Del pasado que ata

Para el día de hoy (30/06/11):
Evangelio según San Mateo 9, 1-8

(La escena no puede ser más decisiva: contra ese hombre postrado, paralizado, que no puede moverse se contrapone ese Jesús que siempre está en movimiento, saliendo a la búsqueda y encuentro del hombre.

En la mentalidad de aquella época, las enfermedades eran consideradas consecuencia directa del pecado, es decir, como sendos castigos por pretéritos pecados; lamentablemente, con distintas denominaciones esa concepción de algún modo perdura hasta nuestros días, la de un Dios punitivo y castigador.

Jesús viene a barrer con esa crueldad, y dá un paso más allá que apunta al hombre en su integridad; ya no se tata de una persona escindida, fragmentada en lo físico por un lado, en lo religioso por el otro, en lo psicológico en tercer extremo.

Su palabra -¡Ánimo!- nos libera y enciende los fuegos de nuestras almas.

El hombre que estaba postrado se pone de pié, deja atrás una historia de sufrimientos y olvidos, es un hombre nuevo, liberado, presente renovado que es promesa de futuro en plenitud.

Es claro que no está solo: la fé define y produce milagros, urdimbre de Dios y el hombre en la historia.
Otra de las claves para nuestras existencias está dada por aquellos compañeros del caído que portan en camilla al que está paralizado: su fé es la que levanta al caído, y es signo para nuestra misión, una comunidad capaz de ponerse al hombro al que no puede andar para que reconstruya su historia y no quede atenazado al pasado)

Paz y Bien

La legitimidad de la misión

Santos Pedro y Pablo, Apóstoles

Para el día de hoy (29/06/11):

Evangelio según San Mateo 16, 13-19

(Toda misión nace del impulso del Espíritu y se arraiga en una cuestión profundamente personal: qué y quien es para cada uno de nosotros ese Jesús Maestro y compañero, Señor y Salvador. No cuentan ya opiniones y corrientes de pensamiento, la raíz es cordial antes que racional, su fundamento no pasa por la adhesión a ideas o doctrinas sino en el conocimiento y reconocimiento de Alguien.

Ese conocer es tan decisivo que transforma la totalidad de la existencia; de allí que Shimon bar Jonás, avezado pescador galileo con esposa y familia será conocido de allí en adelante con otro nombre, Pedro. El reconocimiento de Jesús como Salvador recrea y renueva la propia identidad.

El Dios del Universo se hace historia y asume la condición humana, haciéndose un Niño frágil en brazos de su Madre, adoptando la derrota aparente en una cruz de mil horrores para que la muerte no tenga la última palabra. Y se apoya en la debilidad humana para que el Reino suceda aquí y ahora entre nosotros.

Un pequeño alto respecto de la vocación y legitimidad de Pedro y sus sucesores: sabemos bien que a través de la historia y en la actualidad se han puesto demasiados acentos en el cumplimiento estricto de lo institucional, en la sucesión histórica, en las tradiciones...
Desde estas mínimas líneas, una invitación a recordar e interpelarnos que la legimitidad de la misión de Pedro -y la de cada uno de nosotros- quizás pase por la radicalidad de ser portador de perdón y compasión, con la certeza de que nada prevalecerá contra este mandato sagrado de Misericordia)

Paz y Bien

El Dios de las tormentas obedientes y las aguas mansas

Para el día de hoy (28/06/11):
Evangelio según San Mateo 8, 23-27

(Los Evangelios no son relatos históricos propiamente dichos; antes bien, son relatos espirituales -teológicos- si se quiere, más allá de la historicidad de los sucesos allí descriptos.

En la Palabra para el día de hoy, sin embargo, hay ciertas cuestiones a las que es menester prestarle especial atención para enriquecernos, para que sea más honda la reflexión, para que llegue a las honduras de nuestros corazones.

Los discípulos y Jesús suben juntos a una barca: si nos detenemos un momento en este detalle, recordaremos que varios de ellos eran pescadores experimentados, vastos conocedores de las aguas del mar de Galilea. Las vicisitudes de la navegación a las que podían enfrentarse estaban dentro de su universo personal, los peligros no le eran desconocidos, toda una vida navegando por las mismas aguas.

Sin embargo, sobreviene la tormenta y parece que toda experiencia anterior se vuelve inútil, que lo consabido desaparece y son presa del miedo y el temor.
Hasta parece que han olvidado que el Maestro iba con ellos, y a los gritos requieren su auxilio...

Nada de esto nos es desconocido o ajeno.
A pesar de todo un bagaje de experiencias y vivencias, solemos rendirnos al temor y subordinarnos al miedo apenas sobreviene alguna turbulencia.
Y al igual que ellos, nos acordamos de Jesús y somos conscientes de su presencia cuando nos acosa algún peligro.

A pesar de nuestra falta de fé, de nuestras desmemorias, de la abdicación de nuestra confianza, aún en medio de la marejada que parece imposible de superar y que amenaza con hacernos desaparecer, Dios puede más.

Es más que capear el temporal: aunque nos parezca que se ha dormido, a Él le obedece la tormenta más terrible y se le amansa toda agua inquieta.
Nada hemos de temer, Él va con nosotros en nuestra misma barca, esa barca que llamamos existencia)

Paz y Bien

Marineros sin puerto

Para el día de hoy (27/06/11):
Evangelio según San Mateo 8, 18-22

(En cierto modo, la vida cristiana es vocación de navegantes, animándonos a ir mar adentro con el Maestro.

No es fácil, claro está: las aguas claras de la Buena Noticia son de horizonte nítido, pero estos pobres marineros que somos deben abandonarse en confianza al timonel, pues ningún puerto ha de ser destino de descanso y comodidad, ruta prefijada con horario estricto de llegada.
Es un navegar imprevisible, velamen impulsado por el viento del Espíritu que nos lleva a la otra orilla de todo lo que es ajeno, la multitud que desdibuja rostros personales en un cruel anonimato, orillas de tierras prometidas no exentas de desiertos, orillas de marginalidad galilea, de sospecha perpetua, de rechazo y desprecio.

Navegantes aferrados a certezas y seguridades que no se sustentan en ideas y cosas sino en Alguien, capaces de abandonar comodidades materiales -salto sin redes de la pobreza que se elige y no se impone-, con los ojos puestos en el sol que nos alumbra, sin mirar atrás, sin atarse a lo muere y perece.

No hay posibilidad de hundirse, encallar o perecer si Él viene al timón)

Paz y Bien

Vidas eucarísticas


Solemnidad de Corpus Christi

Para el día de hoy (26/06/11):

Evangelio según San Juan 6, 51-58

(Él ha estado poco tiempo entre la gente, si se piensa en términos históricos: algo más de treinta años, tres de ellos plenos.
Sin embargo, antes de partir se ha quedado para siempre.

Escondido a los ojos, resplandece ante una mirada de fé. Sin espectacularidad, sin gestos mágicos, está presente en la sencillez del pan que es sustento de la vida y en el vino que es la fiesta perpetua soñada por Dios para la humanidad; en su corazón Sagrado no hay justificación para el dolor impuesto ni para rictus de amargura.

Ese pan que se parte, reparte y comparte, Jesús mismo dándose al mundo, es mesa grande que vincula a todos en sintonía de igualdad y fraternidad, sin distinciones ni excepciones.
Ese vino es sangre que supera por lejos lo biológico, es sangre que establece nuevos lazos de parentesco de mujeres y hombres entre sí y con ese Dios que se nos revela en Jesús de Nazareth como Padre y Madre.

