Fundamentos de la misión

Para el día de hoy (04/02/10)
Evangelio según San Marcos 6, 7-13

(El -Vayan- del Maestro debería ser motivo de reflexión constante.

Ese vayan significa -más allá de la obviedad- que es distinto al esperar que vengan los hermanos mientras nos instalamos cómodamente en nuestros lugares: Dios ha salido al encuentro del hombre en Jesús, hermano y Señor nuestro e invita a sus discípulos -a nosotros- a hacer lo mismo que Él, a ir al encuentro del otro, a no esperar, a salir de nosotros mismos.

Es lo que llamamos misión, y nos ha quedado marcada el alma con su mandato desde el mismo Bautismo.

Y la misión ha de tener como fundamentos esenciales el ir sin nada, confiando en la Providencia de Aquél que nos envía y en la solidaridad de quien nos recibe, formando comunidad; no hay que preocuparse por la comida, es más, hay que sentarse a la misma mesa de quien recibe al misionero, al igual que el Maestro gustaba celebrar la vida con quienes les anunciaba la Buena Noticia; aceptar la hospitalidad que se nos brinde, pues no se trata de ir boyando de un lado hacia otro, sino compartir los días, los trabajos, penas y alegrías de quienes somos enviados.

El Maestro asume para sí el anunciar la Buena Nueva a los pobres, la liberación de los oprimidos, la redención de los cautivos, la salud de los enfermos.
Es año de Gracia y Misericordia, es año de jubileo, es tiempo de júbilo para toda la humanidad, es tiempo de Dios con nosotros.

No es poca cosa... y no es tampoco cuestión de irnos lejos -que es una vocación muy especial-: nuestra misión comienza en el hogar y continúa con los que tenemos más cerca.

Habría que pensar como asumimos nosotros esa misión, tan claramente como la asumió Jesús, sin falacias torpes ni sofismas elaborados que la desdibujen, y con los cuales pretendemos cambiar el sentido real de nuestro mandato, para nuestra conveniencia

Llevamos en nuestras vasijas de barro este tesoro de Buenas Noticias, liberación y salud con el poder del Amor de Dios.

Nada más nos hace falta)

Paz Y Bien

3 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias por su reflexión. En las lecturas de este domingo v T.O, trato el asunto de la misión desde el profeta Isaías y también del evangelio« Venid a mí y os haré pescadores de hombres». Un gran misión, ¿no le parece?.
Reciba mi ternura
Sor.Cecilia Codina Masachs O.P

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Decir «Sí», es la locura de amor más sana que podemos hacer y en la profesión religiosa, «Hasta la muerte», no sabemos cuanto nos va a costar ese sí, pero sabemos que el amor de Dios es tan grade que nos dejamos llevar por la aventura del espíritu a realizar cualquier misión que nos quieran dar.
Gracias por sus reflexiones.
Un abrazo fraterno.
Sor.Cecilia Codina Masachs O.p

rgr dijo...

Mi querida Sor Cecilia, mi más sincero agradecimiento por traer su comunión, su compromiso y sus profundas palabras a este sencillo lugar; desde mi sitio de laico, me atrevo a afirmar junto a usted que no hay más bella locura que decir Sí!, sea cual fuere el modo al que hayamos sido llamados, desde nuestra pequeñez y desde nuestras miserias. Siempre mar adentro, y siempre con Jesús al timón ha de ser fructuosa la pesca.
Que Dios bendiga a su comunidad con la alegría de su Espíritu y sostenga en su infinito Amor sus sagrados esponsales.
Un afectuoso saludo en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

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