Chacarera de la Redención


Chacarera de la Redención

Cuando la noche se cierne
sobre los montes y llanos,
hay quien retorna a su nido
y hay quienes huyen llorando
Más Dios envía en la noche
siempre un puñado de estrellas
para iluminar los sueños
del que es valiente y se queda.

Aunque al parecer la muerte
se cierre sobre el destino
de las jóvenes propuestas
que en esta tierra han nacido.
No es bueno cambiar hermano
aunque sea duro el camino
la libertad del desierto
por las cebollas de Egipto.

Jesús nos dio su mensaje,
vida fuerza y pan bendito
pa’ que saciemos el hambre
del pueblo que clama a gritos
y alcanzará solamente si tu corazón y el mío
se estrechan para que el llegue a donde sea preciso.

No te escapes a esta hora,
hora de andar anunciando
que es posible la esperanza
que el pueblo seque su llanto
si es cosa de abrir el alma
y amarse como es debido
seguí creyendo en la vida,
sumate te invita Cristo.


Hace tiempo una muchacha
que se llamaba María
le dijo a un pueblo tan pobre
como el que yo tengo hoy día
que Dios es misericordia
y hay que cantar su justicia
que nos hizo una promesa
de amor y nunca se olvida.

Muchos andan proclamando
que no es posible quedarse
y la casa que Dios ha dado
ha de ser tierra de nadie,
hay que avisarle a la gente
que es bueno sembrar el suelo
que cuando el amor se riega
siempre los frutos son buenos.

¿Porque entonces no jugarse
por un sepulcro vacío?
y hallar todas las respuestas
en las verdades de Cristo,
no hay muerte que acabe todo
por más tremenda que sea
si hay gente que pone el hombro
y se juega por lo que sea.

aquí puede escucharse:

La mesa de los pequeños


Para el día de hoy (31/10/09)
Evangelio según San Lucas 14, 1.7-11

(La estima y el reconocimiento por parte de los demás son necesidades asociadas a la imperfección humana; desde una especulación psicológica, se podría aseverar que soy en tanto el otro me reconoce y me define.
El problema está en que nos olvidamos que antes que todos, Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro ya nos ha reconocido y nos reconoce a cada uno de nosotros.

Y la tergiversación de esa necesidad lleva directamente al afán de superioridad, a las veredas rotas de la fama, la posición y la vanidad.
-hoy en día es casi obsceno el afán de figuración; más o menos, quien no aparece en los medios masivos de comunicación, no existe-

Hazte fama y échate a dormir, dice el saber popular, y nosotros quizás agregaríamos sin dudar demasiado, hazte fama y échate a morir, pues creer que a través de la figuración, la ostentación y la comparación uno es más y es mejor que el otro, es sendero seguro a la muerte en vida.

El Maestro viene a prevenirnos acerca de esta actitud, y a prevenirnos, y no lo hace proveyendo una receta o código de conducta, sino invitando a cambiar el corazón.

Las invitaciones al banquete son prerrogativa del dueño de casa, no de sus invitados.
Atención: este Dueño de casa invita según Él quiere, y no por los méritos de los comensales.

-María lo sabía muy bien, por eso debordaba su alma de alegría cantando ¡Dios exalta a los pequeños!-

Atención: este Dueño de casa tiene debilidad por los más pequeños, por los más humildes.
Y las invitaciones que entrega son gratuitas, señores, no se pueden adquirir en la compraventa de las promesas ni con la tarjeta de crédito de las recompensas que presuponemos nos corresponden.

El Maestro nos invita a cambiar el corazón: el Dueño de casa invita por pura gratuidad y con una preferencia extrema por los humildes... Quizás entonces nuestros corazones deban humillarse, hacerse pequeños sin otro interés que el interés del prójimo, al igual que el Dueño de casa.

Mi lugar le pertenece antes que nada al otro.

Quiera el Espíritu del Resucitado auxiliarnos en esta tarea de desterrar todo afán de figuración, todo hambre de recompensas, y buscar ante todo y por sobre todo el servicio al hermano.
Como Jesús, que siendo Dios y Señor se hizo siervo y esclavo, dando la vida en rescate por muchos)

Paz y Bien

El desafío

Para el día de hoy (30/10/09)
Evangelio según San Lucas 14, 1-6

(Resulta extraño, pero hemos venido leyendo que en varias oportunidades, sus más enconados enemigos lo invitaban a cenar al Señor.
Probablemente, buscaban más de cerca encontrar motivos para condenarle, para mostrar y objetar su enseñanza... Pero también, terciaba el interés que las palabras de Jesús despertaban en ellos: ¿quién és este hombre que nos habla con tanta autoridad?.
Lamentablemente, estaban más aferrados a sus normas que a Dios, y esa era una corteza muy difícil de romper: el interés que suscitaba quedaba en la mera emoción externa, superficial, nunca los conmovía y transformaba.

En el Evangelio para el día de hoy, leemos que Jesús había sido invitado a cenar un sábado a la casa de uno de los principales fariseos.
Y extrañamente, allí, en la casa de uno de los jefes, en ese día sagrado -Sabbat-, el Maestro no tiene empacho en desafiar a sus anfitriones, cuestionando su mentalidad, sus normas, su aferrarse a armazones que son de ellos pero no de Dios: quiere traspasar esa corteza que los envuelve, y llegar a sus corazones.

Vayamos a la Palabra: nos dice que "delante de él había un hombre enfermo de hidropesía".
-La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, y en ella nada sucede ni está escrito por casualidad, todo tiene un sentido-
Delante de Él: solamente se puede "ver" al enfermo, al necesitado desde un corazón compasivo, misericordioso. Los demás, sólo lo miran pero no lo ven, están cegados en la soberbia de su razón.
El hombre tenía un sufrimiento doble: su enfermedad (la hidropesía provocaba edemas diversos que desembocaban en la muerte) y la exclusión a la que estaba sometido, pues se consideraba a la enfermedad como consecuencia del pecado o de una maldición.
Desde el enfermo, desde el necesitado, desde el excluído, el Maestro lanza el guante del desafío.
Toma al enfermo de la mano -un gesto de ternura, un modo absolutamente personal-, lo sana -es el poder de Dios!- y lo despide -el hombre, por la misericordia de Dios, llega preso de sus miserias y parte libre y vivo y pleno-.
Y allí señala, contundente y sin lugar a interpretaciones diversas, o a disquisiciones inútiles: toda norma y estructura religiosa o social, debe ponerse primeramente al servicio del necesitado.
Y el culto -¡la cena!- debe partir y expresar esa misericordia que es Dios y se expresa en el auxilio y socorro del hermano caído.

Quizás rumiando la Palabra de hoy, y desde una oración sincera, invitemos a Jesús a que venga a cenar con nosotros.
Así es, y así sea.
Que venga a nuestras casas -eclesiásticas, comunitarias, familiares, personales- y nos desafíe: es imprescindible que nosotros también quebremos esa dura corteza de indiferencia y de falsa paz que implica la comodidad y la ausencia de conflictos.
Así sea, Señor.)

Paz y Bien


Sin pedir permiso


Para el día de hoy (29/10/09)
Evangelio según San Lucas 13, 31-35

(La predicación de Jesús no se desarrollaba en lugares relativamente tranquilos y sin problemas; antes bien, el clima era de amenazas y peligros francos -recordemos el martirio de Juan el Bautista-.

El poder omnímodo y perverso de Herodes inundaba las calles... Entonces sucede un hecho sorprendente: se le acercan al Maestro unos fariseos -aquellos que habitualmente estaban en su contra, corren a avisarle que debe irse, pues el tirano ya no lo soporta y busca matarlo.
Es claro: el Señor se había vuelto peligroso, pues -debemos entenderlo- el amor es peligroso para los poderosos.

Sin embargo, el Señor no retrocede, y dice las cosas como son, claras y contundentes: no vacila en llamar a Herodes "zorro" y, más aún, le manda a decir al monarca que seguirá expulsando demonios y curando a la gente, y que espera su consumación al tercer día.
No es ingenuo respecto de lo que le espera, ni reniega de su destino, que será similar al de los profetas que precedieron sus pasos y lo anunciaron a través de los siglos: sabe que la corrupción y la muerte lo esperan en Jerusalem.

Pero para cumplir con los designios de su Padre no debe pedir permiso.

Hay que rumiar en silencio profundo esta Palabra del día de hoy, dejar que cale hondo.

