María, Madre y Medianera de la Gracia
Para el día de hoy (07/11/09):
Evangelio según San Juan 2, 1-11
(Nada sucede por pura coincidencia, nada sucede por casualidad.
Menos aún en la redacción de los Evangelios.
San Juan Evangelista nos trae la Buena Noticia para el día de hoy.
Es un pasaje cargado de un misterio profundo, de numerosos símbolos y de singular belleza.
Si leemos comenzando por el final, notamos que el Evangelista señala que el milagro realizado en esa fiesta de bodas "...fué el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así se manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él..."
Juan tiene la explícita intención de dejar sentado que se inauguraba lo nuevo, que el Reino estaba entre nosotros, que comenzaba la vida, que el Mesías estaba entre nosotros...Y no se queda en abstracciones, es claro y concreto, sucedió en un lugar determinado, en una situación específica y fué el primer signo -señal- de muchos.
Ahora bien, al comienzo sucede algo muy pero muy misterioso y, a la vez, extraño.
Resulta que el Señor realiza su primer signo, el primero de los muchos milagros del Reino...y la figura principal del relato es su Madre!
Observemos desde nuestro silencio: nos narra que se celebraban unas bodas en Caná de Galilea -veamos que ex profeso no menciona los nombres de los contrayentes- y, a continuación señala: "...y la madre de Jesús estaba allí...". Y, es claro, luego agrega "...Jesús también fue invitado con sus discípulos...".
Nada sucede por casualidad.
Pudiendo fácilmente haber invertido el orden de aparición, sería más lógico decir que por allí andaba el Maestro con los Doce, y que también su madre había sido invitada.
Sin embargo, la pone por delante y, no conforme con ello, nos dice que Ella advierte que en la fiesta se ha acabado el vino, y que María, al advertirlo, no se dirije al mayordomo ni al principal del lugar.
Se dirije a su Hijo, y le avisa: -No tienen vino-.
Hay una aparente reprimenda de Jesús a su Madre.
Y corresponde decir aparente, pues el vino verdadero sería su sangre en su Pasión, signo cierto de quedarse para siempre aún yéndose.
No debe haber en ningún idioma humano palabras suficientes para describir las miradas de ambos, los ojos de María confiados en los de su Hijo, y los del Hijo diciéndole con ternura a su Madre -¿Qué tenemos que ver nosotros?-
Nosotros: Jesús no dice ¿qué tengo que ver yo?, nada de eso, aúna a su Madre.
Así y todo, es su Madre y como todo buen hijo, nada le niega a su madre.
Más misterio: su Madre, en vez de quedarse satisfecha o bien de avisar que se solucionaría el inconveniente, le dice a los servidores: -Hagan todo lo que él les diga-, tal es su confianza en ese Hijo.
Y ocurre el milagro: seis tinajas usadas para purificarse, y llenas de agua, se transforman en el vino bueno que renovará la alegría de la fiesta, y es un vino que no se termina.
María, nosotros andamos faltos de vino.
A muchos nos falta el vino de la alegría y el vino de la esperanza.
A muchos nos falta el vino de la vida, tan ahogados en la supervivencia que estamos.
A muchos nos falta el vino que renueva el alma, tan agobiados por el dolor y la miseria.
Por eso, avisale a tu Hijo que estos hijos tuyos no tienen vino; a vos nada te niega...
Y que Él, sólo Él, tiene la Palabra que puede transformar el tanta agua de llanto que llevamos en estas vasijas de barro que somos, y transformarlo en vino de alegría, vino que vivifica, vino para la gran fiesta del Reino en donde no ha de faltar nadie.
Vos ya estás allí esperándonos)
Paz y Bien
María, no tenemos vino
El administrador astuto
Para el día de hoy (06/11/09):
Evangelio según San Lucas 16, 1-8
(Parece increíble: Jesús alabando la conducta de un administrador por lo menos inepto -sino corrupto tal vez-. Quizás desde el silencio y desde una mirada global podamos comprender que nos dice el Maestro con esta parábola...
Al administrador acusado de malgastar los bienes de su señor se le acababa el tiempo: habiendo sido puesto en evidencia, todo se tornaba urgente, principalmente su propia supervivencia.
Ya era entrado en años para el trabajo duro, y su ego le impedía humillarse y pedir limosna; entonces, frente a la urgencia, actúa con celeridad y astucia, condonando parte de las deudas de otros para con su señor.
No lo hace por honestidad, ni por justicia: lo hace con la sagacidad de garantizarse su futuro, preparando lugares en donde refugiarse cuando ya no tenga nada.
Nos suena raro que el Maestro alabe esta conducta, pero sólo si lo miramos con nuestros ojos.
Hay que mirar con Su mirada.
Donde se hace presente el Espíritu, se desata la urgencia y se desarma la dejadez y la comodidad.
Es la urgencia por la vida que enciende el soplo de Dios.
