Quédate con nosotros, Señor


"Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24, 29).

Quédate con nosotros, Señor,
acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte.
Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros
se van haciendo más densas las sombras, y tú eres la Luz;
en nuestros corazones se insinúa la desesperanza,
y tú los haces arder con la certeza de la Pascua.
Estamos cansados del camino,
pero tú nos confortas en la fracción del pan
para anunciar a nuestros hermanos
que en verdad tú has resucitado
y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.
Quédate con nosotros, Señor,
cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas
de la duda, del cansancio o de la dificultad:
Tú, que eres la Verdad misma como revelador del Padre,
ilumina nuestras mentes con tu Palabra;
ayúdanos a sentir la belleza de creer en ti.
Quédate en nuestras familias, ilumínalas en sus dudas,
sosténlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos
y en la fatiga de cada día,
cuando en torno a ellas se acumulan sombras
que amenazan su unidad y su naturaleza.
Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares,
para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana
abundante y generosamente,
donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción
hasta su término natural.
Quédate, Señor, con aquéllos que en nuestras sociedades
son más vulnerables; quédate con los pobres y humildes,
con los indígenas y afroamericanos,
que no siempre han encontrado espacios y apoyo
para expresar la riqueza de su cultura
y la sabiduría de su identidad.
Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes,
que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente,
protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia
y contra sus legítimas esperanzas.
¡Oh buen Pastor, quédate con nuestros ancianos
y con nuestros enfermos.
¡Fortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros!

Benedicto XVI

en la sesión inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil

4 comentarios:

MARISELA dijo...

¡Sí Señor!: quédate con nosotros, aunque no siempre sepamos reconocerte, aunque las dudas nos llenen el corazón y no lo encuentres abierto a tí, no te detengas, no nos abandones, recuerda que somos volubles y ciegos. Tú, Señor, danos la luz y la vida, que te necesitamos.
Saludos en el Señor, hermano Ricardo.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Transforma SEÑOR nuestras humanas intenciones y, aunque vayamos a TI en busca del pan, embriaganos de esperanza, de luz y de fe que nos haga comprender que sólo TÚ eres el verdadero Pan que baja del Cielo y nos alimentas eternamente.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS, querido hermano para ti, Ely y los niños.

rgr dijo...

Gracias Marisela por tus palabras y tu presencia; roguemos, supliquemos que el Maestro se quede siempre con nosotros, aún cuando nos olvidemos de que viene siempre con nosotros.
Un abrazo fraterno en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

¡Amén, Salvador!
Un afectuoso saludo de parte de Ely y de mis hijos, y un gran abrazo en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

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