Como una madre


Para el día de hoy (23/04/10)
Evangelio según San Juan 6, 52-59

(La vida de un niño en el vientre de su madre está sustentada por la sangre materna que corre como un río vital; y luego del nacimiento, esta pequeña e importantísima vida -en tiempos en que se promueve su aniquilación- depende de la leche de sus pechos.

Es intrínseca y amorosa y supera el hecho biológico la interrelación entre un niño y su madre.

Quizás desde allí, como niños capaces de asombrarse y totalmente dependientes de ese Dios Padre y Madre que nos comunica con amor y gratuidad su vida abundante, plena y eterna.

La identificación plena de Jesús con el Padre, de tal modo que Jesús es Dios y Dios es Jesús se extiende por un increíble misterio de ternura hacia cada uno de nosotros desde lo más sencillo, capaz de ser comprendido por un niño: el pan y el vino.

No se trata de un horror caníbal ni de orgías de sangre y horror; se trata de misterio de amor, de maravilla de Dios-con-nosotros que se ha quedado para siempre aún yéndose, y tiene el perfil trascendente de la fraternidad.

Porque imaginarnos a Cristo como alimento y bebida de modo individualista y sin compromiso, es vulnerar y traicionar su entrega incondicional.

Alimentándonos de Él, Palabra de Dios hecha carne, iniciamos el peregrinar hacia el tiempo de la Resurrección, en el último y magnífico día de su regreso.
Pero no es sólo cuestión de futuro: es el hoy de participar y trascender a nuestras miserias, a nuestros narcisismos, a nuestros individualismos, a todo egoísmo y ser partícipes ahora mismo de esa vida en Dios, abierta y ofrecida en total gratuidad a todas sus hijas e hijos sin excepción.

Ya estamos viviendo para siempre)

Paz y Bien

2 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Y de tal suerte, Ricardo que se quedó Jesús entre nosotros y en nosotros , de forma que somos comunidad de comunión en su gracia, y así la fraternidad toma forma de madre que abriga a todos bajo en manto de la Iglesia que tanto amamos y que hoy nos toca defender con nuetra vida de seguimiento de Cristo.
Que Dios le bendiga.
Sor.Cecilia Codina Masachs O.P

rgr dijo...

Así es, querida sor Cecilia; quizás por los tiempos que estamos atravesando -y en toda la vida también- haya que afirmarse en la confianza en Aquél que jamás permitirá que prevalezcan las puertas del mal sobre esta madre que nos cobija. Y más que preocuparnos en reacción, empeñarnos en lo propositivo, en lo proactivo por excelencia: vivir y anunciar la Buena Noticia de Jesús nuestro hermano y Señor.
Le envío un afectuoso saludo en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

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