Él viene

Él viene
Lo aguardan en la esperanza los humildes, las almas sencillas, las comunidades que oran y comparten, mis hermanas y hermanos de corazón limpio.
¡Viene!

Él viene
Dios se hace un Niño en brazos de su Madre, por todos los niños y por los niños sin madre, por los niños impedidos de nacer, por los niños olvidados luego de nacer, por los niños que trabajan, por los niños sin escuela ni doctor, por los niños soldados, por los niños de la calle, por los niños prostituídos, por los niños presa fácil de las aves tenebrosas del narcotráfico, por los niños reservorios de órganos transplantables, por los niños sin horizonte, por los niños sometidos por el hambre y la miseria, por los niños eruditos de violencias, por los niños despreciados por piel y domicilio.
¡Viene!

Él viene
Los abuelos ignorados y archivados en hospitales y asilos, los trabajadores de salarios inhumanos y los desempleados, los pescadores y los campesinos, los mineros y los obreros, los sometidos por la injusticia, los esclavos del desprecio ajeno, las víctimas de toda violencia, los sobrantes de este mundo lo esperan.
¡Viene!

Él viene
Hay almas anegadas de llanto, vestidas de dolor y perfumadas de tristeza que no saben más que de días oscuros, y esperan un poco de luz.
¡Viene!

-ahora mismo, a pocos metros de aquí, mi hermano (no sé su nombre) prepara la cena de sus hijos hurgando con sus manos lo que pueda rescatar de entre la basura... y aunque no piense más que en el estómago vacío de sus criaturas, hay que avisarle, ¡Viene!-

Él viene
Herodes violentos, filisteos bancarios, escribas financieros, Pilatos imperiales, Caifás apropiadores de religiones y almas, fariseos autodesignados custodios de vidas y virtudes de los otros no lo esperan, no lo esperaron ni lo esperarán y harían lo indecible para que no venga. Pero, incluso, para ellos también...
¡Viene!

Él viene por vos y yo, por ella y él, por todos, sin excepción
Y nosotros tenemos la gracia y la buena ventura de dar aviso a los que no pueden esperar más, a los que abandonaron la esperanza, a los niños y a toda alma que confía en Él, a pesar de todo y de todos...
¡Viene!

Paz y Bien

Ricardo

2 comentarios:

Roberto dijo...

El Señor viene, nos lo recuerda cada día la liturgia del Adviento. Esta cercanía del Señor la sentimos todos: tanto nosotros, sacerdotes, rezando cada día la liturgia de las horas, como todos los cristianos que tratan de preparar el corazón y la conciencia para su venida.

rgr dijo...

Estimado Roberto, bienvenido y mi gratitud por estas palabras que dan verdadero valor a estas líneas mínimas; lo que dices es lo que creemos y practicamos desde la fé y la esperanza... Y nos queda muchísimo más, dar el aviso para quienes aún no acceden a estas gracias que nosotros tenemos para crecer y sostenernos.
Mis cordiales felicitaciones por tu ordenación, y que el Dios de la Vida te ilumine, acompañe siempre, te colme de alegría y muestre su Rostro en el servicio.
Un saludo fraterno en el Cristo que viene y en María, Madre de todos.
Paz y Bien
Ricardo

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