La tarea de hacer el bien, de llevar la esperanza a todas las gentes -la tarea del Reino- no requiere autorización previa de ninguna autoridad, a pesar de los problemas que se puedan contraer.
Y a la vez, esa tarea implica el compromiso vital y total de decir y llamar a las cosas como son: no podemos renunciar a nuestra vocación profética, que es anunciar la Buena Noticia y es también denunciar todo aquello que se opone a la Vida)

Paz y Bien


Discípulos y enviados

Para el día de hoy (28/10/09)
Evangelio según San Lucas 6, 12-19

(No era una decisión cualquiera, de resolución simple. De entre los muchos discípulos que tenía, iba a elegir a varios de ellos en particular: iban a andar tan cercanos a Él que esa misma cercanía implicaría un compromiso total.

No era una decisión cualquiera, por eso Jesús pasa la noche entera en oración con su Padre.

Más de uno se sorprendería con la eleción de Jesús: entre los doce elegidos no había herederos de grandes familias o realeza, notorios políticos o sabios de renombre.
Entre ellos había pescadores, recaudadores de impuestos, campesinos, estudiosos de la Torah, comerciantes... Y los había de muy diferentes caracteres, obstinados y honestos como Tomás, entusiastas como Pedro, fieles hasta el fin pero violentos como Santiago y Juan, prácticos como Andrés...
Todos con sus luces y sombras, con sus virtudes y defectos, con su nombre y apellido, muy parecidos a vos y a mí, a cada uno de nosotros.

Porque de eso se trata.
Beber con ansia el vino de su Palabra, y que Él haga morada en nosotros y desde allí, descubrirnos enviados a anunciar la Buena Noticia a todas partes, a sembrar la esperanza, a orar sin cesar y a trabajar para que el Reino sea en esta tierra.

Nos llama por nuestros nombres y tal cual somos porque nos conoce...y cree en nosotros!

¿Qué estamos esperando?)

Paz y Bien

Escondido y en silencio

Para el día de hoy (27/10/09)
Evangelio según San Lucas 13, 18-21

(Parece insignificante.
Viene escondido y en silencio.

Pero la pequeñez del grano de mostaza y el mínimo de la levadura esconden un gran poder, el del crecimiento, el de la vida.

El Reino de Dios es aquí y ahora, y sólo hay que saber abrir los ojos del alma para descubrirlo... Para una mirada común, es sólo una utopía o una bella figura literaria.

Esa semilla se siembra en la huerta que es nuestro corazón: allí busca nuestra tierra fértil, germina y crece hasta convertirse en arbusto frondoso; tan frondoso que los pájaros vienen a anidar en sus ramas, tan buena sombra tiene que pueden cobijarse debajo muchos agobiados por el desierto extenuante del abandono.

Y esa levadura es nuestra vocación y destino: sin aparente relevancia, se pierde y desaparece en la gran masa del mundo para hacerla crecer.

Un mundo de pan escaso multiplica sus dones y sacia todo el hambre cuando leva la masa por el fermento del Reino de Dios.

Al fin y al cabo, en la Eucaristía -antes de la consagración- ofrecemos en memoria de Jesús pan y vino; pero no cualquier pan, sino pan ázimo, pan sin levadura.
Es en su memoria y en su presencia, y no solamente porque en la última cena el Señor dió el verdadero sentido al banquete Pascual...

Ofrecemos panes ázimos, panes sin levadura... porque nosotros hemos de ser la levadura que con Jesús haremos el Pan de Vida y la gran acción de gracias de la humanidad)

Paz y Bien

Sin demoras

Para el día de hoy (26/10/09):
Evangelio según San Lucas 13, 10-17

(Enumerar las cargas que doblegan las espaldas y provocan que tantas mujeres y hombres vivan postrados, con la vista fija en el suelo, es una tarea ímproba.

Sin embargo, por entre el vocerío inútil y la bulla mundana, se alzan voces que en nombre del Maestro y por Él, ven a los encorvados, los llaman por su nombre y los hacen poner de pié, liberándolos de todo yugo y haciendo que recuperen íntegramente su dignidad como hijas e hijos de Dios.

Cuando esto sucede, es Cristo que pasa y es el Reino que se hace presente.
La liberación implica salud y alegría.

Aún así, parece que hubiera condiciones, códigos y normas que pretenden establecer el cómo y el cuándo, declarando con ojos inyectados de odio ¡anatema! a quien se atreva a quebrar el desorden establecido.

Sí, el desorden establecido: porque la liberación -la restitución de la dignidad, la ruptura de toda cadena, el poder vivir en plenitud la identidad de hijos de Dios- no admite demoras ni plazos ni condiciones.

Todo lo que obste es causa de un peso mayor en las espaldas de quien sufre.

El Maestro confundía y dejaba azoradas a muchas almas mezquinas que propiciaban este desorden... Aún así, cuando una persona recuperaba su identidad -hija de Abraham en la Palabra de hoy- era causa de alegría para muchos.

Que el Espíritu del Resucitado nos libere de toda carga de miseria y de todo lastre que nos impida acudir en auxilio de los hermanos doblegados.
Amén)

Paz y Bien

Bartimeos

Para el día de hoy (25/10/09):
Evangelio según San Marcos 10, 46-52

(Incapacitado de ver, al borde del camino, viviendo de la limosna eventual que se pueda conseguir.

Incapaces de ver la Verdad y la Salvación, así nos puede pasar, encontrándonos a la vera de la vida, esperando que algún alma generosa nos suelte algo valioso para sobrevivir un rato más.

Y así se desdibuja y pervierte este destino primordial de vivir nuestra humanidad en plenitud, y nos resignamos al ímprobo oficio de la supervivencia.

Y en eso, pasa Jesús.
Su cercanía y su presencia transforman todo.
Y hay mensajeros que avisan: -¡Ánimo, levantate que te llama!-

Aún sin poder ver, aún al costado de río de la vida, surge el grito mezcla de dolor y de confianza: -Señor, ten compasión-

Compasión: com - pathos, algo así como compartir el sufrimiento, hacer propio el dolor del otro, hacerse cargo de la pena del prójimo.

Y el Señor se hace cargo: pone sobre sus hombros la ceguera, la soledad y la angustia, e indefectiblemente y con inefable ternura dirá a los Bartimeos de todos los tiempos: ¿Qué quieres que haga por tí?

Ya no hay soledad, ya no hay un mirar ajenamente como transcurre la vida: el Señor llama, el Señor libera, el Señor está presente y hace recuperar la mirada perdida.

Y cuando al fin se puede ver, sólo queda caminar y seguirlo siendo fieles a este sello que nos hace hijos de Abbá Padre de Jesús: ser muy pero muy humanos, tan humanos que de su mano nos vamos divinizando y trascendiendo los límites del mundo y del tiempo.

Pero hay otros Bartimeos a los que ver si recuperamos la mirada.
Almas excluidas de la vida, sobrantes de la sociedad, desechados por el mundo.
A menudo, se acerca el Señor y surge el grito descarnado y ardiente de esperanza... pero están los especialistas de siempre, aquellos que mandan acallar esas voces porque molestan, porque son ruido.

Camino y misión también: hacerse palabra para tantos Bartimeos ciegos de esperanza, tirados a un costado de todo, Bartimeos que mascan su dolor en silencio porque hasta la voz se le ha quitado.
Que el Señor nos acompaña en esta cura)

Paz y Bien

Rosario de ternura


Un Rosario de ternura fluye de tus ojos

y desgranan tus manos las cadenas del odio.


Encarnas en tu vida todo el amor del Padre

y la Merced florece, sobre tu pecho de ave.


Dios escuchó pedir liberación

y te mando a su pueblo.

Y la Merced brotó en tu corazón,

abriste el mar del miedo.

Y de tu mano nos conduces hacia Dios,

Maria, Madre de la Redención.


Borra el temor que oprime nuestro corazón joven,

que es sangre, vida y fuerzas para el hermano pobre.


Hay tanta gente presa, haznos Redentores,

y junto a ti, seremos amor para los hombres.

aquí se la puede escuchar:

Tierra malgastada o higuera fructífera

Para el día de hoy (24/10/09):
Evangelio según San Lucas 13, 1-9

(No hay dolor o sufrimiento impuestos que encuentren justificación y refieran a méritos pretensos o a consecuencias divinas de ciertas conductas malas.

Dios es ante todo un Padre Misericordioso, no juez y verdugo que castiga a los pecadores.

Es año de Gracia y Misericordia inaugurado por Jesús, nuestro hermano y Señor.
Dios nos busca constantemente, sin desmayo ni descanso... ha entregado -sin vacilar- a su propio Hijo a la muerte por nuestro regreso.