Y, por otra parte, la presencia de caracter y la sagacidad frente a las crisis son también dignas de elogio por el Señor: a menudo, nos replegamos en una fé cómoda, desentendida del mundo, negando lo que nos enseñaba el Apóstol: "sean astutos como serpientes y mansos como palomas"
Quizás a nosotros también debamos poner al servicio del Reino todas nuestras capacidades, nuestra inteligencia, nuestra mayor o menor astucia... El fin no justifica los medios, pero es injustificable no utilizar al servicio del Reino los dones recibidos.
Quizás nuestro tiempo sea escaso, y quizás también sea hora de rogarle al Señor del campo que se haga presente y nos pida cuentas de lo hecho... en una de esas, nos despertamos del letargo de la inacción y, con otro sentido, liberamos también a los hermanos de horrorosas cargas imposibles de sobrellevar)
Paz y Bien
La alegría del regreso
Para el día de hoy (05/11/09):
Evangelio según San Lucas 15, 1-10
(Las palabras y acciones del Maestro son imposibles de ceñir al molde de ninguna lógica, y parecen por completo irrazonables, dignas del reproche.
Por eso los fariseos y escribas murmuraban en contra de Él, por eso tantos hoy en día son incapaces de gestos de misericordia, por eso nosotros mismos somos susceptibles de encerrarnos en nuestros propios esquemas.
¿A quién se le ocurriría sentarse a comer con gentes de conductas -por lo menos- reprochables, que con facilidad entrarían en las categorías de réprobos y serían dignos de severas reprimendas y castigos antes que de ningún festejo?
Dios es Misericordia, y es un misterio de amor tran profundo que resiste cualquier análisis, tanta es sus sencillez.
Algunos sabihondos le colgarían con rapidez el sambenito de "políticamente incorrecto" esto de festejar la conversión de un réprobo.
¿A quién también se le ocurriría poner en riesgo a todo el rebaño por salvar a sólo una oveja? ¿O despertar en la noche a toda la familia para buscar una moneda perdida, sabiendo que tiene a resguardo las otras nueve, que puede buscarla a la luz del día y, como si eso no bastara, llamar a los vecinos en la madrugada a festejar que se la ha recuperado?
Cada vida tiene para Jesús un valor único e irreemplazable: por eso es inapelable dejar todo para ir en busca de lo perdido.
No hay excusas: una vida recuperada es un universo que se renueva, es un cielo de fiesta, es un Padre que sonríe.
Y esta alegría no es sólo celestial: esta alegría, para ser completa y plena, ha de ser compartida por todos nosotros -somos los vecinos de las parábolas!-
Quiera el Espíritu del Resucitado darnos su luz y su claridad para abandonar todo esquema y atadura que nos impida ser partícipes y actores del misterio maravilloso de la Misericordia de Dios)
Paz y Bien
Converger
Para el día de hoy (04/11/09):
Evangelio según San Lucas 14, 25-33
(Una definición sencilla de diccionario nos dice que converger significa dirigirse varias cosas a un mismo punto y juntarse en él.
Posiblemente, sea el modo más simple de acercarnos a eso que llamamos conversión, a ese llamado, a esa vocación a ser discípulos que nos hace el Señor.
El Evangelio para el día de hoy debe ser -como siempre- rumiado, cultivado, escuchado, haciendo silencio interior para ver qué nos dice Jesús ahora.
No olvidemos que la fé es primero cuestión de corazones antes que de razones, por eso una lectura superficial e irreflexiva nos puede hacer equivocar en grande.
Decíamos que converger significa que varias cosas se dirigen a un mismo punto y se juntan en él... Desde aquí y desde las palabras del Maestro, todo puede cobrar un sentido vivo y de vida.
Ya no se trata de amar a Jesús desde la familia, o de ofrecerle lo que se posee, sino de amar a la familia desde Jesús y con el amor de Jesús, amor que surge desde la cruz, amor que no conoce límites, amor que es entrega para que quien se ama viva y sea pleno.
La conversión comienza y dá frutos cuando se ama al prójimo con la entrega y la pasión con que Jesús nos ama a nosotros, cuando ponemos a Jesús como centro y no como uno más de nuestra periferia.
Que nazca en nosotros el Sol Invicto de la vida eterna, anbundante y plena, nuestro Señor Jesucristo)
Paz y Bien
Entradas preferenciales
Para el día de hoy (03/11/09):
Evangelio según San Lucas 14, 15-24
(Luego de un concienzudo trabajo, está todo listo.
El Dueño de Casa se ocupó y preocupó hasta de los detalles más pequeños -algunos dicen que por eso se lo puede reconocer con patente evidencia-.
La Mesa es enorme, el lugar más grande aún.
El Dueño envió a sus servidores a buscar a los invitados principales.
Les ha mandado entradas preferenciales y personalizadas a los que nadie invita a ningún lado -excepto quizás a morirse, y algunos dicen que por el tipo de invitaciones que cursa también se lo reconoce con claridad-.
El Dueño les encarga a sus servidores que sin pérdida de tiempo inviten a los más pobres, a los sumergidos en la miseria, a los enfermos, a los discapacitados, a los desvalidos, a los ancianos, a los niños abandonados, a los niños impedidos de nacer, a las mujeres, a los excluidos de todo.
