Del tal Padre, tales hijos

Para el día de hoy (09/09/10):
Evangelio según San Lucas 6, 27-38

(De tal palo tal astilla dice el saber popular, y podríamos resignificarlo para descubrir nuestra identidad.

Hay multitudes que oyen al Maestro... sin embargo, son pocos los que lo escuchan. Quizás, los que le presten mayor atención sean los enfermos, los pobres y los niños.
Precisamente, a los que en verdad lo escuchan les habla con fervor de hermano, sabiduría encarnada, Dios entre nosotros.

Les habla instándolos a identificarse con el Padre suyo que es el Nuestro.
En Su Palabra hay una maravillosa imprudencia y una trascendente insolencia a ojos mundanos.

En un mundo en donde todo tiene su precio, invita a la solidaridad, a la generosidad desinteresada y sin límites.

En un mundo en donde sobreabundan el ruido y las palabras vacuas, invita al silencio orante y al extremo de suplicar el bien para quien nos hace daño y nos amenaza.

En un mundo en donde la norma es retraerse en los intereses individuales y mirar hacia otro lado, invita a la compasión, a hacer propio el dolor y el sufrimiento del prójimo cercano y lejano.

En un mundo que entiende por justicia la opresión y la violencia de los poderosos, invita a la mansedumbre y a la humildad de ofrecer otra mejilla.

Podría decirse que es toda una revolución, pues el amor es revolucionario.

Sin embargo, es más sencillo -quizás, porque nos hemos vuelto demasiado complejos-; así como en el actuar diario se reflejada la formación y los orígenes familiares de cada uno de nosotros -eso que llamamos identidad-, así sea nuestro obrar.

Una bendición y una Gracia es ser reconocidos como hijos de Dios Padre y Madre porque actuamos, vivimos y amamos como Él.
Quizás esa sea la raíz de lo que entendemos por Evangelización)

Paz y Bien



2 comentarios:

Edit dijo...

Honrar a nuestros padres.
Honrar a nuestro Padre, con nuestros actos, con nuestros pensamientos y acciones.
Honrarlo en nuestros sueños y deseos.
Honrarlo es Amarlo de veras.

rgr dijo...

Amén, Edit, que así sea todos los días, cada momento, cada respirar.
Paz y Bien
Ricardo

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