En este profundo misterio de amor y bondad, queda explícita la ilógica de Dios, un Dios que se hace historia, tiempo, humanidad, vida. Un Dios que no arrolla ni embiste con poder violento, sino que interviene desde la fragilidad de un Niño en brazos de su Madre, que asume la vergüenza, la locura y la aparente derrota de la cruz, que prefiere morir para que nadie más muera, que opta por el pan sencillo y la copa compartida para darse, que se pone abiertamente del lado de los derrotados, de los crucificados, de los hambrientos.

El milagro cotidiano de la Eucaristía ha de sorprendernos por su infinita gratuidad: sinceramente, no somos buenos y nada hemos hecho para merecerla.
La Eucaristía contradice maravillosamente nuestros quebrantos y traiciones, nuestras miserias y omisiones, nuestros silencios deliberados y nuestras declamaciones estériles.

Por ello mismo, la Eucaristía en su sencillez y profundidad insondables, ha de cuestionarnos e interpelarnos la existencia.

Hemos de preguntarnos si nuestras vidas son eucarísticas, es decir, si en toda palabra, todo gesto, en cada respirar agradecemos la vida que se nos ha dado, vida que perece sin el sustento del pan Santo, muerte que prevalece si no corre por nuestro interior la sangre que vivifica.

Vidas que carecen de sentido en lo individual, vidas que se plenifican cuando se dan y comparten, en mesas de hermanos, en comunidades donde todos son importantes y cuidados, espacios de comunión y liberación, vida para el mundo.

Mujeres y hombres que en silencio y humildad se hacen pan para el hermano, vidas bien humanas, tan humanas como el más humano de todos, Jesús de Nazareth nuestro hermano y Señor)

Paz y Bien

La fe mayor


Para el día de hoy (25/06/11):
Evangelio según San Mateo 8, 5-17

(La aseveración del Maestro, aquella en la que enaltecía la fé del centurión romano, sin dudas provocó escándalos, fué afrenta para algunos, subversiva para otros y, sin lugar a dudas, revolucionaria.

Detengámonos por un momento: de por sí, Jesús era mirado con desidia por cierto sectores de la Judea de aquel entonces por sus raíces galileas, raíces de periferia sospechosas de contaminación heterodoxa, de observancia laxa a la Ley de Moisés, un campesino al que el acento lo delataba y que cuestionaba con autoridad propia a escribas y doctores.
Si el Maestro era tenido en tan baja estima, ¿cuanto menos aquel centurión?... Pagano cultor de muchos dioses y, para colmo, oficial del ejército de ocupación imperial que insultaba la Tierra Santa de Israel.

Pero es un tiempo nuevo, año de Gracia y Misericordia, viento fresco del Reino.
La fé se nos descubre no como la adhesión a doctrinas o creencias, sino más bien y ante todo, creer y confiar en Alguien. Y si es posible mensurar algo tan fundante como la fé, la medida de esa fé será la compasión y la Misericordia.

Por ello mismo el centurión expresa la fé mayor: confía plenamente en Jesús, y sólo lo mueve la preocupación por la salud de su sirviente. Es un hombre acostumbrado a mandar y a ser obedecido ciegamente que, sin embargo, la humildad y la sinceridad le impiden aceptar la presencia física del Maestro en su casa.

Más aún, la Misericordia de Dios que se expresa en Jesús no se acota a pertenencias, religiones, no sabe de fronteras ni excepciones.
La Misericordia llega como lluvia que renueva a toda la humanidad)

Paz y Bien

Un niño nace, el Reino cerca

Nacimiento de San Juan Bautista

Para el día de hoy (24/06/11):

Evangelio según San Lucas 1, 57-66. 80

(Es una fiesta de pueblo pequeño, alegría de aldeanos: vecinos felices porque Isabel, estéril y casi abuela, ha dado a luz al hijo esperado.
Gente sencilla que se alegra con el bien del otro, y festeja, e intuyen que hay mucho de milagroso en ese niño tan esperado.

El pequeño Juan, hijo de Isabel y Zacarías no llevará, como es costumbre, el mismo nombre de su padre ni de ningún familiar: tiene una vocación muy especial, un llamado del Dios de Israel desde toda la eternidad, y está bendito desde el mismo vientre materno.

Será el Precursor, el que vá abriendo caminos al esperado, al Salvador, hablando claro y sin vueltas, tan firme y fiel que morirá en su integridad inquebrantable; por esa vocación cumplida con santidad y entereza, Jesús lo reconocerá como el más grande de los nacidos de mujer.

Junto a Juan y a sus padres, se renueva nuestra esperanza.
Cada niño nos dice hoy, ahora mismo, que el Reino está cerca, muy cerca, tan cerca que lo podemos descubrir aquí entre nosotros, que Dios no nos abandona, que podemos ser fieles a esa vocación santa e ir abriendo caminos para el que todos esperan)

Paz y Bien

Tareas de construcción para albañiles humildes

Para el día de hoy (23/06/11):
Evangelio según San Mateo 7, 21-29

(En la sintonía maravillosamente ilógica del Reino, existe una primacía, una necesidad y una urgencia de que las palabras se conviertan en vida.

La enseñanza del Maestro en el monte no está circunscripta a un grupo de mujeres y hombres en un momento histórico determinado, sino que nos habla y conmina hoy a todos y cada uno de nosotros.
Se trata de una tarea de construcción, de edificar la existencia, la familia, la comunidad, la Iglesia, la sociedad, la Patria. No hay ámbito ajeno a este mandato.
Quizás se trate de la Pascua pendiente que vá desde la declamación vacía de alma, de la abstracción de ideas religiosas adoptadas a la vida plena del Evangelio.

Siempre estamos a tiempo de enderezar el rumbo y volvernos definitivamente sencillos y humildes albañiles que construyen sus vidas; es claro y es fundamental aceptar y darse cuenta que no es tarea individual sino antes bien personal y comunitaria.

Como albañiles también tenemos otra perspectiva, la de una construcción firme y sólida que resiste todos los embates que se nos presenten. No estamos solos en esta tarea, basta dejarnos conducir por el mejor de los Arquitectos)

Paz y Bien

En memoria tuya - una canción -


EN MEMORIA TUYA

Llegada la hora de retorno al Padre,
sabiendo que iba camino a su cruz,
reunió a sus amigos en última cena
y nos dio su Cuerpo el Señor Jesús.

En memoria tuya, Cristo Redentor,
vamos a tu mesa, en señal de amor.


Profundo misterio de amor y ternura,
de querer quedarse antes de partir,
de dejar su Sangre como Alianza nueva,
de darla en bebida antes de morir.


“Tómenlo y coman, pues esto es mi Cuerpo”,
les dijo, rompiendo en su mano un pan.
“Tómenla y beban, pues ésta es mi Sangre,
la que por ustedes he de derramar”.


“Y hagan lo mismo cuando se reúnan,
sabiendo que un día he de retornar,
para convidarlos a beber unidos
de aquel vino nuevo que el Padre ha de dar”.


Por eso, inclinados, su Cuerpo adoramos,
y aunque nada vemos, nos basta creer.
El antiguo rito ha dejado paso
a su Sacramento, misterio de fe.


A Ti, Jesucristo, te damos la gloria,
porque Tú nos diste el don del amor.
A Ti la victoria, honor y alabanza,
porque estás sentado al lado de Dios.


