Morir en soledad - Mauricio Silva

Señor, yo sé que Tú estás

en la fe luminosa de una noche de estrellas,

de un día radiante de azul y de sol.


Yo sé que Tú estás,

en la espera gozosa de un niño que viene,

de una carta que llega,

de un amigo que vuelve.

Tú estás,


yo sé que Tú estás

en el amor inmenso de unas manos que abrazan

y en el puro cariño del beso que me dan.

Mas también sé que estás

en la fe desprovista y desnuda

cuando un día y otro día

le cuenta su rutina de trabajo y pobreza

y mi alma se hunde en tiniebla total.


Yo sé que Tú estás

cuando la esperanza es cuesta empinada,

la cumbre es incierta y las fuerzas muy pocas.

Tú estás.


Yo sé que Tú estás

cuando amar es un surco humilde y oscuro,

que reclama al grano para ser fecundo

y morir en soledad.


Yo sé que Tú estás,

Señor, que te creo,

Señor, que te espero,

Señor, que me amas,

Yo sé que Tú estás.


R.P.Mauricio Silva - Barrendero

Sacerdote y Hermano de la Fraternidad de los Hermanos del Evangelio (Foucauld) y Mártir

(A Mauricio nos lo robaron un funesto 14 de junio de 1977 unos genocidas que se autodenominaban defensores del mundo occidental y cristiano; ellos secuestraban, torturaban y mataban sin miramientos y con total impunidad, vejaban y robaban niños...
En el mes de setiembre de 1980 fue arrojado desde un automóvil en movimiento a la calle, como si fuera una cosa, casi exánime, y lo llevaron a un hospital de esta Buenos Aires en donde días después partió a la Casa del Padre a causa de la gravedad de las heridas y de su mal estado general, producto de TRES AÑOS DE TORTURAS. En su memoria, desde 2003 el día 14 de Junio es el Día del Barrendero de la Ciudad de Buenos Aires.
Tenemos la certeza que permaneció fiel hasta el fin por amor a un Cristo que encontraba especialmente en los más pequeños, en los excluidos...Ese amor tan manso que es terriblemente amenazador y subversivo para los poderosos.
Mauricio, junto con nuestro hermanito el Beato Charles de Foucauld ruega por nosotros para permanecer fieles en el amor a Dios en el prójimo sufriente.
Amén.
Paz y Bien
Ricardo)

2 comentarios:

Salvador Pérez Alayón dijo...

¡Qué grandeza! Siento sana envidia del R.P. Mauricio, pues, ¡qué dicha!, ya está en la presencia del SEÑOR y gozando de su Gloria. Para un cristiano, la muerte no es sino la mayor gloria del momento sublime de presentarse delante del SEÑOR. Es la puerta donde alcanzamos todas las metas soñadas.
Sentir que el SEÑOR está y me levanta para hacer la ensalada que tanto me cuesta; sentir que el SEÑOR está y me empuja a cumplir con mis tareas cotidianas y rutinarias; sentir que el SEÑOR te infunde ilusión, ánimo, esperanza y te llena de motivaciones que te mueven a darte y ofrecerte, es algo que no se paga con nada terrenal. Es la Gracia de saber que tu PADRE está esperando que, como Mauricio, llegues a su Casa.
Un fuerte abrazo en CRISTO.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Esta oración es maravillosa para rezarla en esta Cuaresma que está llegando. Dios nos ha regalado un hermano que prodigó la bondad de Jesús por estas calles, entre los más humildes, con su corazón entregado totalmente a la confianza del Padre Dios.
Gracias Salvador por tu presencia constante. Un abrazo en Cristo y María. Ricardo

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