Con la cabeza en alto, mirando al cielo

Para el día de hoy (29/11/09):
Evangelio según San Lucas 21, 25-28.34-36

(Nuestra vida se mece entre dos advenimientos de igual significado: que Dios nos quiere y estuvo, está y estará dispuesto a todo con tal de que ninguno se pierda.

Esos advenimientos -advientos- implican la confianza en la certeza de que Dios cumple sus promesas, de que es fiel hasta las últimas consecuencias a las palabras que empeña por nosotros.

Hoy comienza un advenimiento, el adviento que es tiempo profundo de espera activa, es decir, de esperanza.

Como esos magos venidos de lejos, hay que ir levantando cabeza y mirando las señales que nos regala el cielo.
Nunca le ha de faltar una estrella a quien se nutre de esperanza, por más noche cerrada que amenace con su violencia y sus miedos, por más calamidades que ennegrecen a todo lo que sobrevenga.

A no tener miedo y a no desfallecer, a pesar de todo y de todos: en cada respirar, hay un signo del afecto y la ternura entrañables de ese Dios que de continuo vá enviándonos estrellas para no perder el rumbo, estrellas amigas que nos conducen a la liberación que viene llegando: Jesús, hermano y Señor nuestro.

El Reino de Dios por matices el ser inesperado, el ser contradicción para la lógica de este mundo... y el ser inconveniente.

Inesperado, pues tenemos la certeza de su venida como la tuvieron quienes en la historia nos han precedido... Venía la liberación, venía el Salvador, vendrá la liberación definitiva, volverá el Señor, más nadie sabe el momento preciso: es imperioso estar atentos y no marearnos con la cosa perecedera y cotidiana.

Contradicción para el mundo: el Mesías nacería de una mínima y joven mujercita galilea, en un corral rodeado de animales de campo y honrado por pastores de ovejas. Su infinito poder se expresaría en entregarse voluntaria y amorosamente a la muerte en aparente derrota en la cruz... Y en una tumba inhabitada, y más, siempre más. Nos ha dejado su Espíritu sosteniéndonos y realizando aquí y ahora su Reino que es juticia, paz y liberación, en la espera de su regreso definitivo.

Y es muy inconveniente...para los poderosos de este mundo, para los que se afirman en su propio poder, para los que cimentan pequeños y grandes imperios en el egoísmo. Implica el grave peligro de hacer todo por donación, por gratuidad, sin buscar otra recompensa que seguir los pasos del Maestro dando la vida por el hermano.

Hubo, hay y habrá señales en el cielo de que viene, de que está, de que volverá, advenimiento del Dios hecho hombre, Dios Niño frágil en brazos de su Madre y advenimiento del Resucitado que está regresando... y todo por vos y yo, por tí, por ella, por él, por nosotros.

Hay que levantar la cabeza: llega nuestra liberación, y por brutales que puedan parecer los males que nos acosen, nada ni nadie nos puede quitar la unción y la dignidad imperecederas: ser hijos de Dios.)

Paz y Bien




4 comentarios:

eligelavida dijo...

Gracias por esta reflexión esperanzadora. Feliz Adviento!!

E. Baregó dijo...

Este es un tiempo que nos plantea algo clave para nosotros, el saber confiar en lo que Dios nos ha dicho y prometido. Sin esperanza nuestra fe no es fe y sin fe no podemos amar.

Las paradojas de Dios siguen haciéndose presente en elhoy de la historia, lástima grande es que nosotros a veces seguimos como los israelitas, ciegos ante las venidas de Dios en la historia.

Bendiciones

rgr dijo...

Gracias a tí, Eligelavida, por tu presencia. Que tengas un muy feliz adviento junto a los tuyos.
Un abrazo en Cristo que viene y María
Paz y Bien
Ricardo

rgr dijo...

Así es, querido hermano p. Enrique: es preferible abrir los ojos en la locura maravillosa del Reino de Dios a permanecer ciegos en la racionalidad de este mundo.
Un abrazo en Cristo que viene y María, y continuamos en comunión orando por nuestros pueblos.
Paz y Bien
Ricardo

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