Letra: Padre Mamerto Menapace, osb
Música: Juan Carlos Maddío

aquí puede escucharse:

De la teoría del bien y del mal a la realidad de los frutos

Para el día de hoy (22/06/11):
Evangelio según San Mateo 7, 15-20

(Los conocemos, y sabemos de su influencia pasada y presente: hombres y mujeres con pieles de cordero que ocultan lobos muy peligrosos, y que siempre hacen daño especialmente a los pequeños, a los sencillos, a los humildes.
Lobos rapaces con disfraces de ortodoxia, con pieles de modernidad, revestidos con pelambres que a menudo sólo ocultan voracidad por el poder.
Y nosotros no estamos exentos de integrar esa manada: nos sumamos a ella cuando abandonamos transparencias y desoímos el llamado del Espíritu a la humildad y al servicio.

Naturalmente, tendemos desde esta perspectiva a clasificar a las gentes según una escala predeterminada del bien y del mal, inclusive con una graduación referida a mayor o menor medida en cada caso...como si ser buenos o malos pudiera mensurarse con facilidad, como si la ética -como somos y qué hacemos respecto a Dios y a los demás- tuviera una métrica prefijada.

El Maestro nos llama a superar estas clasificaciones, que aunque razonablemente fundadas no tienen horizonte, y conducen implacablemente al juicio del hermano, juicio que es ajeno a la Misericordia y a la praxis del Reino.
Y esas limitaciones las superamos cuando nos sinceramos y miramos con Su mirada al hermano y a nosotros mismos.

Todo remite a los frutos, es decir, a lo que produce nuestro obrar y nuestras omisiones en el mundo: frutos buenos son los de los constructores de paz, los de los que buscan la justicia y la liberación sin descanso, los servidores del hermano, los mansos, los compasivos, los generosos...los verdaderamente felices como lo es Jesús de Nazareth, nuestro hermano y Señor)

Paz y Bien

Valores angostos

Para el día de hoy (21/06/11):
Evangelio según San Mateo 7, 6.12-14

(Ante todo, es menester situarnos en la perspectiva histórica: Jesús habla a gentes que, en su cultura, consideraba despreciables a los perros y profundamente impuros a los cerdos. Dado que en la mayoría de nuestras culturas y sociedades está positivamente considerado el respeto y cuidado a los animales, desde esa perspectiva necesaria podemos ahondar en lo que se nos dice hoy, es decir, la advertencia de Jesús para tratar con sumo respeto a lo sagrado, a las cosas de Dios.
Aquí podemos estar tentados de circunscribir esta cuestión a un ámbito meramente litúrgico o cultual...¿porqué no pensar, con la mirada del Maestro, el respeto y cuidado de lo sagrado que encontramos en lo cotidiano, lo eterno que podemos descubrir en el día a día, Dios que se manifiesta en la vida y en los pequeños gestos?

Así también lo verdaderamente valioso se traduce en el devenir de la existencia, fundamentalmente en lo que nos define e identifica y es nuestra relación con el otro. Se trata de aquellos valores que superan, en la perspectiva del Reino, el mandato negativo del -no hagas...- por la ética en positivo de la reciprocidad, en donde el acento está puesto especialmente en el otro.

Aquí se abre la puerta a una vida nueva que, sin embargo, es estrecha: no es sencillo derrotar el egoísmo que cobijamos y el individualismo que prohijamos.
Amplios y abundantes son los modos y maneras de la muerte, de todo lo que se opone a la vida. Estrecha es la puerta de la generosidad y la solidaridad, de la compasión y la misericordia, de la vida que se hace plena en comunidad, en el conocimiento y reconocimiento de la identidad única del otro.
Y mucho más estrecha es la puerta de la Salvación, esa misma que es preciso atravesar para vivir plenos, asumiendo la cruz desde el amor y la esperanza, sabiendo que el dolor no es definitivo y que la muerte no tiene la última palabra)

Paz y Bien

Vigas

Para el día de hoy (20/06/11):
Evangelio según San Mateo 7, 1-5

(La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva.
De allí que, más allá de cualquier construcción imaginaria, Jesús nos está hablando ahora, en este presente que somos.

Y nos habla de esas vigas que nos enceguecen, que separan, que tanto daño hacen.

Vigas de intolerancia y preconceptos.
Vigas de ortodoxia que no sabe de compasión.
Vigas de incomprensión.
Vigas de prejuicios y conveniencias.

Son esas gruesas vigas que nos enturbian la mirada, que nos impiden el paso de la luz, que nos vuelven opacos, nada transparentes.
A menudo se las confunde o disfraza con apelaciones a la justicia: quizás no terminamos de aceptar que eso que solemos llamar derecho divino es la Misericordia, esa desproporción maravillosamente ilógica entre lo que nos correspondería a cada uno como consecuencia de nuestros actos y de nuestras omisiones, y la lluvia fresca del perdón y la compasión que provienen de Dios.

Tal vez, los ojos de la santidad -la humanización plena- nos sean algo demasiado pendiente.
Ojos que sepan mirar más allá de lo coyuntural, de la circunstancia por dura y definitoria que parezca, ojos que se atrevan a mirar al otro por todo lo que puede llegar a ser y a crecer y no tanto por lo que ha hecho o ha sido.
Ojos de Jesús, ojos de Abbá Padre suyo y nuestro, ojos luminosos del Espíritu que todo sostiene)

Paz y Bien

Vidas trinitarias

Solemnidad de la Santísima Trinidad

Para el día de hoy (19/06/11):

Evangelio según San Juan 3, 16-18

(¿Qué cosas podemos decir, razonar o explicar acerca de Dios?...Apenas somos capaces de balbucear algún que otro monosílabo ininteligible.
Se trata, en principio, de que la fé no es la creencia en determinada doctrina sino más bien creer en Alguien.

Ese Alguien en quien creemos y llamamos Dios se revela en Jesús de Nazareth.
Desde el vamos, es su iniciativa de salir al encuentro de la humanidad, y poner al alcance de todos su intimidad: en ese salir de sí mismo no se guarda nada para sí, se hace tiempo, se hace historia, se hace hombre.

En cada palabra, en cada gesto, en cada acción de Jesús vamos comprendiendo corazón adentro y más allá de toda razón cómo es ese Altísimo que está aquí, tan abajo, en cada uno de nosotros, imagen filial y trascendente.

El Maestro lo ha dicho conociéndolo desde sus entrañas: Dios es Amor.
Dios es familia, Dios es comunidad, Dios es darse siempre, no reservarse nada, donación perpetua que no conoce condiciones preexistentes ni egoísmos, comunión de vida plena.

Imágenes antropomórficas, símbolos como el que encabeza estas líneas menores son apenas fotos muy desdibujadas de la realidad primordial que sustenta al cosmos. Las palabras son mínimas, hasta el mismo término trinidad se nos hace escaso.

Dios vida, amor, regalo, paciencia, persistencia, plenitud, eternidad que se entreteje en el tiempo, unidad más allá de cualquier razón, identidad plena junto al otro, destino de fiesta y celebración para toda la creación y especialmente para su obra más querida, sus hijas e hijos.
Dios Padre y Madre que no se reserva nada para sí, y que ha hecho el mayor regalo que ha recibido, recibe y recibirá a humanidad: su hijo Jesús, hermano y Señor nuestro.

Dios se hace ofrenda en su Hijo para que la vida sea plena, eterna desde lo cotidiano, infinitud tejida en el día a día, Salvación y nó juicio ni castigo.

