Camellos en marcha



Para el día de hoy (27/05/13):  
Evangelio según San Marcos 10, 17-27



(La Encarnación es decisiva, radical, compromiso absoluto de Dios. La Encarnación implica un despojarse Dios totalmente de su divinidad para asumir nuestra condición humana, y ello también implica hacerse un hombre pobre y humilde que rechaza cualquier prebenda, título o prerrogativa. Así entonces es que Jesús de Nazareth no acepta ser reconocido como Maestro bueno por ese joven rico y sincero que se dirige confiado a preguntarle cuestiones raigales para su existencia.

Ese despojarse de todo por parte de Jesús es lo que lo identifica en plenitud como Hijo del Hombre, hijo de la humanidad, hermano de todos -el más humano de todos- y comulgar en la misma raíz de la vida con todos aquellos que apenas sobreviven entre los despojos. 

En la pregunta del joven rico aflora una sinceridad que no es en un todo explícita. Por un lado, confía desde su corazón en el rabbí galileo que pasa caminando por su vida. Por otro, está convencido que hay algo más que el cumplimiento estricto de las normas religiosas de piedad y los mandamientos.
En sus preguntas, podemos adivinar el fuego del Espíritu encendiendo su conciencia.

Porque no basta con ser efectivos cumplidores de lo establecido como sagrado. Debemos preguntarnos por los motivos que sustentan a los mandamientos, por Quien los sustenta y que más no está faltando. Para el Reino es menester la conversión, que es un éxodo de dos vertientes: hacia Dios y hacia el prójimo indisolublemente ambas.

Así las riquezas reflejarán en lo simbólico la carencia de confianza en Dios como dador de vida, y por ello nos aferramos a las cosas, sacralizándolas. Y así también, en aras de un egoísmo de acumulación, sacrificamos en el altar del dinero al hermano, el sacrificio humano más horrorosamente vigente.

Pero no hay que equivocarse: el joven entristecido por no poder dejar atrás lo que lo aferra a su adinerada miseria, lo estratifica y le impide dar ningún paso tras de Jesús, en pos de la felicidad y la vida plenas no es el único, ni es solamente símbolo de los poderosos que se aferran a infernales circuitos del dios mercado y sumergen a millones en la indigencia y el abandono.
Ello es válido, pero en cierto modo también estamos nosotros, incapaces de confianza y vidas nuevas, con todo lo que es preciso dejar atrás para seguir al Maestro.

Con todos esos lastres, nadie podría seguir adelante, en camino a la felicidad de la Salvación.
En cierto modo, en mayor o menor medida, todos somos camellos imposibilitados de acceder al Reino.

Pero la Misericordia de Dios es asombrosa, la Gracia es inconmensurable, y todos somos también camellos que puedan pasar por los ojos de la aguja, ligeros de perdón, libres por el amor de Dios que nos desata, camellos de eternidad en ciernes que hemos de ponernos en marcha tras los pasos de comunión y desprendimiento de Jesús de Nazareth)

Paz y Bien

2 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Aunque no te comente, querido Guillermo seguiré pensando que esté es uno de los mejores blog.
Unidos en oración.
Gracias!!
DTB!!

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Gracias María por tus palabras y por tu presencia.
La comunión desde la oración nos sostiene y nos hace crecer como familia.

Un abrazo grande

Paz y Bien

Ricardo

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