Ese regreso es lo que llamamos conversión.

Nuestro tiempo de peregrinar por estos arrabales es muy limitado; no tenemos la certeza de su duración, de su extensión...Pero sí sabemos con seguridad que debemos regresar a los brazos del Padre.

Eso que llamamos vida es una concesión que se nos ha hecho gratuitamente, un trozo de tierra fértil para que rinda sus frutos.
Somos como esa higuera del Evangelio de hoy: sin frutos, sólo sirve para hacer leña.
Es consecuencia natural de lo que hagamos, o más bien de lo que dejemos de hacer; no se trata aquí de castigos celestiales o condenas codificadas.

Somos nosotros los que elegimos o nó frutos gratos o tierra reseca e inútil.

El Señor Jesús ha ganado para nosotros un poco más de tiempo: hay que aprovecharlo antes de que sea tarde)

Paz y Bien

Signo de los tiempos: entre saberes perecederos y conocimientos de eternidad

Para el día de hoy (23/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 54-59

(Desde los tiempos de la predicación de Jesús hasta nuestros días, la humanidad ha avanzado de manera exponencial en el ámbito de la ciencia y el conocimiento; no sólo se estudia a la materia en sus mínimas expresiones, a la naturaleza en sus potencialidades y peligros, sino que la especie humana ha salido de este pequeño planeta y progresivamente está explorando el universo.

Sin embargo, la advertencia del Maestro para los de aquellos tiempos acerca de discernir las señales del tiempo y el clima, es igualmente válida y actual para los parámetros del saber contemporáneo.
-La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva-

Todos esos saberes -útiles e importantes- quedan en un plano inmanente, funcional y perecedero si no están supeditados a un corazón que busque leer más allá de lo evidente.
Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, es EL signo de este y todos los tiempos: es la señal a través de la cual la historia del hombre adquiere pleno significado y sentido.

Y no debemos confundirnos: la lectura de los signos de los tiempos siempre es -valga la redundancia- temporal, jamás es ahistórica, pues es precisamente en nuestra historia personal y en la historia de la humanidad en donde se pueden y deben descubrir las acciones e intenciones del Padre Creador.

El Señor Jesús es el signo de Salvación para toda la humanidad: por eso todos aquellos saberes pueden re-significarse desde las hijas e hijos de Abbá, Padre de Jesús y Padre Nuestro, reconciliados por Jesús entre sí y con el Creador, ampliando los horizontes del conocimiento desde la justicia, la solidaridad, la fraternidad y el amor.

En la increíble urdimbre de la historia se ha abierto una puerta que nunca ha de cerrarse, y está en nosotros encontrarla.

-y un entrañable deseo: que esta familia de Jesús que solemos llamar Iglesia sea verdaderamente signo de esperanza para todas las gentes, cercanas y lejanas. Amén-)

Paz y Bien


Un fuego que no se apaga

Para el día de hoy (22/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 49-53

(Cada uno de nosotos es pasible de sucumbir a una tentación por demás peligrosa, y es que la Palabra nos resulte cómoda, adecuada y adaptable a nuestros estados de ánimo y a nuestros intereses personales.

Nada más lejano al Reino.

El Maestro nos pone en guardia: no debe haber medias tintas, es necesario y hasta imprescindible que su Palabra nos mueva, nos conmueva, nos transforme, derribe al hombre viejo, separe las aguas del egoísmo para encendernos.

Sí, encendernos con el fuego del Espíritu, el fuego que no se apaga, vivifica, apasiona y moviliza hacia el hermano y hacia Dios.

Podrán suceder borrascas de ansiedad y miedo, tormentas de soledad; podemos estar hasta el cuello sumergidos en nuestras propias miserias...El fuego prevalecerá y nada será igual.

No hay espacio para medias tintas.)

Paz y Bien


Él está volviendo

Para el día de hoy (21/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 39-48

(Hemos de estar atentos, preparados, dispuestos.
Él está volviendo.
Nadie sabe cuando -sólo el Padre- pero Él está volviendo.

-quizás su regreso no ha echado buenas raíces en nuestros corazones y mentes, pero Él está volviendo y ello sucederá en el momento más impensado-

Su regreso es Gracia; su venida no significa tanto el fin del mundo como más bien la consumación de la historia, la gran fiesta de la humanidad a la que todos hemos sido invitados por Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro.

Hemos sido invitados no a una fiesta más, sino a LA fiesta, ¿qué hacer?

Alistar nuestras mejores ropas y preparar el lugar, siempre pensando con la mente puesta en Dios.
Es cuestión de ornar esta pequeña fracción de tierra fértil que se nos ha prestado y que llamamos vida; engalanarla con bellas flores del Reino, nutricias frutas de amor -pues se pueden tener andrajos resplandecientes pero también opacos y lujosos ataúdes-

Y es cuestión de que el salón esté listo...Digamos mejor el lugar antes que el salón, son mejores las fiestas cuando no son en lugares cerrados.
Nos toca preparar adecuadamente el lugar.

Parece que andamos fallando, o que tenemos en vista otras vicisitudes, porque el lugar predeterminado para la gran fiesta del regreso de Jesús -este mundo- no es un sitio demasiado amigable y mucho menos humano.

¿Nos habremos olvidado de hacer de este mundo un lugar bueno para nuestros hermanos y en el que el Resucitado se sienta a gusto?

Hay que ponerse en marcha, entonces.

Él está volviendo)

Paz y Bien


Despiertos y atentos


Para el día de hoy (20/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 35-38

(Angustias, ansiedad, vorágine y monotonía diarias son agentes que conspiran contra la salud del alma.
Por lo general, su aliada natural es la rutina.

Y se nos adormece el sentido, y perdemos de vista el hacia dónde vamos y el porqué; las prioridades quedan trastocadas, y surge con furia el reino de la alienación...Entonces no le dejamos lugar al Reino de Dios.

El Maestro alza su voz para que nos mantengamos despiertos y atentos, aún inmersos en la velocidad malsana de la vida cotidiana.
Habrá que dejar atrás la devoción al consumo, el culto al placer, el consumo de la información y disponerse a cosas que no perecen.

Cada uno de nosotros tiene una invitación personal y muy especial a la fiesta de la Vida, y hay que estar preparados y dispuestos para participar junto con los demás.

No podemos quedarnos dormidos)

Paz y Bien

La insensatez de la avaricia


Para el día de hoy (19/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 13-21

(La imagen es elocuente: el resaltado "in greed we trust" -en la codicia confiamos- es la verdadera cara del "in God we trust" -en Dios confiamos-, que se multiplica como ícono reverencial e idolátrico en este mundo en el que vivimos.

Jesús, en esta parábola del rico insensato, nos enseña y nos previene contra esta peligrosísima actitud, enfermedad cuasi terminal para el alma y que impide que nazca el hombre nuevo para el Reino de Dios.

Del mismo modo que en el Evangelio del día de ayer, hoy se trata ante todo de personas, de seres con nombre, apellido y rostro... No es cuestión de teorizar sobre sistemas, analizar economías, definir ideologías, abstraerse sobre política: antes que todo eso -que debemos reconocer como importante- hay personas que rinden culto a la avaricia y que hacen de la codicia su camino.

La insensatez del rico de la parábola es asegurar su vida mediante la acumulación de cosas, de bienes materiales; pretende, mediante la abundancia de bienes, tener garantizada una "buena vida", alegre, pacífica, plena.
Se cree astuto, y por eso planifica lo que firmemente cree como dogma de fé, amontonando muchas cosas, rindiéndole culto al dinero...Pero en realidad vá camino a la ruina verdadera, a la pérdida de su alma.

Cuando se construyen depósitos en el corazón para amontonar cosas que no nos pertenecen, se echa fuera la semilla del Reino de Dios y se impide que germine, crezca y dé frutos... Lo que verdaderamente nos pertenece es lo que damos gratuitamente, sin condiciones, por el bien del otro antes que el propio, con los pies firmemente afirmados en la solidaridad y continuando la obra del Maestro, haciendo presente aquí ahora el Reino, que ante todo es la donación por amor de la propia vida y el servicio.

Es un buen momento para meditar -junto al santo hermano de Asís, que tanto sabía de estas cuestiones- cuales cosas son en verdad de nuestra propiedad, que valor le damos a las cosas y si los bienes son para el uso y disfrute de todos o de algunos pocos...