No podemos decir mucho; más aún, es mejor renunciar a toda elucubración o elocuencia inteligente.
Quizás las vidas que se reconocen como trinitarias sean vidas que expresan comunión, solidaridad, dación de la existencia de modo incondicional, morir para que el otro viva, vidas plenas en sus identidades únicas e irrepetibles en el ámbito de la familia creciente en cruz, hacia lo alto y hacia los lados, aproximándose al caído y al alejado, a imagen y semejanza de ese Dios en el que creemos y por el que vivimos)

Paz y Bien

Cuestiones económicas cordiales

Para el día de hoy (18/06/11):
Evangelio según San Mateo 6, 24-34

(Jesús de Nazareth no ha nacido en un palacio, ni sus padres han pertenecido a la nobleza judía poderosa y prebendaria.
Es un Dios que ha elegido nacer silencioso en la periferia galilea, en una aldea ignota y heterodoxa, en donde el sustento diario carecía de garantías.
Sus manos encallecidas y las de José de Nazareth conocen bien el trabajar de sol a sol para asegurarse el pan del día; mañana ya se verá. Conoce también la situación de sus paisanos, campesinos perpetuamente endeudados, hostigados hasta lo imposible cuando hay que rendir tributos al reyezuelo local o al Imperio.
Pero sabe también que esa multitud de pobres y olvidados sostienen con su esfuerzo la opulencia de algunos, y son la clave de que perdure un sistema injusto.

En plena identidad con su Padre, sabe hacia que lado se inclina ese Dios creador que sueña una vida plenamente humana para todas sus hijas e hijos, y sabe también que es necesario tomar partido: el dinero es un dios celosos, productor de esclavos que todo quiere para sí.
Su Padre es ese Dios Providente que es donación perpetua, y por lo tanto no se puede estar bajo la soberanía de ese dios cruel del dinero y el poder o bajo las alas del Dios del Universo.

En esa decisión raigal para la existencia, habla de cuestiones económicas.
Es claro que no hará un análisis macroeconómico, ni dirimirá en cuestiones financieras, ni pontificará sobre modelos y variables.
Él habla desde los pobres y sabe que toda cuestión se arraiga de modo primordial en el corazón, inclusive las que parecen relegadas a las decisiones de los gobiernos y los poderosos. Por ello desde el corazón habla de economía, pues nada es ajeno a las cosas del Reino que ha venido a ofrecer.

Es sencillo y profundo: como el pan que ganaba con su esfuerzo el carpintero nazareno, la vida que se nos ha dado se decide en el día a día. Los afanes, ansiedades y angustias por el pasado y por el mañana no cuentan y son contrarios a ese Dios que está vivo y presente entre nosotros.
Y la raíz de pobreza y riqueza encuentra su fundamento en egoísmos y solidaridad, en la acumulación o en el compartir, y se vuelven decisiones de Salvación.

Después de más de veinte siglos, los que decimos seguir a Jesús aún no hemos tomado partido, ni nos hemos atrevido a aceptar, reconocer y vivir como ese Dios que está del lado de los pobres, de la liberación y que busca la plenitud de la existencia para toda la humanidad)

Paz y Bien





Capitalismo espiritual

Para el día de hoy (17/06/11):
Evangelio según San Mateo 6, 19-23

(Desde distintas vertientes filosóficas, sociológicas e ideológicas se ha analizado el fenómeno y la importancia del capitalismo, sus raíces y consecuencias; muchos de estos análisis a menudo no están exentos de un juicio moral antes que ético, y quizás ese sea el primer error.

Sin embargo, hay algunas cuestiones evidentes que pueden sernos de utilidad a la hora de la reflexión: sin temor al error, podemos señalar que fenomenológicamente el capitalismo tiene dos distingos principales, esto es, una índole de acumulación y un carácter de individualismo acérrimo.

Más allá de que desde la perspectiva trascendente de la Buena Noticia del Reino nada sería más ajeno -en contraposición al compartir y a lo comunitario-, el mismo Dios del Universo que se nos revela en Jesús de Nazareth se nos revela como un Padre que no se reserva nada para sí y más aún, descubrimos su esencia como amor, es decir, donación permanente, salir de sí al encuentro del otro.

Mucho de esta praxis se nos ha infiltrado en nuestra religiosidad: no nos son para nada desconocidas esas tendencias a acumular méritos cultuales y piadosos, es decir, a mayor participación en actos de culto -puertas adentro del templo- y a mayor cantidad de oraciones repetidas a ultranza, mejor y más elevado será nuestro status espiritual, almas endurecidas en la búsqueda de premios y recompensas divinas versus castigos y condenaciones eternas, comercio y trueque de lo que no se obtiene y procura mediante acción alguna, sino que más bien es don y misterio pues tiene el perfume inconmensurable de la Gracia, de lo gratuito, de lo dado sin condiciones.

No es sólo cuestión de un ethos que supere lo cualitativo; antes bien, todo tiene raíz cordial.

Las palabras del Maestro nos invitan hoy a cambiar los ojos, y a recomenzar a ver nuestras existencias con la mirada de Dios. Quizás descubramos que allí está la raíz de nuestros problemas, en que no miramos más allá de nuestros intereses individuales, desde el egoísmo y la avaricia, y esto hemos de imaginarlo extrapolado a lo social, lo político y lo económico.
Vidas encerradas en sí mismas, que no saben de desprendimientos y generosidad, de comunión y misericordia son vidas oscurecidas en donde sólo campeará la muerte propia y el mal de muchos)

Paz y Bien


Padre Nuestro, plegaria y misión


Para el día de hoy (16/06/11):
Evangelio según San Mateo 6, 7-15

(Importantes estudios señalan que en las primeras comunidades cristianas, se enseñaba la oración de Jesús a cristianos con fé probada y madura; sólo podían rezar el Padre Nuestro quienes hubieran madurado en su fé.
Oración profunda y plegaria primordial, iba más allá de lo iniciático: era distintivo de la comunidad en marcha.

Así entonces, no es un mero hecho histórico sino también una llamada para todos nosotros.
Cuando decimos Padre Nuestro no sólo repetimos mecánicamente una fórmula que puede resultar agradable a los oídos... declaramos lo que nos constituye y dá sentido, lo que nos define, lo que nos identifica.

Hacemos propias las causas de Dios y de los hermanos.
Declaramos a conciencia que Dios es Padre y que, por lo tanto, todos somos hermanos, y más aún: reconocemos a ese Dios Abbá como al Totalmente Otro y sin embargo, viviente entre nosotros y en nuestros corazones.

Rogamos que reine entre nosotros, y al suplicarlo, nos comprometemos en la edificación de su Reino aquí y ahora, Reino de un Dios providente que abre sus brazos para que todos puedan acceder a Él sin intermediaciones, en búsqueda y encuentro filial que desoye cualquier intencionalidad de trueque de recompensas y elusión de castigos.

Buscamos el Pan de Vida y suplicamos comprometernos para que nadie pase hambre. Nos hacemos mujeres y hombres portadores de la luz del perdón y la reconciliación, frutos primeros de la Misericordia, fuerza increíble que sana toda herida, y decidida y abiertamente imploramos no caer en la tentación del olvido y del destrato y hacemos nuestro el compromiso con la vida y la liberación.

Desde la oración de Jesús, nos ponemos en camino y hacemos su voluntad: que la vida prevalezca)

Paz y Bien

La vida tridimensional

Para el día de hoy (15/06/11):
Evangelio según San Mateo 6, 1-6.16-18

(El título puede resultar equívoco si nos remitimos a cuestiones técnicas o físicas.
La pretensión primordial es, desde la Palabra, buscar el renuevo de los vínculos que marcan toda nuestra existencia: con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos.
Esta interrelación no refiere a aspectos deshilvanados ni a compartimentos estancos, escindidos entre sí: hay una reciprocidad necesaria y trascendente en estas tres dimensiones de la vida.

