La glorificación y el orgullo del Maestro

Para el día de hoy (07/06/11):
Evangelio según San Juan 17, 1-11a

(Jesús ora, eleva una plegaria profunda y prolongada. Es oración y es testamento: sabe de su inminente Pasión, sabe que los suyos han de quedarse solos y no quieren que sucumban a sus miedos.

Allí se fundamenta nuestra fé y nuestra esperanza: la identificación de Jesús con el Padre es total, la presencia de Dios en Jesús es absoluta.
Jesús es Dios y Dios es Jesús, y en todo su obrar y sus enseñanzas descubrimos que es lo que Dios quiere y espera de cada uno de nosotros. Más aún, escuchar con atención los que Jesús dice es escuchar lo que Dios quiere decirnos personal y comunitariamente.

Él ha glorificado a su Padre en todo su paso por esta tierra: todo lo que ha hecho y enseñado conduce a una humanización total, a una vida plena, a abandonar todo aquello que nos achica la existencia y se opone a la vida, eso que llamamos pecado.
La gloria de Dios es que el hombre viva en plenitud, y más, que el pobre viva.

Son conmovedoras sus palabras: está orgulloso de los suyos, de los discípulos que le fueron confiados, lo de aquel entonces y los de ahora, tú y yo, vos y ella, de todos y cada uno de nosotros, aún con nuestras luces y sombras, aún con nuestros quebrantos.
Él tiene toda su confianza puesta en nosotros, en la disparidad con la fé que solemos poner en Él.

Jesús nos ha puesto al cuidado y en manos de un Dios que es Padre y Madre, pura bondad y misericordia que quiere que todas sus hijas e hijos se salven, sin excepción.

Viene el Soplo de Dios, el Espíritu Santo que vivifica: con su aliento hemos de glorificar a Dios como Jesús, nuestro hermano y Señor, desde la solidaridad y la generosidad -frutos mejores del amor- desoyendo todo llamado al egoísmo y a la indiferencia.

Alabado sea Jesucristo .)

Paz y Bien

2 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Mi querido Ricardo,paso a saludarle, estoy con mi pc averiada y he perdido todos los favoritos y paso uno a uno para recuperarlos.
Le dejo mi ternura
Saludos a su esposa.
Sor.Cecilia

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Gracias, querida sor Cecilia; con mi familia oramos a diario con usted y por usted y su comunidad. Un especial y afectuoso saludo de Eliana, mi señora
Un abrazo grande en el Resucitado
Paz y Bien
Ricardo

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