Estatura de pecadores, oficio de pescadores, destino de servidores

Para el día de hoy (07/02/10)
Evangelio según San Lucas 5, 1-11

(Jesús se encontraba enseñando a la multitud desde la barca de Simón, un poco alejada de tierra para que todos pudieran escucharlo y verlo.

Cuando terminó de hablar, llamó a Simón.

Terminó de hablar...¿acaso el anuncio de la Buena Noticia tiene fecha de vencimiento, tiene límite, tiene final?
El anuncio de la Buena Noticia nunca finaliza hasta el reencuentro final de la humanidad con Dios. Pero en ese "terminó de hablar" está el signo que orienta e indica que vá finalizando el tiempo de Jesús por sí mismo, y que comienza el tiempo de Él a través de sus amigos.

Por ello, las siguientes palabras del Maestro a Simón tienen esa misma dirección: deben bogar mar adentro y echar sus redes.
El mar puede estar cerradamente oscuro, pueden haber tormentas que arrecien y amenacen con hacernos sucumbir, puede faltar el viento que inflame nuestro velamen... pero se trata ante todo de ir, no de esperar a que vengan los peces.

Simón era experto en su oficio: sabía que el mejor momento para la pesca era una noche de aguas calmas; sin embargo, esa noche por más que bregara, no pudo pescar ni un sólo pez.

Pero Simón confía en el Maestro: deja de lado saberes y conceptos, deja de lado limitaciones y desilusiones y obra con fé: echará las redes porque sabe de la fidelidad de Su Palabra.
Y sucede el milagro: sucede porque hay un hombre que rebasa los límites humanos desde la fé y sucede porque se abren las puertas a la Gracia.

Es tiempo de la Gracia, donde todo escapa a cualquier cálculo, donde todo es abundante: panes, peces, vino de fiesta, salud, vida plena... y en este caso, redes rebosantes de peces, a tal punto de hacer creer que se rompen las redes y que las barcas sucumbirán, que no alcanza lo que tenemos y somos, que las posibilidades y estructuras en las que nos apoyamos se romperán si los pececitos son demasiados...

Y Simón desde el fondo de su corazón comprende, más allá de su razón, superando su mente, en la certeza que sólo puede hallarse en su alma: se pone a sus pies, y le pide a Jesús que no se le acerque.
Simón se ha descubierto pecador, indigno de estar con Jesús.

-cuando se mira al sol de frente, uno se deslumbra y queda ciego al igual que Pablo de Tarso... y al recobrar la vista, uno descubre su auténtica estatura, la verdadera medida de su existencia...una nada en relación a ese Jesús que se descubre Señor-

Siempre Jesús aleja los demonios del temor que paraliza: así entonces calma a Simón -no temas- y le señala su destino de pescador de hombres.

Pescador de hombres, destino y horizonte de servidor.

Pues es de naturaleza espúrea pretender -al modo usual- que habrá muchos peces que "caerán en nuestras redes", por más que imaginemos que esas redes sean de Jesús.

El buen pescador no es el que caza un pez... es el que lo atrapa y mantiene vivo.
Por eso, desde nuestra estatura de pecadores, con nuestras limitaciones y miserias, tenemos un destino de servicio.
Internarnos en la oscuridad de este mar oscuro y peligroso que llamamos mundo... hay muchos hermanas y hermanos peces en peligro, a los que hay que rescatar vivos en las redes de Jesús.

Por más que las redes nos parezcan pequeñas, que nuestros barquitos vitales se nos hunden, la pesca será abundante, increíblemente fructífera si la Palabra vá al timón.

Y como Simón y los otros, asombrados como niños, dejar atrás todo lo que nos mantiene anclados a la falsa seguridad de ciertas playas y seguirlo.

Decir sí es saberse indigno pero llamado, poner al servicio de la humanidad -no de algunos pocos- nuestras capacidades y oficios para la Vida en la red que no se romperá jamás, y que se agranda a medida que más y más pececitos entren en ella.

Si Jesús vá en el timón, no hay noche cerrada, no se pierde el rumbo y la pesca...será increíble, tal como es el Reino que se nos ha regalado)

Paz y Bien


6 comentarios:

E. Baregó dijo...

Maravilloso post que nos comparte hoy hermano ricardo. Me gusta la expresión mantener vivo.El bbuen pescador es una figura que se iguala a la de Buen pastor de San Juan 10, es el buen pastor es el que da la vida por sus ovejas para que éstas tengan vidas en abundancia.

Maravilloso. Saludos y bendiciones.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Todo depende de nuestra respuesta. La invitación está hecha y el testimonio de quién lo hizo y lo promete se nos muestra delante. Sólo falta ahora creerle, dejarte llevar, confiar... ese es todo nuestro problema.

Nos preguntamos muchas cosas en orden a que sólo creemos lo que vemos. Creer y fiarse sin ver, en la duda, en la tribulación, en el desconcierto, en la ilógica razón, en lo irracional, en el contrasentido común... se hace duro, difícil, engañoso...

Sin embargo, no todo es desazón y duda, pues hay algo interior, en lo más profundo que nos anima a decir sí, porque lo que ansiamos y buscamos responde a esa Verdad, y en ella encontramos gozo, paz, camino y luz que alumbra el sentido de toda nuestra vida.

Un abrazo en XTO.JESÚS.

Maria dijo...

Excelente el comentario. En estos momentos en que debo de decidir alguna cosa en mi vida, me han venido muy bien tus palabras.
No te canses nunca de echar tu red, a través de la red, así llega muchos más.
Pecadores-pescadores-servidores.
Gracias.

rgr dijo...

Querido hermano y amigo padre Enrique: ante todo, mi gratitud por su amistad y fraternidad constantes; y lo que dice es muy cierto. Se trata ante todo de la vida, de protegerla, de promoverla en la plenitud del Reino.
No es otra la misión, y no sé si hay algo más importante... Es más, me atrevería a afirmar que esto es troncal y lo demás son ramas de ello.
Le envío un afectuoso saludo en Cristo y María, rogando siempre a Dios por la plenitud en su vida y su ministerio.
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Nada más cierto, querido Salvador: queda todo en nuestras manos... La salvación se nos regala por pura gratuidad, y es cosa del Evangelio la generosidad y el compartir.
Todo depende de nosotros, y con Su ayuda, queda erradicado por siempre el "no se puede". Alabado sea Jesucristo.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Gracias por tus cálidas palabras, María. Seguiremos todos echando en este mar gigante nuestras pequeñas redes: hay muchos peces -grandes y pequeños- a los que mantener con vida, y entre ellos solemos estar nosotros mismos.
Y me tomo el atrevimiento de añadir algo que debería callar: pero cuando uno toma una decisión que implica la vida, al igual que en la pequeña barca, si Jesús vá al timón, seguramente llegaremos a buen puerto con redes henchidas. Además, a Él le obedece cualquier temporal que nos quite el equilibrio.
Y te confieso algo: me estremece esa imagen de Simón, reconociéndose mínimo y pecador a los pies del Maestro... La lógica dictaría reprimendas, penitencias, etc. Pero Jesús, en este tiempo de Gracia y Misericordia, perdona antes, y ante el hecho de reconocerse pecador y limitado ¡invita!.
Aún con mis cortedades y mis miserias, me sigue invitando. Aún con todo lo que somos, cree en nosotros -a menudo, más que nosotros en Él-.
Que el Espíritu del Resucitado guíe tu navegar y te colme de alegría.
Un afectuoso saludo en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

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