Lujanera


Nuestra Señora de Luján - Patrona de la Argentina

Para el día de hoy (09/05/11):

Evangelio según San Juan 19, 25-27

(Con tenacidad de madre, con la obstinación de los que creen, con la sagrada terquedad de los que aman, Ella quiso quedarse aquí, entre nosotros -hasta bandera se ha hecho, aunque muchos no quieran reconocerlo-.

Más que un acontecimiento milagrero, desde 1630 se nos ha regalado un signo maravilloso de compañía y permanencia, de promesa y esperanza.
Ella sigue aquí y vá con nosotros, prohijándonos desde cuando éramos apenas una colonia periférica hasta nuestro presente de nación que quiere edificar futuro.

Entre sus pequeñas manos orantes y su corazón inmenso están nuestras penas y alegrías, nuestras desdichas y nuestras fiestas, nuestros quebrantos y nuestras fidelidades.
Virgen gaucha, Madre lujanera, María de Nazareth es madre de todos los que habitamos esta casa común que se nos ha regalado y que llamamos Patria.

Madre incansable, Mamá de los más pequeños, de los olvidados, de los ninguneados, de los que no cuentan, de los que son menos que una estadística, de los que nada esperan, de los que sólo saben de malas noticias.

Madre de los que, a pesar de todo, construyen desde su hambre justicia y liberación.

Madre de mis hermanos primeros, los pueblos originarios.

Madre de los trabajadores, de los jubilados, de los cartoneros, de las maestras y los doctores, de las amas de casa, de los niños y los jóvenes, Madre de los que cuidan a los dolientes, Mamá de los más vulnerables, de los campesinos y de los soldados que se quedaron en unas islas al sur, Madre de todas las madres, las de panzas grandes, de las abuelas, las de los pañuelos blancos, las que la comprenden más allá de toda razón viviendo a diario en los hijos y para los hijos.

Madre también de los que triunfan a costa del sufrimiento de los otros, de los apóstoles del dinero, de los traficantes de la muerte, de los defensores del egoísmo, de los cultores del mercado, de los despreciadores profesionales, de los opresores cotidianos, de los soberbios en su impunidad.
Madre paciente para que estos hijos renazcan a un nuevo día.

Madre de todos nosotros, con todo y a pesar de todo.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, Madre gaucha, Mamá compañera, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de ese Hijo tuyo, que es nuestro Dios y nuestro hermano, y que desde su sacrificio infinito y su Resurrección nos sigue alentando y diciendo que nadie más debe morir, que otra vida es posible, que todo puede mejorar, que hay que seguir andando nomás, sin desfallecer, sabiendo que no vamos solos.

Al pié de esa cruz de luz y dolores, Jesús te confió a cada uno de nosotros.
No tenés casa propia, porque tu hogar está allí, precisamente, en donde viven tus hijos.
Tu casa es nuestra casa, y con tu compañía, algún día no muy lejano, la vamos a transformar en hogar)

Paz y Bien

2 comentarios:

su chico dijo...

Tantas veces nuestro Padre nos hace dignos de ser sus hijos, así nosotros nosotros nos hacemos indignos de que seas nuestra Madre
Y lo peor... no hace falta ser Madre Celestial para que así sea.

En el Amigo
al + mc

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Hermano, acompaño desde mi silencio la certeza de tus palabras.
Un abrazo
Paz y Bien
Ricardo

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