Deben partir sin demora para que vengan a su mesa, y no es tarea sencilla: son gentes no habituadas a ningún tipo de fiesta, son especialistas en comer salteado, les resulta normal la tristeza, el dolor y el sentarse en el fango.
Y los servidores tienen otra tarea: una vez que se hayan repartido las invitaciones preferidas del Dueño y todos los invitados especiales estén a su mesa, deberán invitar a otros -su Mesa es inmensa-.
Esos otros son más impensados que los anteriores, porque éstos no hablan ni el idioma de los servidores ni el del Dueño, desconocen al Dueño de casa y, en muchas ocasiones, tienen la arrogancia de llamarlo de otra manera al Dueño -y en esto sí que les resulta difícil de reconocerlo al Dueño de casa por parte de los servidores-
Y aún cuando vengan ellos, quedarán lugares, siempre habrá lugar para más.
Hubo muchos que fueron invitados primero, pero se excusaron de ir a la fiesta: andaban demasiado ocupado en sus cosas.
No se dieron cuenta que el no participar en la fiesta de este Dueño -por el motivo que fuere- es inexcusable...
Es claro que aquí faltan algunos: nosotros.
Craso error: no necesitamos invitaciones.
Somos los servidores de la gran fiesta de la Vida.
Y por eso, estaremos siempre cerca del Dueño de casa, y éste confía tan plenamente en nosotros, que gran parte de la realización y la asistencia a su banquete corre por nuestra cuenta...
Pues si nó, ¿quién cursará las invitaciones?)
Paz y Bien
Día de esperanza, comienzo y compromiso
Conmemoración de todos los fieles difuntos
Para el día de hoy (02/11/09):
Evangelio según San Juan 11, 17-27
(Frente al dolor y el llanto por la pérdida de quien amamos, suben los lamentos y las preguntas al Padre...
La respuesta es una cruz y una tumba vacía.
Extrañamos a quienes nos precedieron en este peregrinar temporal, añoramos su presencia, nos hiere su ausencia...aparente.
La respuesta es una cruz y una tumba vacía.
Desde Cristo todo adquiere un nuevo significado: ya no hay despedidas definitivas, sino promesas ciertas de reencuentros, ya la muerte no es el final, sino más bien el comienzo.
Llevamos corazón adentro una semilla de vida para siempre.
Su tiempo de germinación y cultivo es nuestra existencia temporal.
Las diversas culturas tiene modos diversos de ritos mortuorios, más las nuestras llevan un mensaje simbólico que suena más o menos así:-¿Te duele? Pues ¡debe dolerte aún más! ¡Es la muerte! ¡Se terminó todo!-
¿A quién no le ha pasado tener tan presente a un ser querido que, casi casi, se puede sentir su presencia física?
Atención: no es una trampa que nos ha tendido nuestra psiquis.
Ellos están presentes, más no por ejercicios mnémicos o porque habiten nuestras almas.
Están presentes por algo que llamamos comunión.
Y su recuerdo y su comunión deben traer unido un compromiso... Quienes se han ido y a quienes hemos amado y amamos, han dejado una huella difícil de borrar en nosotros por eso mismo, por cuestiones de amor, por habernos hecho bien.
Nos dejaron en las manos una bandera, y debemos levantarla bien alto para que se vea con claridad en estos campos devastados y yertos del mundo: amamos y hacemos el bien porque alguien nos ha amado y hecho mucho bien, gratuitamente, por total donación, sin otro interés que la plenitud del otro que se ama.
En el párrafo precedente hemos dicho: amor, hacer el bien, entrega, donación de la vida, gratuidad.
Hablamos -sin darnos cuenta quizás- de Jesús.
El Maestro compartió las lágrimas de los que amaban tanto a su amigo Lázaro, y las trocó en alería y esperanza.
Nadie que crea en Él y siga sus pasos morirá del todo, y más todavía: viviendo la plenitud de los brazos del Padre, volverá a la vida.
En la noche de la muerte y el dolor, el Señor viene diciendo con voz fuerte -¡Ánimo!-
La noche no es infinita.
Habrá una mañana cierta de Resurrección, que será el gran regalo de ese Jesús, que no quiere que nadie se pierda.
Una mañana en donde todos nos reencontraremos.)
Paz y Bien
Malaventuranzas mundanas
Solemnidad de Todos los Santos
Para el día de hoy (01/11/09):
Evangelio según San Mateo 5, 1-12
(EL mundo nos dice con soberbia certidumbre: la felicidad pasa por una nutrida cuenta bancaria, tarjetas de crédito, el culto del egoísmo, la indiferencia hacia otro, la paz como ausencia de conflictos, la violencia justificada, el derecho de los poderosos, mi vida primero que la tuya, el éxito, las recompensas, la meritocracia...
Y, es claro, no está mal poseer una religión, pues hace que las gentes estén contenidas, que tengan unificación de códigos, rutinas controlables.