-Pensar que saturamos nuestros oídos y mentes con sesudas y extenuantes soluciones a esta crisis que tan cruelmente golpea, y que no es otra cosa que el fruto maldito de la codicia-

Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro quiere el bien y la plenitud hoy y siempre de todas sus hijas e hijos, comenzando en esta vida que es peregrinar hasta la morada definitiva con Él y por Él)

Paz y Bien


Nuestra identidad cristiana

Para el día de hoy (18/10/09):
Evangelio según San Marcos 10, 35-45

(Parece increíble.
Después de tanto caminar con Él, los discípulos no querían entender de qué se trataba todo lo que Jesús les enseñaba.
Lo acompañaban físicamente, pero sus almas estaban lejos, bien lejos.

Santiago y Juan aparentemente le hacen un pedido; hasta lo llaman Maestro.
En realidad le están diciendo qué debe hacer, quieren que los siente a su derecha e izquierda "cuando estés en tu gloria".

-No saben lo que piden- es la respuesta del Señor, una respuesta quizás más entristecida que una reprimenda.
Los hijos de Zebedeo siguen estando en otro plano, sus pensamientos son de los hombres y no los de Dios.

Y los otros discípulos no se quedan atrás: se indignan ante tal pedido...porque ellos también tenían sus ambiciones y esperaban sus privilegios y recompensas.

La Palabra nos regala un bello signo: en medio de la disputa y la confusión, nos dice que -"Jesús los llamó y les dijo...-"

No se trata de que acuden a Jesús los discípulos cuando están confusos o cuando deben zanjar disputas -producto muchas veces del egoísmo y de la ambición-; se trata más bien de que Jesús los llama y les habla.

Y no se trata de apaciguar los ánimos; es hora de derribar la estatua del dios-aspirina, del dios-calmante y adorar al verdadero y único Dios de la Vida y la Paz.

El Maestro los llama y les expone el verdadero uso que se hace del poder en este mundo, y desenmascara el verdadero rostro de los poderosos.
No habla de sistemas, monarquías, democracias, absolutismos, izquierdas, derechas y centros, no.
Habla de seres, personas concretas con nombre y apellido que ejercen el poder oprimiendo a sus semejantes , utilizándolo en provecho propio, considerándose dueños y señores de vidas, bienes y virtudes.
Y en ese exacto instante, define la identidad de quienes quieran seguir su camino.

-Nada de eso entre ustedes-

El poder deberá transformarse en servicio.
Quien quiera ser el más grande e importante, deberá ser el servidor de sus hermanos.
Quien quiera ser el primero, que se haga esclavo de todos.

Se nos ha dado por pura gratuidad y amor entrañable de Abbá Padre el Reino, realidad y presencia.
Sin embargo, reclamamos la misma herencia de los zebedeos y de los otros discípulos.
Desde pretender vivir una fé basada en premios y castigos, en la búsqueda de recompensas postreras, en las predendas, privilegios y jerarquías actuales, desde lo personal pasando por lo comunitario y vivido a veces tristemente en esta familia que llamamos Iglesia.

-Nada de eso entre ustedes-

Maravillosa locura del Reino de Dios que se nos ha regalado -y no se nos ha dado como premio, recompensa o pago-

Nuestra identidad cristiana como discípulos, como comunidad que sigue a Jesús, como Iglesia ha de estar caracterizada total y enteramente por el servicio... Y por el servicio a toda la humanidad, no solamente a los "nuestros".

La ambición por títulos y rangos, el ansia por detentar poder, la devoción a estructuras, el ímpetu por conseguir adeptos...
-Nada de eso entre ustedes-
vuelve a decirnos el Maestro.

La Iglesia crece y se eleva y glorifica a Dios cuando -paradoja para los hombres, Gracia de Dios- cuando se expande no tanto en números interminables, sino cuando crece hacia y desde abajo.
Abajo, sirviendo sin esperar nada a cambio, a los pobres, a los excluídos, a los más pequeños primero...y luego a todos los demás.

La verdadera identidad cristiana se caracterizará por el servicio y la entrega de la vida a diario, por la negación del yo en beneficio del tú y del nosotros, por la renuncia a sí mismo para que el otro viva, haciendo presente aquí y ahora el Reino de su Maestro que siendo Dios, se humilló totalmente, vino a servir y dió su vida en rescate por muchos)

Paz y Bien





La blasfemia contra el Espíritu Santo


Para el día de hoy (17/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 8-12

(Increíble hombre, rico en misericordia el Señor que es capaz de perdonar toda ofensa que se le haga a Él, servidor de todos.

Pero nos previene: hay una ofensa, una blasfemia, una injuria que no tiene perdón: la que se efectúa contra el Espíritu Santo.

El que blasfeme contra el Espíritu Santo no será perdonado; es decir, atribuir al Maligno las señales conque el Espíritu refrenda y confirma los signos y las acciones de Cristo.

Pero no debemos cometer el predecible error de que, quien cometa este pecado será objeto de la ira divina, en espera de un Dios que baje su mazo y dictamine la condena eterna.

Dios es Amor y Misericordia... Quien blasfema contra el Espíritu se autoexcluye de la Salvación, se transforma por sí mismo en un ser incapaz de recibir absolución, imposibilidad de aceptar el perdón.

Y el Maestro nos sorprende, y siempre hay más, mucho más.

Nunca dejará de insistirnos en que no tengamos miedo, Él vá con nosotros, y más aún: no hay que preocuparse por nuestras palabras en los momentos de prueba...

Inmenso misterio de gratuidad y misericordia: el Espíritu nos enseñará qué décir y cómo decirlo.

Es un buen momento para replantearnos si en la vida diaria reconocemos ese obrar del Soplo de Dios en nosotros, y si depositamos nuestra confianza en Él)

Paz y Bien


No se olvida de ninguno de nosotros


Para el día de hoy (16/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 1-7

(-No teman- nos dice con insistencia y ternura el Maestro frente a cada momento difícil.

-No teman- nos dice cuando las levaduras venenosas de doctrinas e hipocresía quieren socavar nuestra libertad y dignidad de hijas e hijos de Dios

-No teman- nos dice cuando la angustia y el temor nos paralizan y atenazan la voz

-No teman- nos dice cuando la amenaza de la violencia por seguir sus pasos acecha en cada recodo de nuestro camino

-No teman- nos dice cuando creemos estar completamente solos por sostener los valores del Reino

El Padre Bueno no se olvida de ninguno de nosotros, aún en las cosas más simples, aún cuando nosotros podamos olvidarnos de Él en nuestra vida diaria.

Él vá con nosotros...¿a quién o a qué temeremos?)

Paz y Bien

Entre eruditos bíblicos y testigos de la Palabra

Para el día de hoy (15/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 47-54

(Los Evangelios no son sólo relatos de hechos sucedidos durante la predicación de Jesús: son Palabra de Vida y Palabra Viva.
Dios nos habla hoy, a nuestra época, en este preciso momento.

Al igual que escribas, fariseos y herodianos, vivimos tiempos en los que reina la apariencia por sobre la verdad, única y profunda. Y es, por lo general, una apariencia que esconde anhelos profundos que no se condicen con el proyecto de Dios, la Vida.
Por eso la ambición del poder, por eso todo ascenso será utilizando la cabeza del prójimo como escalón, por eso habitualmente en el ámbito religioso se pretende utilizar la Palabra en provecho propio, construyendo falsos ídolos que tratan de imponerse a muchos oprimiendo sus almas, y no se adora al verdadero Dios.

Al igual que escribas, fariseos y herodianos, se acalla a profetas que sólo tienen un único interés -el del servicio- y que hablan en nombre de Dios... Mejor aún, que Dios habla a través de ellos.
A menudo, sus palabras son incómodas como es incómoda la conversión, pues derriban con la fuerza del Espíritu muros que separan y losas que aplastan corazones, normativas y preceptos que deberían ser meros medios o herramientas y sin embargo se las venera como dogmas.
A esos profetas, hermanos y servidores de todos, se los acalla tergiversando sus palabras, imponiéndole silencio o directamente, quitándoles la vida.

En estas tierras latinoamericanas que amamos con pasión, estamos tistemente acostumbrados a ello, y es un sonido que nos resulta habitual el murmullo que tarde o temprano se convierte en vocerío que pretende acallar la voz de los que no tienen voz, o el coro de las balas asesinas de tantas hermanas y hermanos nuestros, servidores del Altísimo y de sus hermanos.

