Los preferidos de Cristo











Para el día de hoy (19/08/17) 

Evangelio según San Mateo 19, 13-15




En los tiempos del ministerio de Jesús de Nazareth, los niños tenían una clasificación social cuanto menos complicada. Estaban situados en un escalón similar a los esclavos y a las mujeres, es decir, que carecían de derechos, y a su vez se definían por ser seres incompletos. Y excepto en contadísimas ocasiones, las condiciones en que eran criados no pasaban el tamiz severo de las normas de pureza/impureza vigentes, por lo que si el Maestro les imponía sus manos, Él también se volvería un impuro, un proscrito para la vida religiosa y comunitaria.

A ello se debe, en gran parte, el reproche de los discípulos a las madres de los niños. Pero también otro enojo subyace a la par de la reprensión, y es que esos hombres -prisioneros de sus tradiciones y su cultura- no toleran en las honduras de sus corazones que los niños -tal como esclavos o mujeres- sean parte privilegiada del Reino de Dios que Cristo les inaugura y revela.

A diferencia de esa mentalidad que es tan persistente a través del tiempo, Jesús recibe, abraza y bendice a los niños. Es el signo cierto de la preferencia de Dios por los pequeños, por los que no cuentan, por los indefensos, por los que son capaces de asombrarse, por los que aún mantienen esperanzas indestructibles de mirada transparente.
Y más aún, su reclamo perentorio para que permitan que los niños lleguen a Él es también una toma de posición que no admite medias tintas y que debería también ser el carácter primordial de la comunidad cristiana.
Proteger a los indefensos, hacerse familia de los pequeños, hermanarse con los que no cuentan y muy especialmente, ponerse del lado de las víctimas, jamás buscar justificar a los victimarios.

Porque Dios tiene sus preferidos, a los que pertenece el futuro y desde donde el Reino florece.


Paz y Bien

1 comentarios:

Walter Oscar Fernandez dijo...

Que los Unicos Privilegiados, sigan siendo los Niños...que nunca les falte Amor sobre todo, Educación, y que puedan vivir acordes a su edad...y no crezcan de golpe por los avatares de la Vida.

Publicar un comentario

ir arriba