Esa religión será válida cuando impulse a sus practicantes a ciertas virtudes: así como está bien -y hasta parecería de caracter divino- la acumulación de bienes, es preciso también acumular méritos ahora para adquirir recompensas futuras.
Si creen en un dios, es suficiente que lo remitan a cierto culto dominguero, lo sigan viendo omnipotente y lejano, lo circunscriban a la altura y el oro de los altares.
-¿qué pretende ese galileo deschavetado y peligroso, juntos con sus amigos? Dejanos tranquilos, carpintero ignorante, y para colmo de males, judío-
Quizás la esencia de la Revelación es ¡Abbá!, es decir, que Dios es Padre que nos ama sin condiciones y por eso mismo, sin importarle nuestros méritos.
El Maestro constantemente nos está enseñando esto, y para eso nos dice que Dios es el sembrador, el campesino, el viñador, la gallina y sus pollitos...
Nos ha regalado que Dios es Padre...y Dios también es Madre!
Y nos quiere, nos ama no porque seamos buenos, sino porque Él es Amor.
Por eso, los santos no son tales por los méritos adquiridos a través de una vida ejemplar, sino más bien porque han descubierto ese amor de Dios en ellos, lo han reconocido con un corazón humilde, agradecido y generoso, y desde sus limitaciones e imperfecciones han orientado toda su existencia a ello.
Jesús no sólo nos revela a Abbá Padre y Madre suyo y nuestro... Sabedor de nuestras torpezas, nos regala un extraño sendero de felicidad, que vá en sentido opuesto a lo que nos recalca el mundo, a contramano de la historia.
Nos dice que hoy mismo podemos ser felices si tenemos alma de pobres, si nos identificamos con los pobres, si desechamos la violencia de nuestras vidas, si ponemos nuestro corazón en la miseria de los demás, si practicamos la justicia de Dios, si construímos la paz, si somos capaces de llorar nuestras lágrimas y las de otros...
Y todo esto se magnifica hasta límites insospechados cuando se nos persiga, insulte y maltrate por vivir estas cosas de Él, con Él y por Él.
Alabado sea Dios que nos ha hecho portadores de tesoros en estas vasijas de barro que somos.
Alabado sea Dios que nos pone en el camino a quienes viven la plenitud del amor de Dios y que a través de su existencia terrena nos han marcado que su felicidad y su alegría son posibles, que no es utópico que su Reino sea aquí y ahora.
Sí, esas hermanas y hermanos nuestros que llamamos santos)
Paz y Bien
Chacarera de la Redención
Cuando la noche se cierne
sobre los montes y llanos,
hay quien retorna a su nido
y hay quienes huyen llorando
Más Dios envía en la noche
siempre un puñado de estrellas
para iluminar los sueños
del que es valiente y se queda.
Aunque al parecer la muerte
se cierre sobre el destino
de las jóvenes propuestas
que en esta tierra han nacido.
No es bueno cambiar hermano
aunque sea duro el camino
la libertad del desierto
por las cebollas de Egipto.
Jesús nos dio su mensaje,
vida fuerza y pan bendito
pa’ que saciemos el hambre
del pueblo que clama a gritos
y alcanzará solamente si tu corazón y el mío
se estrechan para que el llegue a donde sea preciso.
No te escapes a esta hora,
hora de andar anunciando
que es posible la esperanza
que el pueblo seque su llanto
si es cosa de abrir el alma
y amarse como es debido
seguí creyendo en la vida,
sumate te invita Cristo.
Hace tiempo una muchacha
que se llamaba María
le dijo a un pueblo tan pobre
como el que yo tengo hoy día
que Dios es misericordia
y hay que cantar su justicia
que nos hizo una promesa
de amor y nunca se olvida.
Muchos andan proclamando
que no es posible quedarse
y la casa que Dios ha dado
ha de ser tierra de nadie,
hay que avisarle a la gente
que es bueno sembrar el suelo
que cuando el amor se riega
siempre los frutos son buenos.
¿Porque entonces no jugarse
por un sepulcro vacío?
y hallar todas las respuestas
en las verdades de Cristo,
no hay muerte que acabe todo
por más tremenda que sea
si hay gente que pone el hombro
y se juega por lo que sea.
aquí puede escucharse:
La mesa de los pequeños

Para el día de hoy (31/10/09)
Evangelio según San Lucas 14, 1.7-11
(La estima y el reconocimiento por parte de los demás son necesidades asociadas a la imperfección humana; desde una especulación psicológica, se podría aseverar que soy en tanto el otro me reconoce y me define.
El problema está en que nos olvidamos que antes que todos, Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro ya nos ha reconocido y nos reconoce a cada uno de nosotros.
Y la tergiversación de esa necesidad lleva directamente al afán de superioridad, a las veredas rotas de la fama, la posición y la vanidad.
-hoy en día es casi obsceno el afán de figuración; más o menos, quien no aparece en los medios masivos de comunicación, no existe-
Hazte fama y échate a dormir, dice el saber popular, y nosotros quizás agregaríamos sin dudar demasiado, hazte fama y échate a morir, pues creer que a través de la figuración, la ostentación y la comparación uno es más y es mejor que el otro, es sendero seguro a la muerte en vida.
