cortesía, en una escucha atenta al dolor del otro, en compartir el pan)

Paz y Bien


5 comentarios:

Teresa dijo...

Muy bella tu reflexión, Ricardo. Así es, en nuestra debilidad reconocida y entregada a Dios Él hace grandes cosas. Sólo tenemos que abandonarnos en Él y dejar que su Palabra vaya germinando en nuestro interior. Un abrazo.

Grissy dijo...

Hola amigo: visito tu blog y me encanta. Y he querido entregarte un premio, que puedes pasar a retirar a mi blog. Dios Te Bendiga Hermano.

rgr dijo...

Teresa, tú lo sabes bien y nos lo regalas a muchos de nosotros desde tu casa virtual y cordial: debemos redescubrirnos arcilla en Sus Manos, y dejar que Él nos moldee... Nunca será en vano.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Grissy, bienvenida y gracias por tu corazón generoso. El Espíritu que nos une y convoca trasciende tiempo y distancias, y eso es precisamente un milagro y una alegría.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

Teli dijo...

Me sirve muchísimo las reflexiones para celebrar la Palabra en las comunidades donde los laicos debemos hacer presencia ante la falta de sacerdotes. Muchas gracias!!

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