La libertad del servicio, la verdad de los hijos

Para el día de hoy (13/04/11):
Evangelio según San Juan 8, 31-42

(Se acerca el momento de la Pasión: las discusiones en torno a las enseñanzas de Jesús van in crescendo, y esto suele suceder cuando los prejuicios se vuelven violencia que niegan y cuestionan cualquier afirmación del otro porque sí, de antemano y sin fundamentos.

Los cuestionadores de siempre -entre ellos, podemos tal vez descubrirnos- reivindican status y dignidades a partir de pertenencias específicas: hijos de Abraham dice el Evangelio para el día de hoy, y es similar la postura que afirma la afiliación política o el integrar un movimiento religioso, especialmente ser parte de la Iglesia.

Pero hay todo un mar que atravesar, una pascua a la que animarse junto a ese Maestro que nos convoca y al Espíritu que nos anima. Porque la auténtica liberación es el paso del a servidumbre al servicio.

A las hijas y a los hijos de Dios -hermanos dilectos de Jesús- se les reconoce a partir de sus acciones, y no tanto por la mera exhibición de credenciales. Es la verdad fundamental de negarse a sí mismo para darse a los demás, es descubrirse filialmente unidos por el cordón umbilical del alma a ese Dios que quiere para toda la humanidad dignidad y respeto por la vida.

Esa verdad se expresa en grado mayor en la entrega por amor de Jesús en la cruz, el Redentor que se hace siervo y esclavo, Aquél que muere para que otros vivan.

Quizás -sólo quizás- seamos verdaderamente "religiosos" cuando reivindiquemos desde cada gesto, en cada momento y como certeza desde la cotidianeidad la tolerancia y el respeto, la búsqueda del bien del otro, la compasión, el socorro del caído, hacerse pan para el hambriento, señales de auxilio y liberación para nuestra gente.)

Paz y Bien

2 comentarios:

Salvador dijo...

Todo el misterio está contenido en la Pascua del SEÑOR, ¿por qué tanto amor hasta la propia muerte siendo el dueño y SEÑOR?

Así, de la misma forma, debo entregar mi vida. Y experimentas que al menor rasguño sientes un deseo casi irresistible de huir. Necesito morir y dejarme crucificar por los intereses de otros, las envidias, incompresiones, egoísmos, disidencias y...etc.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Sin dudas que es preciso morir, Salvador! Y no en la despedida de este mundo, sino también morir a todo lo que nos separa y nos aleja del hermano y de Dios
Un abrazo grande para tí y tu familia en el Dios de la Vida
Paz y Bien
Ricardo

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