El Maestro viene a prevenirnos acerca de esta actitud, y a prevenirnos, y no lo hace proveyendo una receta o código de conducta, sino invitando a cambiar el corazón.
Las invitaciones al banquete son prerrogativa del dueño de casa, no de sus invitados.
Atención: este Dueño de casa invita según Él quiere, y no por los méritos de los comensales.
-María lo sabía muy bien, por eso debordaba su alma de alegría cantando ¡Dios exalta a los pequeños!-
Atención: este Dueño de casa tiene debilidad por los más pequeños, por los más humildes.
Y las invitaciones que entrega son gratuitas, señores, no se pueden adquirir en la compraventa de las promesas ni con la tarjeta de crédito de las recompensas que presuponemos nos corresponden.
El Maestro nos invita a cambiar el corazón: el Dueño de casa invita por pura gratuidad y con una preferencia extrema por los humildes... Quizás entonces nuestros corazones deban humillarse, hacerse pequeños sin otro interés que el interés del prójimo, al igual que el Dueño de casa.
Mi lugar le pertenece antes que nada al otro.
Quiera el Espíritu del Resucitado auxiliarnos en esta tarea de desterrar todo afán de figuración, todo hambre de recompensas, y buscar ante todo y por sobre todo el servicio al hermano.
Como Jesús, que siendo Dios y Señor se hizo siervo y esclavo, dando la vida en rescate por muchos)
Paz y Bien
El desafío
Para el día de hoy (30/10/09)
Evangelio según San Lucas 14, 1-6
(Resulta extraño, pero hemos venido leyendo que en varias oportunidades, sus más enconados enemigos lo invitaban a cenar al Señor.
Probablemente, buscaban más de cerca encontrar motivos para condenarle, para mostrar y objetar su enseñanza... Pero también, terciaba el interés que las palabras de Jesús despertaban en ellos: ¿quién és este hombre que nos habla con tanta autoridad?.
Lamentablemente, estaban más aferrados a sus normas que a Dios, y esa era una corteza muy difícil de romper: el interés que suscitaba quedaba en la mera emoción externa, superficial, nunca los conmovía y transformaba.
En el Evangelio para el día de hoy, leemos que Jesús había sido invitado a cenar un sábado a la casa de uno de los principales fariseos.
Y extrañamente, allí, en la casa de uno de los jefes, en ese día sagrado -Sabbat-, el Maestro no tiene empacho en desafiar a sus anfitriones, cuestionando su mentalidad, sus normas, su aferrarse a armazones que son de ellos pero no de Dios: quiere traspasar esa corteza que los envuelve, y llegar a sus corazones.
Vayamos a la Palabra: nos dice que "delante de él había un hombre enfermo de hidropesía".
-La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva, y en ella nada sucede ni está escrito por casualidad, todo tiene un sentido-
Delante de Él: solamente se puede "ver" al enfermo, al necesitado desde un corazón compasivo, misericordioso. Los demás, sólo lo miran pero no lo ven, están cegados en la soberbia de su razón.
El hombre tenía un sufrimiento doble: su enfermedad (la hidropesía provocaba edemas diversos que desembocaban en la muerte) y la exclusión a la que estaba sometido, pues se consideraba a la enfermedad como consecuencia del pecado o de una maldición.
Desde el enfermo, desde el necesitado, desde el excluído, el Maestro lanza el guante del desafío.
Toma al enfermo de la mano -un gesto de ternura, un modo absolutamente personal-, lo sana -es el poder de Dios!- y lo despide -el hombre, por la misericordia de Dios, llega preso de sus miserias y parte libre y vivo y pleno-.
Y allí señala, contundente y sin lugar a interpretaciones diversas, o a disquisiciones inútiles: toda norma y estructura religiosa o social, debe ponerse primeramente al servicio del necesitado.
Y el culto -¡la cena!- debe partir y expresar esa misericordia que es Dios y se expresa en el auxilio y socorro del hermano caído.
Quizás rumiando la Palabra de hoy, y desde una oración sincera, invitemos a Jesús a que venga a cenar con nosotros.
Así es, y así sea.
Que venga a nuestras casas -eclesiásticas, comunitarias, familiares, personales- y nos desafíe: es imprescindible que nosotros también quebremos esa dura corteza de indiferencia y de falsa paz que implica la comodidad y la ausencia de conflictos.
Así sea, Señor.)
Paz y Bien
Sin pedir permiso

Para el día de hoy (29/10/09)
Evangelio según San Lucas 13, 31-35
(La predicación de Jesús no se desarrollaba en lugares relativamente tranquilos y sin problemas; antes bien, el clima era de amenazas y peligros francos -recordemos el martirio de Juan el Bautista-.
El poder omnímodo y perverso de Herodes inundaba las calles... Entonces sucede un hecho sorprendente: se le acercan al Maestro unos fariseos -aquellos que habitualmente estaban en su contra, corren a avisarle que debe irse, pues el tirano ya no lo soporta y busca matarlo.
