Sueños urgentes

Santos Inocentes

Para el día de hoy (28/12/09)

Evangelio según San Mateo 2, 13-18

(Desde hace cierto tiempo, existen sesudos estudios y exhaustivas investigaciones acerca de la veracidad y el alcance de la masacre de niños en la pequeña Belén de los tiempos de Herodes, especialmente en cuanto a la cantidad de niños menores de dos años asesinados por el déspota.

Y si bien son informaciones valiosas, también producen cierto escozor en el alma.

En cierto modo, parecería que el conteo de víctimas le confiriera al hecho mayor o menor relevancia. Un espanto.

La vida sesgada de un sólo niño es una catástrofe para la humanidad, y peor aún cuando no hay ni un asomo de lágrimas... o cuando se vá haciendo costumbre.

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José, quizás con los cansancios de esos tiempos intensos, estaba durmiendo.
Y en sus sueños, se hace presente un Mensajero con la alarma de una urgencia: debía tomar a Jesús y a su Madre y partir sin demora hacia Egipto, pues Herodes buscaría al Niño para matarlo.

Lo sabemos: José es justo porque ajusta su voluntad a la voluntad de Dios, y esa voluntad se traduce en la vida.
En esa justicia, José no se detiene a pensar qué es lo que sucede, a lamentarse por la fractura que implica el exilio, a rabiar por la brutalidad del prepotente reyezuelo.
José sin demora toma, con Jesús y María, el camino del exilio: la vida del Dios a quien llamaba hijito se hallaba en peligro, y eso tenía primacía por sobre todo lo demás.

Podemos imaginarnos con bastante certeza lo que les tocó vivir -y que nos resulta tristemente familiar en estos tiempos-: emigrante siempre bajo sospecha por su origen, extranjero ilegal, despreciado por rasgos y religión, logrando el sustento mínimo para María y Jesús trabajando de cualquier cosa...

Pero para José, primaba la vida de ese Hijo en peligro y la de la mujer que amaba.

Herodes hace degollar a los menores de dos años de la ciudad de David pues sentía que podía socavarse su poder. Este reyezuelo títere del imperio romano, tirano y homicida, se convierte en arquetipo de todos los poderosos de la historia para los que las vidas de los otros carecen de importancia... Mucho menos, si son niños.

Hay muchos herederos herodianos: los herederos del aborto, los herederos del fin que justifica los medios, los herederos que aplastan la infancia, los herederos de una niñez sin escuela ni doctor, los herederos del narcotráfico... y los herederos que a menudo -y con las mejores intenciones- luchan contra el homicidio que significa acabar con la vida de un niño antes de nacer, pero echan al olvido y a su desidia a ese niño una vez que nace.

José tuvo sueños urgentes, y no dudó ni se demoró un instante: el Niño estaba en peligro.

El Dios de la Vida se hace uno de nosotros haciéndose Niño, y por Él, todos los niños son sagrados.
Más aún, cada niño es nuestro hijo.

Quizás sea necesario hacer silencio y vernos en la medida de la justicia de José; ver si somos capaces de no demorarnos ni un segundo cuando recibimos el aviso urgente de que hay un niño en peligro)

Paz y Bien




6 comentarios:

m.jesus dijo...

Querido Ricardo:

Muchas gracias por tu felicitación y visitas a mi blog. Te deseo lo mejor para el año que viene.
Un abrazo

FOTELIAS dijo...

Feliz Navidad .
Que nuestra madre santísima nos arrope con su AMOR Y EL NIÑO JESÚS nos de LUZ para iluminar a los demás.
Gracias por ser como eres.
BENDICIONES

E. Baregó dijo...

Toatalmente de acuerdo con lo que usted dice. A veces se comete el grave error de mirar no a la persona sino al numero de la persona.

Que el señor nos haga capaces de reconocer y aceptar su venida. El problema de Herodes fue el no aceptar que el Mesías debía reinar, reconoció que venía, se dio cuenta, pero no lo aceptaba

Bendiciones Hermano Ricardo

rgr dijo...

Gracias a tí, m.jesús, y que el año que comienza te sea pródigo en paz y esperanza.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Estimado Fotelias, que el año que llega te sea fructífero en las obras del Reino.
Un saludo fraterno
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Querido amigo y hermano padre Enrique, que este año que estamos por comenzar sea para todos próspero en los tesoros del Evangelio y que desde nuestra pequeñez, hagamos presente el Reino del Dios que nos ha nacido.
Que Dios lo bendiga, acompañe y colme de alegría y esperanza en su ministerio.
Un abrazo fraterno en Cristo y María.
Paz y Bien
Ricardo

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