Jesús toma las principales prácticas de piedad de su tiempo -limosna, ayuno y oración- para que la vida comunitaria se reconstruya no desde una necesidad constante de búsqueda de legitimación y exterioridad, sino más bien buscando que esas prácticas religiosas exteriores se transformen en sucesos fundantes, es decir, que verdaderamente re-liguen, re-unan a tantas almas dispersas en sus egoísmos militantes y desde las míseras moneditas de la fama y el reconocimiento.

Una limosna que en la sintonía del Reino no se declama, sino que se hace efectiva buscando desde la solidaridad el compartir los bienes para que nadie pase necesidad.

Una oración que no es repetición a ultranza de fórmulas preconcebidas, sino más bien que es el alimento decisivo de toda vida, vidas orantes en diálogo permanente con un Dios que se desvive por todas sus hijas e hijos.

Un ayuno que refiere al dominio de las pasiones y que esta obra maravillosa que es el cuerpo humano se subordine y cultive desde la interioridad, atreviéndonos a dar otro paso: la ofrenda silenciosa de pasar hambre para que no haya más hambreados.

Desde el impulso y el fuego que no se apaga de Pentecostés, se torna imprescindible rehacernos y reconstruirnos, y son tres las perspectivas intrínsecamente unidas entre sí, que nos constituyen y nos dan identidad)

Paz y Bien

Un pedido de oración

Para todas amigas y amigos, hermanas y hermanos,
lectoras y lectores de este blog, un pedido muy especial de oración en común
por un pequeño ángel llamada Nahiara Magalí,
que tiene sólo cuatro meses y está atravesando un momento difícil:
tiene un problema cardíaco complejo.
Sabedores de la especial preferencia de Jesús
-hermano y Señor nuestro- por los más pequeños y por los niños,
este humilde pedido para que ese Dios Padre y Madre
que nos cobija y cuida a todos,
ampare en su misericordia infinita a Nahiara y a su familia.
Les transcribo el texto original que me ha enviado mi amigo,
el hermano Abel Velasco, fdp.
Gracias a todos.
Paz y Bien
Ricardo

...Nahiara nació el 14 de febrero de este año 2011, hija de Jorgelina Velasco (mi hermana) y Leandro Maciel, y es hermanita de Lautaro de 3 años. Son de Barranqueras, provincia del Chaco, al mes de su nacimiento nos dieron la noticia de que ella, presenta una malformación cardíaca que consiste en la presencia de un orificio en el tabique que comunica las dos aurículas. También presenta otro orificio comunicativo en el tabique que separa los dos ventrículos. Esto hace que la dirección habitual que lleva la sangre dentro del corazón, sufra alteraciones que terminan sobrecargándolo. A esto se le agrega que las válvulas tricuspídeas y pulmonar cumplen su función insuficientemente. Solo una cirugía puede corregir estas alteraciones y permitir que el corazón de Nahiara pueda trabajar normalmente, sin secuelas graves a corto y largo plazo. En este momento ella se encuentra en buenos Aires, en el Hospital de pediatria Garrahan, realizandose estudios para determinar su estado y concretar la fecha de operacion. Les pido a todos que recen por Ella, por la operacion, por sus Papas y Familiares para que puedan sentir la fuerza de la oracion y la cercania de todos, y por los medicos para que Él Bendiga a cada uno de ellos...y Gracias a todos, porque sé que muchos nos estan acompañando en esto, y les pido que sigamos rezando e invitando a otros para que se sumen a este pedido que le hacemos a nuestro Buen Dios.....Gracias!!!!!
Hno Abel Velasco...

La ilógica de la mansedumbre


Para el día de hoy (14/06/11):
Evangelio según San Mateo 5, 43-48

(Al igual que en toda reflexión acerca de la Palabra, en el Evangelio para el día de hoy corremos dos riesgos: o bien, que la enseñanza del Maestro quede en un plano abstracto, relegado a las buenas intenciones que sólo se reflejan en el culto puertas adentro de los templos, o también, el riesgo ingente de la pura pasividad.

Pero la Palabra interpela, conmueve y nos hace tomar partida y hacerla vida, vida diaria, hacer nuestra propia Pascua del mero conocimiento intelectual a su acontecer en la existencia de todos los días.

Se trata, ante todo, de superar las barreras de lo que entendemos por justicia en nuestros escasos parámetros, es decir, a parte contraparte, prestación contraprestación y, también, la aplicación gradual de castigos o acciones punitivas frente a eventuales delitos.
El Maestro no desecha la ley, antes bien la lleva a su plenitud, y más aún: expresa la voluntad infinita de Dios.

En nuestro limitado lenguaje, podemos acercarnos a esa voluntad afirmando que la ley de Dios es la Misericordia...todo otro agregado probablemente sea contrario.

Al afirmar que hay que amar al enemigo, bendecir a quien nos odia ynos persigue, Él afirma que otra vida -aquí y ahora- es posible. Ya lo había dicho en el Serón de la montaña: los mansos heredarán la tierra.

Volvamos al comienzo de estas pobres líneas: de ningún modo se trata de pura pasividad. Por el contrario, significa atreverse a llegar al extremo de oponerse a todo aquello que se opone a la vida desde la mansedumbre, desde la no violencia, animándose a alzar la voz contra toda opresión.

Él nos está diciendo que otra vida es posible si erradicamos de nuestros corazones toda violencia y toda tendencia de hacer daño al otro: es la construcción perfecta del prójimo, pues el prójimo se edifica a partir del paso primero de acercarnos/aproximarnos a aquel que está lejos no sólo físicamente, sino especialmente lejos del corazón)

Paz y Bien

María. Madre de la Iglesia


Para el día de hoy (13/06/11):

Evangelio según San Juan 19, 25-27

(La imagen primera es la de una madre con el corazón deshecho, al presenciar la muerte de su hijo de un modo horrendo.
Un hijo que hablaba de amor, un hijo que se inclinaba decididamente por los pobres, por los enfermos, por los excluidos, un hijo manso que pasó haciendo el bien, un hijo que es ajusticiado como el peor de los criminales.

Ella, con todo ese dolor que agobia, se mantiene en pié, firme al pié de la cruz, aún cuando los amigos del hijo han huido y se esconden abrumados de miedo.

En ese momento crucial, el Hijo moribundo tiene palabras para su Madre: la confía al discípulo amado, y a la vez, confía al discípulo a la Madre.

Allí mismo se decide nuestro sino: desde aquel momento -nos relata el Evangelista Juan- el discípulo la recibió como Madre en su casa.

María no tiene casa propia, es el mensaje: su hogar, desde entonces, será el hogar de sus hijos.
Madre por parir, Madre por creer, Madre hermana y discípula sigue sin tener techo propio y espera la recibamos en esta casa grande que llamamos Iglesia, para que la Palabra se siga encarnando en nosotros)

Paz y Bien

Pentecostés, la fuerza imparable e inesperada del Espíritu Santo


Solemnidad de Pentecostés

Para el día de hoy (12/06/11):

Evangelio según San Juan 20, 19-23

(Están encerrados en esa habitación por temor, agobiados de miedo y paralizados de resignación.
El Maestro había muerto como un criminal, y seguramente venían por ellos. Sólo tienen lugar para la tristeza y el desconsuelo. Nada más podían esperar, y ya no significaban una molestia para nadie, especialmente para los poderosos.

Pero la Resurrección de Jesús declara taxativamente el fin de los imposibles, el desalojo del no se puede.