Es claro: el Señor se había vuelto peligroso, pues -debemos entenderlo- el amor es peligroso para los poderosos.
Sin embargo, el Señor no retrocede, y dice las cosas como son, claras y contundentes: no vacila en llamar a Herodes "zorro" y, más aún, le manda a decir al monarca que seguirá expulsando demonios y curando a la gente, y que espera su consumación al tercer día.
No es ingenuo respecto de lo que le espera, ni reniega de su destino, que será similar al de los profetas que precedieron sus pasos y lo anunciaron a través de los siglos: sabe que la corrupción y la muerte lo esperan en Jerusalem.
Pero para cumplir con los designios de su Padre no debe pedir permiso.
Hay que rumiar en silencio profundo esta Palabra del día de hoy, dejar que cale hondo.
La tarea de hacer el bien, de llevar la esperanza a todas las gentes -la tarea del Reino- no requiere autorización previa de ninguna autoridad, a pesar de los problemas que se puedan contraer.
Y a la vez, esa tarea implica el compromiso vital y total de decir y llamar a las cosas como son: no podemos renunciar a nuestra vocación profética, que es anunciar la Buena Noticia y es también denunciar todo aquello que se opone a la Vida)
Paz y Bien
Discípulos y enviados
Para el día de hoy (28/10/09)
Evangelio según San Lucas 6, 12-19
(No era una decisión cualquiera, de resolución simple. De entre los muchos discípulos que tenía, iba a elegir a varios de ellos en particular: iban a andar tan cercanos a Él que esa misma cercanía implicaría un compromiso total.
No era una decisión cualquiera, por eso Jesús pasa la noche entera en oración con su Padre.
Más de uno se sorprendería con la eleción de Jesús: entre los doce elegidos no había herederos de grandes familias o realeza, notorios políticos o sabios de renombre.
Entre ellos había pescadores, recaudadores de impuestos, campesinos, estudiosos de la Torah, comerciantes... Y los había de muy diferentes caracteres, obstinados y honestos como Tomás, entusiastas como Pedro, fieles hasta el fin pero violentos como Santiago y Juan, prácticos como Andrés...
Todos con sus luces y sombras, con sus virtudes y defectos, con su nombre y apellido, muy parecidos a vos y a mí, a cada uno de nosotros.
Porque de eso se trata.
Beber con ansia el vino de su Palabra, y que Él haga morada en nosotros y desde allí, descubrirnos enviados a anunciar la Buena Noticia a todas partes, a sembrar la esperanza, a orar sin cesar y a trabajar para que el Reino sea en esta tierra.
Nos llama por nuestros nombres y tal cual somos porque nos conoce...y cree en nosotros!
¿Qué estamos esperando?)
Paz y Bien
Escondido y en silencio
Para el día de hoy (27/10/09)
Evangelio según San Lucas 13, 18-21
(Parece insignificante.
Viene escondido y en silencio.
Pero la pequeñez del grano de mostaza y el mínimo de la levadura esconden un gran poder, el del crecimiento, el de la vida.
El Reino de Dios es aquí y ahora, y sólo hay que saber abrir los ojos del alma para descubrirlo... Para una mirada común, es sólo una utopía o una bella figura literaria.
Esa semilla se siembra en la huerta que es nuestro corazón: allí busca nuestra tierra fértil, germina y crece hasta convertirse en arbusto frondoso; tan frondoso que los pájaros vienen a anidar en sus ramas, tan buena sombra tiene que pueden cobijarse debajo muchos agobiados por el desierto extenuante del abandono.
Y esa levadura es nuestra vocación y destino: sin aparente relevancia, se pierde y desaparece en la gran masa del mundo para hacerla crecer.
Un mundo de pan escaso multiplica sus dones y sacia todo el hambre cuando leva la masa por el fermento del Reino de Dios.
Al fin y al cabo, en la Eucaristía -antes de la consagración- ofrecemos en memoria de Jesús pan y vino; pero no cualquier pan, sino pan ázimo, pan sin levadura.
Es en su memoria y en su presencia, y no solamente porque en la última cena el Señor dió el verdadero sentido al banquete Pascual...
Ofrecemos panes ázimos, panes sin levadura... porque nosotros hemos de ser la levadura que con Jesús haremos el Pan de Vida y la gran acción de gracias de la humanidad)
Paz y Bien
Sin demoras
Para el día de hoy (26/10/09):
Evangelio según San Lucas 13, 10-17
(Enumerar las cargas que doblegan las espaldas y provocan que tantas mujeres y hombres vivan postrados, con la vista fija en el suelo, es una tarea ímproba.
Sin embargo, por entre el vocerío inútil y la bulla mundana, se alzan voces que en nombre del Maestro y por Él, ven a los encorvados, los llaman por su nombre y los hacen poner de pié, liberándolos de todo yugo y haciendo que recuperen íntegramente su dignidad como hijas e hijos de Dios.
Cuando esto sucede, es Cristo que pasa y es el Reino que se hace presente.
La liberación implica salud y alegría.