Siempre hay que orar, nunca es suficiente...
Y desde la oración y la comunión en el Espíritu del Resucitado, preguntar y preguntarnos si no necesitamos tantos eruditos -que sí son necesarios- como debemos implorar por mujeres y hombres que se consagren a ser testigos del amor que el Padre nos tiene, haciendo vida diaria su Palabra, aún a riesgo de ofrendar sus vidas en el camino)

Paz y Bien

El olvido de la justicia y del amor

Para el día de hoy (14/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 42-46

(Podemos leer la Palabra con un ojo crítico y censor respecto de escribas y fariseos... sólo que a veces actuamos de igual modo.

Nos apegamos demasiado al cumplimiento estricto de determinadas normativas y preceptos en pro del cuidado del "afuera", a menudo por cuestiones del qué dirán, del sostenimiento del poder y del prestigio, y nos olvidamos de Dios y del hermano.

De nada sirve atenerse a la estricta observancia de la letra pequeña de nuestros deberes si no hay amor.
Nuestra fé entonces pasa a ser una idolatría de un falso dios que inventamos para nuestra exclusiva conveniencia... y continuamos en la sintonía del olvido del otro, en especial del más desamparado.

Por eso el Maestro embate con dureza contra esta actitud: -sepulcros que no se ven, sepulcros blanqueados- dirá sin vacilar.

Sin vivir el amor del Padre en nosotros y sin practicar la justicia del Reino -dar y darse sin medida y sin interés propio, por pura gratuidad- todo acto que presuponemos como religioso se torna una ideología vana y peligrosa: es el ejercicio cínico de la hipocresía.

Quizás vaya siendo tiempo para pensar, junto con el Maestro, cual es la justicia que debemos practicar... Y cual es la imagen que tenemos de ella.

Si por justicia recuperamos el sentido primordial de dar a cada uno lo suyo, entonces la justicia no será tanto una mujer de ojos vendados portadora de una balanza, sino más bien una madre con los ojos bien abiertos, atenta a las necesidades de cada uno de sus hijos)

Paz y Bien

Un camino a la pureza


Para el día de hoy (13/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 37-41

(Jesús gustaba de sentarse a comer con muchos, y era el momento para enseñar y para incluir lo que ha menudo se dejaba de lado, a personas que socialmente eran despreciadas.
Quizás iba prefigurando la gran cena a la que toda la humanidad, sin distinciones, estaría invitada.
Por eso esa noche aceptó la invitación de un fariseo a cenar: convertiría esa cena en un momento de diálogo fraterno entre dos ¿enemigos?...

Detengámonos un momento en el carácter de los fariseos: eran muy estrictos, organizados y disciplinados.
Cumplían rigurosamente los turnos del día dedicados al trabajo, a la oración y a la formación y al descanso. Se atenían sin correrse ni una coma al cada uno de los preceptos de la Ley; en cierto aspecto, eran admirados por la disciplina de soldados que esgrimían en su vida cotidiana.

Y esto se vé reflejado en la cena a la que fue invitado el Señor: el fariseo, entre extrañado y admirado, se asombra de que Él no cumpla con las abluciones acostumbradas, el rito de purificarse antes de comer.

El Señor embiste contra ello.

No se trata, como en el caso de los fariseos, de la estricta observancia de ritos externos vacíos de contenido.
No se trata, como en nuestro caso, del formal cumplimiento de preceptos y tradiciones en los que no esté puesto el alma: la pura exterioridad conspira contra la Salvación y nos enfermamos de opacidad.

Por eso, el Maestro nos abre el camino de la Vida a través de la recuperación de la pureza.
Un corazón puro -el que será capaz de ver a Dios como Él nos enseñó en las Bienaventuranzas- es un corazón que no reserva nada para sí, que dá y se dá sin otro interés que el del prójimo, sin buscar méritos ni recompensas, por pura gratuidad al igual que su Padre del Cielo.

Esa es la verdadera limosna, dar lo que nos pertenece y más aún, dar la vida, no las sobras, no moneditas que entregamos religiosamente por costumbre, no diezmos de costumbre y mezquindad.
El camino de la pureza se extiende a través de nuestra tierra fértil... Darnos a nosotros mismos)

Paz y Bien


Buscando señales

Para el día de hoy (12/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 29-32

(Pedimos signos, requerimos señales, muchas señales.

Convertimos la fé -una cuestión de corazón y de amor- en un trueque, si me das tal cosa te prometo hacer tal otra, Señor muéstrame que debo hacer, Señor si de verdad me quieres te pido que hagas esto o el otro...

Y hay una sola señal importante, en toda la historia ha habido un solo signo auténtico, claro y definitivo: la Resurrección de Jesús.

Y el Señor hoy sigue dando señales, pero se nos ha anquilosado la mirada.
Esos signos están dados por mujeres y hombres buenos que dan testimonio de esa Resurrección, de esa Vida que de una vez y para siempre ha aplastado a la muerte.

A tener cuidado: no siempre esas personas-signos pueden ser cercanos, de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia.

Hay mucha gente -innominada, quizás desconocida para nosotros e incluso ignorada- que son signos del Amor que Dios tiene para con cada uno de nosotros.

Del lugar más impensado aparecerán señales milagrosas de esa búsqueda constante del Padre hacia el bien de sus hijas e hijos.

Jonás para los ninivitas, la reina de Saba para el pueblo de Israel... Las señales pueden venir de donde menos se las esperan.

Los caminos del Señor son misteriosos e inescrutables, pero siempre conducen al bien y a la verdad.

Habrá entonces que re-pensarnos desde la conversión, es decir, desde un alma que se sabe imperfecta y falible, pecadora y escasa que constantemente quiere converger en el destino común que tenemos inscripto en el fondo del corazón desde el mismo Bautismo: la vuelta al Padre)

Paz y Bien

Nada nos pertenece


Para el día de hoy (11/10/09):
Evangelio según San Marcos 10, 17-30

(Nada es nuestro, nada nos pertenece.

Ni los méritos del cumplimiento religioso ni los conocimientos acumulados.

Ni los bienes que hemos ganado con nuestro esfuerzo, ni nuestras buenas intenciones.

Ni una vida pacífica ni los días turbulentos de crisis.

Ni la familia heredada y amada ni los amigos adquiridos y queridos.

Nada es nuestro, nada nos pertenece, Señor, y por eso nos cuesta desprendernos de lo que en verdad es ajeno.

Nada es nuestro, nada nos pertenece, Señor, y por eso hay miles de camellos haciendo fila para pasar por el ojo de la aguja, y van a pasar limpiamente, mientras que nosotros no podremos entrar al Reino de los Cielos.

Porque, Señor, no acertamos ni aceptamos entender que todo es Gracia, que todo es dado -hasta tu vida misma has dado refrendando con tu sangre este amor-.

Y tu Palabra es una espada que cala hasta la raíz del corazón.

Por eso andamos entristecidos como el joven rico del Evangelio; nos cuesta un esfuerzo espantoso desprendernos de todo... en especial de aquello que no nos pertenece.

-para peor, no me horrorizo cuando se declaman sesudos discursos acerca de la propiedad privada, cuando mi hermano languidece de miseria a mi lado, y yo paso de largo-

Todo nos ha sido dado, en especial la vida.
Y nos ha sido dada para que sea tierra fértil, fructífera en obras de amor que no son otras que las obras propias de la fé.

Nos suena a calvario desprendernos de la idea de los premios futuros; la Salvación sucede hoy.
Nos duele en cuerpo y alma renegar del propio yo.

Señor, ten piedad de nosotros.
Sabemos que nos miras con entrañable afecto como miraste al joven rico.
Que tu Espíritu nos ilumine, para que haya menos camellos pasando por ignotos ojos de agujas, y más hermanos.
Para que podamos reconocernos en los ojos del hermano.
Para darnos cuenta que tu Salvación jamás es individual: nos salvamos con otros.
Y para que finalmente y de una vez por todas, reconozcamos que las cosas son verdadera y totalmente nuestras cuando las damos por generosidad, con el color de la solidaridad y por difundir el perfume de la gratuidad...
Bien para los hermanos y canción de la Gracia.
Amén)

Paz y Bien



Ella vá señalando el camino de la felicidad

Para el día de hoy (10/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 27-28

(Jesús pasaba enseñando las cosas del Reino y haciendo el bien.
Pero unas cuantas almas mezquinas -fariseos, escribas, levitas, religiosos profesionales, lacayos imperiales, poderosos de diversa laya- lo calumniaban, trataban de hacerlo tropezar y murmuraban a sus espaldas; allí se conjugaba la soberbia, el odio, el temor a perder el poder, el desconcierto y otros tantos frutos del mal.

