Una mirada clara, un tesoro cordial

Para el día de hoy (18/06/10)
Evangelio según San Mateo 6, 19-23

(Las palabras del Maestro resuenan claras y contundentes, para que nada se malentienda: la acumulación de bienes materiales tiene una línea directa con lo que se corrompe, con lo que socava, con la violencia, con el robo.
Esa acumulación es la otra faz de una confianza depositada en lo que perece y se puede perder. Es la existencia centralizada y fundamentada en lo material, quedando en la periferia el resto: a menudo se subordina lo religioso a los vaivenes de la economía, el poder y las finanzas.

Por eso mismo, el mundo cada vez es más del César y menos de Dios, sobreabunda el hambre de muchos y la prosperidad de unos pocos a costa de tantos.
No se trata de una postura ideológica: es, ante todo, un llamado de Jesús a confiar y fundamentar la vida en Dios. Entonces sucede una magnífica antítesis: esos tesoros que sólo puede juntarse en el corazón, no se corroen, no nos corrompen y no nos pueden ser quitados.
Más aún: son bienes que se multiplican de modo inconmensurable cuando se comparten.

Los tesoros cordiales -bienes del cielo fruto del Espíritu- derriban de su trono al egoísmo y al individualismo que nos aleja del prójimo... Por eso mismo, son de índole comunitaria, en donde el yo cede el paso al nosotros.

Cuando la existencia tiene cimientos en Dios, el hambre y la pobreza se nos vuelven intolerables, pues redescubrimos la justicia del Reino que florece en la fraternidad, en el rostro de Jesús que se descubre en cada esquina, por cada vereda, en cada encuentro.

Se hace preciso tener una nueva mirada, clara y límpida: esa mirada no es cuestión de retinas sanas o enfermas, sino más bien en esa conversión profunda y eficaz por la que orbitamos alrededor de Jesús, nuestra Luz.

Todo se transforma, y ya no hay ojos mezquinos que miran sin ver. La vida se hace nueva y el mundo ya no es un enemigo, sino tierra a la espera de la siembra desde la generosidad, el compartir y la alegría indestructible de sabernos amados.

Como en ese caminar del Maestro curando toda dolencia, pongámonos a sus pies para que nos haga ver con nuevos ojos transparentes.)

Paz y Bien

4 comentarios:

Edit Liliana Ciotti dijo...

Que reflexiones tan profundas y valiosas nos regalas cada día amigo.
Me hace crecer con cada meditación.
Dios te bendiga por darnos tu tiempo hecho meditación diaria de la Palabra.
Un abrazo en Cristo.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Ricardo, bien difícil está llevar el mensaje de jesús, y todo porque la Iglesia les ha decepcionad, por eso se alejan de Dios y viven en la opulencia tranquilos sin mucho pensar. Si se pensará, les entraría miedo de c`
ómo viven.
Gracias por tus reflexione y presencia en mi casa
Bien os necesito allí.
Un abrazo
Sor.Cecilia

rgr dijo...

Edit, lo que yo hago acá es mínimo en comparación con lo que cosecho desde la Palabra y especialmente desde lo que regalan y comparten los amigos.
Un agradecimiento enorme por tu presencia y tus palabras.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Querida sor Cecilia, el agradecido por lo que regala a diario en su casa soy yo -y mis aportes allí son mut pequeños, y no tan constantes como quisiera-. Además su presencia habitual en estos pequeños sitios como éste, nos impulsa y sostiene con su calidez y ternura.
Mi oración agradecida a Dios por usted.
Un abrazo fraterno en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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