Prudencia


Hay un límite imperceptible entre prudencia y cobardía.
Llamamos prudencia a la seguridad y a la flojera.
Llamamos prudencia al no comprometerse,
al no arriesgar nada personal.
Creemos que con la edad aumenta la prudencia;
sin pensar que también aumenta el conformismo.
Todos nos hablan de prudencia, Señor;
pero de una prudencia que no es tuya que,
que en vano buscamos en tu Evangelio.
Jesucristo, te damos gracias porque tú no fuiste prudente,
ni diplomático; porque no callaste para escapar de la cruz,
porque fustigaste a los poderosos sabiendo que te jugabas la vida.
Los que te mataron, éstos fueron los prudentes.
No nos dejes ser tan prudentes
que queremos contentar a todos.
“Tu palabra” es hiriente como espada de dos filos.
Además de las Bienaventuranzas,
también pronunciaste las maldiciones; es un texto subversivo.
No queremos una prudencia
que nos lleve a la omisión, y nos haga imposible la cárcel.
La terrible prudencia de acallar
los gritos de los hambrientos y los oprimidos.
Danos sinceridad,
para no llamar prudencia a la cobardía,
al conformismo, a la comodidad.
No es de prudentes el ser cristianos y el seguir a Cristo.
No es prudente “vender lo que se tiene y darlo a los pobres”.
Es imprudente entregar la vida por Dios y por los hermanos.
Que cuando sintamos la tentación de la prudencia,
recordemos que Tú “has escogido la debilidad del mundo
para derrotar a los fuertes; y a los estúpidos para confundir a los sabios”.
Porque la prudencia del mundo es enemiga de Dios.

Luis Espinal sj
sacerdote y mártir

6 comentarios:

Angelo dijo...

Pues tú lo has dicho, es muy importante descubrir la diferencia entre prudencia y cobardía y actuar en consecuencia. Un saludo fraternal

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Nos has planteado justo un capítulo entero que dedico al libro que estoy escribiendo. Viviendo en comunidad donde hay muchas más hermanas mayores y ancianas la prudencia que es muy buena poseerla , para algnas de ha convertido en miedo, y recelan de todo. Lo mismo se pued comprobar en las residencias de ancuianos que estén mentalmente sanas, hay una desconfianza vital que también la hallamos en la sociedad en todos sus estratos unos más que otros. Causas: Cada vez se vive con más idiferencia e incomunicación que años pasados, estamos mas informados , pero menos comunicados.
Un placer leerte, no tengo tiempo para más.Recibe mi ternura
Sor.cecilia

♥Alicia dijo...

En nuestra sociedad tan injusta pareciera ser de Prudentes no intervenir, no participar, no comprometerse cuando en realidad es indiferencia porque la injusticia no está llamando a las puertas de nuestras casas.
El cristiano es voz del hermano que sufre.
No le llamemos Prudencia a la cobardía; ni le llamemos violencia al buscar justicia y dignificar al hermano que sufre.
Un abrazo en Cristo mi querido amigo
Paz y Bien
♥Alicia

rgr dijo...

Es siempre más que grato encontrarte, Ángel.
Un abrazo para tí y tu familia.
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Sor Cecilia, su ternura y su entrega son signos de la Gracia de Aquel que siempre está atento a nuestras necesidades.
Un abrazo fraterno para usted y su comunidad.
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Eso que mencionás, querida Alicia, es todo un clamor de la vocación: hacerse voz del hermano silenciado. Eso, precisamente, requiere ánimo y coraje, pues no estamos ni estaremos solos ni librados a nuestra suerte.
Un abrazo grande en el Dios de la Vida
Paz y Bien
Ricardo

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