Sin embargo, la gente más sencilla -los anawin- se admiraban de sólo escucharlo, se alegraban de tenerlo con ellos y entre ellos, aún cuando a menudo se equivocaban al reconocerlo, aún cuando no podían discernir quién era éste hombre que se decía Hijo de Dios, que hablaba con autoridad y que hacía tantos prodigios...

Así sucedió esa vez, tal como nos relata el Evangelio del día de hoy, con aquella mujer: con una alegría incontenible que nace de un sentimiento profundo, desde las mismas entrañas y sin pensar demasiado, exclamó a voz en cuello:
-¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!-

Es una imagen que estremece: el Dios hecho hombre reconocido, y el elogio a la Madre que lo gestó y crió, reconocimiento certero de mujer a mujer.

Y el Maestro no escatima elogios a su Madre tampoco; por el contrario, la exalta aún más:
-¡Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan!-

Porque María, Madre suya y Madre nuestra, amada desde siempre por el Padre, no es sólo bendita entre todas por haber llevado en su seno a quien era su Hijo y también su Señor.
María es bendita entre todas y, por lo tanto, proclamada feliz por todas las generaciones porque desde su nada y desde su Sí infinito ha escuchado la Palabra y la ha guardado en su corazón.
María es pura tierra fértil en donde germina la semilla del Reino, y es feliz porque crece en su seno el Salvador y en su corazón vive la Palabra de Vida que es Palabra Viva.

Ella es nuestro signo y signo para todos los tiempos: felices seremos si escuchamos y guardamos la Palabra, haciéndola vida.
Nada más hace falta)

Paz y Bien

Ha llegado el Reino de Dios

Para el día de hoy (09/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 15-26

(El Reino de Dios significa un futuro de vida plena y eterna en Dios a la que todos estamos atraídos por la gracia del Espíritu.

Pero también el Reino significa un aquí y ahora: Jesús continúa en este preciso instante expulsando los demonios de las almas agobiadas a través de sus amigos y su familia...Nosotros.

EL Reino de Dios florece cuando las hijas e hijos de Dios son liberados de toda influencia y ataduras del Maligno, o sea, que vuelven a vivir en plenitud y libertad su identidad humana, y vuelven a pensar y a obrar por sí mismos.

El Maligno supone todo lo que se opone a la humanidad y, por lo tanto, a la vida.

Por allí está nuestra vocación: seguir los pasos de Jesús haciendo que germine fuerte la libertad y la vida, expulsando en nombre del Señor todo lo que es inhumano, opresivo, mortal.

Pero no es sencillo, y por eso el Maestro no cesa de educarnos en su infinita misericordia.
En cada paso misionero surgirá como piedra que trata de provocar el tropiezo y el golpe que lastima las calumnias y las interpretaciones mezquinas y parciales de lo que se haga; pues el corazón que sólo mira por sí mismo es incapaz de ver ese Reino que en este preciso momento está acrecentándose -y a nosotros mismos nos puede suceder-.

Y hemos de estar alertas: quien ha sido liberado de algún mal que lo agobia y le impide vivir en plenitud, en la pura dignidad de los hijos de Dios, no puede dormirse en sus laureles, y el Maestro nos conoce.

Nadie queda inmune a los embates del mal, pero nuestro auxilio está en el nombre del Señor, que hizo el Cielo y la Tierra)

Paz y Bien

Hacedores de milagros


Para el día de hoy (08/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 5-13

(Orar, orar siempre, constantemente, insistentemente, sin desfallecer.

Pedir...
Buscar...
Llamar...

El Maestro no requiere condiciones previas ni méritos: si uno pide, recibe, si uno busca, encuentra, si uno llama, se le abrirá.
Y no es cuestión de que se cumplan nuestros limitados propósitos que se acotan a un infantil ¡lo quiero ya!. Nada de eso.
El Señor con su vida nos ha asegurado la obtención de lo pedido, de lo buscado, de lo llamado.

Y más, mucho más: aún con nuestras limitaciones y miserias, somos una nueva creación, hijas e hijos de un Padre bondadoso que sólo quiere nuestro bien.

Y nos regala su gran don, producto de su amor infinito: el Espíritu Santo, y nos convertimos en templos vivos de Dios.

Munidos así de su Vida abundante, plena y eterna, impulsados por el Espíritu del Resucitado...qué límites encontraremos en nuestro caminar?

Podemos, en nombre de Jesús, ser hacedores de milagros... Traer la Vida de Dios a este mundo muerto.

No es necesario nada más que la oración confiada, que es el eco del Espíritu que sopla en nosotros y nos hace decir ¡Abbá! al Padre de Jesús y Padre Nuestro)

Paz y Bien



Eres toda hermosa

7 de octubre - Nuestra Señora del Rosario

¿Qué podemos decir del Rosario sin hablar de Ella?
Decimos María y decimos también Santo Domingo
y la devoción de meditar sobre el misterio de la Salvación
orándole a Ella y orando con Ella.

Decimos María, decimos Rosario y decimos salterio de los pobres.

Decimos María, decimos Rosario
y decimos que no hay amenaza que nos pueda, por grave que parezca.

Decimos María y decimos rostro materno de Dios.

Decimos María y decimos Dios hecho uno de nosotros.

Decimos María y decimos un ¡Sí! infinito
a la voluntad de Dios, que es la vida.

Ella, que de tan pequeña se ha hecho la más grande.
Ella, la que no tiene casa propia, pues su hogar es el de sus hijos.
Ella, llena de gracia y consuelo.

-Si nosotros como comunidad cristiana -Iglesia-
somos el cuerpo y Cristo es la cabeza a la que estamos
indisolublemente unidos, María es el cuello entre lo humano y lo divino-

Decir María y decir Rosario quizás sea primordialmente
la necesidad de hijas e hijos de llevarle flores a su Madre porque la quieren.

En este día tan especial, una bella canción compuesta e intrepretada por el padre Néstor Gallego
Paz y Bien
Ricardo

ERES TODA HERMOSA

Bendita entre las mujeres
Mujer nacida sin mancha
sin mancha será tu vida
tu corazón, tu mirada.

Antes de nacer el sol
ya su luz iluminaba
si es Jesús, la luz del día
tu fuiste la madrugada

Que hermosa eres Maria
Orgullo de nuestra raza
sin pecado concebida
nacida llena de gracias

Rayo de Luz sin tinieblas
cristal que no se rayara
río de amor transparente
que nunca enturbias sus aguas

Antes que todo se hiciera
los mares y las montañas
en Dios ya estaba Maria
y Dios en ti se alegraba

padre Néstor Gallego

aquí puede escucharse:


Nuestro Padre


Para el día de hoy (07/10/09):
Evangelio según San Lucas 11, 1-4

(Señor,
líbranos de todo mal,
en especial de caer en la tentación de no perdonar
las ofensas que nos infringen
del mismo modo que perdonas las nuestras,
y que sabemos bien que te ofenden
cuando algunos de tus hijas e hijos
no tienen pan y nosotros no lo compartimos;
que el pan sea para todos por igual
porque esa es tu voluntad en esta tierra
porque esa es tu voluntad del cielo,
santificar tu Nombre en el culto
y santificarlo en el servicio al hermano necesitado
Señor que estás en los cielos
y estás bien cerca
te suplicamos tengas piedad de nosotros
que aún sabiendo el camino que nos enseñó tu Hijo Jesús
hermano y Señor nuestro,
hacemos todo al revés
y no terminamos de aceptarte y descubrirte
en tu infinita misericordia
como nuestro Padre
Amén)

Paz y Bien

Dispersiones

Para el día de hoy (06/10/09):
Evangelio según San Lucas 10, 38-42

(La vorágine de la vida citadina diaria nos absorbe, nos colma de nerviosismo y ansiedad, y allí comenzamos a perder el sentido y la perspectiva de lo verdaderamente importante.

Jesús entró en un pueblo, en casa de una mujer llamada Marta, que tenía una hermana llamada María.
Detengámonos un momento: el Señor desde el vamos pone en un pié de igualdad y trata como hijas e hijos de su Padre a mujeres y hombres por igual, inclusive para escándalo de ciertas jerarquías.
-El Señor no hace diferencias ni discrimina, somos nosotros los que tenemos una triste tendencia a clasificarnos y a darnos importancia según el género-

Volvamos a Marta y a María.
De María nos cuenta el Evangelio que "sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra". Una imagen bella que nos compromete e impulsa a ponernos a sus pies y a dejarnos invadir y transformar por esa Palabra de Vida y Palabra Viva.
Mientras tanto, Marta se afanaba con los quehaceres hogareños, magnificados por esa visita tan especial...
Estaba nerviosa y seguramente enojada: mientras ella no daba abasto con las muchas tareas por realizar, ¡María estaba sentada a los pies de Jesús escuchando!; sin embargo, no trata de dialogar con María para resolver el problema, sino que se queja al Maestro, enfadada con Él también por permitir que hiciera todo sola.