Aún así, parece que hubiera condiciones, códigos y normas que pretenden establecer el cómo y el cuándo, declarando con ojos inyectados de odio ¡anatema! a quien se atreva a quebrar el desorden establecido.
Sí, el desorden establecido: porque la liberación -la restitución de la dignidad, la ruptura de toda cadena, el poder vivir en plenitud la identidad de hijos de Dios- no admite demoras ni plazos ni condiciones.
Todo lo que obste es causa de un peso mayor en las espaldas de quien sufre.
El Maestro confundía y dejaba azoradas a muchas almas mezquinas que propiciaban este desorden... Aún así, cuando una persona recuperaba su identidad -hija de Abraham en la Palabra de hoy- era causa de alegría para muchos.
Que el Espíritu del Resucitado nos libere de toda carga de miseria y de todo lastre que nos impida acudir en auxilio de los hermanos doblegados.
Amén)
Paz y Bien
Bartimeos
Para el día de hoy (25/10/09):
Evangelio según San Marcos 10, 46-52
(Incapacitado de ver, al borde del camino, viviendo de la limosna eventual que se pueda conseguir.
Incapaces de ver la Verdad y la Salvación, así nos puede pasar, encontrándonos a la vera de la vida, esperando que algún alma generosa nos suelte algo valioso para sobrevivir un rato más.
Y así se desdibuja y pervierte este destino primordial de vivir nuestra humanidad en plenitud, y nos resignamos al ímprobo oficio de la supervivencia.
Y en eso, pasa Jesús.
Su cercanía y su presencia transforman todo.
Y hay mensajeros que avisan: -¡Ánimo, levantate que te llama!-
Aún sin poder ver, aún al costado de río de la vida, surge el grito mezcla de dolor y de confianza: -Señor, ten compasión-
Compasión: com - pathos, algo así como compartir el sufrimiento, hacer propio el dolor del otro, hacerse cargo de la pena del prójimo.
Y el Señor se hace cargo: pone sobre sus hombros la ceguera, la soledad y la angustia, e indefectiblemente y con inefable ternura dirá a los Bartimeos de todos los tiempos: ¿Qué quieres que haga por tí?
Ya no hay soledad, ya no hay un mirar ajenamente como transcurre la vida: el Señor llama, el Señor libera, el Señor está presente y hace recuperar la mirada perdida.
Y cuando al fin se puede ver, sólo queda caminar y seguirlo siendo fieles a este sello que nos hace hijos de Abbá Padre de Jesús: ser muy pero muy humanos, tan humanos que de su mano nos vamos divinizando y trascendiendo los límites del mundo y del tiempo.
Pero hay otros Bartimeos a los que ver si recuperamos la mirada.
Almas excluidas de la vida, sobrantes de la sociedad, desechados por el mundo.
A menudo, se acerca el Señor y surge el grito descarnado y ardiente de esperanza... pero están los especialistas de siempre, aquellos que mandan acallar esas voces porque molestan, porque son ruido.
Camino y misión también: hacerse palabra para tantos Bartimeos ciegos de esperanza, tirados a un costado de todo, Bartimeos que mascan su dolor en silencio porque hasta la voz se le ha quitado.
Que el Señor nos acompaña en esta cura)
Paz y Bien
Rosario de ternura

y desgranan tus manos las cadenas del odio.
Encarnas en tu vida todo el amor del Padre
y la Merced florece, sobre tu pecho de ave.
Dios escuchó pedir liberación
y te mando a su pueblo.
Y la Merced brotó en tu corazón,
abriste el mar del miedo.
Y de tu mano nos conduces hacia Dios,
Maria, Madre de la Redención.
Borra el temor que oprime nuestro corazón joven,
que es sangre, vida y fuerzas para el hermano pobre.
Hay tanta gente presa, haznos Redentores,
y junto a ti, seremos amor para los hombres.
aquí se la puede escuchar:
Tierra malgastada o higuera fructífera
Para el día de hoy (24/10/09):
Evangelio según San Lucas 13, 1-9
(No hay dolor o sufrimiento impuestos que encuentren justificación y refieran a méritos pretensos o a consecuencias divinas de ciertas conductas malas.
Dios es ante todo un Padre Misericordioso, no juez y verdugo que castiga a los pecadores.
Es año de Gracia y Misericordia inaugurado por Jesús, nuestro hermano y Señor.
Dios nos busca constantemente, sin desmayo ni descanso... ha entregado -sin vacilar- a su propio Hijo a la muerte por nuestro regreso.
Ese regreso es lo que llamamos conversión.
Nuestro tiempo de peregrinar por estos arrabales es muy limitado; no tenemos la certeza de su duración, de su extensión...Pero sí sabemos con seguridad que debemos regresar a los brazos del Padre.
Eso que llamamos vida es una concesión que se nos ha hecho gratuitamente, un trozo de tierra fértil para que rinda sus frutos.
Somos como esa higuera del Evangelio de hoy: sin frutos, sólo sirve para hacer leña.
