Ob audire

Para el día de hoy (11/02/11):
Evangelio según San Marcos 7, 31-37

(Ob audire es la raíz etimológica de aquello que conocemos como obedecer; significa literalmente tanto "escuchar al que está enfrente de mí" como también "oír atentamente"...

Lamentablemente, es un término que se ha manipulado históricamente, vulnerando una cuestión fundamental relativa a su significado, y que es la libertad del que escucha. Por eso, desde la obediencia se ha justificado habitualmente todo tipo de sumisión y no pocos atropellos, con reflejos rebosantes de autoritarismo y desprecio al que debe obedecer, elevando a una especie de categoría superior al que imparte las órdenes -claro está, que hablamos especialmente de las cosas del espíritu-.

Odebiencia, entonces, desde esta perspectiva, es camino de crecimiento, de fecundidad y liberación: es oír con atención la Palabra, es escuchar a un Jesús que ante todo es amigo y hermano, no un sumo sacerdote lejano e inaccesible, sino cercano, muy cercano -uno más entre nosotros-.
Obedecer es escuchar la Palabra y dejarse transformar por ella desde esa libertad arraigada en el pleno uso de las facultades humanas.

Jesús está en territorio pagano, las tierras gentiles de la Decápolis; allí le presentan a un sordo que, además, tenía por eso mismo dificultades para expresarse: no escucha y como consecuencia, no puede comunicarse con los demás. Además, la idea imperante era que esa sordera era un justo castigo de un Dios severo por sus pecados.
Es un hombre al que se le han cerrado todas las puertas para una vida plena, para una existencia digna, para crecer y ser feliz.

Pero Jesús ha crecido entre sus dos maravillosos padres, el justo José y la linda María, pura y madre por siempre; entre ellos ha crecido en Gracia y sabiduría, entre ellos ha aprendido su oficio de tekton, artesano y carpintero.

Sin embargo, como siempre sucede, hay almas autosuficientes que pretenden imponerle al Salvador del universo el cómo debe hacer las cosas; así entonces, le piden que a este hombre aquejado de sordera le imponga las manos.

Pero el Maestro -hermano y Señor nuestro- sigue siendo un Dios artesano, y con la dedicación propia de los que saben y conocen bien lo que hacen porque ya lo han vivido, reconstruye a ese hombre quebrado usando con ternura sus dedos y su saliva. Jesús moldea nuevamente estas vasijas que somos y que tan a menudo se quebrantan, y la fé se nos muestra como ternura, contacto, cercanía y caricia antes que dogmas y doctrinas.

El grito ¡Effatá! es necesario para que se abran las puertas que se le han cerrado por la misericordia ausente y la compasión olvidada.

Y sucede lo impensado: el hombre sano, pleno en su humanidad restaurada, canta las maravillas de Aquel que lo ha salvado.
Ha recuperado su capacidad de oír y escuchar, y con ello, también su capacidad de hablar y poder comunicarse.
Este hombre se vuelve plenamente obediente, es decir, ha escuchado con atención la Palabra y su existencia se ha transformado, dando paso a una vida nueva, una vida que no puede acallarse de modo alguno, como tampoco no puede silenciarse la fuerza incontenible de la Buena Noticia.

Así sea para toda la humanidad, para cada uno de nosotros.)

Paz y Bien

4 comentarios:

Edit dijo...

La definición que nos das de obediencia, partiendo de su raíz latina, no la conocía.
Gracias por enseñarme y sacarme del error.
Tu meditación esta vez fue a mi saber, lo que los dedos de Jesús en la oreja del sordo.
Gracias amigo...

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Edit, esto lo he aprendido hace muy poco. Verdaderamente, no sé si en estas líneas se refleja la totalidad de ese universo, pero te aseguro que se corresponde con muchas cosas que me han tocado vivir y otras tantas que uno encuentra a diario.
Gracias a vos por estar siempre
Abrazo grande
Paz y Bien
Ricardo

Anónimo dijo...

Ricardo, me encanto el dibujo que publica y también lo que escribió.
Tiene alguna referencia de quién hizo el dibujo? O es de algún pintor famoso?
Muchas gracias!
Paula

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Hola Paula!
La verdad, lo único que recuerdo -esto lo publiqué en febrero de 2011- es que la imagen la obtuve de un foro de pastoral de sordomudos, aunque no sabría decirte más acerca del autor.

Paz y Bien

Ricardo

Publicar un comentario

ir arriba