Allí cuando todo parecía definitivo, sucedo lo impensado, acontece lo inesperado.
El Espíritu Santo, viento santo que todo empuja, irrumpe con su luz en la noche más cerrada -más allá de emociones pasajeras- y sucede lo asombroso, lo que no puede preverse, lo que está lejos de cualquier especulación y lejos de cualquier mezquina previsibilidad.

Los que estaban derrotados se ponen de pié, los que habían enmudecido hablan con voz clara y fuerte haciéndose entender con diáfana claridad, el miedo se disipa, las vidas se renuevan desde la tristeza y la sumisión en la que se encontraban sumergidos.

Es el Resucitado que está entre ellos: tienen la constancia de los clavos romanos en sus manos, de la lanza cruel en su costado.
Jesús sopla sobre ellos el Espíritu de las promesas, el Espíritu que hizo florecer a María de Nazareth, el Espíritu que lo guió en el desierto, el Espíritu que lo irguió desde la postración total de la muerte.
Es el Espíritu de la Vida que viene ahora, y que queda en ellos, por ellos y con ellos y con todos y cada uno de nosotros.

Padre de los pobres, alma de la Iglesia, santificador, luz en nuestras noches, aliento en nuestros pesares, paz en nuestros conflictos, salud en nuestros cuerpos yertos, es el Espíritu de Liberación que declara que la muerte no tiene la última palabra.

¿Quién podrá detener su fuerza imparable? ¿Quién detendrá a quienes son impulsados por Él?

Su impulso sagrado recrea y moviliza, llevando aliento de vida a los resignados al barro, liberando del miedo a quienes se han encerrado en duras existencias, levantando a los caídos en pozos de muerte, movilizando a quienes se han paralizado en su cotidianeidad por miles de motivos propios o impuestos.

Desde el Espíritu Santo todo se transforma, y la Iglesia tiene ahora por misión llevar ese soplo de paz, de perdón, de alegría, hablando en el lenguaje universal del amor que se expresa en compasión, en socorro, en misericordia a un mundo que se ha acostumbrado a la muerte, al egoísmo y a la resignación.

El Espíritu Santo nos enciende en mansa y santa rebelión, inesperada misión de recrear al mundo haciendo que acontezca el Reino del Crucificado que está vivo y presente en medio de nosotros)

Paz y Bien

Todo lo que Jesús ha hecho


San Bernabé, Apóstol

Para el día de hoy (11/06/11):

Evangelio según San Juan 21, 20-25

(Pedro aún no ha hecho su Pascua, no ha pasado del todo de una vida de pescador en el mar de Galilea a pescador de hombres. Debe madurar, debe profundizar y navegar corazón adentro guiado por el Espíritu de verdad y vida.
Por ello mismo su pregunta acerca del Discípulo Amado es tan voluble, y puede denotar ciertos celos; aún no es capaz de discernir y aceptar lo que hace Dios en el otro, las consecuencias de su amor entrañable de Padre y Madre para con todos.

Aún nosotros nos solemos encontrar en similares situaciones, no reconociendo el paso salvador y afectuoso de Dios en el prójimo -cercano y lejano-, aún hoy a la misma Iglesia le cuesta aceptar y maravillarse del paso del Espíritu en toda hija e hijo del Altísimo, especialmente en los que no hacen ostentación de ello, en los que menos se esperan, galileos contemporáneos de los que nada bueno se espera; la tentación del poder, de las prebendas, de los títulos y los privilegios todavía hoy atraen con fuerza peligrosa, y frente a ello, el Maestro sólo tiene una respuesta para darnos: seguirlo.

Seguirlo: permanecer fieles, dispuestos alegremente al servicio, preocupados por el bien del otro, tenaces y obstinados mensajeros de auxilio y socorro a los caídos.

El Evangelista cierra su Evangelio con un párrafo magnífico, que más que una conclusión es un nuevo comienzo. Señala que a través de lo que ha expresado no contiene la totalidad de lo que Jesús hizo: no bastarían todos los libros del mundo para detallar todo lo que Él ha hecho, ni tampoco a nosotros -mujeres y hombres limitados y a menudo ingratos- nos alcanzarían varias vidas si en verdad y justicia nos pusiéramos a contar todo lo que Él ha hecho y hace por todos y cada uno de nosotros)

Paz y Bien

El paso del afecto al amor pleno

Para el día de hoy (10/06/11):
Evangelio según San Juan 21, 15-19

(Mucho se ha escrito y reflexionado acerca de este diálogo entre el Maestro y Pedro, especialmente en las consecuencias respecto a la pastoral. Sin lugar a dudas, es determinante y es signo de que todo poder y liderazgo en la Iglesia sólo es aceptable desde el amor y el servicio.

Desde estas pobres líneas, la intención es detenernos por un momento en un aspecto, y es en la insistencia conque el Maestro inquiere a Pedro acerca del amor.
No lo reconviene por sus negaciones mientras Él se encontraba preso en manos de Anás y los suyos, no le recrimina el haberlo dejado solo, no investiga acerca de sus dotes de liderazgo sobre los otros discípulos, no, nada de eso.
Le hace la pregunta raigal, una pregunta que se traslada a cada uno de nosotros, y que es el fundamento de la existencia: nuestra capacidad de amar.
Es claro, Pedro se desestabiliza y entristece pues aún debe vivir en las honduras de su alma su propia Pascua, su paso personal de liberación.

Porque el amor implica salir de sí mismo e ir al encuentro del otro, despojados de todo otro interés que no sea el bien y la plenitud del próximo/prójimo, y con el horizonte de ser capaces de morir para que otro viva.
Pedro, como muchos de nosotros, se ha quedado en el plano de los afectos, del cariño que siente por Jesús pero debe dar un salto trascendente que no es sencillo.

Por eso, cuando meditamos acerca del amor tal como lo entiende y lo vivió Jesús, se nos caerán los disfraces de romanticismo banal y de sentimientos pasajeros, y se abrirán las aguas bravas de la comodidad y la rutina, revelándonos en el horizonte la tierra prometida de la liberación y de la vida.

Está en nosotros dar ese paso, vivir esa Pascua de la servidumbre al servicio, con Él, por Él y en Él.)

Paz y Bien

La plegaria urgente

Para el día de hoy (09/06/11):
Evangelio según San Juan 17, 20-26

(Jesús está a las puertas de la muerte: es dable afirmar que por la certeza que tiene y por la libertad de como asumirá su sacrificio, su plegaria es la plegaria de un moribundo.
No tiene mucho tiempo, por eso suplica y ruega con urgencia a su Padre por los suyos, y pone especial énfasis en lo que apremia su corazón sagrado: que su gente viva la misma plenitud que Él tiene con su Padre.

Por ello mismo, a través de todos los tiempos y sucesos históricos, el Maestro sigue rogando para que logremos vivir en comunidades en donde prevalezca la unidad a pesar de la diversidad, u esa unidad se exprese en alegría, en libertad y en amor.

Jesús no ha definido otra identidad que la de una comunidad en donde el Reino se haga presente: nosotros -pequeñas mujeres y hombres a través de la historia- nos hemos ocupado concienzudamente en dividirnos, en marcar límites institucionales en donde prevalecen rencores, diferencias y hasta odios enconados.

Quizás sea necesario imaginarnos la Iglesia como esa familia en donde, a pesar de las naturales diferencias de edades, de caracteres, de maduración, culturas, idiomas y situaciones sociales tiene preeminencia el bien común desde la libertad y el amor, la unidad con y a pesar de la diversidad.
Allí acontece el Reino, allí esta Dios mismo, desde allí el mundo creerá y se transformará)

Paz y Bien

Envío, unidad y alegría

Para el día de hoy (08/06/11):
Evangelio según San Juan 17, 11b-19

(La oración de Jesús en esa última cena y rodeado de los suyos, la eleva a su Padre: tiene la contundencia y la certeza de un hombre que reconoce a su muerte inminente, que sabe que vá a morir de un modo espantoso y, aún así, se mantiene firme.
Esa oración es testamento y misión, herencia y envío.