Pero el Señor no se enoja ni la reprende: le habla de modo que encuentre la calma y vuelva a ser capaz de discernir qué es lo verdaderamente importante.
Mientras que Marta se dispersa en múltiples cosas, María sigue unificada en su interior, aferrada a lo que no perece.

Nuestros afanes y ansiedades, la velocidad en la cual estamos montados nos hacen perder la comunión con Cristo.
No se trata de oponer contemplación a acción, de renegar del servicio a los otros...
Una locura: ante todo, debemos permitirnos ser servidos por Él, Señor y hermano nuestro, Dios y siervo de todos, en silencio y a sus pies, y allí sí, nutridos de vida plena, renunciar a nosotros mismos para servir al hermano sin olvidar el hacia dónde vamos.
Jesús no lo olvida, ni permitirá que lo olvidemos)

Paz y Bien

El buen samaritano: hacerse prójimo


Para el día de hoy (05/10/09):
Evangelio según San Lucas 10, 25-37

(El escriba se expresa son certeza acerca del mayor mandamiento, y es invitado por Jesús a convertir esas palabras ciertas en palabras vivas, en acciones concretas, en vida...

Pero el escriba no puede con su genio, y le expresa una cuestión casuística de la mayor importancia para los de su entorno:¿quién es mi prójimo?; pues para ellos, la noción de prójimo debía de quedar circunscripta a los lazos de raza y religión.
Su idea de prójimo implicaba una pertenencia previa al pueblo elegido.

Pero el Maestro no ha venido a plantear soluciones a conflictos surgidos de disposiciones jurídicas y teóricas que persisten en un plano abstracto.
Ha venido al rescate de lo humano que se ha perdido, por eso plantea un caso concreto, real, palpable.
Todo ha cambiado desde Él: ya no es válida la pregunta acerca de quién es mi prójimo, sino que soy yo quien debo salir al encuentro del otro, aproximarme, acercarme.

Jesús nos lo enseña desde la parábola del Buen Samaritano.
Ante todo, es escándalo para almas mezquinas que establecen que lo bueno ha de provenir de un solo y exclusivo lugar...
Había una necesidad, una urgencia concreta, un hombre tirado a la vera del camino, herido, víctima de la violencia y abandonado a su suerte; los "religiosamente correctos" - el sacerdote y el levita- lo miran y, dando un rodeo, lo evitan. Y de quien menos se lo espera -un extranjero, un no-elegido, un despreciado, un supuesto idólatra- llega el auxilio.

El samaritano mira y vé a un hombre que necesita ayuda: no mira si es judío, gentil, religioso, creyente o ateo, nacional o extranjero. Lo mira, lo vé y se detiene.
Nos cuenta la Palabra que al ver al caído, el samaritano "tuvo compasión".
Compasión: su raíz -cum patire- que significa sufrir con, padecer con, nos dibuja la vereda de la misericordia.

El samaritano le cede su lugar en la montura -primero el necesitado antes que yo mismo-.
No se detiene en discursos o preguntas inútiles: se acerca a quien ha sido víctima de un atropello y venda sus heridas. No lo abandona luego de los primeros auxilios, se asegura de la eficacia de sus acciones y lo lleva a una posada en donde quizás podrían cuidarlo mejor que él mismo, y pone a su disposición lo propio para solventar lo que es urgente y lo que también es importante. Y aunque su camino no finaliza allí, deja abierta la puerta de un reencuentro.

Ese debería ser nuestro caminar, nuestro principio rector de toda la vida: obrar por misericordia, al igual que un Padre que es tan misericordioso que se ha hecho uno de nosotros y que por lo mismo, no ha vacilado en entregar a su propio Hijo a la muerte más horrenda en rescate de muchos.

Salir de uno mismo, acercarse, aproximarse, mirar y ver la necesidad del otro, descubrir lo urgente y lo importante, ceder mis intereses personales en favor de quien sufre, exhalar misericordia: hacer nuestras las cosas del hermano, así como Jesús llevó en sus hombros todos nuestros dolores)

Paz y Bien



Negra de mi vida

Le tomé prestado el título a una canción del Raly para decir algo, pero no tengo palabras.
Se nos ha quedado disfónica el alma, se nos desvanece la voz propia...
Sin embargo, sería traidor y desleal a este amor el no seguir cantándole a la vida, aunque sea en silencio.

La tristeza nos puede volver torpes y tontos. La apologética se me hace tramposa, el homenaje post mortem me fastidia.

¿Cómo se relata que para muchos de nosotros tenés color de madre y hermana, abuela y novia, esposa y madrina, amor y emoción?
-El pobrerío se ha quedado un poco más relegado al silencio-

Uno puede arrimar alguna figura, pero el amor es cuestión primero de corazón antes que de razón, de allí que las palabras vienen sobrando.

(y este mínimo porteño repitió con un placer inmenso miles de veces el -¡Viva Tucumán carajo!-, la flor que esgrimías con esperanza, inclusive en el rostro de hombres nefastos que se creían dueños de la vida y la virtud)

No encuentro ni encontraré seguramente la palabra justa.
Pero nadie se vá del todo, no señores, y menos cuando se ama.

Pero ¿sabés? Negra de mi vida, que recién me doy cuenta que en este monólogo torpe e informe, vengo hablando de corazón, afecto, amor, esperanza... Brotes eternos que nunca perecen.

Y no se trata sólo de una gran artista que muere.
El amor no se muere, trasciende cualquier límite y sigue moviendo y conmoviendo y cambia, todo cambia.
Un abrazo y un beso infinitos, porque quien ama vive para siempre con Aquel que es Amor en su misma esencia.
Paz y Bien
Ricardo

"...mire el humito, patrón
que echa la gente a su lado...
Como el horno de carbón
tienen el fuego tapado..."

Con tu permiso, aquí tu voz para ser escuchada:




Mercedes Sosa
1935 -2009

Asumió nuestros anhelos más profundos

La encarnación de Dios no significa sólo que Dios se hizo hombre.
Quiere decir mucho más: que participa realmente de nuestra condición humana
y asume nuestros anhelos más profundos.
Habla nuestro lenguaje y, al utilizar el concepto de reino de Dios,
muy marcado por contenidos ideológicos,
intenta vaciarlo y darle un nuevo sentido de total liberación y absoluta esperanza.
Ese nuevo contenido lo muestra con signos y comportamientos típicos.
El reino de Dios que predica no es ya una utopía irrealizable,
pues «nada hay imposible para Dios» (Lc 1,37),
sino que en Jesús se ha convertido en una realidad incipiente dentro de este mundo.
Con él comienza una «gran alegría para todos» (Lc 2,10)
porque ahora sabemos que, con el nuevo orden que Jesús ha traído,
será verdad lo que el Apocalipsis nos promete:
la aparición del nuevo cielo y de la nueva tierra (Ap 21,1-4).
Con él ya podemos oír, en un eco lejano pero seguro,
aquellas palabras «fieles y verdaderas»: «
Mira que hago un mundo nuevo... Hecho está» (Ap 21,5).

Leonardo Boff

Unidos desde la entrega, separados desde el egoísmo


Para el día de hoy (04/10/09):
Evangelio según San Marcos 10, 2-16

(Hay momentos en que como comunidad, como familia, como Iglesia, pisamos veredas equivocadas.
Así sucede cuando nos aferramos demasiado a la declamación de lo que está prohibido en detrimento de lo bueno y lo necesario, es decir, de hablar desde el proyecto de Dios, el Reino de los Cielos.

Una de esas veredas erróneas, sin duda, es la condena a ultranza del divorcio.
Porque una cosa es la vocación profética de anunciar la Buena Noticia y denunciar lo que se opone al plan de Dios, o sea, lo que se opone a la vida, y otra es erigirse como juez y fiscal de las hijas e hijos de Dios.