Es consecuencia natural de lo que hagamos, o más bien de lo que dejemos de hacer; no se trata aquí de castigos celestiales o condenas codificadas.
Somos nosotros los que elegimos o nó frutos gratos o tierra reseca e inútil.
El Señor Jesús ha ganado para nosotros un poco más de tiempo: hay que aprovecharlo antes de que sea tarde)
Paz y Bien
Signo de los tiempos: entre saberes perecederos y conocimientos de eternidad
Para el día de hoy (23/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 54-59
(Desde los tiempos de la predicación de Jesús hasta nuestros días, la humanidad ha avanzado de manera exponencial en el ámbito de la ciencia y el conocimiento; no sólo se estudia a la materia en sus mínimas expresiones, a la naturaleza en sus potencialidades y peligros, sino que la especie humana ha salido de este pequeño planeta y progresivamente está explorando el universo.
Sin embargo, la advertencia del Maestro para los de aquellos tiempos acerca de discernir las señales del tiempo y el clima, es igualmente válida y actual para los parámetros del saber contemporáneo.
-La Palabra de Dios es Palabra de Vida y Palabra Viva-
Todos esos saberes -útiles e importantes- quedan en un plano inmanente, funcional y perecedero si no están supeditados a un corazón que busque leer más allá de lo evidente.
Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, es EL signo de este y todos los tiempos: es la señal a través de la cual la historia del hombre adquiere pleno significado y sentido.
Y no debemos confundirnos: la lectura de los signos de los tiempos siempre es -valga la redundancia- temporal, jamás es ahistórica, pues es precisamente en nuestra historia personal y en la historia de la humanidad en donde se pueden y deben descubrir las acciones e intenciones del Padre Creador.
El Señor Jesús es el signo de Salvación para toda la humanidad: por eso todos aquellos saberes pueden re-significarse desde las hijas e hijos de Abbá, Padre de Jesús y Padre Nuestro, reconciliados por Jesús entre sí y con el Creador, ampliando los horizontes del conocimiento desde la justicia, la solidaridad, la fraternidad y el amor.
En la increíble urdimbre de la historia se ha abierto una puerta que nunca ha de cerrarse, y está en nosotros encontrarla.
-y un entrañable deseo: que esta familia de Jesús que solemos llamar Iglesia sea verdaderamente signo de esperanza para todas las gentes, cercanas y lejanas. Amén-)
Paz y Bien
Un fuego que no se apaga
Para el día de hoy (22/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 49-53
(Cada uno de nosotos es pasible de sucumbir a una tentación por demás peligrosa, y es que la Palabra nos resulte cómoda, adecuada y adaptable a nuestros estados de ánimo y a nuestros intereses personales.
Nada más lejano al Reino.
El Maestro nos pone en guardia: no debe haber medias tintas, es necesario y hasta imprescindible que su Palabra nos mueva, nos conmueva, nos transforme, derribe al hombre viejo, separe las aguas del egoísmo para encendernos.
Sí, encendernos con el fuego del Espíritu, el fuego que no se apaga, vivifica, apasiona y moviliza hacia el hermano y hacia Dios.
Podrán suceder borrascas de ansiedad y miedo, tormentas de soledad; podemos estar hasta el cuello sumergidos en nuestras propias miserias...El fuego prevalecerá y nada será igual.
No hay espacio para medias tintas.)
Paz y Bien
Él está volviendo
Para el día de hoy (21/10/09):
Evangelio según San Lucas 12, 39-48
(Hemos de estar atentos, preparados, dispuestos.
Él está volviendo.
Nadie sabe cuando -sólo el Padre- pero Él está volviendo.
-quizás su regreso no ha echado buenas raíces en nuestros corazones y mentes, pero Él está volviendo y ello sucederá en el momento más impensado-
Su regreso es Gracia; su venida no significa tanto el fin del mundo como más bien la consumación de la historia, la gran fiesta de la humanidad a la que todos hemos sido invitados por Abbá Padre de Jesús y Padre nuestro.
Hemos sido invitados no a una fiesta más, sino a LA fiesta, ¿qué hacer?
Alistar nuestras mejores ropas y preparar el lugar, siempre pensando con la mente puesta en Dios.
Es cuestión de ornar esta pequeña fracción de tierra fértil que se nos ha prestado y que llamamos vida; engalanarla con bellas flores del Reino, nutricias frutas de amor -pues se pueden tener andrajos resplandecientes pero también opacos y lujosos ataúdes-
Y es cuestión de que el salón esté listo...Digamos mejor el lugar antes que el salón, son mejores las fiestas cuando no son en lugares cerrados.
Nos toca preparar adecuadamente el lugar.
Parece que andamos fallando, o que tenemos en vista otras vicisitudes, porque el lugar predeterminado para la gran fiesta del regreso de Jesús -este mundo- no es un sitio demasiado amigable y mucho menos humano.
¿Nos habremos olvidado de hacer de este mundo un lugar bueno para nuestros hermanos y en el que el Resucitado se sienta a gusto?
Hay que ponerse en marcha, entonces.
Él está volviendo)
Paz y Bien