Si el amor es no reservarse nada para sí mismo -pura entrega incondicional- el Maestro quiere para los suyos la misma unión que Él tiene con su Padre.
Este deseo y mandato de unidad a menudo ha sido confundido con uniformidad, es decir, la pretensión de que todos salgan del mismo molde, la negación violenta de la identidad, el desconocimiento de la pluralidad.

Así como en la comunidad primera había Pedros y Pablos, Santiagos y Juanes de fuego, Magdalenas, Martas y Marías, Lázaros redivivos, bravos zelotas, cultos y pescadores, así deberían ser nuestras comunidades de acuerdo al deseo de Jesús.
Comunidades en donde cada uno de sus miembros no se desdibuja, sino que se hace pleno desde su carácter y su identidad únicas, unidad frutal en la diversidad de esta vid que llamamos Iglesia.
El rechazo o el desconocimiento a las diversidades es a la vez rechazo a ese deseo y ese mandato profundo del Señor.

Y allí mismo, desde esa unidad multiforme y plural, se edifica la plenitud común y personal: eso que conocemos como destino es urdimbre de Dios y el hombre, que tiene por horizonte la felicidad y por camino la alegría, con todo y a pesar de todo.

Dando un paso más, no vacilaremos al afirmar que sólo en comunidad se puede ser feliz y se puede mantenerse firme y fiel a la Buena Noticia, obreros humildes y mansos en la construcción del Reino aquí y ahora.)

Paz y Bien

La glorificación y el orgullo del Maestro

Para el día de hoy (07/06/11):
Evangelio según San Juan 17, 1-11a

(Jesús ora, eleva una plegaria profunda y prolongada. Es oración y es testamento: sabe de su inminente Pasión, sabe que los suyos han de quedarse solos y no quieren que sucumban a sus miedos.

Allí se fundamenta nuestra fé y nuestra esperanza: la identificación de Jesús con el Padre es total, la presencia de Dios en Jesús es absoluta.
Jesús es Dios y Dios es Jesús, y en todo su obrar y sus enseñanzas descubrimos que es lo que Dios quiere y espera de cada uno de nosotros. Más aún, escuchar con atención los que Jesús dice es escuchar lo que Dios quiere decirnos personal y comunitariamente.

Él ha glorificado a su Padre en todo su paso por esta tierra: todo lo que ha hecho y enseñado conduce a una humanización total, a una vida plena, a abandonar todo aquello que nos achica la existencia y se opone a la vida, eso que llamamos pecado.
La gloria de Dios es que el hombre viva en plenitud, y más, que el pobre viva.

Son conmovedoras sus palabras: está orgulloso de los suyos, de los discípulos que le fueron confiados, lo de aquel entonces y los de ahora, tú y yo, vos y ella, de todos y cada uno de nosotros, aún con nuestras luces y sombras, aún con nuestros quebrantos.
Él tiene toda su confianza puesta en nosotros, en la disparidad con la fé que solemos poner en Él.

Jesús nos ha puesto al cuidado y en manos de un Dios que es Padre y Madre, pura bondad y misericordia que quiere que todas sus hijas e hijos se salven, sin excepción.

Viene el Soplo de Dios, el Espíritu Santo que vivifica: con su aliento hemos de glorificar a Dios como Jesús, nuestro hermano y Señor, desde la solidaridad y la generosidad -frutos mejores del amor- desoyendo todo llamado al egoísmo y a la indiferencia.

Alabado sea Jesucristo .)

Paz y Bien

La otra victoria


Para el día de hoy (06/06/11):
Evangelio según San Juan 16, 29-33

(Se quedará solo. Enfrentará la tortura y la cruz abandonado por sus amigos, rápidos en la fuga por el miedo.

Y los suyos estarán expuestos a la dispersión, a las persecuciones y a los conflictos que implican contraponer la vida del Reino a un mundo que los embiste y ataca: no será tarea fácil mantenerse fieles.

Pero sus palabras de ánimo -con todo y a pesar de todo- insisten y persisten hasta nuestros días.
No hay que aflojar, no hay que rendirse, Él ha vencido al mundo.

Sin embargo, no es una victoria como podríamos pensar usualmente, que implique vencedores y derrotados.
Es una victoria extraña: por el sacrificio de un sólo hombre, el Hijo del Hombre, no tendrá que haber más derrotados.
La única sangre que será legítimamente derramada y aceptada será la suya.
Es una victoria mansa que habla de no resignarse, de rebeldía pacífica frente a la injusticia, de morir para que otros vivan, de la fidelidad del amor que supera infinitamente cualquier especulación.

En su victoria sobre la muerte -que es la victoria sobre el mundo- se cimenta nuestra esperanza)

Paz y Bien

Ascensión: misterio, certeza y misión


La Ascensión del Señor

Para el día de hoy (05/06/11):

Evangelio según San Mateo 28, 16-20

(Todos nosotros, mujeres y hombres pequeños, frágiles y limitados -sin excepción- tenemos capacidades racionales acotadas a la biología de la actividad neuropsicológica, y a los condicionamientos espacio-temporales; por ello mismo, los intentos de comprensión de aquellas realidades que superan estas fronteras pueden resultarnos vanos y fútiles. Más aún, las tentativas de explicación de lo que trasciende nuestra humanidad tienen como consecuencia el minimizar realidades que enriquecen, reduciéndolas a moldes que a menudo refieren a un ignoto más allá inaccesible y desencarnado.
Pretender aprehender estos misterios es similar a empeñarse a condensar todos los mares en una pequeña copa.

La celebración de la fiesta de la Ascensión del Señor hoy vuelve a llamarnos y a despertarnos el hambre por lo que a veces suponemos inalcanzable, tan lejano que se nos hace ajeno.
Pues celebramos que uno de nosotros, Jesús de Nazareth el hijo de María, nuestro hermano, a superado la última frontera de la muerte, y vive para siempre en la realidad íntima de Dios Trinidad, Dios Amor que se comunica perpetuamente, Dios comunidad.
El significado de esa realidad puede tergiversarse cuando le adjudicamos una condición física a eso que llamamos cielo -altura o temporalidad-.

Por ello, celebramos que a través de Aquel que ha dado el primer paso/Pascua, todos podremos vivir para siempre en la plenitud de Dios, superando de manera definitiva la escasez de nuestra existencia y comenzando a degustar hoy, ahora mismo, esa vida que prevalece con todo, por sobre todo y a pesar de todo.

Nos sostiene una certeza: Jesús se ha ido para quedarse de manera definitiva, ha subido al Padre para quedarse corazón adentro, el carpintero galileo es el Cristo cósmico que quiere sumarnos para transformar a la creación, vá con nosotros, nuestros pasos son suyos, lo imposible se ha desterrado, el no se puede tiene fecha de vencimiento.

Sin embargo, no es un consuelo banal a nuestros ánimos lábiles: es una realidad que compromete, misterio que se hace tangible y moviliza, no podemos quedarnos quietos ni adormilados en la mera supervivencia o en las comodidades de torpes seguridades.

