Misterio de fecundidad


Para el día de hoy (10/08/11):
Evangelio según San Juan 12, 24-26

(Jesús entrega su vida sin reservas y en total libertad. A pesar de la angustia que sobrevendrá, de los dolores atroces y de la soledad con la que se encontrará, no duda en hacer de su vida una ofrenda para la Salvación
No es hombre de andar reservándose nada para sí: su misión será también la de los suyos, y allí en donde sus amigos vivan como Él, allí lo encontraremos.

La metáfora del grano de trigo no puede ser más diáfana para los ojos que de verdad tienen hambre de ver más allá de las apariencias: en lo profundo del corazón humano anida una energía vital insospechada, increíble, maravillosa. Y el modo de que esa vida se libere y expanda es desde la donación de la propia existencia.
El grano de trigo cae a tierra y muere, y ya hay fruto en promesa que será abundante.

En la ilógica del Reino, es imprescindible y apetecible morir.
Morir a todo egoísmo, morir a toda búsqueda exclusiva de uno mismo,morir a cualquier avaricia, morir a tanto juicio y malhumor, morir al propio interés, morir a toda seguridad, que se nos muera toda conformidad y toda conveniencia.

La vida se multiplica y y disemina inclaudicable cuando mujeres y hombres en nombre de Jesús, por Jesús y con Jesús se vuelven ofrendas santas por la liberación de sus hermanos, por la alegría del prójimo, para que el otro viva y viva en plenitud)

Paz y Bien

2 comentarios:

Pedro dijo...

Hermano en Cristo Jesus, que importante lo que acabo de leer, hay que morir para luego renacer en Cristo, si todos comprendieramos estas cuatro lineas alli esta todo lo necesario para ser uno con el corazon de Dios. Un abrazo muy fuerte.
Paz y bien.

es imprescindible y apetecible morir.
Morir a todo egoísmo, morir a toda búsqueda exclusiva de uno mismo,morir a cualquier avaricia, morir a tanto juicio y malhumor, morir al propio interés, morir a toda seguridad, que se nos muera toda conformidad y toda conveniencia

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Morir para que viva en nosotros Él, para que nuestro corazón sea su morada.
Paz y Bien, hermano

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