Un niño que nace, un nuevo nombre, un nuevo tiempo


Para el día de hoy (23/12/09):
Evangelio según San Lucas 1, 46-56

(Se acerca el fin de la larga noche en la historia de la humanidad.

Es tiempo de silencio y espera... han hablado las madres -María e Isabel- y ahora sus hijos torcerán el rumbo hacia una ruta de luz.

Dios cumple sus promesas, es fiel a su pueblo y a la palabra empeñada.

Isabel, anciana y estéril, se recluye en su hogar
durante cinco meses al saber que ella y Zacarías tendrían un hijo por la bondad de ese Dios fiel.

Se cumple el tiempo de la gestación de Juan -santificado desde el vientre materno por la visita de María, portadora en sí de Aquel que traía la Salvación- y nace el que sería llamado el Bautista.

La llegada de un niño, el nacimiento de un hijo cambia la vida.
Por eso Isabel sale de su encierro estricto, y sus paisanos y parientes se dan cuenta del gran regalo que Dios le ha dado, de las maravillas de su misericordia, y la alegría de esos dos padres ancianos es de ellos también.

Y se cumplen los días de circuncidar al niño, y se presenta el dilema de cual nombre que debía llevar ese hijo de los hijos fieles de Israel.

El nombre define el caracter y la misión de las personas -es algo que hemos olvidado- y lógica y tradición indicaban que llevara un nombre arraigado en su familia: por ello los parientes insisten con escoger el nombre del padre, Zacarías -cuyo significado desde su raíz hebrea es Dios se ha acordado-.

Nuevamente se alza una voz de mujer: Isabel decididamente insiste en que el niño se ha de llamar Juan -que, a su vez, significa en su raíz Yahveh es misericordioso-.

Ese niño prepararía la huella de otro Niño, un Niño Santo que sería la Salvación del pueblo de Israel y de todos, mujeres y hombres de toda época.

Es un nuevo tiempo, por eso el nombre también ha de ser nuevo y expresará la vocación del Bautista: preparemos el alma, Dios es misericordia, cumple sus promesas y viene Él mismo a salvarnos.

Hasta Zacarías, enmudecido por el desgaste de los años y los surcos de la espera, apoya firmemente a su esposa: ese niño se llamará Juan, ese niño recordará a todos que el Señor es misericordioso.

Es el fin de la noche, el fin del largo silencio de las vidas estériles y consumidas, por eso Zacarías súbitamente y con la alegría del pueblo recobra la voz y alaba al Altísimo.

Quiera el Dios que viene ayudarnos a recuperar la alegría y que recuperen la voz todos nuestros hermanos acallados y enmudecidos: Dios es misericordia, se ha acordado de nosotros y hará todo nuevo.)

Paz y Bien

4 comentarios:

artemisa dijo...

Rgr te deseo una hermosa Navidad. Que recibas a Jesús en tu corazón rodeado de las personas que amas y que tu hogar se llene de amor, paz y esperanza.

Feliz Navidad, bendiciones!

Francisco Javier dijo...

¡Feliz Navidad para ti! Que la paz y el amor inunden tu vida hoy y siempre ;-)

Los mejores deseos para ti y los tuyos.

Un abrazo cariñoso.

rgr dijo...

Artemisa: de todo corazón, gracias por tu presencia y tus palabras. Que tengas una muy Feliz Navidad en compañía de los tuyos, y que ese Jesús que se hace un Niño nazca en tu corazón.
Un afectuoso saludo
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Querido hermano Francisco Javier. que el Dios de la Vida nazca hoy en tu alma y colme de paz, esperanza y alegría a tí y a los tuyos.
Muy Feliz Navidad
Un abrazo fraterno
Paz y Bien
Ricardo

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