Habrá que volver a las Galileas de la sospecha permanente, ésas a las que le adjudicamos que de allí nada bueno ha de salir, Galileas de la periferia y los márgenes.
Allí nos reencontramos con Él, misterio y certeza de que eso que llamamos cielo se teje en este preciso instante en nuestras circunstancias terrenas, eternidad urdida entre nuestros días, Ascensión que no es partida y despedida sino más bien punto de partida y comienzo que no sabe de fronteras)

Paz y Bien

Reciprocidad


Para el día de hoy (04/06/11):
Evangelio según San Juan 16, 23b-28

(Con la valentía de Pedro ante el Sanedrín, nuestra Pascua también es mirar y ver el paso del Maestro: -Pasó haciendo el bien-; es atravesar el mar de nuestras mezquindades y limitaciones y descubrir lo que Él ha hecho en el peregrinar de eso que llamamos existencia.

Un Dios del Universo que se nos revela Padre y Madre, un Cristo que se hace hermano, amigo y servidor.

En tiempos de praxis pura y cualificación de todo a partir de la utilidad, la oración deviene en tiempo perdido, en rutina formulista, en repetición cadenciosa relegada a un mero ejercicio cerebral.

Sin embargo, en la oración y desde la oración todo se entiende, todo se comprende, todo se puede. La oración es poderosa, porque el verdadero poder -el único poder legítimo- es el que ejercen los que aman, los servidores, las almas generosas y solidarias que desde vidas orantes descubren que ese Dios al que suponían inaccesible y lejano está cerca, muy cerca, habitando cada corazón y se des-vive por todas sus hijas e hijos.

Es una cuestión de reciprocidad: el amor de Dios es infinito, continuo e incondicional; pero a la vez, para ser pleno requiere la respuesta humana, personal y comunitaria.
Por ello mismo, más que vidas nutridas de oración, el ímpetu del Maestro está dirigido a todos y cada uno de nosotros para que nuestros días sean más bien vidas orantes, es decir, el diálogo permanente entre aquellos que se quieren y que no pueden dejar de estar en contacto con el ser amado, hijos que sin la mano bondadosa del Padre se extravían y pierden el horizonte.

Milagro inefable de misericordia y ternura, la oración es don y misterio ofrecido para el sustento cotidiano, para que acontezca el Reino, para no morir jamás)

Paz y Bien

Pascua nacimiento


Para el día de hoy (03/06/11):
Evangelio según San Juan 16, 20-23

(Puede parecer tarea inútil describir motivos para la tristeza: amores quebrados, amistades olvidadas, la partida de un ser querido, un empleo de explotación, el destrato, el menosprecio... la lista puede nutrirse de infinidad de motivos, quizás tantos como personas/universos que somos.

La contraposición lógica sería enumerar motivos para la alegría; aún así, presumimos que serían insuficientes o, al menos, pasajeros.
La enseñanza del Maestro a los Doce allí reunidos -entre ellos estamos vos y yo, tú y el atentamente escuchando- es impulso e invitación a dar un paso más, a re-significar todos los acontecimientos que pueblan nuestras existencias.
Mejor aún, a superar no tanto las consecuencias de toda tristeza sino más bien a ahondar y sumergirnos en sus motivos desde una perspectiva pascual y comunitaria.

Hay que animarse y dar el paso/Pascua de la Salvación que acontece en nuestro aquí y ahora: la Revelación de Jesús es el rostro de un Dios que es Padre y Madre empeñado en la plenitud de todas sus hijas e hijos sin excepción.
Es clara y salta a la vista la primera objeción: ¿porqué Dios permite tanto sufrimiento, tantas tristezas, tantas miserias y dolores?

El Dios de Jesús no es un ídolo sádico que se complace en observar a sus hijos demolidos. El Dios de Jesús edifica la historia en conjunto con el hombre, y si en verdad hay algo escrito como suele inferirse -algo inmutable, destino previamente decidido- es su voluntad de vida plena y abundante para todos, eso que llamamos felicidad y que a menudo se nos confunde con satisfacciones pasajeras.

La alegría a la que Jesús de Nazareth nos quiere involucrar es trinitaria, y a la vez tiene tres fundamentos: profundidad, perennidad y es personal.

Es profunda pues vá mucho más allá de sentimientos pasajeros, y transforma la totalidad de la existencia.

Es perenne pues es la superación de lo emocional, comienza en nuestro presente cotidiano y se encamina a pasos agigantados hacia la vida sin final.

Es personal: no hacemos pié en algo, no nos hacemos sólidos en doctrinas o creencias. Antes bien, es a causa de Alguien, el hijo de María y José, nuestro hermano y Señor que desde su Pascua nos ha nacido a la vida que no se termina, a la vida que prevalece, raíz de nuestra alegría y certeza de nuestra felicidad)

Paz y Bien

Desde la cruz


Para el día de hoy (02/06/11):
Evangelio según San Juan 16, 16-20

(En cierto modo, una lectura superficial nos diría que en el Evangelio para el día de hoy Jesús juega a las escondidas y manipula acertijos extraños con sus discípulos.

Pero es mucho más que ello, siempre hay más: la incomprensión, el estupor y la discusión entre los Doce sucede porque su fé es aún inmadura. O se quedan en la pura especulación abstracta, o se someten a las posibilidades sensoriales y emocionales

Porque la cruz y la muerte de Jesús es escándalo para muchos, locura para otros tantos y duramente incomprensible desde limitados ojos racionales.
Sin embargo, es precisamente en la cruz en donde se arraiga el amor mayor, y desde la cruz adquiere significado pleno la Resurrección: animándonos un poco más, el mismo amor entrañable de Dios expresado en Jesús nuestro hermano y Señor, podemos intuir y vivenciar que la Resurrección hunde sus raíces en la cruz.

En nuestros altibajos, nuestras dependencias emocionales, nuestros acatamientos a lo sensorial hemos de escuchar sus Palabras nuevamente, para no quedar a la deriva: no podemos negar las cruces que a menudo portamos, no podemos eludirlas.

El camino santo de nuestra Pascua personal y comunitaria es el paso desde las aguas de la muerte hacia la alegría de la vida que no perece, y hacia el reencuentro con el Maestro en nuestra cotidianeidad.
Él viene con nosotros)

Paz y Bien

Aprender a hablar y a caminar


Para el día de hoy (01/06/11):
Evangelio según San Juan 16, 12-15

(Como niños pequeños, lo que podemos decir acerca de Dios -aún cuando se colmen miles de bibliotecas- es tan poco, somos tan limitados y Él es inmenso, que toda especulación nuestra es apenas un balbuceo inentendible.
Quizás por esa pérdida en nuestra humanidad del Logos primordial, Dios se ha hecho Palabra para que recuperemos el habla.

Así también es nuestro andar si nos decidimos a seguir los pasos del Maestro, nuestros pasos vacilantes y temerosos porque, sinceramente, solos nada podemos.

En estas circunstancias, hemos de cambiar la polaridad de nuestras intenciones plagadas de rutinas poco meditadas.

Más que buscar a ese Dios del que queremos hablar, deberíamos volvernos capaces de sumergirnos en el insondable misterio de amor que es ese mismo Dios habitándonos en nuestros corazones.

El Maestro nos ha conseguido el Espíritu, viento que todo empuja, que moviliza, que vivifica y nos hace libres en la verdad.
Es Aquel que nos despierta el hambre de Dios que se nos ha adormilado, el que nos enseña a comunicarnos aún más allá de las palabras, el que nos hace andar erguidos y enteros, Espíritu de Jesús que es camino mismo.

Con la confianza de niños pequeños -más allá de cualquier edad cronológica- podemos comenzar, aunque sea a pasos vacilantes y balbuceando las primeras palabras en esta vida nueva de la Salvación, ofrecida sin condiciones a toda la humanidad)

Paz y Bien

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