Domingo de Pascua: la piedra corrida







Pascua de la resurrección del Señor


Para el día de hoy (16/04/17): 

Evangelio según San Juan 20, 1-9





En los tiempos del ministerio de Jesús de Nazareth las tumbas de los ricos se diseñaban para albergar a los fallecidos de la familia, y solía colocarse una piedra grande en el acceso como puerta dificultosa y también para desalentar a los saqueadores de tumbas, para que los muertos reposen en paz.
La tumba donde colocaron el cuerpo muerto de Jesús de Nazareth era de Jesús de Arimatea, un notable de Jerusalem: la tumba del Señor es tumba prestada.

María de Magdala advierte que la pesada piedra ha sido corrida.
Esa piedra fuera de su sitio no está allí para permitir la improbable salida de alguien atrapado allí dentro.

La piedra que se ha corrido es señal para los otros, para los que esperan contra toda esperanza, señal indeleble que esa tumba es casa inútil de la muerte.
Que la cruz no es el final.
Que al Cristo no hay que buscarlo entre los muertos porque vive. Ha resucitado.

Cristo ha resucitado, y nos pone alas en los pies y prisas en el alma para contar la mejor de las noticias a tantos que andan sumergidos en un presente sin destino, en las tinieblas persistentes, en las sombras que parecen definitivas.

Ha terminado el no se puede, han quedado a un lado todos los nunca y los jamás, todo, todo es posible porque el Señor ha resucitado.

Muy Feliz Pascua de Resurrección!

Paz y Bien

2 comentarios:

María dijo...

¡Felíz Pascua de Resurreción hermano! ¡Aleluya!

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Feliz Pascua de Resurrección, María. Dios te bendiga

Paz y Bien

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