Corpus Christi: la Eucaristía que nos falta

Solemnidad de Corpus Christi: Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor

Para el día de hoy (06/06/10)
Evangelio según San Lucas 9, 11-17

(No es muy difícil imaginarlo a ese Jesús de Nazareth viendo a María, su Madre, amasando la harina para lograr el bollo que se convertiría en pan.
Él no tenía una mirada que se conformara con lo aparente, siempre miraba más alla de lo evidente; seguramente vió una conexión misteriosa y milagrosa entre ese pequeño grano de trigo que se molía para llegar a ser ese nutritivo y sabroso pan que nacía de las manos de su madre.

También debió vivir con intensidad a ese mismo pan bendecido y repartido por José de Nazareth, así como cuando este pasaba la copa santa del vino de la Pascua.

Todas esas cosas no eran sólo buenos recuerdos.
Ya hombre y viviendo plenamente su misión, nos enseñaba ese milagro descubierto en su niñez para revelarnos la maravilla del Reino de su Padre, ese grano de trigo que cae para tener destino de pan.
Ese pan también, al igual que José de Nazareth, sería bendecido por Él , partido y repartido para que una multitud se sacie.
Ese vino también no sería una cosa privada: en una boda, fué capaz de transformar -cuando parecía que la fiesta llegaba a su fin- una tinajas llenas de agua en cientos de litros de buen vino de la alegría.
Porque es el tiempo de la Providencia, de la increíble desmesura de la Gracia.

Y hubo y hay más, siempre hay y habrá más.
Jesús mismo fué toda su vida pan, alimento que satisface todas las necesidades de la existencia humana, siempre allí mismo, disponible para todo el que quisiera.
Él mismo supo partirse, repartirse y compartirse.

Es el Verbo de Dios hecho uno de nosotros, el que recrea la esperanza y la alegría, el vino de fiesta, la sangre que es sinónimo de vida que corre rauda por nuestro ser, vino que es sangre también siempre dispuesta para todos.

Y como lo sabía bien desde niño, aceptó su destino de pan y vino santos; por puro Amor, Él se hizo grano de trigo en el molino de la cruz para convertirse en pan de todos, Él fue capaz de aceptarse uva grácil en el lagar del Calvario, pisado y prensado para el vino de la vida.

Nos han enseñado desde pequeños que los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la Gracia de Dios.
El Maestro siempre fué insistente con esto: un signo importa más por su función, es decir, por el hacia dónde apunta, hacia dónde señala, hacia dónde nos quiere conducir la mirada -signo, segno, señal-

Y la Eucaristía es el signo por excelencia del amor la ternura, del darse sin medida... Profesamos y sabemos la presencia real de Jesús en la especies del pan y el vino, y es donación sin medida ni límites de su propia vida, la totalidad de su ser entregada para toda la humanidad.

Signo sensible y eficaz... Nos reunimos -porque ante todo y por sobre todo, la Eucaristía es comunitaria- para celebrar, para festejar este misterio de Amor en memoria suya.
Y Él nos alimenta y sucede el milagro.
Porque nutrirnos de su Vida no significa consumir, ni tampoco comer, sino más bien que estamos invitados y comprometidos a hacernos nosotros mismos pan y vino para el hermano, don que se parte, reparte y comparte, alcanza para todos y nadie pasa necesidad.

Y cuando esto sucede, sucede la acción de Gracias, Eucaristía de la vida transformada, de un mundo distinto posible.

Pero a este mundo le falta Eucaristía; entre nosotros mismos quizás haya mucho consumo de su cuerpo y su sangre, pero sin un compromiso.
No hay acción de gracias cuando a mi lado mi hermano languidece de hambre y soledad, no hay Eucaristía cuando la compasión es traficada, no hay cena santa cuando mi vida no es alimento para el necesitado.

Él se ha ido para quedarse más plenamente y de modo permanente, recordándonos que a pesar de la cruz, hemos sido creados para la alegría y la fiesta, y que tenemos destino de Resurrección.

En estas tierras yertas del mundo, seguimos en pié , caminamos y lo seguimos porque la eternidad se nos ofrece como en aquella humilde casa nazarena, pan para todos y vino de liberación, comida y bebida de Resurrección)

Paz y Bien


4 comentarios:

Edit Liliana Ciotti dijo...

Tus palabras, ilumindas por el Espíritu, nos llevan a la meditación y un acto de verdadera contricción.
Gracias por darnos tu tiempo y tus meditaciones benditas.
Que tengas una celebración de Corpus Cristhi llena de Gracias y dones.
Un Abrazo.

rgr dijo...

Edit, soy yo el agradecido porque por esta mínima tarea tengo la enorme bendición de hallar ecos y resonancias y, por sobre todo, la comunión y la fraternidad que el Espíritu vá tejiendo en silencio entre todos nosotros.
Que tengas una magnífica semana junto a los tuyos.
Un abrazo fraterno en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

Vani dijo...

Ricardo, este post nos invita a la reflexión profunda... gracias por tus palabras, tu compartir este espacio de crecimiento espiritual... Te envío todo mi cariño y muchos abrazos...
Paz y Bien

rgr dijo...

Vani, bienvenida y gracias por tus palabras.
Descubrí que asumiste la maravillosa tarea de ser maestra de jardín para niños en situación de riesgo, de vulnerabilidad social...Dios te acompañe y sostenga en eso que es tan primordial -algo conozco, con mi comunidad y mi familia damos algo de apoyo a gente que está así excluída-
Y un agradecimiento doble, porque he descubierto tu blog, que nutre desde el compartir y se vuelve por eso muy importante.
Somos todos barquitos pequeños, y sin embargo vamos abriendo espacios, y eso es valioso.
Un abrazo grande
Paz y Bien
Ricardo

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