Está llegando nuestra liberación

Para el día de hoy (26/11/09):
Evangelio según San Lucas 21, 20-28

(Suceden cosas terribles.
Guerras y destrucción, pueblos asolados, millones de esclavos, derrumbe de certezas y aniquilación de cosas consideradas sagradas por sí mismas y no por el Santo, Dios nuestro Padre.

Será tiempo de huidas... Más no tanto de escapar del sitio de ejércitos poderosos, como más bien el despegarse de todo lo terrenal y perecedero, huir de toda seguridad fraguada.
Nuestro auxilio es el Nombre del Señor que hizo el cielo y la tierra.

La naturaleza se expresará con el mar rugiente y la tierra cimbreante.
El cosmos también exhibirá sus señales de danzas estelares.

Todos estos signos leídos desde un plano temporal son causa de angustia, pavor y temor, y se puede sucumbir a ellos con facilidad.

Pero está la voz del Maestro que nos anima a no desfallecer, a permanecer firmes en la esperanza.
Si miramos y vemos con sus ojos, no serán tiempos de horror y tristeza, sino más bien tiempos de levantar cabeza y enderezar el ánimo... Luego de la tormenta, sale el sol.
Está llegando nuestra liberación definitiva, Él está volviendo para nuestra salvación y plenitud definitivas.

Será cuestión de ir preparando Su Regreso, sembrando esperanza y oponiendo luces de caridad a tanta desdicha, para que brille el sol de Su justicia en medio de tanta desolación)

Paz y Bien

2 comentarios:

QUEOQUINA dijo...

Ricardo, tan cierta, triste para aquellos que no están buscando el camino tu entrada. Recién ví la película "El Solista", mira que yo no soy de ver cine, ni t.v. pero me llego mucho por que ahí expresa toda la pobreza del ser humano cuando no conoce a Dios. Si más o menos uno que hace la lucha, es muy doloros todo lo que estamos pasando, yo ceo solo el perdón del Señor es lo que nos salve, un abrazo en Jesús.

rgr dijo...

¡Qué misterio es ese, Queoquina, el de mantener la esperanza y la alegría en medio del dolor! Pero no hay imposibles para Dios. Gracias por tus palabras.
Un abrazo en Cristo que viene y María.
Paz y Bien
Ricardo

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