Nos dice el Evangelio para el día de hoy que la intención primera de los fariseos que interrogaban a Jesús era la de "ponerlo a prueba"...Esperaban que se pronunciara en contra de sus posturas preestablecidas en torno a las prohibiciones y prebendas respecto del matrimonio.
En sus corazones no había interés alguno por ahondar en la verdad, por llegar a las profundidades; ya todo estaba definido en sus códigos y normas.
Esos códigos y normas eran tan estrictos que no dejaban espacio a Dios...y mucho menos al prójimo.

Y el Maestro es misericordioso. A pesar de las intenciones aviesas de los fariseos, no los elude y se dispone a enseñarles, como siempre está dispuesto a enseñarnos a nosotros más allá de nuestras virtudes, méritos y miserias.

Y sus palabras son un convite de bondad a romper los márgenes de la letra limitada y limitante, para ingresar al designio infinito del Padre para con sus hijas e hijos.

Por eso, en nuestra vocación de seguir los pasos del Señor, quizás debamos volver al sentido primordial -en este caso y en muchos otros... en todos...- y no pensar desde nuestra limitada condición humana, sino más bien desde la ternura de Dios.

Porque lo único indisoluble y eterno es el amor.
Lo que se pierde y tal vez se agote sea el aspecto meramente afectivo y sensorial, que puede ser importante pero no es nuclear.
La dación, la donación, la entrega mutua de la propia vida para que el otro viva nos lleva al deseo original del Altísimo: la unión, el "ser una sola cosa" desde la identidad propia, comenzando desde la individualidad.
Allí ingresamos en el campo del misterio, pues no se trata de la concreción de una masa informe, sino de generar nueva vida desde la compenetración y la complementariedad de almas bien diferenciadas que han decidido unirse desde la renuncia al interés individual.
Desde el yo, priorizar al tú para que crezca el nosotros.

Y el adulterio es precisamente la negación del tú, es la esclerosis de la entrega generosa, es tergiversar el nosotros por el yo y nada más que yo.

Creemos en un Dios uno y trino, en un Dios que es tres personas bien distintas que son una en el Amor infinito y eterno.

Luego del encuentro con los fariseos, las gentes le acercaban niños para que los tocara.
Pero para los discípulos los niños no tenían mayor importancia, y posiblemente habría en juego una cuestión de preeminencia, privilegios y celos, e impedían que se acercaran al Señor.
Jesús se disgustó, y con su Palabra Viva derriba los muros de exclusión que pretendían levantar a su alrededor.
Su presencia es Gracia, es gratis, es afecto y ternura para todos por igual sin distinciones pero con una exquisita preferencia por los más pequeños.
Y vá más profundo todavía: el acceso a su Reino -presencia real y efectiva, nunca utopía- está garantizado sólo para quien tenga alma de niño, que deposita su confianza en su Padre y que carece de ambición y codicia, y que sabe degustar con alegría lo que se le es regalado.
La última imagen lo dice todo: "los abrazaba y los bendecía imponiéndole las manos.

Quiera su Espíritu derribar los muros que levantamos cuando nos detenemos en el yo e impedimos el nosotros, ámbito en donde germina y crece la semilla de la Vida Eterna.
Con un corazón de niño que confía alegremente en su Padre y nada teme)

Paz y Bien

Los peligros del éxito y del saber


Para el día de hoy (03/10/09):
Evangelio según San Lucas 10, 17-24

(Los setenta y dos discípulos enviados por Jesús regresaban eufóricos: habían tenido un éxito impresionante sometiendo al Mal en nombre de Jesús. El Reino estaba presente al florecer el bien.
Sin embargo, se equivocaban en la causa de su alegría, y el Maestro se los señala: la verdadera y profunda alegría es porque "sus nombres están escritos en los cielos".

La verdadera alegría significa saberse conocido y amado por Dios, no por las victorias que puedan obtenerse, por los éxitos logrados, aún cuando éstos sean cuestión del Reino.

Y el Señor refunda sus vidas, reconstruyendo sus almas desde la paz que surge del saberse queridos, y les advierte de la falacia de quien deposita su confianza y su seguridad en sus saberes, en sus capacidades intelectuales.
No está mal, pero la Gracia viene por otro camino, y al igual que los niños, el camino de la Salvación no pasa por la suficiencia, sino antes por el afecto entrañable que un Padre bondadoso tiene para con todas sus hijas e hijos.

Felices por ser queridos, alegres por ser amados... no sé que más podríamos pedir...)

Paz y Bien

En el centro, los niños y los pequeños

Para el día de hoy (02/10/09):
Evangelio según San Mateo 18, 1-5.10

(¿Cual es el criterio que regulará el status de cualquier grupo humano o de una comunidad? ¿Existen prebendas, puntajes, avales, méritos...?

La discusión de los discípulos acerca de quién es el mayor, el más importante se prorroga a nuestro hoy.

Y el Maestro -¡Alabado sea Dios!- no se anda con demasiadas vueltas, ni esgrime algún tipo de figura literaria o parábola con el fin de enseñarnos. Nada de eso.

Jesús es claro y contundente, y la Palabra nos relata con claridad: -...Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos...-

La medida o el criterio de la comunidad -y, claro está, de nuestro mundo- no debería ser otra que poner en el centro de todo a los niños y a los pequeños.

-¿Cómo? ¿No quiere decir lo mismo con niños y pequeños?-

Volvamos a la Palabra: Jesús, en el Evangelio de hoy, menciona por cuatro veces a los niños y hace una admonición especial respecto de los pequeños...

Rumiemos en silencio por un momento: los niños -nacidos y por nacer- no tienen mayor importancia en este mundo, están permanentemente supeditados a los mayores, no gravitan a la hora de tomar decisiones... Sin embargo, los niños portan una capacidad de asombro frente a la gratuidad, a lo maravilloso, al misterio que nosotros hemos dejado tristemente de lado.

Los niños tienen una aptitud especial para reconocer y disfrutar lo que es regalo.
Por eso, si no nos hacemos como ellos, ni modo: no hay Reino de los Cielos. Porque el Reino es ante todo gracia, gratuidad por el amor de un Padre bondadoso que nos quiere a pesar de nuestras miserias. Y se accede al Reino reconociendo ésto precisamente, su carácter de Gracia infinita.

Y en la misma sintonía, el Maestro nos conmina a poner, junto con los niños, a los pequeños en el centro de nuestros afanes y preocupaciones, centro alrededor del cual debería gravitar toda la vida.
¿Porqué nos habla con tanta fuerza de pequeños?

Será porque los pequeños son todos aquellos que no cuentan, que no tienen voz ni voto, que no tienen importancia, que vienen sobrando, que dá lo mismo que vivan o nó...

Hemos de estar alerta: nuestro Dios se ha puesto decididamente del lado de niños y pequeños y nos llama a estar de ese lado.

-y es muy grato militar en la ingenuidad, frente a un mundo que vocifera ¡Crisis! y plantea soluciones dinerarias en favor de unos pocos, escondiendo la miseria de millares...Si por un momento se transfiriera el polo del egoísmo y el centro de las preocupaciones pasara por otro lado...-

Alabado sea Jesucristo)

Paz y Bien

Se buscan obreros, eficaces y equipados

Para el día de hoy (01/10/09):
Evangelio según San Lucas 10, 1-12

(El Señor designó a otros setenta y dos y los envió por delante de Él, a todos los lugares adonde había de ir.

Iban dotados de una gran eficacia: pues su misión de proclamar el Reino de Dios significaba que curarían enfermos y que la paz que portaban reposaría allí en donde fueran recibidos.
No se trataba sólo de anuncios, sino de hechos concretos, tal como es el Reino de Dios.
Es más: el Maestro concienzudamente les señala el equipo necesario para cumplir con la misión. Y, cosa extraña, no llevaban ninguna herramienta ni dinero ni comodidades a las cuales aferrarse.
Serían eficaces si llevaban un corazón repleto de confianza y oración, aún cuando pudiera asustarlos y amedrentarlos la sordidez de ciertos lobos que siempre hay... Son mensajeros de paz, son ovejas mansas al servicio de sus hermanos.

Ella y él, vos, tú y yo, nosotros, estamos hoy, en este preciso instante entre esos setenta y dos.
No necesitamos más que un alma que se abandona con confianza a la Divina Providencia de un Padre constantemente preocupado por nosotros, y que se alimenta no sólo de lo que les brindan en la mesa compartida, sino que se nutre permanentemente de la oración.

Vamos por delante de Jesús: ese ir por delante es ir anunciando la Buena Noticia, la alegría de ser queridos y salvados, la paz del Reino que significa justicia, liberación y vida plena, abundante y eterna...

Hay que orar mucho para que cada día haya más obreros...)

Paz y Bien


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